lunes, 30 de enero de 2012

Premios Birraire 2011... Cervezas

Y después de conocer los ganadores de los Premios Birraire 2011 - Productores y Sitios, es hora de conocer las mejores cervezas "nuevas para mí" del pasado año.

En este caso, lo más complicado no ha sido escoger las mejores, ¡sino las categorías! Después de muchas dudas sobre si premiar estilos, nacionalidades, estilos relacionados con nacionalidades... pues decidí hacer los premios por "colores asociados a estilos" (y algo más). ¿Cutre? Quizás, pero tenía que pensar en el futuro de los Premios y no utilizar categorías que quedasen obsoletas por falta de beber birra de un estilo o nacionalidad concreta un año, o por tener que incorporar nuevas categorías con la evolución del fenómeno cervecero.

Así que las categorías escogidas son: Trigo, Dorada, Ambar, Tostada, Oscura, Lambic/Sour, Mejor Baja en Alcohol y Mejor Sin Alcohol. Las cervezas internacionales y nacionales premiadas son las siguientes:



Trigo

- Internacional: Stillwater Cellar Door. Pues sí, una de las últimas cervezas de trigo que probé en 2011 se hace con la bonita estatuilla de los Premios Birraire. Ante la falta de ideas de la que generalmente me quejo como seguidor de las cervezas de trigo (alemanas o belgas, no problemo), aparece Brian Strumke y se saca de la manga un cervezón mitad Wit mitad Saison, con Salvia y mucho sabor a cereal. Por originalidad, intensidad y grandísimo sabor, no cabe duda que esta ha sido mi mejor triguera del año.

Como te enrollaste al dejármela probar.
¡Gracias Brian!

- Nacional: Reptilian Grand Thymus. Isaac Beltrán, ya premiado como productor nacional en el anterior post, parece compartir mi visión de que las cervezas de trigo tienden a la no originalidad, y ante esto cocinó este pedazo de Witbier con tomillo y algo más de alcohol que su hermana pequeña Thymus. El resultado: una Wit bastante afrutada y con un toque muy bien integrado de tomillo. Fresca, intensa, compleja... caballo ganador.

A parte de buenas cervezas, los diseños me encantan.


Dorada

- Internacional: Grass Roots and Cigar City's Neither. En mi fantástico viaje a Amsterdam, tuve ocasión de probar esta magnífica IPA imperial. Alcohólica sólo de graduación (9,25%), se trata de una birra exagerada, con un amplio rango de toques lupulados, muy amarga, pero con un fondo adecuado de malta para equilibrarla. De golpe, parecía que todo el mundo olía a lúpulo. Me dejó absolutamente fascinado, y mi mujer puede dar fe de la cara de "atontao" que se me quedó al degustarla.

¡Mira, mira que espumita!

- Nacional: Guineu Riner Extra. Una Pale Ale estilo americano clásica (pino, pomelo, etc.), pero muy bien hecha e intensa aún contando con sólo 5% de alcohol. Fue una grata sorpresa encontrar esta nueva cerveza de Guzmán Fernández este año, y además su formato de 50cl. me parece un gran acierto, impidiendo en gran medida que de un sorbo apasionado te quedes sin birra (¡contención!). Todo lo que sale de Ca l'Arenys es garantía de buena cerveza, pero ésta supera todo lo anterior. Una delicia.

Sólida.


Ambar

- Internacional: Three Floyds Pride & Joy. Esta cerveza me pedía el premio desde que la probé en el ya mítico Beer Temple de Amsterdam. Muchas veces he confesado mi perdición por las cervezas británicas, por su sobriedad y capacidad de ser "sesionables". Los americanos de Three Floyds nos presentan una Mild americanizada: atrevida, con toques yankees, casi una Amber, pero con aquel toque "moreish" que tan bien saben darle en UK a sus cervezas, que obliga al consumidor a tomar 10 más (si realmente el consumo de birra de los británicos no es culpa de todos ellos, ¡sólo de sus cerveceras!). Prohibitiva en precio y difícil de encontrar, me costó hacerme a la idea de que difícilmente pudiera hacer una buena session con la Pride & Joy. Merecido Premio Birraire.

¿Para cuando otra? :-S

- Nacional: Undead IPA. La alcachofa de Undead me desafiaba vía redes sociales con su mirada provocativa e insolente desde que salió. No fue hasta el Fes-t'hi que pude probarla, y todos los elogios que había podido leer y escuchar hasta la fecha fueron instantáneamente justificados al encontrarme ante una señora IPA imperial de sangre ibérica, a la altura de las más reconocidas internacionalmente. El culpable, Javier Aldea, dará mucho que hablar con sus creaciones. Amor a primer trago; vaya cervezón.

Que ganas le tenía a la alcachofa...


Tostada

- Internacional: Schneider Aventinus Weizen-Eisbock. De mis noches madrileñas mi mejor recuerdo. Fue en la nueva Oldenburg donde salde una de mis deudas históricas con Alemania. Como amante de las Eisbock que soy (conozco mi problema con el alcohol, no os preocupéis), no podía faltar en mi currículum esta particular cerveza, fruto de "maltratar" una Doppelbock de trigo. Lo que no me esperaba es que esta birra me desarmara sin ni tan sólo probarla. Top-3 del año, sin duda.

¡Yum-yum!

