Birraire 30

Soy de esas personas que se pasa la vida buscando excusas para hacer celebraciones y saraos varios. Me gusta que reine el ambiente festivo; que haya pasteles, regalos, cerveza, panderetas y serpentinas. Buena prueba de ello la podéis tener viendo el ejemplo del #FFdA (que, por cierto, su 3ra edición está al caer), que no deja de ser una especie de festividad inventada para sacar birras gran reserva a destajo del fondo de nuestros armarios. Llegué, incluso, a celebrar mis 10.000 días de vida, engañando a toda la familia para que se viniera a casa a comer y pasar un buen rato. Dicen que soy un verbenero, y en ocasiones un viva la virgen.

¿Con todo ésto, a dónde quiero llegar? Pues bien, el hecho es que este miércoles pasado, día 24 de abril, dejé atrás mis tres primeras décadas como persona, a fin de afrontar una nueva década que, a mi parecer, me ofrecerá una mejor relación entre estado físico-mental y experiencia que cualquiera de las anteriores. Un nuevo decenio al que llego con mucha ilusión y ganas de superación, con la intención de seguir queriendo y seguir siendo querido por mis familiares, amigos y compañeros.

Vivo (vivimos todos) un momento importante de incertidumbre en el que hay que estar constantemente controlando dónde vas a pisar; viviendo más al día a día de lo que popularmente muchos consideran positivo. Ante el presento cúmulo de dudas, no obstante, siempre me quedara la certeza de que hay quien piensa en mí, que me conoce y que me quiere como soy. Mrs. Birraire me secuestró la tarde de Sant Jordi a fin de que pasáramos 24 horas de absoluta tranquilidad y reposo, lejos de las multitudes; sin más equipaje que una muda de recambio y, ante mi insistencia, un libro.

Al llegar a casa, celebramos mis 30 años con mis padres y mis dos abuelas, con una cena a base de pa amb tomàquet, tortilla de patatas y embutido. No hay mejor cena posible. Al sentarnos en la mesa, con una cara de nervios que delataba que algo importante iba a ocurrir, Mrs. B me dijo que iba a por la cerveza. La sorpresa fue doble, tal como podéis comprobar en la foto de abajo.


La foto con la cara de zoquete incrédulo, que me tiraron a traición justo en el momento en que aparecía mi mujer con la botella de 75 para la cena, me la voy a guardar. Sí: me quedé a cuadros escoceses. Para rematarlo, mis padres se sacaron una colección de pintas Nonick personalizadas (¡exacto! uno de mis vasos favoritos) con lo que será el nuevo logo del blog (cuando tenga tiempo de introducirlo correctamente). Me había pasado el día pensando qué cerveza sería la que me tomaría tranquilamente al llegar a casa, a fin de remojar debidamente el día de mi cumpleaños; y finalmente no hizo falta que me preocupara de nada.

Después de toda esta parrafada inicial y estas pinceladas sobre una celebración íntima y muy especial para mí, sólo me gustaría dar las gracias a todas aquellas personas que durante mis primeros 6 lustros hayan compartido, al menos, un buen rato conmigo (en el sentido más amplio, ya sea física o virtualmente). Asimismo, me gustaría agradecer en especial a Guzmán Fernández y a Enric Comallonga, y a todo el equipo de Ca l'Arenys, todas las facilidades e ilusión dispuestas para que Mrs. Birraire pudiera hacerme un regalo impagable.

Y, por supuesto, a mi familia y a mi gran compañera de viaje agradecerles que sigan un año más a mi lado, queriéndome con mis virtudes y pese a todos mis defectos.

Salut i birra!

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