viernes, 6 de junio de 2014

Mi 5to #FFdA...

Dos años después de esa primera celebración, este fin de semana pasado me dispuse a celebrar mi quinta edición particular del Finde Fondo de Armario. Como ya apunté en el post de presentación, me habría encantado poder dar un toque especial a este segundo aniversario, pero entre circunstancias laborales y personales la cosa ha sido complicada. A ver si en noviembre se da la ocasión...

En todo caso, el viernes me acerqué a la bodeguita para ver qué botellas serían las protagonistas de este #FFdA de mayo-junio: algunas candidatas las tenía en mente; otras, como de costumbre, resultó casi una sorpresa encontrarlas allí. Pensando en cómo se presentaba el viernes, el sábado y el domingo, finalmente me decidí por la siguiente relación de cervezas...



Guineu Obac Gran Reserva:

Debuté con una de las mejores sour ales que ha dado nuestro joven pero muy esperanzador panorama cervecero. Esta botella de Obac restaba descansando en mi bodega desde octubre de 2012, cuando el equipo de Guineu hizo una presentación formal de la misma en la Masia Rocaters, momento en el que pude probarla y hacerme con algún ejemplar. Desde entonces, he podido tomarla en otras ocasiones, confirmando así una notable evolución.

Nublosa y de color rubí oscuro, lo primero que me sorprendió fue la cantidad de espuma que se formó al servirla; muy consistente y de color beis, permaneció hasta el último trago en la copa. En nariz se mostraba vinosa y algo avinagrada, con notas de caramelo y fruta roja, especialmente a cereza fresca, y con un fondo láctico. Su entrada era afrutada y ácida, con toques acéticos en el desarrollo y un final de madera, algo tostado y láctico. Con puntos dulces, su cuerpo entre medio y ligero y sus 5% ABV le dan una buena bebibilidad. Destacable el incremento en carbonatación que ha experimentado respecto a la última vez que la probé (hace un poco más de un año). 

Pude acompañarla a la hora de cenar del viernes con unas virutas de jamón ibérico y una espardenya, mientras me relajaba en el sofá con Mrs. Birraire, viendo una película de zombies. Como curiosidad, esa misma tarde compartí un rato con el padre de la criatura, Guzmán Fernández, y me obsequió con dos ejemplares de la misma Obac. Sin duda, dos buenas adquisiciones: buen material "fondero", y encima producido a pocos kms de mi casa.


Brasserie des Franches-Montagnes XIV:

La siguiente cerveza fue como un auténtico viaje en el tiempo; concretamente a agosto de 2007, momento en el que pasé a tener consideración oficial de trabajador (algo que, en aquel entonces, no parecía tampoco ser un gran privilegio... la perspectiva del tiempo). Ahora os cuento el porqué.

Antes, destacar que La Quatorze de la Brasserie des Franches-Montagnes reposaba en mi bodeguita desde mi último viaje (a Suiza), donde pude visitar las instalaciones de la BFM en Saignelégier, Jura, aprovechando para hacerme con alguna botella especial. No encontraba el momento exacto para tomarla (no estoy acostumbrado a tomar Weizen Bocks con granos de café), así que el #FFdA se erigía como una buena excusa para abordarla.

Después de una madrugada y mañana de trabajo, llegué a mediodía con muchas ganas de cerveza y me dispuse a abrir la botella, sin saber qué me encontraría por la aparente distancia entre esta cerveza y las otras BFMs que había podido probar anteriormente. Vertiéndola en la copa, observaba como un líquido de color cobre claro y un ligero toque de turbidez generaba una apetitosa espuma cremosa y duradera, desprendiendo unos primeros aromas a toffee. Al olerla, y tras el primer sorbo, me di cuenta de que me apetecía tomármela acompañado de un buen amigo como es Rufus Wainwright. Rápidamente cogí el DVD de All I Want de la estantería, le di al play y mi viaje en el tiempo empezó.