- Nacional: Ausesken Torrada. Xavi Redón, el cervecero que está detrás de la Cervesa dels Ausetans, cree en las cervezas no exageradas, las que no quieren llamar la atención ni por métodos ni por ingredientes extraños. Es así como desarrolla unas cervezas sobrias como la Blanca, o esta Torrada, que son impecables. Faltan cervezas tostadas en el panorama cervecero local en mi opinión, pero con cervezas como la de Xavi no vamos cojos. La integración de todos sus matices y el equilibrio de esta cerveza la hacen merecedora de la estatuilla. ¡A seguir así!

Rica, rica.


Oscura

- Internacional: Brains Dark. Mi ya mítico viaje a Gales pedía sitio en los premios de cerveza, pero no por romanticismo es que la Mild Ale de Brains se situa primera en el ránking de las oscuras de este 2011. Muy sabrosa, sea en botella o cask, con toques tostados y acaramelados suaves pero contundentes. Una cerveza para tomarse unas cuantas viendo un partido, o en un conciertillo o Jam Session. La Dark es la cerveza que me gustaría tener fija en casa y en mis bares favoritos. Brutal.

La décima por la izquierda. Aquí con sus primas y
hermanas galesas.

- Nacional: Marina Grim North. La más sabrosa, atrevida e interesante de las cervezas negras locales que he probado este año pasado, sin duda. En Blanes se maneja bien el lúpulo; Pep y Kevin dan fe de ello con una Black Ale (no me gusta BIPA, como ya dije una vez es contradictorio) que fue una de las sensaciones del Fes-t'hi. Deseamos larga vida a las colaboraciones entre Marina y Steel City. Toma estatuilla.

Felices con su Grim North.


Lambic/Sour

- Internacional: Loverbeer D'Uva Beer. De visita a la capital de Italia, el mejor recuerdo que me traje fue una Sour absolutamente increíble. En mi último artículo de la Gacetilla Cervecera dediqué mi espacio a una entrevista con Valter Loverier, el revolucionario cervecero que nos trae creaciones de la altura de esta D'Uva Beer. En este apartado, este año no había duda sobre cual iba a ser la vencedora desde el momento en que la probé.

De las cinco, la mejor (con permiso de My Antonia, que
a punto estuvo de colarse en los premios).


- Nacional: Coupage de Lambic de Cantillon, Ales Agullons Pura Pale y fresas. En mi visita a la Masia Agullons este año, Carlos Rodríguez nos trajo un par de jarritas con una cerveza experimental a la que le había tirado fresas frescas. El primer trago fue muy curioso, pero aquella cerveza tan ácida empezó a gustar y gustar hasta que se acabaron las jarras y sólo quedó el recuerdo de haber tomado algo muy exclusivo y especial. No voy a descubrir a Carlos con este premio, pero este se lo tiene más que merecido.

No se cuantas veces he utilizado esta foto, pero me gusta.


Baja en Alcohol

Por la previsible falta de candidatas en las dos categorías restantes, las bajas en alcohol no van a distinguir entre internacionales y nacionales.

- Mejor Baja en Alcohol: Marina Blanes Half IPA. Fui a la presentación que los hermanos Andreu hicieron en su día en 2d2dspuma, y probé la versión Keg y la Cask. Con sólo 3,2% de alcohol, la simbiosis entre Marina y Steel City nos premió con una cerveza muy sabrosa y lupulada, con una nariz deliciosa y una textura (especialmente en cask) muy agradable. Para que no haya peleas entre hermanos, Marina se ha llevado dos estatuillas, fruto de un año en el que se han reivindicado con mucha fuerza en el panorama catalán con creaciones atrevidas y originales. ¡Felicidades!

¡Dale, Pep!


- Mejor Sin Alcohol: Erdinger Alkoholfrei. Hasta hace dos años, me había negado totalmente a probar cervezas sin alcohol. Por temas de coleccionismo y experiencia, finalmente levanté el veto a este tipo de cervezas, sin que hayan llegado a entusiasmarme nunca. Sigo pensando que antes que tomar una "Sin" me tomo un vaso de agua, pero cabe destacar el esfuerzo de la alemana Erdinger para presentar la Alkoholfrei: una cerveza de trigo sin alcohol que es, sin lugar a dudas, la más decente que he tomado hasta la fecha. Refrescante y muy indicada para el verano, pasa la mano por la cara de muchas birras con alcohol. Ya veremos qué cerveza la va a suceder, porque esta categoría tiene todas las de quedar desierta año tras año.

¿Una "sin" en Blog Birraire?
Endevé.


Y hasta aquí los Premios Birraire 2011. Ahora tocan 12 meses más de degustar cervezas y más cervezas para seguir acumulando experiencias y grandes ratos gracias a esta gran bebida. Salut i birra!



(La imagen de Erdinger AlkoholFrei está sacada de su web oficial. La etiqueta de Reptilian Grand Thymus, del blog oficial de Reptilian. Si a alguien le molesta el uso de alguna imagen que se ponga en contacto conmigo y procederé a retirarla). La de Ausesken Torrada y la de Guineu Riner Extra te las he robado a tí, Jordi; espero que no te moleste.

viernes, 27 de enero de 2012

Bjór - Botellas...


Y con este post, pasa a encajar todo el puzzle que he montado con la particular partición que he hecho de la historia cervecera de mi viaje a Islandia. En la anterior entrega os prometí algo más cañero para la presente, y es por eso que debemos trasladarnos en el tiempo hasta la tarde del día 31 de diciembre (parte que omití con toda la intencionalidad en el post de las latas).

