De birras por mi ciudad natal...

3 meses después del primer post dedicado a la ciudad que me vió nacer hace 29 ya algunos años, mi reciente actividad cervecera requiere de otra entrada. En esta ocasión, más que pasear, estuve sentado en la barra de un acogedor local cervecero del que hasta la fecha todo el mundo me había hablado muy bien. Como soy adicto al trabajo (al del blog), tenía que hacer los deberes y acercarme a conocer, sí o sí, la Microcerveseria.

Llegué no mucho después de que abrieran. El día no era caluroso, sino lo siguiente; y entrar en un local climatizado fue un auténtico placer. Mis ojos empezaron a registrar información acerca del sitio: alargado y espacioso, con luminosidad pero cálido, varias mesas, una bonita y larga barra, pizarras con comida y cerveza (como me gustan las pizarras) y, presidiendo el local desde arriba, "La Micro" propiamente.

No había nadie sentado en la barra, sitio al que tengo cierta tendencia a querer sentarme, especialmente cuando me voy de birras en compañía de mi mismo; así que elegí taburete rápidamente para empezar mi sesión. Con Oriol López i Roger Plata (Or i Plata; ya lo habiais pillado anteriormente, ¿no?) habíamos coincidido brevemente en Mediona, y ya les había avanzado la inminencia de mi visita a su brewpub. De hecho, con Roger había ido coincidiendo con una regularidad alta durante media vida por las calles de Sabadell; eso sí, sin conocernos.

Fue justo él que se acerco a la barra al minuto de sentarme. Después de saludarle y charlar un rato (ejercicio, este último, que llevamos a cabo repetidas veces durante las más de 2 horas que pasé en la Micro) pedí mi primera Or i Plata. Para empezar, nada mejor para el calor que la Kölsch que tenían pinchada.

En una jarrita personalizada de 25 cl., la Kölsch se presentaba clara, de color dorado tirando a pálido, con una espuma elegante y blanca que me acompañó de principio a fin y dejó la copa con un bonito rastro. De aroma sutil, destacaba especialmente un suave aroma perfumado, floral y, hasta cierto punto, de hierba aromática, con un contrapunto dulce de malta que se dejaba notar lo justo y necesario. En boca se presentaba muy similar, con algún deje afrutado adicional y un final limpio y moderadamente seco que dejó en mi paladar suaves notas a lúpulo alemán. Moderadamente amarga, de cuerpo medio y carbonatación con tendencia a la baja, me encantó.

¡Que gran manera de empezar! Entre comentario y comentario, me gustó saber que la carbonatación baja era "marca de la casa", por ser una característica que en la cerveza, en general, es más del agrado de sus elaboradores. La Kölsch era casi de manual, pero con la personalidad de Or i Plata en detalles como este.

Seguí con otra gran cerveza alemana: la Altbier. Se presentaba turbia y de color entre cobre y marrón claro, con una bonita cabeza duradera de color entre blanco y beige que dejaba un precioso lacing. En nariz tenía una importante incidencia el lúpulo herbal especiado, así como toques caramelizados y asados. En boca empezaba con un ligero toque de frutas del bosque maduras, sacando la intensidad de las maltas en el retrogusto de manera magistral. A más temperatura, parecía coger más y mejores matices. Muy agradable en boca, con cuerpo medio y final seco, siguió por el buen camino de la Kölsch. Quien me habría contado hace unos años que tomaría dos birras híbridas alemanas de barril en un brewpub de mi ciudad.

Después de una corta pausa, Roger me ofreció probar la Bitter de la casa, que no estaba pinchada; pero había alguna botella suelta. No me pareció mala idea entrar en terreno británico, aún a sabiendas de que el perfil de lúpulo tenía una clara tendencia americana. Dado que la comida del mediodía no era más que un mero recuerdo, aproveché para pedir un poco de queso semi para acompañar mi botella de 33cl.

