Fondo de Armario - Mayo 2020, mi #FFdA


En línea a lo comentado en la entrada anterior de convocatoria, el #FFdA es un evento virtual colectivo consistente en sacar cervezas que, por un motivo u otro, accidental o voluntario, llevan tiempo esperando su momento en lo más profundo de nuestros armarios o bodegas.

Contento de haber recuperado esta tradición nacida en la blogosfera, pero con un protagonismo cada vez más absoluto en redes sociales, el viernes pasado me dispuse a revisar el inventario de mis cervezas envejecidas para escoger varias candidatas y meterlas en la nevera. De las elegidas, finalmente tomé cuatro: todas ellas nacionales, hecho absolutamente deliberado para poder destacar a nuestras cerveceras durante estos momentos de dificultad; y, también en todos los casos, envejecidas voluntariamente y no por despiste. Vamos a verlas.


'Satisfacción por el resultado del envejecimiento prolongado, con una media de 76 meses de guarda, y por la gran acogida de la convocatoria'



Naparbier Pumpkin Tzar

11,6% ABV.
Adquisición: Abril 2013.
Consumo preferente: desconocido -desdibujado-.

Primer lote de una cerveza de Naparbier firmada también por destacados nombres de nuestra escena: Manuel Baltasar, Robert Merryman y Sven Bosch, previo este último a su incorporación a la cervecera navarra. Su particularidad, en un momento de desarrollo aún humilde de la cerveza artesana -2012-, fue el hecho de incluir calabaza y chile habanero a una Imperial Stout, que tampoco abundaban. Un gran éxito de cerveza, que hizo crecer la popularidad y admiración por Napar, y que no obstante hoy difícilmente consideraría para su guarda al tratarse de un primer lote e incorporar ingredientes no habituales. Pero fue un acierto; no veas qué acierto.

Con un minúsculo ruido al abrir, solamente desde la botella ya se percibe una notable intensidad de chocolate oscuro y tostados. Al verter se presenta bien oscura, con una cabeza meramente testimonial, en contraste al duradero e intenso aroma oscuro y licoroso que desprende la cerveza. Domina, efectivamente, el chocolate, acompañado de matices agradables que se quedan al umbral del quemado, con un cierto toque ahumado, y de fondo un punto vegetal mínimo que identifico más con el pimiento que con la calabaza, que a estas alturas se encuentra totalmente ausente. Melosa en boca, aporta recuerdos de tofe, brownie, pastel o, de manera ligera, a avellana, nuez y vainilla. Suave de carbonatación y equilibrada en sabores, parece tener un retrogusto infinito, con el chili que de principio parecía no estar allí, y que se reivindica 7 años después con un picante muy agradable, aportando una calidez sensacional. 

Tiene destellos propios de su edad, pero la oxidación queda perfectamente integrada. Que este sea el resultado de envejecer una cerveza de primer lote hecha en 2012, y que además incorpora ingredientes no comunes, habla de la escandalosa ventaja que Naparbier llevaba a las demás.


Ales Agullons Setembre

5,5% ABV.
Adquisición: Diciembre 2013.
Consumo preferente: Enero 2017.

La Setembre es un clásico mayúsculo de nuestra escena, un concepto avanzado a su tiempo que, tan temprano como en 2009, introdujo su propuesta de mezcla entre Pale Ale de corte británico y Lambic joven -elaborada, como es sabido, en Cantillon-. Es, a su vez, un claro ejemplo de cómo la presencia de ácido láctico cambia las reglas generales sobre envejecimiento de cerveza, actuando como preservativo de la oxidación en cervezas de graduación moderada. Su acción combinada con brettanomyces asegura, además, una maravillosa evolución. Y sino seguid leyendo.

Sin a penas sonido al destaparla, en copa se presenta de un color ambarino vivo, con una leve turbidez y sin espuma. Con suavidad pero tomando su merecido protagonismo, los matices de brett inundan la nariz, acompañados de toques terrosos, de madera y un creciente carácter de caramelo, orejones, avellanas, almendra e incluso higos, o un olor alegre a chuchería, a medida que toma temperatura. Prácticamente sin carbónico, en boca es seca y tánica, presentando un cuerpo sorprendentemente generoso y un equilibrio de sabores sensacional. Delicioso cambio de registro para una cerveza que no presenta ni rastro de aromas desagradables a oxidación. Superlativa.

Montse y Carlos son personas muy reconocidas y queridas dentro de nuestra escena cervecera, pero cuando tomo una Setembre siempre me da la sensación de que no somos del todo conscientes de lo que tenemos en casa. Envejecida no hace más que reforzar esta sensación.


Yria - Guinea Pigs! & El Oso y El Cuervo Quimera

9,5% ABV.
Adquisición: Abril 2013.
Consumo preferente: desconocido -se omite-.

