lunes, 24 de diciembre de 2012

¡Felices fiestas birraires!

Si hasta el rey Juan Carlos I tiene un mensaje navideño, ¿cómo iba a quedarme yo sin felicitar las navidades y demás fiestas a mis queridos lectores, compañeros y amigos? Os aseguro que Don Juanca, a palique, no me gana; pero siendo consciente de que durante este año os he dado la lata en más de una ocasión con mis inacabables historias y reflexiones cerveceras, voy a ser corto y conciso por una vez:

Sólo desear a todos los lectores, anónimos o conocidos, y a toda la buena gente con la que he podido compartir momentos que valen su precio en oro en un 2012 muy difícil para mí, que pasen unas muy felices fiestas junto a su gente, tanto amigos como familia; esperando que el año que viene sea próspero para todos y que gracias a la cerveza seamos todos un pelín más felices, aprendiendo a valorar las cosas que sí tienen importancia vedadera en este mundo, que no dejan de ser, en muchas ocasiones, las más pequeñas, pero sin las cuales no podríamos seguir adelante ni ser quienes somos.

A todos, sin más palabrería de por medio, que tengáis unos felices días de merecido descanso en buena compañía, y un 2013 mejor que este año que ya estamos a punto de despedir.

Salut i birra!

jueves, 20 de diciembre de 2012

Cerveza en Canadá (VI) - La Voie Maltée

Entre el tiempo que separa la deliciosa visita a la Microbrasserie Nouvelle France y la siguiente parada cervecera, probablemente vivimos los mejores días del viaje, disfrutando de los mejores paisajes naturales y de la fauna que ofrece la provincia de Quebec. Contrastó, consecuentemente, que después de este gran espectáculo de parques naturales, cascadas, valles y animalitos hubiéramos cometido un pequeño error de planificación al buscar alojamiento en Chicoutimi, una de las tres villas que conforman la población de Saguenay (en la región de Saguenay - Lac Saint Jean), y que brilla por su implacable fealdad. Manresa* parecía la París de la Catalunya central, viendo el panorama.

La realidad de nuestra equivocación, unida al shock de los paisajes que aún disfrutábamos frescos en nuestras mentes en comparación a las imágenes que nos transmitían los ojos, nos desanimó un poco. "Ahora deberíamos encontrar algún sitio con cerveza", dije yo, pensando en sus efectos reconfortantes, y a decir verdad también un poco en el blog. Uno tiene que aprovechar cada momento que se le presenta, y más cuando no ninguna actividad alternativa que pueda ni llegar a competir en interés.

Desenfundé el smartphone y rápidamente encontré algunas referencias para tomar cerveza. La que más me llamó la atención fue la de un brewpub que se situaba a escasos 300 metros del hotel. Así que, sin pensarlo dos veces, nos dirijimos a tal sitio con tal de cenar y tomar alegremente alguna que otra birrilla.


La Voie Maltée:


Constituida en 2002, La Voie Maltée se convirtió en la primera microcervecera de Saguenay-Lac Saint Jean cuando abrió sus primeras instalaciones en el borough de Jonquière. Seis años más tarde, esta vez en Chicoutimi, el equipo formado por Daniel Giguère, su hermano Peter y sus dos amigos Alexandes y Michael abriría el brewpub de Chicoutimi que pude visitar en aquella fresquita noche de agosto en Quebec. (Y, según he podido leer, durante la primavera de 2013 abrirán su tercer local, en Quebec City).

Situado a lo largo de una muy extensa carretera que cruza la villa verticalmente de cabo a rabo, entramos al local por la puerta de atrás, y lo primero que nos llamó la atención era la luz tenue que iluminaba un local que, una vez dentro, era enorme. Con distintos espacios, varias mesitas y visibilidad a la zona de producción a través de unos cristales en un extremo de la sala, contaba con una gran barra rectangular de 360 grados situada justo en el medio. Enseguida pensé que la distribución del espacio tenía que haber sido pensada, casi forzosamente, por mentes de tradición protestante, recordándome la estructura de ciertas iglesias anglosajonas que he podido visitar en anteriores viajes.

La decoración era muy a la americana: vistosa, con un punto comercial pero realmente cuidada, dando importancia a la imagen del local pero sin olvidar la cerveza, ya que no faltaban pizarras (que algunos sabréis que son mi debilidad), barriles y bonitos cartelitos propios y banderitas de sus referencias fijas y de temporada. El sitio tenía un punto de comercialidad, cosa que demostraba la buena cantidad de gente joven no-precisamente-cervecera que había decidido hacer su primera parada de la noche en ese espacioso local, que además de cerveza propia ofrecía comida y una gran variedad de cócteles a precios razonables, contando con una rotación de clientes, en algún momento, casi vertiginosa; sin llegar, no obstante, a llenarse en ningún momento. El sitio estaba pensado para poder albergar un gran número de visitantes; muchos, me imagino, gente que paraba al ver un pub animado en la ancha carretera que rebosaba de centros comerciales y tiendas varias.

Nos acomodamos en la barra, llena de cristalería muy adecuada para el consumo de cerveza; y, al cabo de un rato, pedimos. Me gustó el detalle inicial de que nos sirvieran unos individuales de papel con la representación de las etiquetas de dos de sus cervezas. Con las dos primeras birras delante, pasé a la acción degustatoria mientras esperábamos las dos pizzas que habíamos elegido como cena. Mrs. Birraire apostó, como no, por la Hefe Weizen La Voie Maltée Malcomode; yo, sin haber encontrado aún ninguna cerveza de carácter claramente yankee, pedí la Soutien-gorge, una Imperial IPA. Esta última presentaba una nariz cascadiana inconfundible, que no me permitió anticipar el curioso sabor que mostraría, especialmente, en el retrogusto, con una buena dosis de malta acaramelada y tostadita junto con ciertos matices ahumados muy inesperados. Original y de buen sabor, tenía el problema en el paladar, que no estaba a la altura con una ligereza inoportuna y una gasificación fina, moderada, pero algo molesta.

Asimismo, la Malcomode fue también mejorable, con un aroma agradable y bien definido que se desequilibraba un poco en su paso por boca; y, nuevamente, de paladar mejorable. Es difícil encontrar cervezas de trigo alemanas realmente interesantes fuera de su país originario; aunque sean refrescantes y decentes como ésta. Al terminar las dos cervezas, la pizza también había sucumbido al hambre acumulado de un día intenso; y al igual que la parte líquida de la cena, la comida entró bien pero sin deslumbrar.

Mis postres, como de costumbre, fueron otra cerveza. Había quinze candidatas, aunque las dos "Cuvées" anunciadas no las tenían, y de las otras catorce, seis eran seasonals y no tenían más que una. Ante esta situación, elegí atacar la Gigonne, una Stout de 4% ABV que despertaba mi curiosidad por la declaración de estilo y procedencia que le daba no sólo el estilo, sino su graduación. A su vez, mucha gente parecía pedirse dicha referencia, fuera para tomar sola o, en muchísimos casos, para mezclarla en alguno de los cócteles más-que-fashions que preparaban los camareros.

