viernes, 5 de junio de 2015

Mi 7º #FFdA (2/2)...

Si una cosa no se puede negar es que este séptimo Finde Fondo de Armario me ha servido para sacarme algunas botellas que llevaban demasiado tiempo ya en guarda. Como ya comenté en la parte 1 de mi relato personal sobre esta edición del #FFdA, las cervezas tomadas fueron todas objeto de guarda por despiste en algún momento de su particular historia, y como en la mayoría de casos fueron añejadas bastante más tiempo del que les habría dado de ser más diligente con ellas, no encontraba nunca el momento ideal.

Cuando casi me decidía por una de ellas pensaba: ¿qué más da ahora que dentro de medio año? Además, consideraba que sería interesante poder probarlas y sacar alguna conclusión sobre su guarda prolongada, en su caso, en el marco de la presente iniciativa participativa. Y así lo hice.


Birra Stavio Stupid Monkey

Esta cerveza italiana la adquirí en la Mostra de Mediona de hace, exactamente, 3 años. Stavio debutaba en un stand bien situado y vistoso, y con una buena muestra de productos. Charlé con ellos, tomé alguna cosita y me llevé una Martora y una Stupid Monkey, hecha en Free Lions. Ya en casa, al poco tiempo, la primera no me desagradó pero, cosas de las expectativas, me supo a poco. Este hecho fue decisivo para que la Stupid Monkey empezara su particular penitencia de 3 años en la nevera. En numerosas ocasiones durante este tiempo mi cabeza ha pronunciado un "Hostias, ¿aún tengo la Stavio?", hasta que le puse como fecha límite la del 7º #FFdA.

Después de controlar un ligero gushing con técnicas muy avanzadas, la sirvo en mi vaso Nonick para apreciar el color entre marrón y negro de esta Stout, coronada por una espuma de color tostado claro, que desaparece por completo al poco rato. En aroma, de inicio, se combinan las notas a levadura y tostado con un puntillo ácido; una vez reposada, aparece el chocolate, el caramelo y algunas notas intensas a cereales, dejando este apartado en un punto más decente del que se podía esperar. En cuanto a sabores, pues muy similar, con un equilibrio entre dulzor y amargor, y un final ligeramente cítrico y seco que hace pensar que, en su momento, su presencia lupulada podría haber sido bastante más notable. Cuerpo bastante denso, a pesar de no ser especialmente alcohólica (5,8% ABV), para una cerveza con algún defecto, pero bebible.

En este caso, se confirman las sospechas que hicieron que no me apeteciera abrir esta cerveza en 2012. El producto, aún estando rico, tiene un punto amateur que supongo que 3 años después habrán sabido controlar. La guarda, me imagino, le habrá quitado la presencia de lúpulo casi por completo, a la vez que habrá redondeado el maltoso, ganando esa intensidad a cereal y a chocolate que apuntaba. Probablemente le haya hecho un favor, pues una lupulización a la americana creo que no me habría encajado para nada en el conjunto.


Art Cervesers 1000 Nits

Recuerdo que cuando me hice con esta cerveza, pensé que la guardaría para un momento especial. En aquellos tiempos, las ediciones especiales me emocionaban 100 veces más que ahora, y ésta era claramente especial: la primera cocción de cerveza del equipo de Art Cervesers en la Masia de Can Partegàs, embotellada en 2009, y sacada al mercado después de que estuvo 1000 noches (de ahí su nombre) reposando y esperando. Pero bien, después de llevarla a casa la perdí durante un buen tiempo, para encontrarla un tiempo después en la nevera, donde seguía resposando y esperando. Y así llegó a sobrepasar sus 2000 noches también: fue embotellada el 4/6/2009, con fecha de consumo preferente del 4/6/2012 y, rompiendo por poco, la consumí el 31/5/2015. Una cerveza de largo recorrido, sin duda.

Al verterla en la copa se muestra de color cobre, con un ligero punto turbio, y con una espuma de color blanco roto tímida, y que no acompaña durante toda la toma. El aroma empieza a lucir de verdad con la cerveza reposada, con suaves notas iniciales a pasas, a Jerez y a caramelo, con un fondo especiado y algo afrutado. Ya en la boca, muestra mucho más su encanto, con un inicio lleno de matices frutales que da sabores a cereza confitada y a pasas, con caramelo y un final de ligeras notas a especias y flores. Tanto en nariz como en el paladar, se puede notar un punto de oxidación, pero muy elegante y controlado, nada invasivo. Dulzona, algo cálida, y muy fácil de tomar gracias también a su moderada carbonatación, con un trago algo seco y muy agradable.