Después de pasar la mañana del último día de 2011 bañándome en el delicioso Blue Lagoon y de pasear por las bonitas calles de Reykjavik, por la tarde acudimos al concierto de fin de año que ofrecían dentro de la Hallgrimskirkja (la imponente iglesia de la foto, que os recomiendo visitar). Nos quedaba un rato por pasear antes de cenar alguna cosilla en vistas a la esperada celebración de fin de año, que en la capital islandesa es uno de los mayores acontecimientos del año.

Lo que no sabíamos (y pudimos averiguar por observancia y hablando con locales) es que la última cena del año es algo muy sagrado para los islandeses, que se reunen en familia para pasar esos últimos instantes juntos y entre platos. Esto provoca que, el día 31, no haya ningún sitio donde se pueda cenar si eres turista, salvo las macro-cenas y fiestas organizadas de los hoteles. Después de mucho dar vueltas, seguíamos sin encontrar ningún sitio abierto. De hecho, mi intención era visitar una tienda (Vinbudin Austurstraeti) en la que, a priori, había un buen surtido de cerveza local (a parte de vino importado y otros productos gourmet), pero había permanecido cerrada, como muchos otros comercios, todo el día. Me vi volviendo a casa sin una sola cerveza islandesa en la maleta (cosa que, si leísteis el anterior post, sabréis que no fue así).

Llegamos al punto en el que estábamos dispuestos a entrar en cualquier antro donde nos dieran un sandwich rancio para cenar. Pero, aquel día, la suerte nos sonrió en todos los sentidos, al encontrar un bonito "Restaurante-Bar de Copas" llamado 73. Vimos en la carta que había varias cosas a elegir, pero que su especialidad eran las hamburguesas, muy típicas en Islandia con multitud de recetas distintas. El sitio pintaba bien, así que entramos (tampoco es que hubiera ninguna alternativa). Fue una vez dentro que a mi me entró algo al ver una alineación de botellas muy atractiva detrás de la barra: efectivamente, en el 73 tenían birras islandesas, ¡y no precisamente pocas!
Buena nariz, algo
aguada.

Al sentarnos, la dueña nos trajo carta de bebidas y de comida, la primera de ellas dedicada en gran parte a la cerveza (¡yuju!). Después de hacer los pactos pertinentes con la jefa (la de mi casa, no la del bar), decidí empezar mi recorrido cervecero con una IPA para acompañar mi hamburguesa estilo islandés clásico, que por cierto estaba riquísima y abundaba mucho en cantidad.

La elegida fue una Icelandic Pale Ale (según la etiqueta), la Einstök Olgerd. Con sus 5,6% grados, se presentaba bastante completa en nariz, con matices herbales, frutales y un interesante fondo de caramelo. En boca es donde empezaba a pinchar, con un toque metálico un poco molesto y un paladar aguado y demasiado ligero. Aunque la disfruté, podría haber sido mejor; supongo que, al compararla con las buenas Pale Ales que se están haciendo por aquí desde hace un tiempo, me pareció más justita. La presentación, cabe decirlo, es muy resultona.

¡Grande!
Terminada la primera birra y la comida, pasé directamente al ataque y me lancé a la que, según RateBeer y BeerAdvocate, se trata de una de las mejores cervezas de Islandia. La Ölvisholt Brugghús Lava es una Imperial Stout fumada muy interesante, de nariz suave (en comparación a la sensación en boca) pero muy compleja, con toques de todo (chocolate, madera, café, nueces, especias, etc.). La sensación, antes de probarla, era la de un brownie líquido. Ya en boca, explota todo el potencial de matices observado en el aroma con una intensidad bien medida y una agradable sensación general. De final largo y tostado, dejaba entrever sus 9,6% de alcohol. Una gran cerveza; estaría justo un peldaño por debajo de las mejores Imperial Stouts que he podido probar hasta la fecha. La verdad es que no esperaba nada igual en Islandia, y sólo con esta cerveza dí por bueno el apartado cervecero del viaje.

Pero quedaba más... ¡y casi mejor, incluso! Como despedida antes de ir a celebrar el fin de año "a la reykjavikense", quería probar la navideña de la misma gente que la Lava: la Ölvisholt Brugghús Jólabjor, una Bock fumada. Lo que no habría podido anticipar nunca es hasta qué punto me gustaría esta cerveza. La Joólabjór es una cerveza especiada y bastante fumada (más que la Lava), pero resulta increíble la maestría con la que todos sus matices parecen estar unidos en armonía, creando sinergias positivas entre ellos, destacando hasta su punto ideal cada uno. Una lección de cerveza bien balanceada, con sus toques frutales y acaramelados en hermandad con las especias, los toques tostados y la leve presencia alcohólica (6,5% muy bien integrados). Un cuerpo bastante potente completaba una gran Lager, que disfruté un montón, casi llegando al nivel de la Lava.
Muy equilibrada.
Una gozada.

La cervecera Ölvisholt se encuentra en una localidad pre-litoral de Islandia, y lleva justo su mismo nombre. Fue interesante aprender que la etiqueta de la Lava es justo una reproducción de la imagen que ellos tienen desde su fábrica de las erupciones del volcán Hekla. La de la navideña, no sé bien qué quiere representar, pero la verdad es que me parece fantástica (si la hubiera podido quitar...). Felicitar a la gente de Ölvisholt por su buen trabajo, que como seguro que son seguidores de Blog Birraire van a poder leerlo (...).

