jueves, 31 de enero de 2013

Cerveza en Canadá (IX) - Les 3 Brasseurs

Enamorados de los encantos de tinte europeo que nos había ofrecido la capital de Québec, dejamos atrás Ville de Québec atrás en dirección a la segunda ciudad más poblada de Canadá, que como bien sabréis no es otra que Montréal: última parada en nuestro magnífico viaje por el este canadiense.

Salimos por la mañana, y después de comer en camino en una área comercial llamada Madrid 2.0 (tenía que contar la curiosidad, sorry) llegamos pasado el mediodía a la Île de Montreal (sí, la ciudad está en una isla) y planeamos la tarde y noche. Sin planes cerveceros, dimos una relajada vuelta por el enorme Parc du Mont-Royal, para luego visitar la zona universitaria y parte del centro de la ciudad. Paramos a cenar en un vegetariano del que teníamos buenas referencias; y allí hubo doble sorpresa.

Mientras Mrs. Birraire pesaba su plato de comida (te cobraban a peso, sí), yo iba observando el material cervecero disponible, aún pendiente de echarle ojo a la parte sólida de mi cena. De repente, una botella sin compañía llamó mi atención, y no dudé ni un sólo momento en cogerla. Es así como me fui tan contento con mi Unibroue Maudite y mi comida sana y ligera para compensar excesos.

La deliciosa cerveza (de las mejores del viaje, sin duda) me hizo disfrutar un buen rato, pero el mejor momento cervecero del día fue al descubrir, mirando detalladamente por la ventana del edificio en el que me encontraba (más o menos dos o tres plantas elevado) un vistoso cartel retroiluminado que gritaba "Brasserie". No daba crédito; ¿de verdad estaba cenando delante de otro brewpub?


Les 3 Brasseurs:


Después de comprobar, con una conexión wifi muy oportuna, de qué se trataba, nos plantamos en este bonito local, que se autodefine como brew-restaurant. En realidad, se trata de una cadena de establecimientos, tres de ellos en Montréal; otros repartidos por toda la provincia de Québec, uno de muy nuevo en Ottawa... ¡y más de 20 por toda Francia! Este dato lo conocí ya de vuelta, y me sorprendió un montón, puesto que se imita el mismo concepto de Restaurant-Brasserie en cada uno de los locales, que tienen la maquinaria siempre a la vista y cuentan con capacidad para albergar a más de 300 personas. El de Rue Sainte-Catherine, por tamaño, no dejaba lugar a dudas.

Sabiendo esto, uno podría pensar que el sitio era frío; y la verdad es que es todo lo contrario. La decoración, impecable, pretende recrear un ambiente retro, bastante europeo, y muy auténtico gracias a los sacos de malta (llenos) y barriles que aparecen por cada rincón. Está, a su vez, lleno de banderolas y carteles con menciones a las cervezas base de la casa, y cuenta con una enorme barra de 360º en la que había dos camareros que no pararon ni un segundo de tirar una cerveza tras otra.

Les 3 Brasseurs está pensado para la gente de la calle; para acercarlos a la cerveza fresca sin kilometraje, con referencias básicas muy solventes. Más de uno podría fruncir el ceño al no tratarse de un sitio con cincuenta mil referencias nacionales e internacionales, pero la verdad es que el concepto de este pub-restaurante sería genial que apareciera por nuestros lares, ya que normaliza muchísimo el consumo de cerveza más allá de las grandes marcas. (Pequeño paréntesis: algo similar a lo que está consiguiendo, pasito a pasito, Fábrica Maravillas en Madrid).

El nombre, por cierto, viene dado porque la familia fundadora del primer establecimiento, en Lille (Francia), había contado con cerveceros en su familia 3 generaciones antes; y de allí los tres brasseurs. Fue con todo el respeto y admiración a los ancestros que inspiraron esta insólita cadena de restaurantes-microcervecera que nos sentamos en la gran barra para tomar cerveza (aunque por ganas habríamos cenado otra vez con la buena pinta que tenía la comida que íbamos viendo).


Al entrar nos habían dado la carta, que recreaba el formato de un periódico anglosajón por tamaño y estilo, y que cada uno podía llevarse a casa sin problema. Con una cuarta parte de la carta dedicada a informar sobre todo lo cervecero, pudimos escoger bien entre las opciones: Mrs. Birraire la White de la casa; yo, por mi parte, pedí un "Et Cetera", que consistía en 4 vasitos de 12 cls cada uno con las cuatro cervezas de gama básica (White, Blonde, Amber y Brown). Otras dos opciones, que finalmente no probé, eran La Belle Province (una Amber de 7% y presentada en botella de 75cl.) o la seasonal que tenían (una Saison).

El ambiente era treintañero, aunque había de todo un poco. La gente se sentaba, especialmente, en mesas para grupos; como en todo restaurante, vamos. Pero se podía oler el toque cervecero por la animación general y el buen rollo de clientes y trabajadores. Las cervezas no tardaron en llegar, pero incluso antes de probarlas ya habíamos emitido nuestro veredicto sobre el sitio: "nos gusta".

Al llegar mi maderita con las cuatro cervezas, una pequeña y grata sorpresa: la camarera me indicó que me dejaba otro vasito con agua para que pudiera enjuagar la boca entre cerveza y cerveza. "Buen detalle", pensé. A partir de aquí, tocaba hacer los honores, empezando por la 3 Brasseurs White. Con mucho sabor a trigo crudo, ligeramente especiada y muy refrescante, es una de las wits más frescas que he tomado; fue un inicio genial.


También con mucha incidencia del cereal se presentaba la 3 Brasseurs Blonde, una rubita estilo belga correcta en todo; dulce y con un final ligeramente herbácea. La 3 Brasseurs Amber siguió con el buen nivel, con los esperados toques de azúcar candy, caramelo, hierba, banana... con un pequeño pero interesante matiz de vainilla. Finalmente, la 3 Brasseurs Brune fue la menos convencional; una Brown a medio camino entre Inglaterra y Bélgica (flotando en el Mar del Norte, vamos), curiosa pero bien hecha y fácil de beber.

La verdad es que me gustó el enfoque de esta singular brasserie, que produce cervezas muy fieles a los cánones generales de estilos ampliamente aceptados, y con nombres que huyen de extravagancias, consiguiendo así que no haya un distanciamiento con su público que, por lo que pudimos comprobar, no es especialista. En general, los clientes van como el que va a comer a un restaurante, con la gracia de encontrar cervezas propias, que están bien ricas y frescas.

Un tema curioso es que la carta incluía una gran variedad de Beer Cocktails y no vi que prepararan ninguno (a diferencia del brewpub de Saguenay) mientras estuvimos pasando las últimas horas del día con Mrs. Birraire en aquel buen establecimiento del centro de Montréal, del que guardamos buen recuerdo, y que se diferenciaba lo suficiente de todos los anteriores (quizás guardando más similitudes con el primero: la Mill Street Brewery).

Sólo nos quedaba una visita cervecera; ésta, bien programada. La próxima semana, concluirán los posts de la serie de Canadá sobre brewpubs, con una última visita que algunos saben y otros muchos podéis intuir.

Salut i birra!

lunes, 28 de enero de 2013

Cuestionando el modelo actual de las Micros...

(o de por qué Naparbier y Dougall's lo han petado en 2012).

2012: un antes y un después...
Cada nuevo año, el panorama cervecero local da un nuevo vuelco, y lo que hasta aquel momento era válido e indiscutido, de repente parece por lo menos debatible. Y es que año tras año, nos da la sensación de que acabamos de vivir el destape definitivo, sólo para darnos cuenta que al cabo de 12 meses vamos a volver a pensar exactamente lo mismo.