Hablando de camareros: el servicio era bueno y profesional, aunque un tanto impersonal por la gran cantidad de curro que tenían. Todos estaban atareadísimos, hasta el punto que resultaba complicado comunicarse con ellos más allá de los pedidos (e incluso éstos podían tardar por exceso de trabajo). Así que no pude pedirles casi ningún detalle sobre producción, equipo e instalaciones. Sin embargo, fueron simpáticos y atentos con nosotros, tanto los dos chicos miméticos con gorra y estética brewdogiana como la camarera rubia de tan buen ver, que seguro fidelizaba un gran número de clientes con su blanca sonrisa y su sugerente vestimenta.

Del ambiente general, nos decepcionó comprobar que la gente tomaba una birra al entrar y luego se pasaba a los cócteles, que debo reconocer, desde mi inexperienciada opinión, parecía que los preparaban con cierta gracia (y salero). No consigo recordar la selección musical, pero esta parte creo que sí me agradó más, aunque el volumen fuera un poco alto para mi gusto, en el contexto de una cena.



La Voie Maltée nos ofreció una noche agradable y animada en el marco de un borough que poco más parecía que pudiera ofrecer. La cerveza tenía importantes puntos de mejora, y fue probablemente el brewpub más flojo del viaje en este sentido; pero eran perfectamente bebibles, sin ningún rastro de contaminación. Además, pasamos el rato bien, descubriendo un nuevo sitio con nuevas cervezas, y nos fuimos más animados de vuelta al hotel, que era justo lo que habíamos buscado al salir. Claro está que La Nouvelle France, así como en su momento la Mill Street Brewery, marcaba un precedente duro para las posteriores visitas.

(Como curiosidad, al salir pude hacerme con un ejemplar de una publicación local gratuita sobre cerveza, en forma de periódico. No pude evitar pensar que se trataba de una especie de Gacetilla Cervecera a la canadiense pero, a diferencia de la nuestra, llena de anuncios. El contenido, no obstante, era bien interesante, con reportajes sobre cerveceros locales, noticias de festivales y novedades cerveceras).

Éste fue el último brewpub visitado fuera de lo que son las grandes ciudades de Ontario y Quebec. Nos quedaba Quebec City y Montreal por delante, con buenas sorpresas para sorprender nuestros sentidos.

Salut i birra!


* La capital de la comarca del Bages, sí señor. La ciudad en sí no ganaría un concurso de belleza, pero tengo que destacar que para mí tiene su encanto, y una vida nocturna más agitada y diversa (mucho mejor) que la de ciudades de una belleza intachable como mi natal Sabadell, que probablemente sería la más sosa si no hubiera abierto la Micro Cerveseria hace un año.

martes, 18 de diciembre de 2012

Solidez: Crónica del II Fes-t'hi (2/2)

(sigue del anterior post)

Con el estómago aliviado, retomé la ruta cervecera que tantas gratas sorpresas me estaba dando. Tenía un encargo del compañero David (Homo Lúpulus), y aproveché para pasarme a saludar a Guzmán Fernández, con quien me había cruzado brevemente hacía un rato. Después de asegurarme que podría adquirir el Pack Fes-t'hi (las seis últimas cervezas de Guineu a 15€) directamente en la fábrica, ya puestos, llené mi copa de la nueva IPA Amarillo, estrenada en la Cervecita hace alrededor de un mes, y que aún no había tenido ocasión de probar.

Como soy tan feliz, me olvidé
de tirar fotos a partir de este
momento...
Como todo lo que sale últimamente de Ca l'Arenys, esta India Pale Ale de 6,5% ABV, con dry hopping de (¿lo adivináis?) Amarillo, estuvo magnífica de principio a fin, obsequiándome con un fresco perfume de lúpulo cítrico bien equilibrado con la malta, tanto en nariz como en boca. La sensación de bebibilidad fue elevadísima, con un alcohol perfectamente integrado que la convierte en una peligrosa referencia si no te andas con cuidado. Sin astringencias, y con un amargor notable pero contenido, con la "amarilla" Cerveses Guineu ya puede decir que cuenta con una IPA de primer nivel dentro de nuestro panorama, apta para todos los paladares (a diferencia de la IPA 300+, que es más extrema). ¡Buen trabajo!

Había llegado uno de los momentos del día. Por la mañana había pegado un par de traguitos a una cerveza a la que quería dedicar algo más de atención; y con esta intención volví al stand de Naparbier para que mi copa luciera el atractivo color cobre amarronado de la cremosa The Beast 666. Mientras la probaba, además, pude hablar con el padre de la criatura (Juan) y comentar mis impresiones y dudas, así como charlar distendidamente de otros temas. En cuanto a la cerveza... pues qué voy a contaros. No es de extrañar que las cervezas de estos navarros empiecen a circular por los grandes sitios de Europa, pues están consiguiendo subir el nivel medio de la cerveza nacional cada vez que sacan otra nueva creación. Uno no puede dejar de preguntarse dónde estaban hace diez años: ¿qué estabais haciendo? Podríais haber empezado a regar nuestras golas mucho antes; panda de gandules.

(Repetimos) En cuanto a la cerveza, presentaba una estupenda nariz, golosa y acaramelada, con notas de frutos secos y praliné; toques de madera y suaves matices avinados completaban tan helénico perfil. En boca se desataba toda la potencia acumulada durante su elaboración y posterior reposo en barricas de roble francés, nuevamente con presencia de madera y frutos secos, con algún leve punto adicional de fruta oscura madura, y un dulzor de magnitud que se unía armónicamente al dentro-de-lo-que-cabe-moderado amargor. Compensadísima, redonda y, pese a sus 11% ABV, muy fácil de beber (como Barley Wine, claro está).

Entre conversaciones y varios temas entre manos quedaba, según mis cálculos, tiempo y capacidad para dos birras más. Aún no había visitado a Isaac, que traía un arsenal de Solstici d'Hivern lista para estas Navidades; pero dado que había tomado justo esta cerveza la noche anterior, en un inicio adelantado de Fes-t'hi, miré otras opciones. Pero lo cierto es que cabía poca duda sobre qué tomaría a continuación, dado que estaba pinchada la tercera versión de la cerveza más cochina de Reptilian: la Marranada 3.0. No me había perdido ni la 1 ni la 2; ¿podía renunciar a tomar la 3?

