Wroclaw - El Festival

Aprovechando el fin de semana largo brindado por la festividad del Día Internacional de los Trabajadores, hice valer la invitación que recibí por parte de la organización del Wroclawski Festiwal Dobrego Piwa (WFDP) para asistir a la sexta edición de este popular festival cervecero de Polonia, con la oportunidad además de conocer de primera mano la nueva escena cervecera de este país, que empieza a brillar notablemente pese a su juventud.

Había leído poco acerca de la misma, pero me habían anticipado buena parte de lo que podría encontrarme allí. Así, cuando el jueves 30 de abril me dirigía temprano al aeropuerto, sabía que estaba a punto de volar dirección a una ciudad que me sorprendería en lo cervecero, y que seguro me aportaría muchos nuevos estímulos para aprender sobre su cultura a partir de las personas con las que me encontraría.

El mismo jueves lo pasé básicamente por el centro de la ciudad, visitando bares interesantes para tener esa primera toma de contacto. Voy a publicar también sobre esos sitios y mis impresiones, pero para el post de hoy, a modo de flash forward, nos dirigiremos directos a la mañana del viernes 1 de mayo.

Después de una noche intensa que terminó con la toma de todas las precauciones para estar fresco al día siguiente (las típicamente locales, un zumo de uva tinta; y las propias, con el sandwich de Lufthansa que me habían dado en el último vuelo), nos citamos por la mañana para desayunar todo el grupo de blogueros internacionales e ir juntos al Festival, que estaba a unos escasos 300 metros del hotel donde muy convenientemente nos alojábamos.


Del grupo, poco o mucho, a todos nos gustaba el fútbol, y ver como nos íbamos acercando al Stadion Miejski we Wrocławiu nos hacía sentir incluso más esa sensación de que estábamos ante una gran cita europea. Después de pasar el control de seguridad, empezamos a recorrer el recinto, con Tomasz Kopyra a la cabeza, indicándonos aquellas paradas que, sí o sí, teníamos que marcar como visitas obligatorias durante el fin de semana. En el recinto, un sinfín de stands, algunos aún con personas terminando de montar los últimos detalles,  ofrecían cervezas autóctonas y foráneas, además de una gran variedad de comida, zumos, café y algunos productos curiosos como jabón natural con cerveza o champú de lúpulo.

Observando mi entorno con los ojos de cervecero, pero también con los de organizador de saraos similares, pronto me di cuenta de que el Estadio marcaba claramente el carácter del festival. Con esa enorme extensión, las posibilidades eran muchas, habilitando una oferta paralela más que interesante para el público: conciertos todo el día en un gran escenario con césped delante, talleres de homebrewing y exposición de cervezas caseras, concursos de etiquetas y exposiciones de breweriana, además de un gran escenario casi-televisivo para presentaciones y discusiones, o stands de carácter más festivo, como el de la apuesta de aguantarse agarrado a un palo durante 2 minutos.


Parecía difícil que el estadio pudiera llenarse de gente, y aunque la lluvia del viernes frenara un poco al público, el sábado estaba rebosante de gente, incluso con la coincidencia del Festival con un periodo festivo nacional (el día de la bandera). Con tantas personas bebiendo cerveza y pasando un buen rato, la capacidad en localidades y aseos que ofrece un estadio son más que funcionales. Y es que, aunque no dispongo de las cifras de este año, en 2014 hasta 60.000 personas se citaron en el festival.

Una vez registrados, con nuestras acreditaciones y copa oficial, empezamos la ruta por los distintos stands, confirmando las buenas sensaciones que había tenido el día anterior en los distintos pubs visitados. A las cervezas, se unió además la buena comida que había en oferta, que en la mayoría de los casos era carne de cerdo en forma de salchicha o pinchos. No faltaban, aún así, paradas de fish & chips, food trucks con las más variadas hamburguesas, o incluso bocadillos y tártar de arenque crudo.


A las 17h teníamos la primera sesión de live-blogging en las gradas del estadio, durante la cual distintos productores polacos nos presentaron sus cervezas mientras se hacía una retransmisión del evento en directo. La sesión consistía en fracciones de 10-12 minutos en las que pudimos hablar con cada uno de los brewers, dispuestos a comentar y resolver todas nuestras curiosidades. En esta primera tanda, contamos con Nepomucen, Browar Profesja, Browar Lubrow y Piwo z Grodziska, fallando dos cerveceras que no encontraron el sitio (hay cosas que no cambian ni a 2.000 kms de casa). El sábado, a las 16h, recibimos a los compañeros de Doctor Brew, Browar Gosciszewo, Browar Artezan, Browar Pinta y Fine Tuned Brewery. Habrá tiempo para hablar de sus cervezas en un post específico sobre las mismas.