No obstante, voy a mojarme y afirmaré que 2012 será muy recordado entre los amantes de la cerveza, pues creo que marca un punto de inflexión importante que personalmente estimo va a marcar la evolución de la realidad microcervecera de ahora en adelante.

Durante el año pasado, vimos crecer el interés por la cerveza de manera exponencial, hasta el punto que la primera edición de un festival cervecero en Barcelona no pudo atender a mucha de la gente que quiso ir, aún habiendo hospedado en total unas 10.000 personas. Sí; 2012 será el año del Barcelona Beer Festival, de la consolidación de las tres grandes ferias catalanas (Mediona por supuesto, pero también Birrasana y Fes-t'hi) y de la aparición de las primeras ferias importantes en el centro peninsular (AMCA, Noblejas, Milagrito).

A su vez, Madrid ciudad ha vivido una nueva movida (cervecera, en este caso) con la apertura de muchos nuevos establecimientos que dan una importancia capital a la cerveza. Adicionalmente, como ya viene siendo habitual, han empezado su andadura un montón de nuevas micros en todo el país; aunque como novedad, hemos visto desaparecer algunas de las que habían nacido durante los últimos años. Este último punto es destacable, pues me imagino que a partir de ahora veremos como, a parte de la creación de nuevas empresas, algunos proyectos van pereciendo.

Entre otras cosas, el año pasado, nos preguntamos cuál es el límite que tiene una ciudad para absorber toda la oferta cervecera; si tenemos más microcerveceras de las que hacen falta; si en ocasiones falta honestidad en el panorama; si los precios son desmedidos; si hay pocas o demasiadas ferias, o si están excesivamente localizadas. Efectivamente, se ha creado mucho debate gracias a las redes sociales, la aparición de nuevas bitácoras, algunas iniciativas en eventos cerveceros concretos y, en general, a que gracias a todo lo anterior nos vamos conociendo más entre unos y otros.

Pero, personalmente, echo en falta un tema que para mí marca y marcará el futuro de las microcerveceras de hoy, que es el modelo de negocio.

La estrategia, con SWOT o sin
SWOT, es básica en cualquier
empresa.
Sin querer entrar a analizar, ni por encima, ningún caso concreto, tengo mis dudas acerca de que muchas de las nuevas empresas cerveceras que han nacido en los últimos ocho años cuenten con una adecuada planificación, diseño de estrategia empresarial, fijación de valores y objetivos, análisis sectorial e intrasectorial, gestión organizativa, estudio de la competencia y un largo etcétera. La sensación general es que las micros aparecen como setas, a veces sin más criterio que "tengo una receta cañera; voy a montar un chiringo", y sin un plan de negocio que vaya más allá de producir cerveza como se pueda, donde se pueda e intentar venderla a toda costa. Probablemente sea, en parte, esta falta de visión de negocio la que a veces nos lleve, a los consumidores, a tomar cervezas que no están en buenas condiciones.

Pero en 2013 se ha acabado vivir de la novedad y del romanticismo de hacer un "producto artesano, natural y de gran calidad". La cervesa de barretina (expresión que me imagino me habrá oído más de uno entre birras, en referencia a las cervezas -llamadas- artesanas de Catalunya), ya no vende por el sólo hecho de su indumentaria: el consumidor es más exigente y empieza a distinguir entre cervezas buenas y del montón; hayan sido elaboradas con cariño, con mimos, con ingredientes premium o sean un producto gourmet. Ahora es el momento clave para dar forma a los proyectos cerveceros (si carecen de ella).

Siempre habrá quien se conforma con que le salgan los números y ofrecer un buen producto: está claro que a corto plazo puede ser una estrategia válida, pero es de suponer que los cerveceros de hoy deben tener cierto interés en ser, también, los de mañana. En este sentido, contar con una buena presencia en establecimientos cerveceros (e incluso no estrictamente cerveceros) y una buena relación calidad-precio pueden hacer la diferencia; y a más buena la estrategia y la estructura empresarial, más posibilidades habrá de estar allí.

Como en muchos otros ambientes, industrias y mercados, siempre habrá excepciones de pequeñas empresas con una filosofía que podría calificarse casi de anti-empresarial, y que por exclusividad de producto o reputación pseudo-mitológica se mantienen sin sufrir. No cabe olvidarse, sin embargo, que estos casos se pueden contar con los dedos; y nuestro panorama cervecero no será una excepción.

Las cerveceras de aquí en muchos otros países no llegan ni a micro de lo pequeñas que son en cuanto a capacidad productiva y organización. Las craft americanas, tan idolatradas y admiradas desde aquí, son auténticos monstruos empresariales, con un equipo de personas altamente cualificadas detrás, algunas de las cuales probablemente sepan tanto de cerveza como el portero de vuestro edificio (quizás con más interés, aunque sólo sea por alineación a los valores y gustos de su empresa). Instalaciones enormes (e incluso múltiples), personal de perfil no estrictamente cervecero, capacidades de producción vertiginosas... Parece que esté hablando de las temidas "industriales", y sin embargo aquí nos encantan sus productos (¡a veces filtrados y/o pasteurizados!). Si la voluntad es de hacer buena cerveza, a diferencia de lo que pasa en la cama, el tamaño no importa; algo que no siempre aplica a la hora de montar una empresa rentable (que, al fin y al cabo, es lo que tienen que ser nuestras micros; dejémonos de romanticismos).

Beneficios y rentabilidad no significa pérdida de valores.
Las micros SON negocios.

Y es que no se puede vivir sólo de hacer buena cerveza. Por ahora, aquí se ha podido; y dudo que, a menos que la gestión empresarial sea horrorosa, no se pueda seguir viviendo de ello a corto plazo. No obstante, 2012 nos ha dejado el testimonio de una serie de puntuaciones y valoraciones variadas que apuntan a que las cervezas de Naparbier y las de Dougall's han estado, para muchos de los consumidores del panorama nacional, claramente entre las mejores. ¿Por qué gente de todo el país se ha puesto de acuerdo en señalar a estas dos cerveceras de manera indiscutible?

En mi opinión, se trata de una equilibradísima combinación entre calidad y precio, algo que ha sido posible, simplificando, gracias a una previa planificación, una inversión inicial de acuerdo a sus necesidades, el diseño de una buena estrategia empresarial y un ulterior posicionamiento adecuado en el mercado. Todo ello les ha permitido ofrecer muy buenos productos por su experiencia en la elaboración de cerveza, pero con mejores precios que la mayoría de sus competidores presentándose, así, muy atractivos tanto para establecimientos como para consumidores (siempre que los primeros no hayan querido sacar un margen indecente de un barril comprado a buen precio, que también ha pasado; pero esto es otro tema).

Montañista relajándose en
el campo base.
Sin ánimo de repetir en otras palabras lo que quería exponer, me gustaría terminar con un párrafo más gráfico. Empezar una empresa y querer vivir de sus frutos puede compararse al aficionado al alpinismo que, un buen día, decide irse al Himalaya a coronar alguna de sus bonitas y exigentes cimas. Incluso los alpinistas más expertos pueden sufrir percances en una exigente expedición por la mítica cordillera asiática, por lo que deberíamos esperar que el aficionado cuente con una experiencia previa más o menos sólida subiendo picos de aquí y de allí. Dicho esto, ¿alguien cree que nuestro amigo alpinista se plantará al Himalaya a improvisar y con material comprado en el Decathlon unos días antes? Sin una buena estrategia en todos los sentidos, el alpinista llegará, con suerte, al campo base de alguna cima.