La Bitter tenía un aspecto ligeramente turbio, de color ámbar claro, con una buena espuma casi blanca que, desgraciadamente, tendía a perder fuelle hasta quedar sólo una fina capa que poco rastro dejaba en el vaso. El aroma muy americanizado, con el Cascade inundando mi nariz de frescor pero con un perfil de maltas muy británico con deliciosos toques a fruto seco, que también se apuntaban a dejar un buen sabor de boca al trago. Presentaba carbonatación baja, cuerpo medio, una sensación resinosa y un final seco. Muy rica y bebible. Sus 5,5% no se percibían fácilmente.

Para terminar mi festín, ataqué la Robust Porter. Oscura impenetrable, con una bonita espuma tostada duradera. De aroma igualmente tostado, presentaba notas de café y regaliz ("estrep" para los sabadellencs), y suaves notas herbales. En boca empezaba floral y delicada, con un final intenso y maltoso. Nuevamente, carbonatación baja, con un cuerpo medio y un final seco. Muy maltosa y tostada, moderadamente amarga y de nula incidencia frutal. Otra gran birra de esta gente que, sin hacer ruido, ha entrado con fuerza en el panorama cervecero local.

Mientras la tomaba, pude ver como funcionaba la nueva embotelladora que han adquirido Or i Plata para poder llevarse la cerveza "a granel" en una botella de tapón cerámico. En esos momentos, fantaseé con poseer uno de esos bonitos growlers que hace un tiempo nos mostraba el compañero Pau y que, de tenerlo, lo habría rellenado probablemente de Kölsch para tomarla en buena compañía y tranquilamente en el parque de mi pueblo, al anochecer de un caluroso día de verano.

Después de pasar una tan buena tarde, previa revisión de la biblioteca cervecera de libre consulta que ofrece el local, me despedí de Roger y Oriol, así como de un par de cerveceros de Caldes de Montbui con quienes intercambié algunas impresiones también. Me fui con una muy grata impresión del sitio: amplio y agradable local, con los detalles muy trabajados pero, por suerte, la birra también (incluso más). Espero que Or i Plata sigan tan silenciosos como hasta ahora, consevando su humildad y saber-hacer, a la vez que creando el clima de confianza y buen rollo que se respira en su Microcerveseria. Felicitats companys.

Es curioso que no recuerdo haber pasado caminando NUNCA por el tramo de calle en el que se encuentra la Microcerveseria, ya que de los muchos centenares de veces que pasé por la zona justo tumbaba en la esquina antes, sin ningún argumento de dirección más favorable o menor tiempo: por puro y convencido hábito.

Rollos a parte, mi día cervecero no había terminado, así que acabé de cruzar aquel desconocido tramo de calle y me dirigí rápidamente a la calle Advocat Cirera para poder quedarme un par de botellas de la nueva cerveza que ha sacado Moixeró Espai Gastronòmic: La Tossa 2.537, elaborada en Ausesken por Xavi Redon y Kristian Meyenburg de Popaire.


Se trata de una cerveza de alta fermentación, tostada, con 7,9% ABV y dry hopping de lúpulo americano. Sobre una idea de Ramon Miró, Xavi y Kristian trabajaron esta cerveza que, si quisiéramos etiquetarla y con reservas, vendría a ser una Brown Ale. No la he probado aún, pero con los padres que tiene puedo anticipar una cerveza francamente apetitosa. En unos días tendré el veredicto definitivo.

Como veis, ahora mismo es difícil aburrirse en Sabadell si te gusta la cerveza. Me da la sensación que mis regulares visitas a la ciudad van a contar, desde ahora, con una parada adicional obligatoria.


Update:
No lo comenté en su momento, pero los precios en la Microcerveseria de Sabadell son francamente ajustados. Creo que es un dato interesante que me dejé de aportar.

Comentarios

  1. vivo a un par de paradas de Renfe de la Micro y no he ido nunca :( también tenemos a Sami por allí y tampoco he pasado a visitarlo (si que he catado la Columbus y me encantó)

    Lo del growler ya es para nota... yo si tengo uno de 2l y también lo rellenaría de Kölsch. Pocas cervezas como la Kölsch para un caluroso día de verano.

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    1. Vaya, otro sabadellenc por aquí y yo sin ser consciente de ello :-). Pues viviendo tan cerca es delito que no hayas pasado por la Micro... Ya nos contarás. Saludos!