Y es que ese fantástico y suave aroma de frutos rojos silvestres, de pasas, mandarina madura y uvas, en contraste con frescas notas de cereal y levadura y un toque perfectamente equilibrado de café me trasladaron a esos primeros desayunos continentales que tanto me gustaban en los buffets libres de cada uno de los distintos hoteles del centro de Bruselas en los que me hospedé. Cereales, fruta y café, con la música de Want One y Want Two, dos de los álbumes que más identifico con mis inicios en el maravilloso mundo de los viajes de trabajo y la consultoría.

75cl. pocas veces se me hicieron tan cortos en un lapso de tiempo que, no obstante, sí tuvo una extensión notable. En boca la grosella y el café venían acompañadas de notas dulces a fruta cítrica, cereales, madera y caramelo, con un final suave, nuevamente tostado y cafetoso. De paso ligero, sensación aterciopelada y cuerpo más bien generoso, su perfecta carbonatación la hacían un auténtico placer para los sentidos. Una cerveza perfecta, que por desgracia dudo que vuelva a tomar nunca más.


Brewdog & Three Floyds Bitch Please Islay:

No todo podía ser fantástico durante este Finde Fondo de Armario. Sin posibilidad de asistir al estadio Alfredo di Stefano de Valdebebas decisivo Real Madrid Castilla - Sabadell de la Liga Adelante, y sin ningún arlequinat con quien ver el fútbol por la TV, pensé que sería un buen momento para liquidar cuentas con una de las cervezas que no recordaba que estuviera en mi posesión; de hecho, aún no tengo claro cuando me hice con ella. Por sus características, pensé que me duraría tranquilamente hasta la segunda parte del partido, y la verdad es que incluso se alargó más de lo previsto.

Pude probar en 2011 la Bitch Please, envejecida 8 meses en barricas de whisky Jura, y guardo buen recuerdo de ella sin que fuera épica. En el caso de esta versión, que fue sometida en su momento a 18 meses de guarda adicional en barriles que habían contenido whisky Laphroaig, el aroma y sabor turbado se comía el carácter la cerveza original, que salía sólo en forma de recuerdos de pasas, praliné o avellanas. Me encanta el whisky peated, y he probado algunas cervezas a las que se ha integrado ese matiz tan especial de manera muy satisfactoria, pero en este caso, más que sinergias, había una lucha desigual entre dos partes buenas, pero que no se gustaban la una a la otra. Mientras veía como el Castilla se adelantaba en el marcador, pensé que masticar turba negra debe ser similar a dar un trago a esta cerveza.

La definieron como una Barley Wine idiosincrática; a mí, aunque fuera perfectamente bebible y tuviera ciertos puntos de interés, más bien me pareció que pecaba, precisamente, de ser una cerveza extrema más, falta de equilibrio y de sentido. Brewdog y Three Floyds han demostrado y demuestran tener recursos y capacidad para hacer cosas muchísimo mejores. Dudo que se llegaran a preguntar si, más allá de la fricada, a alguien le iba a parecer una cerveza disfrutable. Por concepto, y por sabor, yo la habría llamado la MásTurbada*.

Y así fue como vi a mi equipo perder buena parte de sus opciones de disputar el play-off de ascenso a Primera División, con una cerveza en la copa que, al menos, con sus 12,5% podía servir "pa olvidar". Un mal trago.


Williams Bros Fraoch 22:


Las cervezas "históricas" siempre me han despertado curiosidad, a la vez que cierto escepticismo. No es el momento ahora de entrar en estos temas (espero poder escribir algún post al respecto en breve), pero las recreaciones de recetas babilonias o de "estilos perdidos" me dejan, a veces, con esa sensación de que igual se perdieron precisamente por la falta de interés que tienen como cerveza (sin entrar en temas como las condiciones originales de fabricación o las circunstancias vitales y/o sociales que empujaron a elaborar ciertos tipos de cervezas). Es algo sobre lo que pude reflexionar durante mi paso por el Borefts Beer Festival de 2013, en que la temática especial eran las Gruit. Aunque la mayoría de lo probado me gustó, más allá de la novedad y la gracia, rara vez tomaría una segunda ronda de muchas de esas cervezas; de algunas, sin embargo, lo haría encantado.