Salut i birra!

viernes, 25 de enero de 2013

BeerStore Barcelona

Ayer tuve una gran alegría. Llevaba mucho tiempo con ganas de pasarme por un local del distrito Horta-Guinardó (Barcelona) al que ya debía una visita incluso sin haber aún abierto sus puertas.

Por circunstancias varias, me encontraba en la capital catalana, y finiquitado el día de curro cogí el coche dirección a la calle Castillejos número 269, donde me esperaba mi buen amigo Jordi Expósito a fin de enseñarme lo que, a partir de hoy, será su negocio cervecero: BeerStore Barcelona.

Esta nueva tienda cervecera está situada en el bonito barrio de Sagrada Família, con amplias calles y una buena cantidad de pequeños comercios, al que ahora se añade este establecimiento que cuenta con una gran selección de cervezas de aquí y de allí, prestando especial atención al panorama local que tan bien conoce Jordi como gran coleccionista que es, pero también como buen aficionado a asistir a ferias cerveceras y como bloguero de referencia en una de las bitácoras decanas.


A parte de cervezas hechas, la tienda cuenta con un buen apartado para cerveceros caseros, con kits de elaboración, ingredientes y utensilios varios para la práctica del homebrewing. Asimismo, se presta atención a los libros de cerveza publicados aquí, con una estantería dedicada a ellos que, además, luce varios números de la Gacetilla Cervecera impresos en papel. Y como gran novedad, hay un espacio dedicado exclusivamente al coleccionismo de breweriana, abierto a todos los coleccionistas para compras e intercambios. Esta sección, por ahora, contiene las "sobras" que Jordi tenía por casa; para cualquier otro, sería un pedazo de colección. (Da mucho que pensar en cuanto a mi grado de coleccionista, algo que por cierto comentaba hace poco con otro buen blogger del panorama).

Así que la tarde de ayer pude comprobar como un amigo, y gran compañero de todo en este mundillo cervecero, hacía realidad una de sus ilusiones. Entre charlas de eso y de aquello, del trabajo, de la jodida crisis, del número de marzo de la Gacetilla, del BBF 2013 y de mil cosas más, como no podía ser de otra manera, nos tomamos una buena birra para celebrar una ocasión tan señalada. La Rogue Morimoto Imperial Pilsner, pues, sirvió para brindar por la tienda, por nosotros y por todos los proyectos comunes habidos y por haber.

Mientras hablábamos, iba observando cada referencia, cada estantería; el local, en general. Alargado y de dimensiones más que suficientes, está repleto de estanterías de color beige, con una nevera preparada para los clientes que vengan sedientes de buena birra, y con el mostrador al fondo, antes de la zona del almacén (debidamente disimulado con una cortinita naranja). Las paredes se ven muy blancas aún, a falta de mayor decoración con pósters, carteles, botellas y objetos variados; pero a falta de detalles que no tardarán en llegar, ya se nota en la distribución y el orden quién anda detrás de esta espaciosa tienda cervecera, que seguro hará las delicias de la gente de Sagrada Família y alrededores, así como la de todos los cerveceros de fuera que nos acerquemos a menudo.

Total, que hoy viernes día 25 de enero de 2013 se inicia la andadura de BeerStore Barcelona, con una inauguración oficial por la tarde en la que se pincharán dos barriles de Birra08. ¡Estáis avisados!


Y bien, si he escrito este post para hoy ha sido básicamente para dar mis más sinceras felicitaciones a este señor de arriba por este nuevo proyecto, y desearle mucha suerte en esta empresa personal. Con su rigor y meticulosidad, su carácter afable y su amor por el mundo de la cerveza, no dudo de que esta nueva aventura le será muy provechosa.

Que tinguis sort, Jordi. Salut i birra!

miércoles, 23 de enero de 2013

Cerveza en Canadá (VIII) - La Barberie

El antepenúltimo brewpub del viaje a Canadá no se hizo esperar mucho, después de la comida en L'Inox.

El mismo día, después de las visitas programadas para la tarde, teníamos un rato libre que podíamos pasar descansando en el hotel o visitando un local que contaba con buenas referencias, en cuanto a establecimiento y cerveza se refiere, en distintos sitios de internet, y que habíamos descubierto el día anterior navegando tranquilamente por la red, al llegar a Ville de Québec. No hubo dudas al respecto de cuál iba a ser la elección entre descanso y cerveza: ¡ambas!


La Barberie:


Y es que en este curioso local, descansar y beber cerveza era posible. Situado a menos de 1 km. de las calles más celebradas de la ciudad, este brewpub quebecois estaba suficientemente lejos de la muchedumbre, pero no excesivamente lejos como para que no fuera factible plantarse allí. Con esta situación, el ambiente era estrictamente local, y de gente que había ido hasta el sitio con toda la intención de tomar buena cerveza.

Así a bote pronto, me llamó la atención la bonita terraza que podía ver a medida que nos acercábamos, aunque sólo había una parejita sentada. Pero al entrar dentro nos dimos cuenta de que aún no habíamos visto la parte importante del local: el patio trasero. Travesando el interior de La Barberie de puerta a puerta, llegamos a la calle inmediatamente perpendicular a la que estábamos andando instantes antes, donde encontramos un precioso espacio con suelo de madera y árboles, lleno de gente disfrutando de un buen rato entre amigos y cervezas. Me enamoré de golpe, y fue una decepción ver que no quedaba ninguna mesa libre, aún habiendo unas cuantas-muchas tratándose de una zona poco transitada.

Por suerte, con una sincronización digna de récord en un 4x100 olímpico, una pareja decidió dar por finiquitada su sesión cervecera, cediendo su mesa al matrimonio Birraire, que no dejó escapar la oportunidad de sentarse con vistas a la pizarra que informaba del menú de cervezas propias pinchadas. Después de observar nuestras posibilidades, y sin más preámbulos, pedimos las dos primeras: Blanche Miel & Agumes y  India Pale Ale Cream Ale.

La Blanche fue la de mi querida esposa, ferviente amante del trigo, que disfrutó de una cerveza muy compleja, con importantes toques especiados y alimonados, a parte de una clara incidencia de la miel utilizada en la receta. Increíble en boca, con un sutil pero sorprendente final de grosella negra, fue una de las muy gratas sorpresas del viaje.

Y si la anterior fue una de las sorpresas, la gran revelación y casi mejor cerveza fue la Barberie IPA Cream Ale. Acondicionada en cask, con un paladar suave que le daba una peligrosa bebibilidad, fue la primera cerveza con indiscutibles tendencias americanas, si bien guardaba un perfil británico importante gracias a la deliciosa base de malta con toques de frutos secos, y su final seco y "crujiente". Muy lupulada y yankee de nariz, con un recuerdo de miel, y con matices de frutas del bosque maduras. Una auténtica gozada de cerveza, disfrutada en un ambiente de auténtico lujo.

Después de mi primera cervecita, no teníamos todo el tiempo del mundo. Fue una lástima, pues me habría encantado poder tomar al menos tres o cuatro más e intentar socializarme con la gente que, con entusiasmo, se reunía en aquel mágico paraje cervecero. No fue así, y tuve que conformarme con pedir mi última cerveza, que fue la Stout au Café Equitable. Esta Coffee Stout entró genial como conclusión a nuestra visita a La Barberie, luciendo un punto menos que la Cobblestone Stout (genialidad que tomé en el primer brewpub visitado, la Mill Street Brewery), pero que con su muy apetitoso toque de café fresco en grano y el carácter floral del lúpulo utilizado (apostaría fuerte por, entre otros, EK Goldings) sirivieron de perfecta despedida de tan agradable sitio.

