Naturbier, o un lujo en Plaza Santa Ana... (Madrid - Parte III)

Inesperadamente, aquel día salí de currar tempranísimo. Me quedaba por delante 1/3 de tarde y toda la noche. Tenía ya un compromiso con unos colegas del trabajo madrileños para cenar juntos, así que si quería seguir con mi itinerario cervecero por la capital debía decidirme rápido. Con un par de búsquedas en el teléfono (que grandes los smartphones) tracé mi ruta hasta la céntrica Plaza Santa Ana.

Salí del autobús con un punto de impaciencia: no tenía todo el tiempo del mundo, y quería saborear tranquila y pausadamente las dos cervezas de propia fabricación que ofrecen en Naturbier. Llegué a la plaza y vi que sentarme fuera, con el buen tiempo que hacía, iba a ser complicado. No me importó demasiado tampoco, dado que tenía toda la intención de visitar el local por dentro, así que ¿qué mejor que sentarme en la barra y charlar un poco con la gente de allí?

Una vez que me acomodé, pedí mi primera Naturbier, la Helles (en una jarrita de unos 30cl.). Con un muy buen aspecto y poco aroma, una vez en boca todo era sensacional. Refrescante y suave, pero con suficientes matices para ser debidamente disfrutada. Me gustó, y mucho, hasta el punto que decidí no tocar las aceitunas que me habían servido para seguir gozando del sabor de la Helles sin "elementos externos".

Observando mi entorno, vi que las damas pedían la Helles, si es que pedían cerveza, y los caballeros todos optaban, sin excepción, por la Dunkles. Pensé que, como me sobraba tiempo aún, me pediría una de medio litro, pues parecía ser la preferida de aquellos que presumí eran más cerveceros. Pues no acerté.

Si bien la Dunkles es una Vienna bien digna, no consiguió conquistar mi paladar de la manera que lo había hecho su hermana rubia. Se trata de una cerveza bastante dulce, con notas tostadas interesantes y, como la Helles, con poco amargor, quizás hasta un poco menos. Nuevamente, poca nariz y mayor intensidad en boca.

Pude charlar poco con la chica de detrás de la barra, pues en el rato que estuve sentado allí sirvió, al menos, 100 jarras de cerveza, sin fijarse demasiado en como tiraba según mi criterio, pero tampoco estropeándola. Intercambiamos alguna impresión sobre las cervezas y el local, y le pregunté sobre la posibilidad de visitar las instalaciones "por dentro", aunque su respuesta no fue la que me habría gustado: "los miércoles, a partir de las 11". Mi siguiente pregunta fue lanzada a la desesperada, como el portero que sube a rematar un córner en el minuto 90: "¿mañana o noche?", a sabiendas de que mi pregunta tenía una respuesta bastante obvia (confirmado por la sonrisa de la chica). El hecho, es que mis horarios laborales no me permitirían nunca estar disponible en dichos horarios... (suspiro...).

No me fui sin antes inspeccionar el resto de instalaciones y descubrir, por sorpresa. que disponen de mesas en las que tu mismo te puedes servir la cerveza. Es divertido con los colegas, pero espero que te enseñen ellos mismos un poco como tirar, porque sino el festival de espuma y cerveza malbaratada puede ser espantoso.

Una buena experiencia y dos buenas cervezas. Un lujo en formato líquido producido en el centro de Madrid.


(Entradas anteriores y posterior):

Comentarios

  1. Había entrado en tu blog alguna vez pero no me había parado a leerlo detenidamente. Me parece más que interesante y por ello lo he añadido a mi listado. Enhorabuena por el trabajo. Nos seguimos leyendo.

    ¡Salut!

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  2. Gracias por tu comentario, Lúpuloadicto :-).

    Este mundillo blogger-cervecero va en aumento en cantidad y calidad, y después de mucho tiempo escribiendo sobre cerveza "sólo para mis ojos", decidí empezar a sumar junto a la gente que hace más tiempo que estáis y que os leo regularmente.

    Espero seguir generando nuevos contenidos que puedan ser de interés para todos los compañeros. La cuestión principal es la difusión de esta culturilla nuestra, la cervecera. Salut!

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