Me dejó más que satisfecho. No obviemos, además, que en 2009 precisamente no se estaban haciendo cervezas del nivel de las de 2012, ni mucho menos de las presentes. Esta cerveza, más reflexiva que las demás seleccionadas para el presente FFdA, la tomé leyendo un libro sobre paternidad, y con la tristeza de ver como mi equipo, el Centre d’Esport Sabadell, certificaba su vuelta al pozo de la Segunda División B. Después de esperar 18 años para volverlo a ver en la división de plata del fútbol español, espero no tener que esperar a que Miss* Birraire sea mayor de edad para que vuelva a la división donde, por historia, entidad y afición merece estar. Firmo ahora tener que esperarme 1000 nits (o 2000, pero no más, por favor).


Montaigu 400 Quadringenti

La Quadrupel que no lo era. La última de las cervezas envejecidas por error de esta convocatoria es una Blonde Ale de Brouwerij Montaigu, obsequio de Guzmán Fernández en una de mis recurrentes visitas a las instalaciones de Guineu. Ya en ese momento llevaba un tiempo considerable de guarda, pero aún no sabía lo que le esperaba: después de pasar por la cámara fría de Ca l'Arenys, le tocarían unos añitos más en mi nevera. ¿El motivo? Por su nombre, y engañado hasta cierto punto por el diseño de su etiqueta, con el tiempo llegué a pensar que era una Quadrupel, y no me importó nada que ganará experiencia. Fue en este Finde Fondo de Armario que, pensando que tomaría una cerveza oscura y graduada, de repente leí que se trataba de una belga rubia de 5,6% ABV.

Pues bien, al verterla en la copa se muestra cristalina, de color dorado algo oscuro, notablemente burbujeante, coronando bien el líquido con una sorprendente (después de tanto tiempo) espuma blanca que siguió hasta el final. En nariz, poca intensidad aromática, con suaves matices poco destacables: notas a pan, a cereal, un punto floral y ligeros esteres, con un leve olor oxidación que recordaba el aroma a almendras crudas. Su sabor es considerablemente más intenso, apareciendo nuevamente las notas de cereal y pan, acompañadas de suaves toques a miel, con un global dulzón y un final ligeramente herbal y, nuevamente, con puntos de oxidación. En el paladar predomina la suavidad, con un cuerpo medio algo ligero, de burbuja fina y claramente aminorada; facilona, aunque sin lucimientos.

Una cerveza que pasó bien, gustó, pero con signos muy clarividentes de que no estaba en su mejor momento. Por su finura y elegancia en la oxidación, da la sensación de que durante su tiempo de consumo preferente pudo ser un muy buen producto. Salvo que haya alguna excepción muy puntual y particular, a nadie se le escapa que de una Blonde Ale no se puede esperar una evolución satisfactoria a medida que pasan los años. Como colofón a un FFdA personal soso en cuanto a acompañamientos (mi tendencia es a prodigarme más, como demuestran posts anteriores), me tomé esta cerveza mientras escribía el post, ya fuera de límite el lunes, aprovechando el puente que teníamos los trabajadores de Barcelona.

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Las conclusiones, una vez degustadas las seis cervezas de esta convocatoria, no pueden ser más que individualizadas para cada una de ellas. ¿Por qué unas envejecen mejor que otras? En el caso de una Quadrupel, está claro que tiene más números de tener resultados satisfactorios que una Blonde de menos de 6% ABV; pero aún así, se comprueba como hay casos en que uno se podría esperar un desenlace bastante peor del que realmente acaba siendo. Pero bien, las condiciones de cada cerveza durante su guarda, sus ingredientes, la calidad de los mismos, su proceso de elaboración... hay tantos condicionantes que se hace imposible a nivel consumidor llegar a grandes conclusiones generales.

Es por ello que, en mi opinión, lo realmente interesante en este mundo es probar, contrastar, beber y pasarlo bien mientras aprendes sobre cerveza, o sobre las personas que te acompañan en este acto, o sobre la vida en general. Y en este #FFdA, como en los seis anteriores, me llevo nuevas experiencias y reflexiones para seguir caminando.


Salut i birra!


* A diferenciar de Mrs. Birraire, que vendría a ser su madre.

1 comentario :

  1. NO HA ESTADO MAL OYES, BIRRAS EXTRAÑAS EN SU MAYORÍA PARA EL AÑEJE, UNAS POR UNA RAZÓN, OTRAS POR OTRA.
    EN SEIS MESES, MAS!
    UN SALUDO AMIGO JOAN!

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