Antes de irnos, visité por dentro el local, fijándome en cada detalle. La verdad es que algunas partes estaban algo desordenadas: me imagino que con el buen tiempo que hacía (para los estándares de allí) prestaban entre poca y nula atención a la parte indoor, que sin embargo contaba con bonitos detalles como la preponderancia del mobiliario de madera, un par de dianas para jugar a dardos (que nunca están de más), o los tiradores con fondo de trencadís, al más puro estilo Gaudí (algo que como buen catalán fue de mi agrado).


Para mí, La Barberie Es el claro ejemplo de un sitio que sin ser precioso, ni tener una decoración exhaustivamente pensada y bien puesta para la ocasión, te enamora por el buen ambiente cervecero que se respira. La terraza de atrás es aquel sitio ideal para beber cerveza en tranquilidad que tanto cuesta encontrar a los consumidores, o recrear a los publicans. Un espacio que por si sólo te llena el local, y te consumir más cerveza por puro placer. Algo que, obviamente, viene acompañado por una situación bien pensada (o acertada de grata casualidad) y un producto de primera línea.

La única decepción del sitio fue buscar, sin éxito, que los trabajadores me contaran un par de dudas técnicas sobre la receta de las birras tomadas. It's a shame, the head brewer is not here today. Por desgracia, todos los presentes desconocían aspectos que creo que todo buen trabajador de un local como La Barberie debería conocer más que de sobras. Eso, para mí, sólo denota falta de interés en el buen producto que estás sirviendo. Una lástima. (Aunque sería injusto no destacar lo atentos que fueron en todo momento toda la gente del servicio).


Total, que ya habíamos dado con el mejor sitio para tomar cerveza del viaje. Aunque nos quedaban dos (yo, en aquellos momentos, pensaba que una) visitas a realizar, no me cabía duda de que a nivel de espacio y ambiente, La Barberie sería insuperable.

Por si no ha quedado claro, lo diré bien clarito: este brewpub es un must. Espero que os haya gustado el relato, al menos, una décima parte de lo que me gustó a mi el sitio. Salut i birra!

lunes, 21 de enero de 2013

Premios Birraire 2012 - Las Cervezas (de aquí)

Y con este post llegamos a la conclusión de los Premios Birraire 2012, después de galardonar a productores y sitios, y a las mejores cervezas internacionales del año pasado. Para rematar los premios, pues, toca premiar aquellas cervezas nacionales que más me han cautivado los últimos doce meses.

Como ya os avancé en el post anterior, hay quince cervezas premiadas. La tarea ha sido francamente complicada en algunos casos, y muy fácil en alguno de aislado. Lo que sí que está claro es que el nivel ha subido bestialmente este año, con la aparición de nuevos cerveceros que han agitado (o prometen agitar) el mercado local de cerveza.

Pero si una cosa me gustaría destacar es la gran variedad de cervezas distintas que he podido probar de nuestros productores, algo que se refleja claramente echando un ojo a los diferentes estilos que se ven representados entre las cervezas premiadas. Aunque, como de costumbre, el lúpulo sigue siendo en la mayoría de los casos el protagonista.

Inspeccionemos, sin más demora, las cervecitas nacionales que merecen el Premio Birraire 2012.


Las 15 de aquí:
  • Naparbier ZZ+ Amber: que original, ¿no? A nadie le ha gustado tomarla este año, ni ha tomado pintas y/o botellas enteras de ella. Mi cerveza más repetida del año; imposible cansarse de ella. A ésta no la tose nadie. Simplemente bestial.
  • Javier Aldéa - Blendead: probada en el BBF, esta cerveza es una colaboración de Javi con Humala y la Microcerveseria de Sabadell. Se trata de una APA con malta garrapiñada, uva moscatel, malvasia y viura. Nariz bestial, boca básicamente afrutada. De las que más me gustaron del festival.
  • Dougall's 942: otra que se ha llevado los elogios de toda la opinión cervecera nacional. Sin duda, esta Pale Ale americanizada se ha ganado un puesto entre las mejores del país. Entra sola y encima a precios insuperables. Una demostración de fuerza de los cántabros.
  • Reptilian Thymus Espelta Bio: la variante de la Thymus que presentó, en barril, Isaac en la II Trobada de Cervesers Artesans de Molins de Rei. Genial, súper refrescante, con un saborazo delicioso otorgado por la espelta biológica utilizada en su receta.
  • Marina Red Devil's IPA: otra de las tomadas en muchas ocasiones durante 2012. Presentada en el II Birrasana, esta deliciosa IPA rojiza ultralupulada de los marinos demuestra que, un año más, los hermanos Andreu siguen en plena forma y con ganas de animar el panorama y los paladares locales.
  • Ales Agullons Edgard: presentada también en el Birrasana, la versión keg que pude probar allí fue la mejor de todas. Que fresca y fina; una delicia cascadiana, sin astringencias, que invita a beber unas cuantas sin pensárselo dos veces.
  • Reptilian Marranada 2.0: con permiso de la siguiente, lo mejor de Mediona el año pasado, que además estrenó la sección Sorpresa Birraire. La Reptilian Eclipsi, pasada 3 meses por barrica de vino blanco del Penedès. Ácida, equilibrada, sabrosa; la segunda de la saga marrana fue un auténtico placer. Con la 3.0 ya probada, desde aquí ya esperamos la 4 y la 5, que están de camino...
  • Les Clandestines + Reptilian + La Font del Diable - Tres Tristes Tigres: elaborada en casa de los primeros, esta IPA tenía un nombre jodido de pronunciar a medida que avanzaba el día en la VII Mostra de Mediona, pero una vez en el vaso alegraba el día y la vida a cualquier amante del lúpulo. Menuda maravilla. ¡¡Que la repitan!!
  • La Cervecita Poblenovina: conmemorativa de la I edición de la Fira del Poblenou, no me cabe ninguna duda de que se trata de una de las mejores birras que he probado este pasado año (especialmente en barril). Elaborada por Andrew Dougall's para La Cervecita Nuestra de Cada Día. Yo la haría fija; es una barbaridad.
  • Ales Agullons Barricada 2010: se me cae la lagrimilla cuando recuerdo el día que destapé esta joya. Con vistas al mar, en gayumbos, sin prisas, ni deberes, ni preocupaciones. Tomar un birrote como éste en un contexto así hace que la vida valga la pena. Ácida, pero deliciosamente melosa; top 3.
  • Laugar Tr-IPA: la revelación del año. Los Laugar, a parte de derrochar simpatía en cada evento, hacen grandes birras. Y esta IPA-Tripel adquirida en el Birrasana hizo mis delicias de principio a fin con su intensidad alcohólica y lupulada. ¿Para cuándo dices que las sacáis al mercado? ¡A seguir así!
  • Or i Plata Bitter FM: si la Bitter de la Micro de Sabadell ya me encantó cuando la probé por primera vez, la versión de Festa Major (FM) superó todas las grandes cervezas que he podido probar hasta ahora de Roger y Oriol. Bitter americanizada, muy afrutada; deliciosa. Como ya he dicho muchas veces, qué habría dado para que en mis años mozos hubiera habido este tipo de oferta en mi ciudad natal.
  • Zombier Zombreaker: la guinda del pastel. Gabriel y Zombier han revolucionado, en un año, todo el panorama cervecero. Que se juntaran con Naparbier para hacer este cervezón, hermana mayor de la ZZ+, ya es la hostia. Como reza su nombre, una IPA Imperial rompedora. Goce y disfrute asegurado.
  • Naparbier The Beast 666: la bestia. Probada en el Fes-t'hi, esta barley wine no deja lugar a dudas de porqué los navarros empiezan a ser conocidos más allá de nuestras fronteras. Súper equilibrada e intensa, con un delicioso toque de praliné. Siendo tan buena gente y con este buen hacer, los napar no tienen límite.
  • Guineu Jam Session: en el descuento, quedé enamorado de esta cerveza que ya había probado en varias ocasiones durante el año. Con un reposo que le sentó de maravilla, esta ya muy buena cerveza alcanzó unas cotas de sabor, intensidad, equilibrio y cremosidad que me encandilaron, y que la hicieron merecedora de estatuilla patillera.