La cosa prometía: Saison con siete cereales distintos, lúpulo de cosecha propia e infusión de hierba luisa, envejecida en barrica de vino blanco. ¿Cuesta de imaginar, eh? Pero el caso es que, a diferencia de la segunda "entrega", esta tercera Marranada no fue un flechazo instantáneo, ya que la fría temperatura no me dejó apreciar bien la gran complejidad que, pasados unos buenos y largos minutos de charlas, apareció para, esta vez sí, ganarse la simpatía y admiración de mis órganos degustativos. Una Saison salvaje; o una salvajada de Saison: con una nariz avainillada y con fruta verde, con madera y notas evidentes de vino blanco, pero también con suaves matices a césped. En la boca no se manifestaba tan ácida como uno podía anticipar, siendo elegantemente equilibrada con sabrosos toques de barrica y uva, vainilla y fruta cítrica. Con la evolución en vaso y la temperatura de servicio idóneas, esta cerveza de perfil tan seco y particular se dejaba querer mucho.

"Última birra", pensé. Pero cuando, junto con Mikel, ya estaba delante del stand de un holandés que, antaño, pescaba pulpos en la Costa Brava (de ahí el nombre de sus cervezas), NaparJuan se acercó por detrás nuestro y nos instó, con una sonriente cara que parecía anticipar algo memorable, a que nos pasáramos un momento por su sitio. Fue en este contexto que tuve la gloriosa oportunidad de probar la futura bestia navarra, la Pumpkin Tzar, antes de pasar por barrica.

El primer pensamiento que tuve después del primer trago fue que Naparbier no ha encontrado aún su techo. Personalmente, me pareció un punto y a parte dentro de lo que entendemos por Imperial Stout. La calabaza y el chili no presentaban indicios de extralimitación en ninguna fase, integrándose virtuosamente en aquel gustoso crudo cervecero, pero le daban una intensidad y complejidad nuevas para mí, especialmente gracias al dulzor imprimido por la cucurbita y, por supuesto, a la maestría de los responsables de esa barbaridad cervecil (Naparbier + M. Baltasar, S. Bosch, R. Merryman, tal como reza la genial etiqueta). Bestias. Nuevamente volví a quedar anonadado ante una cerveza tan superlativa.

Y, ahora sí, después de este lujoso y lujurioso paréntesis, me dirigí a probar la nueva Pop amb botes de Popaire, una Stout pasada por barrica de roble durante dos meses, que con sus 7% ABV pintaba a pepino. La agradable sorpresa fue encontrarme una cerveza suave y redonda, con una notable facilidad de trago; de nariz afrutada y algo alcohólica, me recordó instantáneamente las peras al vino que tan bien acompañan platos de pollo al horno, con puntos asados y tostados adicionales que repetían presencia en la boca, que pedía ingerir más y más de este jugoso líquido afrutado, con matices residuales de madera que completaban esta compleja pero delicada cerveza, con un paladar sedoso que sirvió como guinda perfecta a una buena jornada cervecera. Que bien que trabajan la cerveza en Blanes.

Y con esto y un bizcocho... no; aún no. Quedaba disfrutar un buen rato de la gente y aprovechar para intercambiar ciertos materiales cerveceros, para poner tiempo de por medio y que no hubiera incidencias de ningún tipo en mi vuelta a casa. Recapitulando, no obstante, mi bagaje degustador en el Fes-t'hi no fue muy prolífico (y consecuentemente, mi ingesta de alcohol no fue para nada desmesurada), aún habiendo muchas cervezas que no quería perderme. Pero aposté por no agobiarme con querer probarlo todo a favor de disfrutar al máximo de los cerveceros que nos reunimos en este tipo de ocasiones para disfrutar de nuestra bebida favorita, pero también de la compañía, historias, vivencias, preocupaciones o triunfos de gente como nosotros.

En este sentido, como casi en todas las ocasiones, pude contar mi buen amigo Jordi para compartir algo más que cervecitas. Asimismo, pude entablar varias conversaciones con uno de los grupillos de gente más majos de todo el panorama, los Caçadors de Cerveses, incluídos Albert y Ana, que para mí van casi en el mismo pack. Fue un placer compartir, también, un buen rato durante el mediodía con Mikel y Joan, así como durante distintos momentos del día con los compañeros bagencs de Cervesa Bou y con Abel Solé de La Bodega del Sr. Gat. Otras agradables conversaciones las tuve con Bernat, Steve, Roger Plata y los sospechosos habituales de altercados públicos: Txus y Eder, que habían dejado 3/5 partes de la cuadrilla en Barakaldo. Fue, a su vez, un placer conocer personalmente a Chela y Andrés, con quien espero coincidir con más tiempo para charlar más largo y tendido. Finalmente, con Dani Ruiz estuvimos evitándonos voluntariamente durante toda la diada, aunque tuvimos un pequeño desliz al mediodía y así fue como pudimos intercambiar algunas impresiones sobre el Fes-t'hi.

A todos los anteriores y a los productores, muchos de los cuales me mintieron con cariño acerca de mi actuación en los vídeos de CerveTV, gracias por las buenas charlas y la agradable compañía.

Sólo quedan dos aspectos a comentar, no sufran: el "Me gustó / Mejorable" típico Birraire de las ferias y, por supuesto, una de las partes no menos suculentas de este tipo de eventos, que no es otra que la cosecha que me llevé en una cestita para casa, de la cual podéis ver dos imágenes justo debajo.


"!!!"; sí, y además a buen precio que iban las tres primeras. La Setembre Especial Nadal es la Setembre de siempre pero macerada con uvas moscatel. De la Extra Pura, una Pura Pale madurada 5 meses en barrica y 2 en botella, Carlos me contó con una sonrisa de satisfacción que no llevaba cerveza Lambic pero que "algo ha pillado del ambiente". Y la Barrica es la Pura Pale pasada por barrica y macerada con uva merlot. ¿Alguien de más?

De la foto de la derecha, quise hacerme con la Pils insignia de Birrificio Italiano, que producen ininterrumpidamente desde 1996, así como otro de sus ejemplares de cerveza de baja fermentación, la Bibock. La Ausesken Cafè era obligada, así como la Vilanova 08800 Ambar & Vainilla de Birra08. Por último, un regalito para las navidades: la única Reptilian que no había probado hasta la fecha, la Megatherion. De la mayoría de ellas, espero dar buena cuenta durante los próximos meses.