Este vendría a ser el caso de la Fraoch de Williams Brothers, hecha a partir de una receta original de Heather Ale, un tipo de cerveza propio de Escocia que, con el tiempo, perdió su mercado y desapareció. (Si queréis saber más sobre esta historia, os recomiendo un muy buen post de JAB). Una cerveza, la Fraoch, que me parece mayúscula, y que deseo poder probar en barril en alguna ocasión: llena de sabores y matices y, por encima de todo, singular a la vez que muy apetecible para tomar algún que otro litro. Así, recuperar estilos parece que tenga mucha lógica (algo como lo que, en su momento, pasó también con las Witbier en Bélgica).

Fue en Andorra que me hice con esta edición limitada, elaborada para celebrar los 22 años desde el primer batch producido de la Fraoch original. Quise tener el recuerdo vivo de ésta, así que me hice también con una botella para poderlas comparar, pues la 22 no deja de ser la receta original, pero adaptada para subirla hasta los 11% ABV y envejecida en barriles de Jerez que habían contenido, anteriormente, whisky Auchentoshan.

La Fraoch 22 se mostraba cristalina y de tono cobrizo, con una espuma más ligera y menos duradera que la de su hermana menor. El envejecimiento en barrica le había aportado aromas a Jerez y madera que, en ningún caso, escondían el carácter de las flores de brezo utilizadas para esta cerveza, ni los toques de miel tan agradables y característicos de la receta original. Al probarla, confirmé el talante más maltoso que ya apuntaba la coloración de la 22, con una buena incidencia de notas acarameladas, así como de fruta secada y pasas; seguían allí, no obstante, los matices aflorados, la miel e incluso, aunque en menor medida, el trago a frutos secos, pero con una adición más que notable: un suave y delicioso retrogusto turbado. Equilibradísima, dulce y con un agradable cuerpo medio.

Sorbo a sorbo, y durante todo el día gracias a un tapón especial que me dejó impresionado con la capacidad de conservación que aporta, disfruté como un enano con esta (ojo, que cojo carrerilla) cerveza de estilo histórico con flores de brezo, mirto de turbera, envejecida en barriles de Jerez que han contenido whisky Auchentoshan; y que, tan sencillamente, se deja beber y disfrutar sin resultar extrema ni antipática para paladares no dispuestos ni impetuosos para que les den por saco de vez en cuando y gozar de la experiencia. Un ejemplo de cómo envejecer cerveza, a diferencia de la anterior.


La semana que viene, para cerrar esta edición del #FFdA, voy a publicar el Resumen de lo que dio de si la jornada en casa de cada uno de los 19 participantes.

Salut i birra!


* Sí, hay un doble sentido muy bien escondido allí... Y sí, también es un chistecillo muy malo.

14 comentarios :

  1. No me importaría nada hacerme con una de esas Guineu! A ver si en alguno de los viajes a Madrid en coche que hacemos paramos un finde por tierras catalanas y recolectamos... Interesante la Fraoch, no he probado la original aunque la he visto alguna vez por ahí... me la apunto :).

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    1. Pues muy recomendable la original, de Fraoch. Si puedieras hacerte con la 22, bestial :-). Si te pasas por tierras catalanas no sé si vas a recolectar la Obac, pero si coincidiéramos nos abrimos una de las que guardo. Un abrazo Diego.

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  2. Con tanta feria y evento, al final yo solo pude trincarme una de mi despensa. Y eso que tengo bastantes esperando ocasión!!!

    Por cierto: ¿un tapón especial que me dejó impresionado con la capacidad de conservación que aporta? Queremos detalles! Lo mandamos directo a nuestra sección de gadgets!

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    1. Jeje, ¡no se te escapa una! En breve hablaré del tapón en concreto... habrá que estar al loro :-). Sólo te pudiste trincar una de tu despensa, ¡pero qué una macho!