Por lo difícil que ha sido seleccionar las top-15, y porque seguramente en una cata paralela habría saltos entre las elegidas y las descartadas, me sabría mal (por ser de aquí) no mencionar las candidatas que se han quedado en la lista final, y que tanto me han alegrado el año cervecero por sabor, bebibilidad, atrevimiento o (d) todas las anteriores y otras tantas:

Ales Agullons Sant Joan, Art Calderina, Dougall's Leyenda, Fort Motueka, Fort Oatmeal Porter, Guinea Pigs Hopvana, Guineu IPA Amarillo, Guineu Antius 2012, Holz Sexapils, Homo Sibaris Sants Special Bitter, L'anjub Blat Raner, Montseny IPA Aniversari, Naparbier Napar Pilsner, Nómada Garrapiñale, Nómada Royal Porter a la Taza, Or i Plata Kölsch y Zulogaarden Arruganukas.

En fin, que me despido de esta sección hasta el año que viene. Si la crisis lo permite, quizás renueve la estatuilla con alguna creación que esté más a la altura de las cervezas, productores, eventos, bares y tiendas que hacen que los Premios Birraire reluzcan año tras año. Espero que os haya gustado mi repaso nominal de este muy cervecero año 2012.

Salut i birra!

viernes, 18 de enero de 2013

Gastrobirraire #3 - Papillote de Salmón y Verduras con Witbier

La sección más exquisita del blog vuelve en 2013 para ayudaros con la cuesta de enero. Pero no me refiero a la cuesta económica, sino a la cuesta que deberíais estar todos planteando para subir y bajar unas cuantas veces para volver al peso de antes de vacaciones; que os habéis puesto como auténticos cochinos.

En fin, que pensando en la salud birraire general, sin renuncias en cuanto a cantidad ni calidad de comida, Mrs. Birraire me propuso pensar un plato ligero de pescado al horno para un domingo cualquiera. ¡Genial! Rápidamente decidimos por dónde irían los tiros, y así fue como surgió el siguiente plato:


Papillote de salmón y verduras, con esencia de witbier:

Ingredientes (para 4 personas):
  • 1 calabacín.
  • 1 cebolla.
  • 1 pimiento rojo.
  • 1 berenjena.
  • 4 filetes de salmón.
  • 100 ml. de cerveza tipo witbier (en nuestro caso, una Hoegaarden).
  • Sal, pimienta y aceite de oliva.


Preparación:
  1. Abrirse una cervecita cualquiera para cocinar más a gusto (este paso lo propuse yo, y mis notas apuntan que fue una Ignis & Flama de Struise, yum yum).
  2. Limpiar y cortar las verduras en tiras finas.
  3. Poner las verduras cortadas en un recipiente con un poco de sal, pimienta y unos 10cl de cerveza de trigo tipo belga. Dejarlo 15 minutos.
  4. En un trozo de papel de aluminio, poner las verduras, y encima de éstas un filete de salmón con un poco de aceite y sal. Se pliega el papel de aluminio de forma que quede totalmente cerrado, como una bolsita.
  5. En el horno, precalentado a 180ºC, se ponen las 4 bolsitas de papel de aluminio con las verduras y el salmón y se dejan cocer durante 30 minutos.

Et voilà! La papillote est prêt! Sólo quedaba ponerse las botas con este ligero pero sabroso plato. Para acompañarlo debidamente, apostamos por una cervecita belga en botella de 75cl., que estaba esperando su momento en la bodeguita: la Bush Triple.

No era complicado intuir que cerveza y plato casarían fantásticamente. El plato era suave, y parecía querer una cerveza rubia; pero el sabor más contundente del salmón requería de una buena dosis de carácter, y por ello una tripel podía ser un acierto. Y efectivamente lo fue, ya que la notoriedad del alcohol de la Bush cortaba de raíz cualquier intento de imposición por parte del pescado, quedando ambos bien equilibrados, sin taparse entre ellos. Fue de agradecer el poco condicionamiento de paladar que ofreció, en este sentido, la susodicha birra.

Asimismo, se libró en el plato una bonita batalla de sabores entre el punto especiado de la Triple y las verduritas del papillote, que hechas al vapor exponían sus virtudes con claridad, acompañadas de un ligero punto especiado que recordaba un montón los toques de cilantro típicos de la Hoegaarden utilizada para la cocción en el horno.

La witbier, pues, funcionó; si bien una tripel podría cumplir también magníficamente con la misma tarea. Fuera de estas cervezas, apostaría por una dubbel para cocer salmón y verduras, aunque es de imaginar que cambiaría notablemente la impresión gustativa del plato (pero no por ello sería menos interesante).



En fin, que dicen que hay que cuidar la línea después de vacaciones, pero nunca se puede renunciar a pegarse buenos y sabrosos homenajes. Salut i birra!

miércoles, 16 de enero de 2013

Cerveza en Canadá (VII) - L'Inox Maïtres Brasseurs

Sigamos con mi irregular serie de posts dedicados al viaje de este verano pasado, que ya queda tan lejos pasadas las vacaciones de Navidad. No sé si os acordaréis, pero nos habíamos quedado en Saguenay, donde habíamos podido visitar La Voie Maltée. Después de dejar visitada toda la zona interesante de la región Saguenay - Lac Saint Jean, nos dirijimos ya a uno de los puntos urbanos más esperados del viaje: Ville de Quebec.

Nos encontrábamos en la que probablemente sea la ciudad más preciosa del país, con un permanente aire europeo que te acercaba al viejo continente mientras paseabas por algunas de sus preciosas callejuelas. Llegamos por la tarde, cansados, y después de relajarnos un rato en el hotel tuvimos la suerte de asistir a un espectáculo gratuito del Cirque de Soleil (Les Chemins Invisibles), del que cada verano interpretan un nuevo capítulo diariamente, para disfrute de los quebecois y turistas que pasan el mes de agosto en la preciosa ciudad francófona.

El día siguiente, tocaba visita intensa por cada uno de los rincones de Ville de Québec. Cerveceramente, no contábamos con referencias claras en cuanto a dónde acudir, algo que por enésima vez solucionó mi smartphone vía Google Maps. Así, entre alguna otra cosa destacable, vimos que cerca del hotel teníamos un sitio de comida rápida que nos encajaba fantásticamente para ir a comer al mediodía; y no lo pensamos dos veces.


L'Inox Maïtres Brasseurs:

Cuatro años después de que un servidor llegara al mundo, en 1987, tres amigos y entusiastas cerveceros (Pierre Turgeon, Jean André y Roger Roy) empiezan este negocio en un viejo almacén en el puerto antiguo de la ciudad de Quebec; una zona con una gran tradición cervecera en la población. Veintiún años después, el local cierra por traslado a un nuevo espacio en la céntrica y popular Grande Allée. Dicho local abriría en 2009; y tres años después, recibiría a Mrs & Mr Birraire.

Por lo que he podido leer, me habría gustado visitar el local original, pues parece ser que tenía un punto de autenticidad irrepetible. Sin embargo, el nuevo L'Inox goza de una gran popularidad entre los ciudadanos de Ville de Québec, que pueden disfrutar de las recetas clásicas y de cervezas de temporada o puntuales hechas en el mismo local, diseñado desde cero para dar un buen servicio en este sentido.