Y sin más dilación, procedamos a las impresiones del II Fes-t'hi por puntos:



Me gustó:
  • Solidez: el Fes-t'hi demuestra, aún siendo una feria muy joven, una veteranía encomiable. La sensación de seriedad y de que todo estaba bajo control se agradecen cuando vas a un evento cervecero. Felicidades, nuevamente, a la organización por el buen trabajo.
  • Más solidez: como ya he comentado más arriba, me fui de la feria con el buen sabor de boca que me habían dejado todas las cervezas degustadas (y los culines probados también): no sólo porque estaban ricas, sino también por mi creencia de que la calidad de los productos presentados ayudan a consolidar los años de recorrido que llevamos desde que surgieran las primeras micros. Felicitaciones, pues, para todos los elaboradores también.
  • Que me gustara más el acogedor recinto del año pasado no implica, necesariamente, que yo lo eligiera antes que el de este año. El pabellón era más frío, pero me pareció comodísimo para todo el mundo: visitantes y feriantes; todos con espacio suficiente para llevar a cabo sus respectivas labores.
  • He detectado, en ocasiones, mucha preocupación entorno a las guías de las ferias. Aunque obviamente es más bonito quedarse con un librito bien editado y mono, las hojas din A4 grapadas del II Fes-t'hi también funcionan, y más cuando son tan informativas.
  • En anteriores ferias, y si no recuerdo mal en la primera edición del Fes-t'hi también, hubo críticas por el volumen y variedad musical. A mí, este año no sólo me pareció que se gestionaron bien los decibelios, sino que disfruté de la selección de temas que estuvieron pinchando los disc-jockeys durante mi estancia.
  • A estas alturas ya estoy casi por no incluir esta mención, porque creo que debemos superar ya la idea de que este servicio pueda ser deficiente o inexistente. Pero para cerrar el 2012 siempre fijándome en ello, comentar que la fuente de agua para lavar los vasos fue perfecta para su propósito.
  • Aunque los carnívoros echemos en falta cierto tipo de comida, la selección de comida vegetariana fue excelente. Mención especial para la comida fresquísima de la Associació Campdelasort: así da gusto comer. 
  • Finalmente, aún sin haber sido útil para mí, me consta que el servicio del Trenet para desplazarse desde y hasta la estación de tren funcionó muy bien (además, en las fotos colgadas en las redes sociales se puede apreciar una divertida decoración para la ocasión).

Mejorable:
  • Como único punto negativo, voy a repescar el más molesto del año pasado. Según comentó la organización, había diversidad de opiniones al respecto, pero una vez más el queso intenso dentro del pabellón fue desagradable. Amo el queso, seguro que además éste estaba delicioso; y los metros cuadrados del espacio permitían que los olores no se concentraran tanto como antaño, pero igualmente me sobró el maldito queso. Cuando entro en el recinto que alberga una feria cervecera, no concibo que pueda oler tan descaradamente a otra cosa que no sea cerveza.
  • Y aunque no sea puramente negativo, una reflexión: sin tener en cuenta, por desconocimiento, trabas legales y organizativas derivadas de ello, creo que las ferias de mayor magnitud de nuestro panorama (y el Fes-t'hi es, sin duda, una de ellas) deben empezar a considerar la posibilidad de que la duración sea, así como en Birrasana, de al menos dos días. Los productores están sacando cada vez más y mejores birras, algunas de las cuales difícilmente se encuentran fuera de estos eventos; así que para ellos y para los pobres birraires que queremos probar cuanto más mejor, creo que sería una buena medida.

No me gustaría dejar pasar un detalle que me agradó un montón, fruto inequívoco de la camaradería que se genera entre muchos de nuestros productores. Y es que, según me contaron, Cerberus se había quedado en lista de espera para tener su sitio en el Fes-t'hi, y sus compañeros Isaac Beltran y Xavi Redón hicieron un hueco en los extremos de sus dos paradas a fin de que los primeros tuvieran oportunidad de estar en la feria. Desde aquí, celebro vuestra muestra de compañerismo.

Y ahora sí, me despido después de dos largos posts que han servido para tratar lo vivido en este segundo Fes-t'hi que tanta satisfacción me ha causado. No cabe ni decir que el año que viene no me lo pierdo para nada. Espero que os haya parecido todo razonablemente leíble e interesante a todos, así como también espero comentarios de aquellos que pudisteis asistir a este gran evento para ver si coincidimos en cuanto a impresiones, tanto de la organización como de las cervezas.


Salut i birra!

lunes, 17 de diciembre de 2012

Solidez: Crónica del II Fes-t'hi (1/2)

Cuando pasas la semana fuera de casa, es complicado coger el coche un sábado por la mañana y marcharse para recorrer cuatro comarcas (Bages, Anoia, Alt Penedès, Garraf), con el fin de plantarse a una feria de cerveza. Efectivamente, me costó horrores salir de casa; pero el Fes-t'hi es mucho Fes-t'hi, y aunque llegué algo más tarde de lo previsto tuve, en todo momento, motivación más que suficiente como para que quedarme tranquilo y relajado en mi hogar no fuera una opción válida.

Con todo, me planté a Vilanova i la Geltrú a las 11:30, aparcando en una tranquila zona de esta ciudad garrafina, que por segundo año albergaba el Festival de Cerveses d'Hivern. Como ya conté en el post de introducción, este año la ubicación no era la misma que en la pasada edición, cambiando de zona y de pabellón con la intención (me imagino) de poder recibir debidamente un mayor número de aficionados a la cerveza.

Al llegar, vi que la zona de comida se había situado, en su mayor parte, fuera del recinto. "Bien", pensé recordando el año pasado; pero como ya habría tiempo luego para ver la oferta gastronómica, no dudé en entrar rápidamente para hacerme con mi vaso y guía y, así, empezar la jornada. A bote pronto, la impresión fue de un espacio enorme y moderno; algo frío si lo comparamos con el del año anterior, pero con unas dimensiones y una distribución fantástica para que todo el mundo gozara de la comodidad a la que no deberíamos renunciar nunca en este tipo de eventos.

Resumidamente: había un espacio central con mesas, la carpa de recibimiento de visitantes y la mesa para el disc-jockey. Alrededor, perfecto para pasear en círculos por la gigantesca sala polivalente, los stands de los cerveceros estaban en formación ya listos para atender a los sedientes asistentes... O no tan listos en algún caso, ya que los dos primeros intentos de empezar mi Fes-t'hi particular fueron fallidos al no encontrar ni a Carlos (Agullons) ni a la gente de Dougall's en sus respectivos sitios para rellenar la preciosa copa de este año con la Sant Joan de uno, o la nueva Pilsner de los cántabros (la Raquera).

Llevaba un buen rato paseando, pensando cuál sería el mejor movimiento. Y fue después de saludar a Jordi Poblador que, sin renunciar a mi arranque suave, tomé una 08018 Clot para abrir boca (que me imagino la mayoría ya conoceréis). Aproveché la ocasión para reservarme una botella de la edición especial 08800 Vilanova Ambar & Vainilla que Birra08 había elaborado para la ocasión.

Introducción completada, renunciando a mi planificación inicial y apostando por la improvisación, viendo como es normal en una feria invernal que no era un día para cervezas suaves, fui a ver a un par de hermanos que tenían preparada alguna que otra novedad interesante. Había llegado el momento (muy temprano) de probar la colaboración de Marina con los ingleses BrewWharf, la Black Cat RyePA una ale de 5,7% ABV con centeno que, desgraciadamente, me costó mucho calentar para tomarla a la temperatura ideal.