Por temas de reservas de mesas, la Jólabjór tuve que tomarla ya en la barra, con la ocasional presencia de la muy amable dueña del sitio, que nos obsequió con varias historias del bar y del país francamente interesantes. Por un cúmulo de circunstancias que no vienen a cuento y también porque estábamos muy a gusto, terminamos quedándonos un rato más en el agradable 73, cosa que supuso que la Jólabjór no fuera, finalmente, la última birra de 2011 (aunque me gustaba mucho la idea de cerrar el año a lo grande con ella).

Y así fue como, cuando ya había pasado el efecto placentero de la Jólabjór, y después de lavarme la boca con abundante pan y agua, compartí con mi mujer otra Einstök: la White Ale, que sin ser nada excepcional si resultó ser una Witbier bastante curiosa. Bastante clara y burbujeante, es una cerveza muy afrutada y especiada, con una particularidad propia: parecía llevar limonada natural. Esto se traducía en una acidez más marcada que en la mayoría de Wits, pero bastante bien integrada. Su mayor handicap fue un toque aguado en boca, que estropeaba la impresión dada por un aroma bastante correcto.

A partir de aquí, sólo me quedaba una cerveza para escoger. Aquí hubo una mezcla de elección por etiqueta, por curiosidad y por instinto macho-ibérico. Lo de la etiqueta salta a la vista; la curiosidad, por lo apuntado sobre la Muerte Negra (Black Death en inglés) en el anterior post. Y lo del instinto... bien: pude oír a mi lado, cuando estaba aún con la Jólabjór, como un chico bastante grandote comentaba con la dueña lo "dura" que era dicha cerveza... y sí, tuve que comprobar si para mí se trataba de una cerveza dura (a mi favor diré que mi elección estaba ya al 90%; la etiqueta me llamó muchísimo la atención).

Así pues, degusté la Black Death Beer. Esta cerveza, como descubrí posteriormente, es del portfolio de la cervecera Viking, y por eso me imagino que se podía encontrar también en el Duty Free del aeropuerto con las demás. Se trata de una porter bastante simple y fácil de beber, con toques acaramelados y tostados casi por igual y bastante incidencia de matices frutales. Se trata, seguramente, de una cerveza que mucha gente ha tomado pero que poca repite a menudo, porque su impactante presentación no se ve suficientemente recompensada.

De esta manera fue como cerré un gran ejercicio cervecero; seguramente el más completo en cuanto a variedad. A partir de aquí, con un grado de lúpulo y alcohol en mi cuerpo suficiente como para tener garantía de celebrar bien la entrada a 2012, nos fuimos delante de la iglesia Hallgrimskirkja, a vivir uno de los fines de año más espectaculares de Europa, sin lugar a dudas.



Podéis ver las demás entradas sobre Islandia en los siguientes enlaces:

Bjór - Historia.
Bjór - Latas.

miércoles, 25 de enero de 2012

Bjór - Latas...


Pues oye, ¡que no estaba mal!

Después de un inicio de viaje un tanto ajetreado por retrasos y averías, finalmente me encontraba dentro del avión, dirección al aeropuerto de Keflavik. La compañía aérea sintió el deber de invitarnos a comida y bebida durante el trayecto por las inconveniencias, y así fue como probé mi primera cerveza islandesa.

Se trata de la Egils Gull, una Premium Lager de 5,0% que anunciaban en la carta y la pantalla del asiento del avión como una cerveza hecha con la cristalina y pura agua de Islandia. La verdad es que me esperaba poco de ella, y fue finalmente bastante buena: con muy buen aspecto y de aroma suave, con toques florales y cítricos mayoritariamente, lo mejor y más inesperado fue la suavidad de su paladar, dejando una sensación en boca muy placentera conjuntamente con su sabor bien balanceado. Para los "anti-lata", si aún los hay o ha habido (esta discusión otro día), destacar que en este caso no supe apreciar ningún toque metálico ni fuera de lugar en la cerveza.

La Gull es el buque insignia de la cervecera islandesa más popular: el grupo Ölgerðin, creado fruto de la reciente fusión de Ölgerðin Egill Skallagrímsson (OES) y Danól. Este grupo se dedica a la producción y distribución de artículos de consumo en Islandia, así como a la importación y distribución de marcas internacionales bastante conocidas (Pepsi, por ejemplo). La actividad de OES empezó en 1913, con la cerveza como protagonista, si bien se trataba de Malta y no de cerveza propiamente. Actualmente, su portfolio de productos es inmenso, y consta de cervezas, bebidas espirituosas, refrescos y agua, tanto propias como importadas.

La verdad es que probar la cerveza local antes de pisar el país (en el caso de país no tradicionalmente cervecero como es Islandia) era algo nuevo para mí, y me gusta pensar que después de esta primera birra el rumbo, hasta entonces, errante del viaje se enderezó totalmente.