A mí el local me pareció muy bonito y moderno; pero era algo frío. No ayudó, me imagino, el hecho de que la oferta de comida fuera, básicamente, de perritos, patatas y nachos; así como tampoco el horario en que visitamos el establecimiento, que aunque registraba cierto aforo de gente no había un gran ambiente, ni mucho menos. No se puede negar, no obstante, de que la decoración estaba pensada al detalle, con una estética cuidada y desigual, de techo alto en buena parte de la sala, y con bonitos cuadros pintados por artistas-presuntamente-locales en muchas de las paredes; algunas de ladrillo, otras pintadas de negro o con ilustraciones. Y al fondo, una cristalera con una vista discreta e incompleta a la maquinaria.

Después de observar detenidamente el alargado local, con dos ambientes distintos en la planta baja y una zona más privada arriba, así como la barra, los tiradores y la pizarra con la oferta cervecera, nos sentamos en una mesita y echamos un ojo a la carta. Yo elegí una salchicha Nuremberg, a acompañar con unos nachos y las por cierto riquísimas patatas chip que te servían con la bebida. De beber, íbamos a probar tres de sus cervezas: Trouble-Fete, Trois de Pique y Dolce Vita Amber.

La primera es una witbier que se deja beber fenomenal, con un notable toque a frutos secos que no recuerdo haber encontrado nunca, ni en menor medida, en una cerveza de estas características. Aromática y sabrosa. Por su parte, la Trois de Pique cumplía muy bien como bitter inglesa. Floral y maltosa, fue una muy grata sorpresa, con un fantástico equilibrio que me hizo disfrutar mucho de mi bebida.

A continuación, fue cuando pedí la amber. La Dolce Vita no tiene nada que ver con las amber ales que generalmente encontramos por aquí, ya que presentaba un perfil más británico, ganándose mi aprovación y algo más gracias a sus notas de flores, suaves cítricos y toffee.

Todas ellas, como es de esperar en un brewpub, presentaban una frescura fantástica, desafiando las puntuaciones de ciertos portales de ratings cerveceros. Si me guiara por las opiniones que exhiben éstos, no habría visitado ni éste ni otros locales que me dieron muy buenos momentos durante el viaje. Si una cosa noté, y en el caso de L'Inox es flagrante, es que los canadienses son muy críticos con su cerveza; algo que no podemos decir a menudo aquí (aunque nos quejemos todo el día de contaminaciones y demás, somos muy patriotas en cuanto a cerveza). Esas mismas birras canadienses en nuestro territorio gozarían de un reconocimiento notable.

En cuanto a comida, no era ni más ni menos que un fast food; todo bien, pero sin ser un gran espectáculo. Claro que contamos con grandes referentes en casa de este tipo de establecimientos (Barcelona y alrededores está lleno de buenos "frankfurts"), y no es fácil despuntar.


Sin duda, lo mejor del local era su situación, sumado a la buena cerveza, que es lo que interesa al fin y al cabo. La Grande Allée está ubicada en una zona muy concurrida por locales y turistas, y por la noche el ambientillo es muy diverso y animado. De hecho, no se cabía dentro de L'Inox un momento que pasamos por fuera, ya entrada la noche.

El sitio es altamente recomendable: más para salir que para comer. Pero la calidad de la birra está ahí, y en general fueron de las que más satisfecho me dejaron del viaje. Fue realmente sorprendente.


En este punto de viaje, ya sólo quedaban tres brewpubs para visitar; dos de ellos ya estaban programados, y uno nos lo encontraríamos, nuevamente, de casualidad. Quedaba poco, pero fue un final intenso que espero poder darle la continuidad que merece, publicando los tres miércoles consiguientes a éste.

Salut i birra!

lunes, 14 de enero de 2013

Premios Birraire 2012... Las Cervezas (de fuera)

Sigamos con los Premios Birraire 2012. Después de ver el lunes pasado los Productores y Sitios ganadores de estos prestigiosos laureles, hoy procedemos a examinar mis mejores birras de 2012 (excluyendo, como ya sabéis, aquellas que aún volviéndome loco ya he probado en años anteriores).

Las categorías premiadas este año desaparecen. El motivo no es otro que la imposibilidad de fijar unas categorías concretas que me satisfagan. El año pasado, descartando la rigidez de los estilos, hice una muy desafortunada clasificación por colores (!!). En ese momento, después de un mal inicio de año, probablemente a las tantas de la madrugada después de darle millones de vueltas al tema, me pareció la mejor de las soluciones. La vergüenza aún pesa sobre mí.

Ante esto, decidí ya a mediados de este año que lo mejor sería, sencillamente, destacar aquellas cervezas que más me habían entusiasmado durante 2012, independientemente de su procedencia o estilo (o color, sí; o color). Eso sí, habrá premios nacionales e internacionales, análogamente a los Productores y Sitios; y por motivos de espacio, vamos a partir el post de mejores cervezas en dos; empezando por las de fuera.

Viendo la lista, podría haber puesto algunas cervezas con nombres más espectaculares que las que aparecen entre las galardonadas, pero estaría faltando al criterio de que se trata de mis gustos, y además éstos se ven determinados también por las circunstancias de cada momento. Ante la dificultad de escoger entre tanta joya, he decidido diferenciar entre las cervezas de barril y las de botella. Y como no podía escoger 10 en cada categoría (me salían mínimo 11), han acabado siendo 17 de unas y 17 de otras, más una mención especial al final. Cualquier excusa es buena para alargar un post, ¿no creéis?

Total, que con las 35 de hoy y las 15 nacionales de la semana que viene, tendré las 50 principales; y sonará mejor que los 40. En fin... vamos allá.

(Esto será como un diario de mis mejores días del año...)