Finalmente, con una nariz ya potente y con los suaves matices maltosos de los que el frío quería privarme, me dispuse a catarla correctamente. De color negro inapelable, con una espumita cremosa y de burbuja notoria, similar a la de cervezas acondicionadas en cask. De lúpulo directo y afrutado en el aroma, su perfil oscuro permanecía en segundo plano, dejando todo el protagonismo a las frutas cítricas y exóticas que juntaban esfuerzos para generar atractivas sensaciones nasales. Pero en la boca la tendencia se invertía, con unas maltas oscuras desatadas que dejaban notas de cereal bien tostado, suaves toques de caramelo y chocolate, así como de levadura, y la presencia más testimonial del lúpulo, que se pronunciaba básicamente al final, con leves puntos afrutados y, especialmente, un retrogusto notablemente herbáceo. El paladar de la cerveza era muy suave, dando una bebilidad peligrosa a la cerveza para quien la quisiera degustar con tranquilidad.

Aunque hecha a mi gusto el perfil de lúpulo habría sido más britanizado, cabe celebrar nuevamente las empresas de Marina con otros cerveceros, que tantas alegrías nos dan a sus fervientes seguidores. Espero que sus escapadas por las islas británicas no cesen.

Después de una cerveza así, os preguntaréis, ¿qué más se puede tomar? Pues eso mismo me preguntaba yo, porque el listón estaba alto, y mi boca condicionada por la potencia de la BlackCat. Pero tras un buen trago de agua me dispuse a visitar una zona del pabellón en la que podía divisar un stand con barriles y un tipo con rastas que dialogaba con un atento grupo de personas.

¿Barriles? ¿Rastas? Este mismo comentario hice a los Caçadors, con quienes había estado hablando justo un momento antes, y no tuvieron la más mínima duda de cuál era mi dirección. Saludé a Carlos Rodríguez después de un tiempo sin verle, y con curiosidad le pregunté por la Sant Joan, que ya decoraba mi vaso con su color dorado intenso y brillante. Tenía curiosidad por descubrir qué la diferenciaba de la Edgard, al ser ambas Pale Ales monovarietales de Cascade; para descubrir que se trataba de la misma cerveza, fermentada cada una con una levadura distinta.

¡Y que diferente estaba! Curioso como cambiaba el color respecto de su hermana, así como la sensación generalizada. La levadura líquida utilizada (American Ale) le había otorgado una integración de sabores mucho mayor, resultando en una cerveza redonda y suave, para beber en cantidades generosas y sentir esas melosas notas a melocotón y, levemente, de pomelo junto con puntos herbáceos y esa base de malta que acompaña firme, pero sin querer reinar. El trago, más que fácil, estaba chupado, haciendo de la Sant Joan una apetecible cerveza de sesión para hopheads.

Ciertamente, la disfruté un montón. Pero cabía ser prudente y no perder de vista un detalle importante: Ales Agullons había traído el arsenal de cervezas especiales con el que ya parece que nos va a obsequiar en cada edición de esta tan-prontamente-imprescindible feria cervecera que es el Fes-t'hi. Consecuentemente, me asegure una botella de cada una de las referencias que adornaban unas cajas de madera que observaban en reposo el calmado transcurso del evento.

No quería perderme la oportunidad de probar las cervezas del Birrificio Italiano, los invitados de este año a la feria, y más viendo con curiosidad que presentaban, especialmente, cervezas de baja fermentación como su principal baza. De manera que me fui a conocer esta veterana micro italiana (si la comparamos con las nuestras, claro está) y tuve un momento de duda en el momento de pedir. Leyendo la guía del Fes-t'hi, sin embargo, vi claramente qué cerveza había que elegir, y es que la Imperial Pils estaba elaborada con lúpulo verde (encima Tettnang Tettnanger), utilizado 12 horas después de su cosecha. Probé en Gales una cerveza experimental con lúpulo verde y me dejó sin palabras; y tenía ganas de degustar una referencia comercial de green hopped beer después de ello.

Y nuevamente, aunque pueda parecer mentira, me quedé mudo... pero como ya he recuperado el habla os lo voy a contar. Al oler la cerveza pedí inmediatamente, como si de una reacción medular se tratara, dos botellas más. Parecía insorteable, con sólo medio segundo de inspiración de su Imperial Pils, probar más cosas de esta gente; y en casa se antojaba ideal. Acto seguido, quise aislarme, abriéndome paso hacia las mesas centrales mirando desconfiadamente a cada persona que se cruzaba por mi camino, que parecía querer arrebatarme aquel tesoro.

Con cautela, llegué a una silla y me senté. Acerqué el hocico a la copa y, nuevamente, mi mirada se desenfocó. Atrevido, procedí a probar tan aromático elixir, y no pude reprimirme de expresar en voz alta mi asombro, admiración, estupefacción y absoluta hilaridad ante lo que tenía delante. Como aquel que le pega un bocado a una seta recién cortada, el Tettnanger se apoderó de mis sentidos, conquistando mi paladar con su frescor extremo y aquel carácter floral, ligeramente herbal y especiado que imprimía en ese delicioso caldo. Pero tan noble y caballeroso lúpulo, no obstante, dejaba sitio para que las brillantes notas de cereal tuvieran también oportunidad de expresarse, quedando una cerveza amarga, pero compensada y totalmente reconocible como Pilsner; si bien exprimida al máximo en cuanto a sensaciones organolépticas, que para nada eran sutiles. ¡Y que aspecto! ¡Y que paladar! Goce máximo justo antes de empezar a plantearme ingerir algún tipo de alimento sólido.

En este punto, salí del pabellón y, después de unos minutos de observancia, pedí lo que constituiría mi comida del día en la parada de la gente de Campdelasort.cat: una coca de romescu y calçots, y un pincho de huevo ecológico. Comí con Jordi, comentando la jugada mientras devoraba los deliciosos víveres adquiridos.

Me quedaban pocas horas por delante. Mi coche-cama sólo iba a cumplir con sus labores de transporte en ese cálido sábado de diciembre, así que no podía pasarme de frenada a la hora de dejar de consumir. Y bien...

A fin de no hacer insoportable este relato, mañana seguiré con mi experiencia en el Fes-t'hi 2012. Como ya es habitual, no hubo tiempo para probar todo lo que uno quería; y de hecho no pude ni cumplir con los mínimos deseados. Pero lo degustado fue una maravilla, rozando un nivel tan alto que no tuve duda alguna para hablar de solidez en esta serie de dos posts dedicados a este consolidado evento cervecero. Así que, por hoy, lo dejo aquí. Espero que os parezca interesante seguir leyendo mi crónica mañana martes.