Primera cerveza española producida mediante la recaudación de fondos por crowdfunding -que daría pie a muchas más- por parte de un tripartito de cerveceras que fueron algunas de las principales animadoras de la escena en esos primeros años de dinamismo en la meseta central. Su receta fue votada por los mecenas y en el marco de la mítica Feria de Noblejas, en 2013, se presentó esta Imperial White IPA, de la que quise guardar alguna botella para ver si la potencia alcohólica que presentaba se asentaba y aportaba nuevos matices en su evolución.

Al tirarla se presenta de color entre ámbar y cobre, más subido de lo que recordaba, y llama la atención su notable espuma beige, con visibles proteínas coaguladas, que sin embargo dura poco. En nariz es licorosa, con aromas a Jerez, tofe, caramelo oscuro, pasas u orejones, con un cierto punto cítrico y un leve recordatorio del cilantro. Naturalmente, el trigo no le hace gran favor siete años después y su degradación contribuye a la capa de oxidación que planea sobre el conjunto, si bien en boca presenta buen equilibrio entre el dulzor y un agradable amargor herbal que sale al final, que contrasta con clase. De final largo y cálido, con un cierto toque especiado. Rica, pero vieja, como es normal.

A cada trago, un poco de historia del craft castellano-madrileño. Reconvertida a Barley Wine desde hace años, mis notas indican un punto álgido en 2016, y un declive progresivo desde entonces, así que mi última botella no tardará en ser historia.


Guineu & La Quince Vanilla Black Velvet 2015

9,5% ABV.
Adquisición: Junio 2015.
Consumo preferente: Junio 2021.

Final de convocatoria con la versión 2015 de una de las colaboraciones recurrentes más populares entre dos cerveceras célebres de Catalunya y Madrid, respectivamente. Una Imperial Stout con vainilla de Madagascar, cuyo éxito ha dado pie a otras versiones como la Brandy BA, Chocolate, Vanilla Milkshake, Pecan Nut o Nitro Vanilla, todas ellas francamente recomendables. Conocedor de su buena evolución en el tiempo, cada año aparto algunas botellas. A continuación, el resultado de una buena guarda.

En la copa se muestra negra, con reflejos ambarinos y una fugaz espuma de color beige que sube lentamente. Acercándome a la cerveza, me parece que voy a tomar un bombón de esos rellenos de licor: chocolate negro y con leche, algo de café y licor, redondeado con matices de tofe y caramelo y una vainilla cuya intensidad sorprende tras cinco años de espera. Suave presencia de ésteres y notas de hierba y pino. Muy redonda, golosa y armónica, con una carbonatación suave tras la guarda y un buen equilibrio de sabores gracias al potente amargor. Sin gran complejidad sensorial, pero muy efectiva y resultona: excelente en este punto.

Apuesta segura cuyo envejecimiento tiende a pulir el amargor más pronunciado que tiene en su estado más fresco. Dentro de las distintas añadas, la 2015 posiblemente esté entre las mejores, y estos cinco años le han sentado de maravilla.


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Y tras la ingesta de estas cuatro cervezas locales, con una media de 76 meses de guarda -más de 6 años- y un acumulado de 227 meses, me despido de esta edición con mucha satisfacción por los buenos resultados de un envejecimiento tan prolongado en el tiempo, que sobrepasa el que habitualmente doy a la mayoría de referencias. Asimismo, me satisface también la buena acogida que ha tenido la convocatoria del #FFdA en redes para su edición en confinamiento: en breve el resumen de todo.


Salut i birra!

Comentarios

  1. Buen post Joan.

    Me quedo con las notas de todas ellas. Especialmente la Napar que tengo alguna, la Black Velvet que tengo diferentes añadas (entre ellas la del 2015 también) y dos Quimeras. La Setembre es una cerveza que me fascina pero no siempre se ha presentado la ocasión para guardar una. Tomo nota.

    Sobre la Quimera estuve por abrirme una de ellas el pasado fin de semana. También la probé en otro FFdA, en el #7º, allá por 2015 (he tirado de bitácora), y me pareció también tirando a Barley Wine. Leyendo esta última opinión creo que tampoco tardaré tanto en dar matarile a esas dos botellas que me quedan... o por lo menos dame un motivo para aguantar un año más y abrir una entonces ;-)

    Larga vida al FFdA!!

    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Yo que pensaba que coleccionabas posavasos :-) Veo que no era el único que guardaba primer lote de la Pumpkin Tzar; mi recomendación es que la aproveches ahora, dudo que pueda mejorar su estado actual. Black Velvet tengo de todas las añadas ahora mismo, pero voy a liquidar pronto la original y la 2014.

      Setembre, en efecto, hay pocas opciones, porque no es una cerveza que te encuentres habitualmente. Y la Quimera sí, poco más puede ofrecer a estas alturas, pero ha tenido una evolución muy interesante.

      Espero verte en la próxima convocatoria, y leerte de mientras. Un abrazo.

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