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  3. Menudo festín te has brindado... jejeje!! Aunque te parezca increíble (por lo que me gustan las sour y demás) no he podido probar esa Obac... a ver si en Mediona se da la ocasión de conseguir alguna... Sobre la BFM, excelente el relato del "viaje al pasado". Tuve la suerte de conseguir precisamente esta botella en la Bretaña francesa hace un par de veranos y me gustó pero creo que no tanto como otras maravillas de la casa.

    La Bitch Please en su momento probé la versión base y tengo gratos recuerdos, pero por tus palabras ya sé donde no gastar mis ahorros... :P

    Y el momento cumbre, el de las "históricas" (espero ese post, aunque por lo poco que mencionas en ese "teaser" creo que estaremos bastante de acuerdo)... Alucinante encontrar esa especial en Andorra! Si ves alguna más ya me la estás consiguiendo y te la pagaré cuando nos veamos... ;). Me has dejado babeando, mamonazo, jajaja!

    Enhorabona per la sel·lecció i ens veiem en una setmaneta escassa!!! Una abraçada, Joan!

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    1. Este día en el coche no me cabía ni una botella más, pero si consigo alguna Fraoch 22 más igual te la guardo :-). Realmente fue una sorpresa encontrarla, y un lujazo beberla. La Obac no es fácil encontrarla, más allá de la fábrica o mi armario. Si no se la trinca Diego en una escapada, siempre tienes opción de compartirla conmigo. Una abraçada!

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  4. La Obac tu la calificas como "una de las mejores..."; yo diría la mejor nacional. Me compré dos botellas cuando llegaron a Madrid y abrí una y me encantó. La otra..., quién sabe. Quizás le dé una sorpresa al Adicto al Lúpulo...
    BFM, yummm. Lo poco que he probado de ellos, unas 3 ó 4, me han parecido deliciosas. El tio Pau tien parte de culpa en eso.
    La Bitch Please Islay a mi me gustó pero sin tirar cohetes. Más alcohóica que otra cosa..., en efecto, como bien dices una mijita descompensada.
    La Fraoch, ni idea tu.

    Un abrazo Joan

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    1. Efectivamente, la Bitch Please no está mala, pero está descompensada. Respecto a la Obac, no se si me atrevería a tildarla como la mejor nacional, porque están todas las variedades de Pura Pale y Setembre de Ales Agullons por ahí luchando también. En todo caso, muy muy buena. La Fraoch dale oportunidad; no lo dudes. ¡Un abrazo Jose!

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  5. Me interesa especialmente la Fraoch, me gustaron mucho las Historic Ale de William Bros y esta la tengo en mi lista desde hace tiempo, aunque con pocas esperanzas de localizarla. A mí me gusta mucho como trabaja esta fábrica, se esfuerzan mucho en conseguir cervezas equilibradas, un atributo que cada día me parece más importante.

    Las demás no las he probado, y supongo que antes o después me animaré a hacerlo.

    Un abrazo

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    1. Como bien destacas, el equilibrio en las cervezas a mí también me parece básico: creo que ya hemos tenido nuestra época macarra y extrema y debemos empezar a valorar la virtud del equilibrio (si fuera tan fácil, seguro que habría más). Las Williams Bros son realmente deliciosas: cuantas más pruebo, más ganas tengo de pegarme un viaje a Alloa :-). ¡Un abrazo Hugo!

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  6. Sorprendente la Fraoch y con ganas de degustar esa Obac... me ha llamado mucho la atención. Bon #FFdA amic!

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    1. Las triunfadoras de mi FFdA: sin lugar a dudas, la Obac y la Fraoch 22 :-). Hazte con ellas si las encuentras: caballo ganador. Una abraçada Txema!

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  7. Menudo festival de cervezas! Siento no haber podido participar en esta edición.
    Saludos!

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    1. ¡Se te ha echado de menos, Gonzalo! A ver para la sexta tienes ocasión de participar. ¡Salud!

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