Salut i birra!

viernes, 14 de diciembre de 2012

Movida Cervecera, o Fábrica Maravillas

La escena cervecera madrileña es un no parar de novedades, últimamente. Entre tiendas, bares y distintas actividades, la capital (y la provincia) está empezando a despertar con una incansable lista de proyectos que cuentan con la cerveza como base. ¿Están surgiendo más iniciativas de las que puede absorber, por ahora, la demanda? Esto es un buen tema a discutir cerveza en mano en alguno de los nuevos locales que nos ofrece la ciudad de Madrid, como por ejemplo el que visité la semana pasada, justo 7 días después de su inauguración.

Conocí a David en la Embajada de los Estados Unidos (sí, suena a vacilada o a farol; pero hay un post explicativo de tal día, y que me devuelve al nivel de "simple mortal"), yo con mi "mono" de trabajo y él con sombrero y traje de mafioso calabrés. Aquel día hablamos poco: había muchos compañeros, y no siempre acabas hablando igual con unos y otros. Pero más adelante pudimos coincidir en la barra de Animal, bajando alguna que otra pinta. Los más aficionados, habíamos podido probar sus cervezas cuando hubo algunas muestras en Cervezorama, e incluso en la AMCA, dónde una rica Imperial Stout despertó el entusiasmo de muchos en referencia a la futura apertura del local, que sería finalmente inaugurado el día 26 de noviembre, en el madrileño barrio de Malasaña.

Total, como iba diciendo, una semana después de tal suceso me dirigí al número 29 de la calle Valverde en compañía de mi camarada Cristian, a fin de visitar la Fábrica Maravillas (FM). Después de un paseo previo por el popular barrio de las maravillas, el mismo que vivió la Movida Madrileña hace ya algunos años y más copas (entre otros), nos plantamos delante de la fachada de un local muy luminoso, con una trabajada estética oscura por fuera que contrasta, y una vista centrada a los ocho apetitosos grifos del interior. Así que, sin más preámbulo, entramos y nos sentamos (como no) en la barra.

En la puerta semi-transparente que separaba la maquinaria de la parte abierta al público, pude leer las cervecitas que estaban pinchadas, y decidí empezar por la Malasaña Ale, una Pale Ale de 5,6%. Mientras me servían, pude observar el interior de aquel local con olor a nuevo, tan iluminado y blanco que daba gusto, a su vez que representaba una alternativa de claridad frente a la tónica general de oscuridad de los establecimientos cerveceros, con un toque acogedor dado por los tramos con piedra en las paredes. Dimensiones reducidas, algunas pocas mesas y barra para estar de pie en cada palmo de pared: la estructura no escondía el tipo de ocio que ofrece el local a sus clientes (mi experiencia no me deja duda de que en Madrid gusta mucho; tengo mis dudas de si funcionaría este concepto en Barcelona, pero a mí personalmente me agradó).

Era lunes*, y la afluencia de público me permitió observar bien mi entorno, y empezar a disfrutar de mi pinta con calma, acompañada de un pinchillo de queso. La Malasaña Ale se presentaba de color dorado pálido, con un aspecto semi-turbio y una curiosa espuma cremosa y burbujeada, parecida a la de cervezas acondicionadas en cask. El aroma a Sorachi Ace era directo y claro, obsequiando la nariz con sus notas cítricas de limón y matices adicionales a coco, flor de jazmín y suaves hierbas, con una base de malta suave, de estilo británico. De boca equilibrada y sabrosa, refrescante, con un amargor notorio pero no excesivo y un contrapunto dulce y un ligero retrogusto a levadura. La baja carbonatación la hace muy bebible y agradable; y poderla disfrutar in situ en su lugar de fabricación (que vivan los brewpubs) hizo que su frescor fuera inmejorable, convirtiéndose en su mayor activo.

Con todo esto, en pleno disfrute cervecil, ya había podido saludar a David, que estaba escondido "dentro" ocupado con sus quehaceres. Pudimos comentar la jugada y las birras un rato, así como el día de la presentación de FM en sociedad, que parece que fue una locura de gente. Asimismo, indagué sobre las cervecitas en botella de 50cl. (y chapa personalizada) que había podido ver en la nevera que se encuentra detrás de la barra, que desgraciadamente no pude testar por estar aún verdes en aquellos momentos (ahora mismo mientras escribo, me consta que ya están a la venta).

Por una vez, creo que tiré una
foto bonita con el móvil...
A continuación, cogí tenedor y cuchillo (figurado) con la intención de meterme una FM Imperial Stout entre pecho y espalda. Petrolífera, con un aspecto magnífico, contaba con 10% ABV y cacao entre sus ingredientes, siendo la receta algo distinta a la presentada en la feria de cervezas de Madrid. Afrutada y con destacadas notas a pimienta negra y cacao, el perfil de maltas oscuras copaba casi toda la atención tanto en nariz como en boca, con una presencia de notas herbáceas propias del lúpulo y resinas más residual de lo que acostumbran a tener las cervezas nacionales. Original por sus toques pimentados y sabrosa, fue una buena manera de finiquitar mi noche cervecera de lunes, con vistas a probar la Saison y la Fl-IPA en futuras visitas.

Cuando mi Imperial Stout estaba a medio camino, David nos invitó a explorar las entrañas de la Fábrica Maravillas, guiándonos tanto por la parte que se ve desde fuera como por la más privada. Fue así como descubrimos la maquinaria responsable de los líquidos que regarán las sedientes golas de los malaseños y demás conciudadanos. La microcervecería, con una capacidad de producción de 500 litros por cocción, fue adquirida de la empresa barcelonesa Cerveza Artesana Homebrew, que la adaptó totalmente a las particularidades de un local que, pudimos comprobar, está aprovechado al milímetro. Fui interesante conocer por dentro las instalaciones, así como ver la práctica máquina de llenado de los barriles que utiliza la FM, que en medio minuto hace su trabajo. A esto le llamo yo eficiencia.

A David se le veía entusiasmado mientras me contaba que la rotación de referencias propias se prevé elevada; no es por menos, después de tanto tiempo esperando abrir. Me destacó, adicionalmente, que Fábrica Maravillas ofrece a sus clientes una bebida que, como él mismo comentaba, cuesta encontrar por estos lares: soda (concretamente, de jengibre). No la probé, pero seguro que en alguna de mis próximas visitas me animo (después de tener ya probadas todas las referencias cerveceras, obviamente).


Que buenas sensaciones me dejó el lugar. Una idea pensada y repensada; madurada y reposada, aparentemente sin prisas. Una ubicación sentimental para los responsables del proyecto; un diseño cuidadísimo en cada detalle, con una imagen de modernidad y estilo destacables. Y un producto local y fresco, nada conservador; con ganas de cambiar conceptos en la ciudad de las cañas y las dobles, pero sin recurrir a la radicalidad.

¿Y qué me falló? Pues algo que me imagino que con el tiempo tendrá solución. Claro está que el concepto de FM es el de ir a tomar una cervecita, no a cenar; pero una carta de 10 pinchos se antoja necesaria para poder acompañar la cerveza de algún tipo de tentempié, más allá de unas patatitas. No se trata de ofrecer grandes manjares; sólo algo para que tomar unas cuantas pintas sea un placer, y no una dificultad.