Las 17 de barril:
  • Rogue Oregasmic Chatoe Ale: la primera mejor birra del año cayó durante el segundo día del Barcelona Beer Festival. Una Pale Ale deliciosa, que siempre recordaré por el curioso toque de curry que mi paladar registró.
  • Marble Barley Wine: el barril del principio de la barra en el BBF. Hubo diversidad de opiniones, algunas de las cuales comentaba este viernes pasado. Pero a mí, esta lupulada Barley Wine, me dejó harto contento. Y encima propició que conociera a Álvaro Petrolero.
  • Meantime Yakima Red: con cinco lúpulos distintos, la cerveza de sesión perfecta para los amantes del lúpulo floral. Tomada durante el tercer día de BBF, totalmente a contrapié; no me esperaba nada así. Tuve que recomendarla a todo el mundo.
  • Struise Witte: de barril, es la cerveza de trigo perfecta. Suave, elegante, sabrosa. Se bebe sola. Tuve que moderar mi sed de birra en aquella gloriosa escapada al Drunk Monk.
  • De Molen Vuur & Vlam: probada también el día de mayores placeres cerveceros del año, la V&V es genial en botella (la que más habré repetido este año, quizás), pero esa pinta tomada en el Drunk me hizo calificarla como mi IPA favorita. Ahora está en seria disputa con algunas Kernel.
  • Nogne Kollaborator: día fructífero, el de la previa del Birrasana. Tercera birra, tercer premio. Esta Doppelbock noruega, tostadita y con deliciosos toques de frutos secos y fruta secada. Una genialidad.
  • De Molen Larie & Apekool: y la cuarta de cuatro tomada en el Drunk Monk, también, durante el previo al Birrasana 2012. Probablemente el mejor petróleo del año, con notas de ciruelas asadas y puntos de whisky, flores y un fondo ahumado. Para disfrutar muy lentamente y quedarte mudo.
  • Hobson's Mild: primera birra degustada en el Swansea Bay Beer Festival, y para mi gusto la mejor del festival. Debo mucho al voluntario que me sugerió empezar con esta deliciosa Mild, que tiene todo lo que se puede esperar de una buena birra británica.
  • Timothy Taylor Landlord: la Bitter que todos querríamos tener cerca, reformulada para los nuevos tiempos, desafiando el clasicismo de muchas cervezas británicas. Elogios ha recibido miles, no por casualidad. Y sí, la tomé en un fantástico festival CAMRA.
  • Dieu du Ciel Corné du Diable: aunque con buenas adversarias, ésta fue la cerveza que más me entusiasmo en mi viaje veraniego por tierras canadienses. Una APA fresca y sabrosa; clásica, pero perfectamente hecha; para beber y no parar.
  • The Kernel Ahtanum Cascade Citra: tragada entera en el Animal. Una APA bestialmente afrutada, que con sus 5,1% y su vicioso equilibrio se convierte en una birra de sesión simplemente perfecta.
  • Haandbryggeriet Dark Force: la única escandinava de la lista en barril me la tomé en Animal también, habiendo probado previamente su gran versión embotellada. Compleja como ella sola, con ese toque tan particular de los noruegos. Una Imperial Stout súper bebible y diferente, que también conviene.
  • Pilsner Urquell (sin filtrar): "Ponme otra pinta, Manolo, por favor". Y es que cuando te llevan este clásico en avión desde Praga y en refrigeración continua, hay que aprovecharlo. Grandísima oportunidad la que nos brindaron (en mi caso, en el Freiburg) por el 170 aniversario de la cervecera.
  • Hornbeer IIPA: no sería justo olvidarse de la primera y mejor birra (sí, otra vez la primera) de la celebración de Sant Llúpol, tomada como la anterior en el Freiburg. Hacía tiempo que no probaba una IPA doble que se dejara beber tan bien, sin ese punto empalagoso que tienen tantas (aún estando buenas).
  • Struise Black Berry Albert: disfrutada en el Drunk Monk, en el primer aniversario de Zombier. Lo mejor de la Black Albert, pero con moras y envejecida en barrica de Porto. Con permiso de la Cuvée Delphine, se hace difícil pensar en una mejor variante. Pero hay muchas... cuando las haya probado todas ya os lo cuento.
  • The Kernel Cascade Stella: "¡¡¿¿dónde está el alcohol??!!" es lo que iba repitiendo, cual maniaco suelto, mientras me sentaba en una cómoda butaca al lado de Jordi Expósito en el genial Ale & Hop de Barcelona. IPA de 7,3% que juegan al escondite. Sin darte cuente, de dos tragos te tomas la pinta entera.
  • Birrificio Italiano Imperial Pils: después del Fes-t'hi, tuve que medicarme para dejar de pensar todo el día en esta Pils elaborada con fresco lúpulo Tettnanger Tettnang. ¿A quién no le gustan las lagers? Conviene probar algunas como ésta antes de tacharlas de sosas.


Las 17 de botella:
  • Lost Abbey Judgment Day: fue la primera birra embotellada que me dio sensación de Premio Birraire este año pasado. Una Quadrupel que en Bélgica seguro que no genera dudas. Me gusta, en general, el atrevimiento de ciertas cerveceras estadounidenses con cervezas de estilo belga.
  • Marble Manchester Bitter: Si nadie se había dado cuenta, las cervezas británicas con tendencias vanguardistas van conmigo (las que no, también; pero vamos). Y ésta es un buen ejemplo de ello, demostrando que sólo hacen falta 4,2% para conquistar paladares. Marbleadicto.
  • Alvinne Morpheus Wild Flemish Brown Ale: con un aroma que tumbaba de gran complejidad (madera, tabaco, uva negra, frambuesa ácida, especias...), sólo al olerla me di cuenta de que me encontraba ante una de las candidatas a estatuilla patillera. Y aquí está, aunque sólo para souradictos.
  • Alvinne Mano Negra: otra Imperial Stout para desafiar los límites de lo que se entiende como tal, en este caso gracias a ese genial toque de levadura, marca de la casa. Repetida en varias ocasiones, y más que vendrán.
  • Brewdog Abstrakt AB:06: la complejidad e intensidad hechas Black IPA, pero con un equilibrio bestial. Ese cuero, ese punto ahumado y esa potencia de su alcohol... para tomar con calma, si bien con una bebibilidad para echarse a llorar.
  • Amager Summer Fusion: una Steam Beer (o California Common) danesa. Me la quedé por la curiosidad, y fíjate que al final resultó ser una de las mejores del año. Sutil, pero sabrosa; su regusto me enamoró.
  • Pretty Things Jack d'Or: Primera birra del 1er #FFdA. Una Saison belga reinventada por estos cracks americanos. Otro atrevimiento que merece mi más sincero reconocimiento. (Y además abrazaría a los animalitos de las etiquetas de Pretty Things, lo reconozco).
  • The Kernel India Export Stout: la finura hecha Black IPA. Tomada en casa muy tranquilamente, saboreando su increíble equilibrio, que pasaba la mano por la cara de todas las BIPAs extremas y/o astringentes que hay en este mundo.
  • Yulesmith Holiday Ale: la cerveza perfecta para una noche de verano. Como buena IPA, es refrescante y quita la sed, pero con un punto cálido para que nadie requiera de un suéter. Bestial y, dicho sea de paso, con una botella serigrafiada preciosa. Y como buena summer, estuvo entre #MCV2012.
  • Goose Island 312 Urban Wheat Ale: tomada en buena compañía en la Embajada de los Estados Unidos (no es una vacilada). Creo que no gustó demasiado a nadie... excepto a mí. Sacar pecho con el trigo es posible.
  • Cantillon Cuvée Saint-Gilloise: otra de Sant Llúpol; pero ésta, fuera de menú. Una lámbica finísima y delicadamente floral. Compartida también en el Drunk Monk, en este caso con dos Caçadors de Cervesa y con David.
  • Fantôme Santé-16: la Saison del año; ¡y la mejor hasta la fecha! Tomada en el Drunk Monk... y si encima te la tomas bien acompañado de cierta pareja de blogueros levantinos "no hase falta disir nada más", como dijo aquel.
  • The Bruery Fruet: durante el aniversario de Zombier, la generosidad de Eric propició que pasara cerca de una hora entera oliendo una cerveza. No había probado nada igual anteriormente, y me desmontó mental y sensorialmente. Barbaridad.
  • Mikkeller Black Hole (Red Wine Edition): probada a principios de año y disfrutada... pero para nada al mismo nivel que cuando la probé en Animal, gentileza de Tíbor, acompañado de David Gago y David Blach. Gran birra para un mal momento.
  • Great Divide Chocolate Barrel Aged Yeti: 2do #FFdA; primera birra. Y como la primera acaba siendo la buena, como habréis comprobado, en muchas ocasiones... Nada, que la echaremos en falta a esta Yeti; incluso más que a sus hermanas.
  • Haandbryggeriet Fyr & Flamma: la reinterpretación de la Vuur & Vlam por parte de estos genios noruegos. En botella, para mi gusto, incluso mejora la original. Una IPA algo distinta, y riquísima.
  • Birrificio Italiano Tipo Pils: si la Imperial Pils de esta gente me había destrozado esquemas, no podía quedarme sin probar su cerveza tipo. ¡Y vaya tipazo! Para disfrutar de una cerveza suave y sutil, pero rebosante de aroma de lúpulo alemán.