Muy justita. (¿Os gusta
la copa?)
A partir de aquí, debemos dar un salto temporal de unas horas, hasta plantarnos a primera hora de la mañana del día siguiente, cuando salimos de la cabaña donde nos alojábamos para comprar provisiones. Hicimos parada en la localidad de Hveragerði, concretamente en el supermercado Bonus, que con un curioso cerdito-hucha como logotipo ofrecía el surtido de cerveza típica del país, que cabe decir no se trata de una variedad extraordinaria. Siendo más específico, me quedé las latas que hicieron un cameo en el anterior post, y que pude probar desde la comodidad de mi cabaña durante las noches del viaje.

Empecé por la Thule Light, una Pale Lager típica islandesa. Esta cerveza pertenece al otro "gigante" cervecero de el país, que no es otro que el grupo Vífilfell. Esta empresa, que apela al folclore y la historia con los diseños (y el nombre) de sus cervezas, tiene una estructura y un enfoque muy similar al de OES, y hasta en detalles como el de las marcas importadas se hace notar la competencia frontal entre ambas (Vífilfell importa, entre otras marcas, Coca-Cola).

En cuanto a la cerveza propiamente, se trata de una lager clásica islandesa (véase, de 2,25%). La verdad es que hay poco que destacar, a parte de que es muy floja y aguada; quizás que no sabe a cartón, como otras de su estilo. Aún no siendo un devoto, ni mucho menos, de las Pale Lagers "light", digamos que he probado de menos indecentes.

Pues allí parece ser que les
encanta...
La siguiente fue otra Egils: la MaltExtrakt. La lata me gustó mucho y era, sin lugar a dudas, la cerveza que tenían en mayor cantidad, así que no me paré a observar que realmente era una Malta. Según pude saber, esta "cerveza" se produce ininterrumpidamente y con la misma receta desde la fundación de OES. Al abrir la lata, ya intuí que mi experiencia no sería memorable: azúcar por doquier. Si bien el aroma, aún no gustándome, tenía algún toque curioso de chocolate, nueces y café, en boca el dulzor era desbordante y desagradable, y la sensación era de refresco carbonatado (que no deja de ser lo que realmente es). No me rendí, y probé de tomarlo a la manera tradicional, que me habían contado que era calentando el brebaje... No entraré en detalles más allá de apuntar de que su destino fue directamente fregadero abajo.

Y aunque aquí debería contar, por cronología, la parte más interesante cervecísticamente, la saltaremos porque el formato de la cerveza fue en botella, y éste será el tema del siguiente post. Por eso, pasamos a la última lata que probé allí, la Egils Pilsner.

Flojita también...
Se trata de otra lager clásica de Islandia, con sus 2,25% de rigor. Muy parecida a la Thule Light, creo que están muy a la par. La Egils es un pelín mejor en cuanto a aspecto, y quizás no sea tan aguada en boca, pero contrariamente tiene ese toque acartonado que tan mal le sienta a estas cervezas. Una cerveza fácilmente olvidable, muy desaborida.

La verdad es que me quedé con las ganas de encontrar alguna birra más de las "básicas" en el supermercado, pero esto quedó solucionado de manera inesperada en el Duty Free del aeropuerto de Keflavik, ya de vuelta, cuando pude divisar ¡todo un apartado con cervezas islandesas! Para un país que hace cuatro días que pueden beber cerveza legalmente, me sorprendió comprobar como están más orgullosos de ella que en otros (como el mío) donde quizás haya más variedad y mejores cervezas en muchos casos, pero que no se les presta la atención mínima que merecen. Publicidad en varios sitios, surtido variado en tiendas de aeropuerto y unos precios francamente ajustados; me pareció fenomenal.

¿Y qué me traje de vuelta de lo que encontré en el aeropuerto? Dado que debía llevarlo a mano y que no se podían comprar latas individualmente (sólo packs de 6), opté por el "maletín" de Viking para probar la mayoría de sus variedades, así como por un pack de seis de la Christmas Brew de la danesa Tuborg (muy presente en Islandia, por cierto), que me hizo gracia quedarme al ser de temporada. Por su parte, el maletín lo componen la Thule Light (repe), la Viking Lager, la Viking Gylltur (Premium Lager), la Viking Sterkur (Strong Lager) y la Viking Lite (pero esta con 4% ABV, a diferencia de la Thule). No es que prometan mucho, pero uno debe probarlas todas. Será interesante hacer una comparativa entre la Viking Gylltur y la Egils Gull a ver qué birra sale victoriosa.

El botín de Amsterdam era más apetecible, seguro; pero
probar estas cervezas también es experiencia :-).

A modo de anécdota final, aunque no consigo recordar donde lo leí (creo que en un anuncio de Egils en la revista del avión), en Islandia existe una curiosa creencia (o estrategia marquetiniana) según la cual la cerveza debe consumirse recién producida para asegurar que sea fresca y rica. De hecho, en las latas puedes encontrar siempre la fecha de producción (a veces mareantemente próxima) y la de caducidad (justo un año después que la de producción) de manera clara. Esto, está claro, aplica para las cervezas "macro" (básicamente las de Egils y Viking, si es que se puede hablar de cervezas macro en un país de 300.000 habitantes no especialmente cerveceros).

Las cervezas "micro" son otra historia, que copará por cierto el protagonismo del siguiente post. Si echabais en falta un poco de marchilla, con cervezas más remotas y estilos más arriesgados, no os lo perdáis, pues he dejado la mejor parte del viaje para lo último.

Salut!

lunes, 23 de enero de 2012

Bjór - Historia...