En resumen, decir que soy de la opinión que la villa de Madrid está de enhorabuena con esta nueva "adquisición" en el mundo cervecero, que promete grandes momentos en una bonita zona de la ciudad, y con unos precios muy competitivos. Al primer brewpub de la ciudad (Naturbier) se le une ahora la maravillosa (ja, ja, ja) iniciativa de David, Thierry, Estefanía y Lavinia, el cuarteto que ha desembarcado en pleno distrito Centro con ganas de convertirse, desde el inicio, en un referente ineludible dentro del panorama. Desde aquí, os deseo mucha suerte con vuestro proyecto. Y nada, seguro que nos vamos viendo a menudo.

Salut i birra!


* Sí, voy a las ferias por la mañana temprano, y salgo los lunes y los martes. No soy raro, soy alternativo. Y, más allá de todo, amo la tranquilidad. Esto último también daría para un buen post; pero, como anteriormente, mejor otro día.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Cerveza en Canadá (V) - Nouvelle France

Después de un pequeño parón de posts canadienses, provocado en gran parte por la celebración del 2do #FFdA, retomemos las aventuras ultramarinas para adentrarnos en territorio de parla francesa.

Quebec. El mismo día que nos había llevado a visitar la bonita Kingston Brewing Company, nos llevaría también, unos cientos de quilómetros después, a un alojamiento rural al lado del Lac à l'Eau Claire, pasada la muy pequeña población de Saint-Alexis-des-Monts. Pero justo antes de llegar a sitio, después de conducir solitariamente durante un buen rato, en el cruce de una carretera en medio de la nada a una milla de la susodicha localidad, un letrero hizo alterar mi modo piloto: "Brasserie", señalando a la izquierda.

- "Mrs. Birraire (yo la llamo así), ¿has visto? Allí ponía Brasserie".
- "Venga va, seguro que no lo has leído bien".
- "Te lo aseguro; y además vamos en la buena dirección".

Y, efectivamente, unos cientos de metros después, pude leer claramente, justo delante de un aparentemente-animado local, un nuevo letrerito luminoso que anunciaba la Microbrasserie Nouvelle France.

- "¡Yuju!".
- "...".

Si en aquellos momentos un alce se hubiera cruzado por nuestro camino, no habría estado tan preparado para no arrollarlo como de normal. Lo último que me esperaba en aquel aislado rincón de mundo era encontrarme el primer brewpub que visitaría en Quebec, y rápidamente negocié con mi querida esposa el régimen de visitas a tan escondido templo cervecero. Fue así como decidimos que, al día siguiente, cenaríamos tranquilamente en ese local que, sólo pasando, ya prometía.


Microbrasserie Nouvelle France


Desde que llegaramos a Saint-Alexis-des-Monts, casi no había parado de llover, y el clima entre temperado y bastante caluroso que habíamos encontrado en Ontario se había difuminado por completo. Consecuentemente, la climatología nos había chafado un poco los planes, y la Nouvelle France se convertía en nuestra esperanza del día para salvar los muebles.

Con la intensa lluvia que caía, no tuvimos mucho tiempo de admirar la fachada al salir del coche, y nos colamos dentro de un local que, visto desde fuera, presentaba un clima presuntamente cálido. Así, una vez dentro, encontramos ese calor que no nos ofrecía este gran local tan acogedor, construido a partir de madera, presentando una decoración muy rústica en cada uno de sus rincones, dignos de admirar todos ellos, con multitud de objetos cotidianos antiguos colgados de las paredes o reposando en estanterías y mesas.

A diferencia de la mayoría de brewpubs visitados hasta la fecha (dentro y fuera de Canadá) la fábrica podía verse desde fuera y desde dentro; casi desde cualquier punto. Viendo el interés que me suscitaban las máquinas y, especialmente, el montón de fermentadores que había, nos sentaron en una mesa privilegiada con vistas perfectas de todas las instalaciones. Mi entusiasmo por la parte cervecera del local fue tan evidente que la amable camarera que nos atendió con destreza durante toda la estancia me sugirió, sin preguntar, que cogiera la muestra de cervezas de la casa. Y como soy una persona educada, obediente y un punto sumisa, acepté de buen grado. Al poco rato, aparecía delante mío la siguiente bandeja:

El 4 inicial de la Nouvelle France.

El detalle interesante fue contar con una carta que describía las cervezas y aportaba datos técnicos sobre ellas. Gracias a ésta, pude conocer bien lo que tomaba; de lo contrario, habría sido complicado dado que nos encontrábamos en un rincón de mundo donde nadie parecía hablar nada más que francés quebecuois, que os aseguro que es complicado de entender, y más cuando la lengua romance concreta no es de las que dominas con fluidez.

En la línea de las otras cervezas probadas hasta el momento durante el viaje, todas ellas estaban bien ricas, sin despuntar ninguna en particular. (De izquierda a derecha). La Claire Fontaine es una Golden Ale inglesa, de buen aspecto, de nariz un pelín apagada y gran presencia en boca, con toques herbales y cítricos, así como de cereal; de final seco y refrescante, con un amargor moderado. Por su parte, la Nouvelle-France Rouge presentaba más complejidad maltosa, con una buena gama de frutas maduras y caramelo, acompañadas de notas de lúpulo floral. Muy sabrosa y fácilmente sesionable, una noche de birras habría sido mi compañera.

Decoración rústica y acogedor.

A continuación ataqué la Blonde d'Épeautre, rubia de estilo belga con un carácter más notorio de la levadura. Presentaba toques de banana, chicle, hierba suave, algo de caramelo y azúcar moreno. Un poco simplona, pero muy bebible. Y, finalmente, otra cervecita de inspiración flamenco-balona: la Ambrée de Sarrasin. Dulce, acaramelada, con ligeros toques afrutados y, nuevamente, protagonismo para la levadura; muy agradable, nada empalagosa. Salvando las distancias, me recordó la Struise Rosse. Si en algo andaba más floja era en paladar, pero es un éxito encontrar una birra así fuera de Bélgica (y así me esforcé para transmitírselo a la camarera).

Como nota a destacar, la Nouvelle France cuenta con una línea de cervezas sin gluten, llamada Messagères, con tres referencias distintas tanto en barril como en botella; que aunque me hubiera gustado probar, finalmente no lo hice. Como suele pasar en los casos en que se observa un grado de sensibilidad importante respecto a las personas que presentan intolerancia a la gliadina, me imagino que alguien "de la casa" debería sufrir celiaquía.

yum, yum...
Hecho este paréntesis... ¿y la comida? Pues en este terreno nos dejamos aconsejar un poco, ya que una de las partes complicadas de los idiomas que no dominas es precisamente las cartas de los restaurantes. Pedimos, y mientras probábamos las buenas cervecitas que nos habían traído, de repente nos plantaron delante el anti-plato de diseño: rebosante de comida, medio mal puesta y entremezclada, ¡pero con una pinta que se comía sólo!