Antes de dar por finiquitados los premios, como ya es costumbre, una mención especial para una birra que, con permiso de la Voll Damm, es la que más veces he tomado en mi vida, pero que este año he podido degustar con un envejecimiento de cinco largos años en mi bodeguita. La grandiosa Chimay Grande Reserve 2007 me lo hizo pasar en grande, en una particular y sentida celebración de lustro.



Y con ésto, sólo quedará repasar mis 15 mejores birras nacionales de 2012. Hasta entonces, salut i birra!

viernes, 11 de enero de 2013

#MCN2012 - Mis Cervezas Navideñas...

De vuelta ya de vacaciones navideñas, los blogueros cerveceros teníamos una cita ineludible convocada por dos buenos compañeros como Débora y David, los Observadores, a fin de repasar qué cervezas navideñas o de invierno habíamos tomado durante estas pasadas fiestas. (Podéis consultas la experiencia comentada previa a fiestas que hice en este enlace).

A decir verdad, aún habiendo tomado mucha birra durante estos joyosos días, y tal como me pasa generalmente, he reservado lo mejor para más adelante, sacando pocas cervezas de Navidad del stock y aprovechando para vaciar Fondo de Armario (¡FdA!), que a veces también va bien aunque no se monte un fin de semana especial para ello. Pero alguna cosa ha ido cayendo, y me dispongo a repasarlo.

Mis dos primeras navideñas de las fiestas fueron un martes que salí por Madrid con dos buenos compañeros del curro: Guirec y Marc. Como ávidos bebedores no iniciados en la cerveza más allá de las cañas, les tracé una pequeña ruta por su ciudad (yo, que soy de fuera; sí) para que descubrieran los encantos de algunos sitios cerveceros que han ido apareciendo por la capital. En una de las paradas de aquella intensa noche, nos plantamos en IrreAle, donde tomé la gran N'Ice Chouffe de barril, después de que el sinvergüenza de Raúl no me guardara ni una gota de Anchor Christmas 2012 (de barril también, sniff). ¿Y qué os voy a contar de esta cervecita que no se sepa ya? Afrutada, cálida y con un delicioso carácter a levadura belga; con unos 10% notorios pero fantásticos, que no le restan para nada bebilidad. Entra sola.

Más tarde, en la última parada, Tíbor me sirvió en Animal otra fantástica navideña belga de barril: la St Feuillien Cuvée Noël. Más especiada y licorosa, no había podido probar aún esta fantástica cerveza, que mucho se acerca arriba en mi informal ranking mental de navideñas gracias a sus toques de fruta roja fresca, como de grosella, que me dejaron enamorado. Con un paladar suave y súper agradable, y una intensidad muy apetitosa para estas fechas. ¡Bravo!

Más tranquilito, ya empezadas las vacaciones, saqué una navideña que llevaba un tiempo por ahí. Sin mucho secreto, pero con el nivel de correctitud que se espera de las cervezas belgas, la Delirium Christmas me ayudó a entrar en calor con su nada pudoroso alcohol, y sus toques a levadura y frutas.

Entremos, ahora, en las celebraciones. En todas ellas hubo cerveza, y no sólo para mí. En algunos casos, hasta tuve que "pelear" por un culín ante el éxito de las botellas que traje, que dejaban aparcados vino y cava sin problemas. No todas fueron navideñas, así que sólo me centraré en las que cumplen el requisito para el #MCN2012.

Empezemos, pues, por Nochevieja. En Catalunya, tradicionalmente, los dos días que se celebran por fiestas son el 25 (Navidad) y el 26 (San Esteban). No obstante, muchas familias celebran la nochevieja. En mi caso, es una noche que paso con mi mujer y mis suegros, para hacer una cenita más íntima antes de las salvajes reuniones familiares. Y en el marco de esta íntima celebración es cuando abrí mi redescubierta St Bernardus Christmas Ale. No es que no apreciara esta cerveza anteriormente, ni mucho menos; sencillamente que esta vez me pareció sublime e insuperable, acompañando con una increíble destreza toda la batería de entrantes fríos que constituyó la cena. Con un equilibrio perfecto, aportó la calidez que se esperaba de ella, con un suave punto especiado y una deliciosa complejidad maltosa que tampoco dejó indiferente a mi suegro Joan (sí, otro Joan). Sin duda, la mejor de las que salen en el post.



Aunque después de comer, con los turrones, los polvorones y los piñones confitados, me saqué una muy grata sorpresa: la Flying Dog K-9. Me costó entenderla, de buenas a primeras; pero una vez reposada en el vaso, se dejó beber de manera ágil y elegante, mostrando todas sus virtudes y enamorando mi paladar. Muy británica aún siendo yankee, sabía madura y afrutada, con evidentes toques florales y una alta bebibilidad. Terminé con ganas de más, pero no había reservas disponibles.

Ya en Navidad, la Iaia Birraire (que todos recordaréis de este bonito post, también colaborativo) preparó su comida marca de la casa: escudella con coditos gigantes (¿codotes?), canelones y pollo asado. ¿Maridaje? Una Bush Noël, alcohólica como ella sola, pero buena acompañante para el segundo y el tercero. De perfil básicamente maltoso, es una cerveza que (como sabéis ya la mayoría) presenta aroma y sabor acaramelado, con suaves notas de fruta, toques de levadura y puntos aromáticos de lúpulo. No es mi favorita, pero es sólida y siempre viste.


En 2013, el rumbo de navideñas cambió; y para celebrar el año nuevo junto a mis queridos progenitores salí del espiral de belgas navideñas y me traje una Mikkeller Hoppy Lovin' Christmas y una Montseny Hivernale 2011. La primera, una IPA de las que te dejan bien el cuerpo en invierno; especiada hasta su punto justo, magistralmente equilibrada. Fue buena compañera de una serie de entrantes fríos, ayudando a limpiar la boca con su buena cota de lúpulo y una carbonatación notable. La catalana, como de costumbre, acompañó los dulces de Navidad una vez más, sacando a relucir el anís estrellado que contiene y que tanto me gusta combinar con los mantecados.

Entre esto y lo otro, en un día que dediqué entero a ordenar ciertas partes de mi casa (ante la amenaza de Mrs. Birraire), me encontré por sorpresa con una Holzbräu (no Holz, por aquel entonces) Fucking Christmas. Menudo rato me hizo pasar la condenada: esta doble IPA había tenido una evolución radical, conservando su calidez y punto lupulado, pero muy madurada, con un contrapunto maltoso genial. A medio camino de convertirse en una Barley Wine, me sorprendió también la facilidad de trago que ofrecía con un añito de reposo, respecto a la versión fresca. ¡Grandes Holz!

Para finalizar, destacar que mientras escribía este post, para buscar inspiración, he ido tomando una novedad nacional de este año. Concretamente, la Caganer 2012 de Zulogaarden, que una vez reposada en el vaso tiene un buen aroma y mejor sabor a frutas del bosque, fruta seca, algo de café y cereal tostado, acompañado todo de toques florales generales. Cálida y muy fuera de línea de lo que hacen los de Molins de Rei normalmente, aunque espero que se atrevan a salir de sus bombas de lúpulo habituales para explorar nuevas vías como ésta: aquí dejan claro que las bombas de malta también se les pueden dar la mar de bien. Felicidades.


Y con esto y un ocho, ya hemos repasado Mis Cervezas Navideñas (MCN). Sólo me resta dar las gracias a la observadora organización por montar esta nueva iniciativa participativa navideña. Esperemos que este año 2013 esté lleno de ellas. Ya estoy deseando leer el post recopilatorio del evento.

Salut i birra!