Aunque con más demora de la que habría deseado, voy a contaros una experiencia cervecera un tanto particular, dada la rareza legislativa que tuvo lugar en un país con apenas 300.000 habitantes y donde la cerveza es conocida como bjór. Efectivamente, estoy hablando de Islandia, mi destinación para pasar un memorable fin de 2011.

En 1915 entró en vigor una ley de prohibición para la totalidad de las bebidas alcohólicas en este país nórdico, derivada de un referéndum popular que votó en este sentido. Este veto, al cabo de un tiempo, se suavizó gracias a las presiones que, especialmente, ejerció España al amenazar a Islandia en no comprar más pescado procedente de sus aguas, aunque no para la cerveza, que en todo momento fue vista como mala, dado su precio asequible y  su presunta función de introducción al alcohol entre los más jóvenes.

No fue hasta 1933 que Islandia levantó la prohibición alcohólica... ¡excepto para la cerveza! Y hasta los 80, el gobierno islandés hizo todo lo necesario para no ceder a las crecientes presiones foráneas e interiores para disponer de cerveza dentro de sus fronteras. Fue justo en 1980 que un empresario cursó una demanda exigiendo los mismos derechos que los trabajadores de aerolíneas, que disponían de cerveza porque se traían de los duty free de los aeropuertos que visitaban. Aunque perdió el caso, Thorsteinsson fue un faro que iluminó a una sociedad islandesa que, ya de forma notable, empezaba a querer un país normalizado: véase, con cerveza. En 1989, finalmente, Islandia abrió los grifos de lúpulo y malta a su población; concretamente el 1 de marzo, que es el día que los cerveceros islandeses toman las calles de Reykjavik para celebrar esta efeméride, este fin a la tiranía del gobierno ;-).

Muerte Negra...
¿a alguien le apetece?
Primero se legalizó la cerveza de alrededor de 2,25% grados de alcohol. Actualmente en el país existe una normalidad equiparable a la de los demás países europeos en temas de alcohol, si bien en zonas rurales se considera que el consumo de alcohol en días laborables es fruto de una adicción, según me comentó un simpático islandés. Cabe destacar que tanta "prudencia" no ha sido efectiva, pues los islandeses son grandes bebedores, y su principal motivación es pillar una buena borrachera (leído en varios sitios, y comentado/validado por la dueña de un bar).

De toda esta historia han quedado huellas en la realidad cervecera islandesa, donde se pueden encontrar un montón de cervezas light (como las conocen ellos) de, exactamente 2,25%. Asimismo, existe una cultura importante de cervezas sin alcohol.

La gran paradoja de todo esto es que una de las bebidas nacionales es el Brennivín, un destilado de patata de alrededor de 40% de alcohol, conocido popularmente como "Muerte Negra" por los daños colaterales que provoca su consumo.

Con todo esto, comprenderéis que al escoger la destinación con mi mujer no tenía muchas esperanzas en cuanto a cerveza se refiere (todo lo contrario en referencia a paisajes), pero ya no sólo por historia y tradición, sino también porque el pasado diciembre tuvieron lugar en Islandia las nevadas más importantes de los últimos 90 años, y todo lo que fuera aventurarse por carreteras no principales se antojaba complicado (las contadas cerveceras de las que había encontrado información estaban en pequeñas villas inaccesibles).

Sin embargo, como podréis comprobar en los dos siguientes posts, la experiencia cervecera fue, cuanto menos, interesante: descubrí una parte de la historia de un país a través de su birra; pude probar las cervezas clásicas islandesas, pero también pude probar algunos de los principales exponentes del nuevo movimiento cervecero que Islandia, como la mayoría de países europeos hoy en día, también vive a su micro escala. Destacar también que gracias a este viaje mi bagaje de cervezas navideñas ha aumentado.

Más allá del rollo histórico de hoy, necesario para no cargar demasiado las dos próximas entradas, espero que con esta pequeña serie de posts aprendáis alguna cosa sobre este paradisiaco país y su realidad cervecera.

Maltas, pilsners y lights... la cerveza de los "súpers"


(La imagen de la botella de Brennivín fue sacada de la Wikipedia en Inglés).

domingo, 8 de enero de 2012

Cierre temporal...

Por motivos personales el blog permanecerá cerrado alguna semana. Gracias por vuestra comprensión.

viernes, 6 de enero de 2012

Premios Birraire 2011... Productores y Sitios

Sabía que os gustarían
mis habilidades con
el PaintBrush
Llegan los esperados Premios Birraire 2011 (bueno... esperados por mi, porque realmente no había anunciado públicamente que hubiera...). Se trata, básicamente, de dar un reconocimiento público y mi más sincera enhorabuena a aquellas cervezas que me han enamorado durante 2011 y a aquella gente o sitios relacionados con la cerveza que "se lo han currado". Siempre en base a MÍ experiencia.
Como único apunte, las categorías van a premiar novedades a nivel personal del pasado año; así, por ejemplo, una cerveza sacada en 2009 pero que yo he probado en 2011, podría entrar en el certamen. Asimismo, se otorgará premio nacional para reconocer el esfuerzo de las cervezas, productores y sitios locales que han hecho un buen trabajo para nuestra creciente culturilla cervecera.
Las cervezas, sin embargo, vendrán en la 2ª parte de los premios, ya que en este primer post sólo voy a dar los ganadores de "Productores y Sitios".