Impresionante escenario para el live-blogging

Pero el sábado, antes del segundo round de live-blogging, habíamos tenido una mañana entretenida con la visita a 3 micros locales, llegando al festival pasadas las 12 con mucho hambre y con la agenda a tope. Al rato de haber comido, nos dirigimos a una zona reservada dentro del estadio en la que había una muestra de cervezas caseras, con hasta 40 homebrewers dando a probar gratuitamente sus creaciones. Pude probar unas cuantas, la mayoría de ellas presentando un gran nivel. Entre ellas, me gustaron una Rye Smoke Chili Beer llamada "Curva Peligrosa", la Kriek de Browar Alex, también una Doble IPA, una Witbier ahumada muy cremosa con sabor a pera y plátano, o una cerveza con anís que generó una divertida conversación entre seis personas que hablábamos al menos 12 idiomas entre todas, y en la que nos dimos cuenta de que nadie sabía cómo se llama hinojo en más de un idioma.

Pero si con dos cervezas me quedo son una deliciosa Spruce Beer resinosa y fresca y, muy especialmente, una Kriek, producidas ambas por uno de los cerveceros de Browar Profesja, Przemyslaw Leszczynski, biólogo y experto en levaduras. Mientras probaba la cerveza no belga más parecida a una Kriek que haya probado hasta la fecha, y probablemente con cara de tonto, escuchaba como Przemyslaw me contaba con cierta resignación que estas cervezas no gustan a nadie en Polonia, y que consecuentemente no puede convencer a sus colegas para producirlas comercialmente. Si los paladares locales evolucionan de manera similar a los de aquí, no dudo de que en pocos años producirá comercialmente éstas y otras maravillas, que convertirán a esta jovencísima cervecera en una referencia, incluso más allá de las fronteras de su país.


Después de la grandísima sorpresa en la muestra homebrewer, y a continuación del live-blogging, era el turno para que los bloggers internacionales nos sentáramos en el plató que durante todo el festival había ido ofreciendo charlas, entregas de premios y presentaciones al público: al aire libre, con sofá, una puesta en escena fresca y un magnífico decorado con Petainers e imágenes con ingredientes cerveceros. En nuestro caso, reflexionamos sobre las ferias y festivales de cerveza en nuestros respectivos países, comparándolos al WFDP en cuanto a enfoque, público y oferta en general. Terminamos la sesión, que duró algo más de una hora, con dos preguntas idénticas para todos los ponentes:

1. ¿Qué le falta al Wroclawski Festiwal Dobrego Piwa para mejorar como festival cervecero?
2. ¿Cómo podemos motivar a los aficionados cerveceros de otros países para asistir al festival para conocer el panorama cervecero de Polonia?

A la primera pregunta, mi respuesta fue que no había absolutamente nada que mejorar. El WFDP es, a su sexta edición, el festival de referencia, situando la capital de Silesia como la ciudad que lidera este joven pero intenso auge cervecero que vive el país. Hablar con algunos de los asistentes, así como con los cerveceros, no hizo más que confirmar lo que había leído de antemano: el WFDP es, en efecto, uno de los grandes motores de la nueva escena cervecera, contribuyendo decisivamente en la captación de aficionados y la difusión de la cultura de la cerveza. No importa con quien hablara: todo eran elogios a la gran labor que ha hecho y seguirá haciendo el festival.

Tomasz, Simon, Martyn, (servidor), Martin y Gonçalo.
La foto es de Barbara, y con ella somos todo el grupo.

Siendo referente, con una gran asistencia de público de todo el país, y con un ejecución más que fluida, poco más se le puede pedir a un festival, a parte de mantener el nivel y ser capaz de evolucionar junto a la realidad cervecera a la que pertenece. La experiencia me dice que estos eventos no salen bien por casualidad, sino con mucho trabajo; así que chapeau para la organización. No obstante, después de una reflexión más pausada y desde la comodidad de una butaca, añadiría un aspecto de mejora que está íntimamente ligado a la segunda pregunta planteada.

Traer a bloggers de distintos puntos de Europa para comprobar en vivo y en directo lo que se cuece en Polonia es claramente una manera. Pero en una línea similar, si la voluntad es descubrir el panorama polaco al exterior, traer a productores de otros países para que lo puedan vivir también sería probablemente una buena idea, que además daría un valor añadido especial para los aficionados locales, que podrían disponer de stands con alguno de los grandes nombres de la industria cervecera europea en su festival.

Sin embargo, es conveniente observar como las cerveceras presentes eran mayoritariamente locales, con alguna excepción proveniente de República Checa o Alemania. En este sentido, mi opinión es que en ningún caso el Festival debería perder este carácter, que para mí es uno de sus principales activos, sino complementarlo selectivamente con la presencia de brewers que estén abiertos a descubrir nuevas realidades y que entusiasmen al público local.

Última vista del estadio, iluminado con los colores
de la bandera uniéndose a la celebración del Flag Day.

Tal y como dije en el coloquio, creo que todos los que forman parte de esta realidad cervecera, desde aficionados a profesionales, pueden sentirse realmente orgullosos de lo que han conseguido en cinco escasos años. Como siempre, añadiré aquello de que "queda mucho trabajo por delante", pero estoy completamente seguro que se llevará a cabo con ilusión y esfuerzo. Si sigue los mismos pasos que hasta ahora, el balance general sólo podrá considerarse victorioso.