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    2. No soy del Vallès, pero vivo en Terrassa, soy un expatriado de la capital.

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  2. Ufff!! Quina pinta!! La verdad es que tengo unas ganas enormes de hacer una nueva escapadita por "les terres del nord"... ;). Concretamente la Micro es una de las visitas que más ganas tengo de cumplir. En cuanto a lo de la embotelladora, estupenda idea. Aunque tengo que decirte que ya me gustaría tener esos growlers soñados... jeje! Me has dejado salivando con la Kölsch y la Alt...

    Una abraçada company!

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    1. Pau! Sí, esos growlers harían una buena colección... El día que volváis por aquí a ver si venís con más tiempo y hacemos una ruta completa :-). La Kölsch y la Alt son para salivar, sí. Salut!

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  3. Menuda tarde cervecera!! ;)

    Y enlazando con mi pregunta del post anterior ¿Venden growlers en la Micro? ¿Les preguntaste si tienen intención de embotellar sus cervezas? Cuando yo fui, hace ya unos meses, me dijeron que sí, que tenían intención de embotellar para vender, pero veo que aun no lo han hecho.

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    1. Buenas Javi! Tienen botellas con tapón cerámico para llevarte la birra. Y embotellar, sí quieren embotellarlas, pero por el momento están pinchando todo lo que producen (excepto alguna pequeña parte que se embotella, aunque no para la venta).

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    2. Vale, vale, ahora me he enterado, creía que la máquina era para los growlers, perdona que ando un poco despistado :P jeje.
      Un saludo!

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  4. Joan!!! Vamos a quedar??? Mira que el viernes voy p'allá!!! Y tengo a Mr Jordi esperando... Sábado morning???? si no quedaré con él entre semana!!! La 'Micro' me encantó en mi visita aunque por aquella época no pude probar ni la Kölsch ni la Alt!!!

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    1. Txema! Kölsch y Alt, así como muchas otras que han tenido, son seasonals, o más bien producciones esporádicas. Tienen las 4 fijas (Weizen, Bitter, Blonde y Robust Porter) y a partir de aquí alguna itinerante. Ya hablamos por correo para quedar. Salut!

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  5. Qué gran sitio! A pesar de que como suelen decir los buenos chefs, un buen cocinero o catador no ha de probar los platos con hambre, se podría decir que un buen cervecero no debería probar la cerveza con mucha sed un día de mucho calor. Con hambre cualquier plato resulta apetitoso... con sed, "cualquier" cerveza resultaría buena? mmm... quizás este tema pueda dar de si para un debate. Dejando a un lado mis pensamientos, con esas delicias en barril que tienen disponibles en la Microcerveseria y que tan bien describes dan ganas de irse inmediatamente para allá. Tengo unas ganas tremendas de conocer un sitio donde sirvan buena Kölsch y Alt de barril, y mira por dónde, ya tenemos uno. Enhorabuena a los sabadellenses! Salu2!

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    1. JAB! Grandísimo sitio, sin duda; y muy buena gente. Sobre tus pensamientos, tienes razón: la Kölsch debería volver a probarla sin la sed de birra que tenía con el calor :-). Aunque puedo asegurarte que estaba riquísima.

      Kölsch y Alt de barril, sí: suena exótico :-). Ya tienes otro motivo por visitar Barcelona y alrededores. Me ofrezco de guía (¡para la cerveza!). Saludos!

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  6. Pues nada, habrá que ir de ruta "turística" por Sabadell.

    He podido probar La Tossa 2.537, y estoy totalmente de acuerdo con la nota de cata que hay en la Gacetilla Cervecera de Septiembre. Personalmente, tiene un toque de estilo Belgian IPA que me enamoró a la primera.

    Espero ver cómo evoluciona y las cervezas que pueden elaborar esta gente de Moixeró, porqué si la primera ha sido así, la siguientes pueden ser de órdago.

    Salud!

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    1. Hombre, es que los padres son los que son :-). Me alegro que te gustara la nota de cata de la Gacetilla.

      Si no recuerdo mal, Ramon me contó que habría más cervecitas en el futuro. Como bien dices, será interesante ver qué nos preparan.

      Salut Sergio!

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