Y ya sin más demora, os presento las categorías y los ganadores de los Premios Birraire 2011 - Productores y Sitios:



Productor

- Internacional: Brewdog. Uno de los grandes animadores europeos de los últimos años. Durante 2011 he probado todo lo que he visto de esta gente, y aunque haya alguna cerveza más flojilla, en general todo me ha gustado bastante. Llegan a todos los sitios, tienen unos diseños fantásticos, exaltan el gallinero con sus colaboraciones, se acercaron (aunque sin rarezas) a la Mostra de Mediona, tienen un blog muy informativo y divertido y, aunque les guste excesivamente llamar la atención, están consiguiendo, desde mi opinión, que mucha gente se acerque a las cervezas no convencionales (y esto me parece lo más decisivo para premiarles). Sus creaciones siempre son de calidad, y este año hasta nos han obsequiado con dos navideñas. Se les podrán recriminar algunas cosas, serán unos radicales, y probablemente haya otros productores que merecerían este premio si hubiera tenido ocasión de probar más variedad de sus birras (Mikkeller, por ejemplo), pero los escoceses se llevan el galardón este año.

Y más allá de todos los piropos anteriores, los que se
pasaron por Mediona eran además súper majos.

- Nacional: Reptilian. Si bien ya había degutado alguna de sus cervezas anteriormente, este año ha sido justo cuando he podido probar todas y cada una de las creaciones de Isaac Beltrán. Si bien podría pensarse que Isaac quiere abarcar demasiados estilos de cerveza (yo, por ejemplo, en un principio lo pensé), cuando pruebas el repertorio te das cuenta que en cada uno de ellos demuestra una holgura y, en algunos casos, una maestría encomiable. Súmale además su omnipresencia en cada uno de los eventos de este año, su predisposición a hablar sobre sus creaciones y las novedades con las que nos va obsequiando, y tienes al ganador de 2011 por KO técnico. Felicitats per la feina ben feta Isaac!

Fijo en cada feria, sus cervezas son una apuesta segura.

Evento

- Internacional: Una pena, pero no he asistido a ninguno.

- Nacional: Fes-t'hi 2011 (Vilanova i la Geltrú). A finales de año, aparece un nuevo festival en nuestro panorama cervecero que coge lo mejor de los anteriores e imagina, a su vez, un mundo mejor. La Associació Singlot se pone a trabajar, ilusiona a productores y consumidores, y consigue ser, para mi, el mejor festival del año. Por novedades cerveceras, actividades, guía de productores y cervezas, comida, ambiente, y un largo etc. ¡Larga vida al Fes-t'hi!

Cartel del Fes-t'hi. ¡Con ganas de
segunda edición!

Pub/Cervecería

- Internacional: Joiners Arms (Bishopswood, Gales) y Beer Temple (Amsterdam, Países Bajos). Sólo puedo hacer que dar un empate en esta categoría, porque ambos locales me emocionaron un montón. El primero es tradición, el segundo modernidad. En uno te tomas Real Ale fantástica, en el otro lúpulo americano por doquier. Dos extremos que convergen en su afán de ofrecer una gran experiencia cervecera.

Un pub de los que me enamoran... (aunque la foto sea
mala de cojones).

Paraiso cervecero yankee... en Holanda.

- Nacional: 2d2dspuma (bar). Sí, un crimen no haber ido antes de 2011, pero no vivo en Barcelona ciudad, y sólo había ido a la tienda sin pasarme por el bar. Para mí, gana con mucha diferencia en esta categoría: por variedad y exclusividad, por tener siempre las últimas novedades nacionales, por su blog, por un buen ambiente para beber, por tirar bien la cerveza (¡que importante!), por la rica comida que puedes tomarte, por los eventos, presentaciones y catas que se organizan y, aunque hay quien se queja de ello, por el trato, que en mi caso siempre ha sido correcto. Referencia y visita cervecera obligada en Barcelona. Seguir así, equipo de 2d2.

Presentación de la Blanes Half IPA en 2d2dspuma.

Tienda

- Internacional: De Bierkoning (Amsterdam, Países Bajos). Por amabilidad, por estilo, por situación... pero sobretodo y por encima de cualquier otro motivo, ¡por la increíble selección! Cervezas de todos los sitios, con auténticas rarezas y exclusividades, a parte de una selección nacional (holandesa) más que digna. ¡Vaya triángulo el que forman De Bierkoning, Bier Temple y Arendsnest! (Son del mismo grupo).

Uno se quedaría la tienda entera...

- Nacional: BeerCentre (Manresa). Llevan tan solo un año, y han conseguido lupulizar la capital de la comarca del Bages en un tiempo récord, con clientes de todas las edades y estilos; tienen una tienda en la que da gusto estar, con la posibilidad de degustar cervezas en barril o de la selección de botellas. Además, han sacado su propia cerveza Mandril en colaboración con Ca l'Arenys, con un diseño de primer nivel. Y, porqué no, que son muy buenos tipos y siempre me han tratado fenomenal. ¡El premio es para vosotros, Bicentes!

El mural de BeerCentre, conmemorativo de la estrena de Mandril. 

Para finalizar, me gustaría hacer una mención especial en este apartado, ya que el premio a la mejor tienda estaba pensado para tiendas físicas, pero no sería justo no dar un premiazo a Zombier como tienda online por ser la primera en pensar desde la perspectiva de los consumidores (y los consumidores en masa como un menda). Blog, novedades, cesta, novedades, redes sociales, más novedades... Lo normal sería desear que sigan igual, con tanta variedad y novedades como hasta ahora, pero espero que baje el ritmo porque mi hígado no va a poder superarlo.