Después de lo vivido y lo bebido en Wroclaw, estoy en disposición de afirmar que he tenido la grata ocasión de conocer un panorama cervecero excepcional con todas las letras: por su rápido crecimiento, por la enorme calidad de lo que actualmente ofrece, pero muy especialmente por el entusiasmo y el orgullo que despierta entre las personas que lo conforman. Incluso me atrevo a pronosticar que será uno de los que más alegrías y dinamismo traerá en los próximos años a todo el público cervecero, tanto el ámbito nacional como fuera de las fronteras de este gran país que es Polonia. Y sino tiempo al tiempo.


Salut i birra!

Comentarios

  1. Vaya envidia...

    A mi me dicen. Hay un festival cervecero en Polonia con micros locales y que se va a desarrollar en un estadio y no pego ojo desde que me lo dicen hasta el vuelo. alucinado me tienes. En un estadio de fútbol...

    Por otro lado a ver si hay suerte y poco a poco se van viendo más cervezas polacas de los productores que ya se han dejado ver por aquí (Pinta o Birbant). Creo que ,según lo probado, es un mercado que puede dar para mucho. Especial interés esa Kriek no belga tan buen que te pareció. [Ya que no tiene salido por Polonia podrían probar por aquí, jejeje]

    Finalmente, que digas tu en una primera impresión, que al festival no le podrías añadir nada dice mucho del mismo. Sin duda que puede llegar a ser un referente dentro de Europa del este.

    Me ha gustado mucho y espero la entrada esa de los locales.

    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario, Jose.

      El WFDP es sin duda referente en la Europa Central más del Este. Entendiendo que a un festival, y menos a su sexta edición, no se le puede exigir cambiar su configuración y enfoque, lo que hacen no sólo lo llevan a cabo, sino que lo realizan muy bien.

      El panorama polaco de cerveza es realmente fascinante. Voy a hablar sobre paralelismos y diferencias con el de aquí en un post para cerrar la serie. El de pubs la semana próxima voy a colgarlo, y espero que el de cervezas no tarde mucho :-).

      ¡Un abrazo!

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  2. FUUUUUFFFF, HACE TIEMPO QUE NO DISFRUTABA TANTO LEYENDO UN POST Y CON EL TUYO LO HAS CONSEGUIDO, ME HE ACABADO LA CERVEZA QUE TENÍA A MEDIAS Y BAJO A LA COCINA A POR OTRA JEJEJEJE.
    EL NIVEL QUE CUENTAS ES INCREIBLE MUCHACHO, PEDAZO DE FESTIVALACO REDIOS.
    POR LO POCO QUE CONOCE LA GENTE SOBRE POLONIA Y SUS CERVEZAS PARECE QUE ESTAMOS ANTE UN PAIS EXÓTICO EN EL MUNDO CERVECERO, PERO LOS COLECCIONISTAS DE BREWERIANA SABEMOS QUE LA TRADICIÓN CERVECERA DEL PAIS ESLAVO ES MAYOR, CON MUCHO, QUE LA NUESTRA. ERA CUESTIÓN DE TIEMPO QUE EMPEZARAN A INNOVAR IGUAL QUE AQUÍ O MEJOR.
    CON LO QUE LES GUSTA COLECCIONAR A LOS POLACOS ETIQUETAS, ESTOY SEGURO QUE ALGUNA ME HABRÁS TRAIDO ¿VERDAD? ( JIJIJIJI )
    YA QUISIERAMOS AQUÍ, YA.....
    UN SALUDO WILLY FOG!

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    Respuestas
    1. ¡Gracias Jorge! Me alegro de que te haya gustado.

      Como ya comentaré en el post que comento a Jose, efectivamente la mayor tradición cervecera de Polonia es uno de los factores que en mi opinión ayudan a que su crecimiento sea más exponencial y ordenado.

      No tuve tiempo de dedicarme a la parte coleccionista, ¡había mil cosas que hacer! Aunque me quedé con ganas de coger etiquetas, a decir verdad, ya que algunos stands tenían rollos enteros y tijeras a disposición. Pero si vengo por Madrid en breve, que puede tener pinta, miro de traerte botellas si te interesan :-).

      ¡Salud!

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    2. NO ENTIENDO EL TENER UNAS TIJERAS AL LADO DE UN ROLLO DE ETIQUETAS ( GUIÑO, GUIÑO, CODAZO, CODAZO XDDDD )
      IMAGINO QUE HABRÁ HABIDO MUCHO NIVEL COLECCIONISTA, YA QUE LOS POLACOS SON MUY DADOS A ELLO Y TIENEN CANTIDAD DE MATERIAL DISPONIBLE.
      YO SALGO DE ALLÍ CON UNA BOLSA DE CARREFUL SI O SI JAJAJAJA.
      XAU BONITO!

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