El primero de muchos pedidos a Zombier...


Y hasta aquí la primera parte de los Premios Birraire 2011. El viernes que viene, las cervezas premiadas.

miércoles, 4 de enero de 2012

Primer aniversario Birraire: un resumen de mis primeros pasos...

Ya dicen que el tiempo pasa volando, y es que con la llegada del nuevo año ha llegado también el que, aproximadamente, cuenta como primer aniversario del Blog Birraire. Sus inicios son algo inciertos en cuanto a fecha, porque realmente esto empezó como un blog "sólo para mis ojos" en el que iba apuntando cuatro cosas y algún artículo para mi disfrute.

No es hasta febrero de 2011 que hago la primera publicación abierta a todo el mundo, motivado por mi primera colaboración con la Gacetilla Cervecera. Es de hecho este factor el que hace que me decida a emprender esta aventura tan bonita que es la de escribir un blog sobre algo que me apasiona, puesto que quería dar continuidad y mayor extensión a las historias de la Gacetilla, así como la oportunidad de contar con más profundidad mis vivencias cerveceras a todo aquel que le interesaran mis artículos.

Empecé escribiendo de vez en cuando, sin una frecuencia fija. De manera progresiva, escribí más entradas y mejores contenidos, motivado por la creciente base de lectores diarios, hasta llegar a la que es, más o menos, la frecuencia actual de 3 posts semanales: lunes, miércoles y viernes (si nada me lo impide). El siguiente gráfico revela el ritmo creciente de visitas durante este pasado año 2011.

Una progresión bastante a la par con mi dedicación...

Después de un inicio discreto, con poca actividad por mi parte, el resumen de la Mostra de Mediona marcó un antes y un después, siendo uno de los puntos clave en el crecimiento de notoriedad del Blog Birraire, ya que después del post pasé, en menos de un mes, a doblar las visitas que llevaba desde febrero. A continuación del parón estival, en septiembre y octubre recuperé el fuelle entrando nuevas vivencias que parecieron gustar, y ya con una base de lectores habituales bastante aceptable, pensé en dar el salto a las redes sociales, abriendo cuenta (y página) en Facebook y Twitter para conocer a más compañeros cerveceros y dar un poco más la tabarra a todos con mis historietas.

Si miro atrás, no sé como podía vivir sin mi blog hace un año. La verdad es que me ha aportado un montón de cosas: el gustazo de conocer a grandes compañeros de este mundillo, con quienes además he podido últimamente compartir alguna que otra cerveza y contarnos la vida; probar más y mejores cervezas, ya que si antes ya apostaba por la variedad y por comprar todo lo que encontraba, mi motivación es ahora mayor para aprender más y poder comentarlo todo por aquí; visitar más cerveceros y cervecerías, conociendo a la vez mejor el territorio y la gente que está detrás de estos negocios que nos dan tantas alegrías; gastar más dinero también... pero la verdad es que lo que uno aprende gracias al "quiero hacer un post sobre..." no tiene precio para mi.

Para celebrar la efeméride, he sacado
una de las "cañeras" de la bodeguita...
Finalmente, sólo quería agradecer a todos aquellos que habéis demostrado interés en mi blog. Parece que no, pero cuando te das cuenta del tiempo que empleas escribiendo entradas y demás, se agradece un montón tener gente que, con comentarios a través del propio Blog, de las redes sociales o en persona te transmite sus opiniones sobre lo que vas publicando. Sin este intercambio de impresiones, gustos y vivencias, todo tendría mucho menos sentido.

Al 2012 sólo le pido seguir disfrutando del blog y la cerveza como lo he hecho este año, si puede ser conociendo a más cerveceros para enriquecer mi conocimiento y, si puedo, el de ellos con mi pasión por este mundo. La semana que viene voy a implantar, espero, los cambios que había anunciado para celebrar el primer aniversario del Blog Birraire: un diseño más funcional y ordenado, además de nuevas secciones, serán las principales novedades. Espero que sean del agrado de todos.

¡Salut i birra en este nuevo año!

lunes, 2 de enero de 2012

Gacetilla Cervecera Número 9

¡Feliz 2012 a todo el mundo! No hay mejor manera de empezar el año que con una nueva entrega de la Gacetilla Cervecera; y con esta ya van nueve.

En esta ocasión, mi serie sobre la Birra italiana toma un formato algo nuevo y, con gran ilusión por mi parte, os presento mediante una breve entrevista a uno de los cerveceros italianos que ha revolucionado más el panorama de su país con sus originales y únicas creaciones: Valter Loverier, de LoverBeer.

Si alguien ha empezado el 2012 con la esperanza de que sea mejor de 2011, la Gacetilla Cervecera IX nos deja una noticia acojonante, para empezar el nuevo año con muchas ganas y optimismo, bajo las siglas de BBF (Barcelona Beer Festival). Detalles de lo que hasta ahora era un secreto a voces en exclusiva en la Gacetilla.





Recordar que en la web de la Gacetilla Cervecera podéis descargar este ejemplar y los anteriores en formato PDF o EPUB para leerlo cómodamente desde vuestros ordenadores, móviles o lectores de ebook.

¡Un saludo y que empieze la diversión!