Un pollo súper tierno acompañado de casi todo lo que tenían a mano: verduritas, hortalizas variadas, arroz y patatas frias, con una salsita para mojarlas que estaba de vicio. Y para regar el pollo y el arroz, ni coulís ni coulás: un jugo como-dios-mandamuy gustoso y consistente, con un puntillo especiado y pebrado. Me lo comería ahora mismo de nuevo.

Además, pudimos acompañar tan jugoso plato del delicioso pan casero calentito que nos habían traído con un aparatoso cuchillo clavado en medio. Tierno, esponjoso y muy sabroso; perfecto con mantequilla o para que no quedara ni rastro de comida en el plato. Después de un día, nunca mejor dicho, pasado por agua, al menos a la hora de la cena nos pusimos las botas y nos fuimos más que contentos de vuelta a nuestro alojamiento. Si ya lo digo yo que para estar feliz no hay cosa mejor que seguir el sendero que te marca la cerveza; aciertas seguro.

Acabado el gran manjar, hice mi rutinaria visita completa de las instalaciones, cámara en mano, parándome a analizar bien la maquinaria, pero también el pequeño museo cervecero que tenían montado dentro del propio establecimiento (a parte de objetos, básicamente cómo se produce y algunas curiosidades) y la tienda. Pedí, asimismo, si me podían dar alguna chapilla, a lo que accedieron muy amablemente.

Detalle del pequeño museo cervecero.

Al salir ya no llovía. Parados, admiramos la gran casa de madera que albergaba tan remoto templo gastro-cervecero, que cuenta con un bonito porche-patio con varias mesas y sillas, que nos resultó curioso dado que en pleno verano como estábamos no podía utilizarse por mal clima. El balance fue muy positivo nuevamente: encontrar, totalmente al azar, sitios acogedores, con buena comida y bebida propia en un viaje tan lejos es una de esas cosas que te llenan, que recuerdas con cariño con el paso de los años. Estos (y otros, por supuesto) recuerdos son los que, cuando vas creciendo, constituyen lo que ha sido y lo que es tu vida.

Sentimentalismos y pajas-mentales a parte, el miércoles de la semana que viene seguiremos por Quebec, aunque no tan escondidos. Salut i birra!

Vista general. Había muchos más fermentadores a la
izquierda de la imagen. ¿Vivirá toda la zona de sus birras?

lunes, 10 de diciembre de 2012

Experiencia comentada sobre cervezas navideñas...

Si no entiendes qué pinta
esta foto aquí, lee esto.
Pasado el puente de diciembre, nos quedan dos semanas para entrar de pleno en aquel periodo que consideramos de vacaciones navideñas, tengamos la suerte de disfrutar de unos cuantos días festivos o no. Yo, por ahora, sólo sé que voy a disfrutar (escudella, canelones, turrones, birra): no sé si desde la oficina, desde casa o desde la p*** calle. Pero vamos, no nos desviemos ya del tema en el primer párrafo.

Vaya por delante que no me gusta dar lecciones a nadie, ni que tan sólo considere que mis sugerencias sean más importantes que las de mi vecino o las de mi tía-abuela. Pero llegados a mediados de diciembre, algunas personas me han pedido que les recomiende cervezas de invierno (o Navidad) para estas fechas. No tengo más autoridad que mis gustos y preferencias al respecto, ni más experiencia que aquellas cervezas degustadas los pasados años, pero voy a procuraros una pequeña guía orientativa de aquellas cervezas que me parece que vale la pena adquirir para disfrutar del frío y las generosas comidas navideñas: en familia, en pareja o tranquilamente cada uno por su cuenta.

A fin de que este post tenga alguna mínima posibilidad de ser útil a alguien, como es normal, no voy a listar grandes rarezas. Esto no es una #NFdA (Navidad Fondo de Armario), sino un comentario sobre cervezas que se pueden adquirir con cierta facilidad en tiendas especializadas, así como algún supermercado u otro tipo de establecimiento con un mínimo de variedad cervecera.


Experiencia comentada sobre cervezas navideñas:

Para mí, una Navidad cervecera no puede entenderse sin la Anchor Christmas Ale (EEUU). Se trata de una cerveza de invierno clásica, especiada con anís estrellado; oscura, cálida y de trago fácil, de buen precio y presentación exquisita. Año tras año, la receta cambia ligeramente, manteniendo estilo y sensación general, pero cambiando algún ingrediente y, a nivel de diseño, la preciosa etiqueta que ilustra una especie distinta de árbol en cada edición, de la mano del artista Jim Stitt. Os recomiendo que le echéis un ojo al siguiente vídeo, si os interesan sus ilustraciones.


Después de esta corta pausa, sigamos por las américas para ver la siguiente cerveza que nadie debería dejar pasar caso de encontrarla (me consta que, así como por la provincia de Barcelona no fue muy difícil hacerse con ella, fuera de ella no lo fue tanto). La Celebration Ale de Sierra Nevada es, corto y raso, deliciosa. Parece haber un sentimiento general de que las cervezas de navidad deben ser similares a la Anchor: especiadas, con anís estrellado, etc. La Celebration es, ni más ni menos, una IPA; con un carácter maltoso, bastante dulce, bien amarga y con una calidez apropiada para una seasonal hivernal.

Me encanta esta etiqueta.
(Sacada de aquí).
Similar, pero más especiada, ya cruzando el charco, está la danesa Mikkeller Hoppy Lovin' Christmas. Otra buena IPA para el frío, pero en este caso con un carácter algo más alcohólico y el añadido de jengibre y hojas de pino. La navideña de los hopheads, que viene con una graciosa etiqueta al más puro estilo de la cervecera de Mikkel Borg. Pero no todo termina con Mikkeller en los países escandinavos, ya que los noruegos de Nogne tienen una Winter Ale para hacer entrar en calor al más friolero: la God Jul. Sólo lleva 8,5 ABV, pero la sensación alcohólica es muy notoria, la cerveza fuerte, densa y tostada, con un balance perfecto entre dulce y especias. ¡Y además viene en botella de 50cl.! Muy rica y golosa; ideal para quien no tenga la opción de hacer un fuego en la chimenea. También están las Evil Twin, pero como no he podido probar personalmente ninguna de navideña, aunque me hayan comentado que están de rechupete, no voy a poder recomendarlas.

La del medio es una
maravilla. Pero no se
encuentra fácilmente.
Centrémonos en las islas británicas. Bien es sabido que, desgraciadamente, nos llegan pocas cervezas del Reino Unido. No obstante, para birras navideñas siempre nos quedará la Samuel Smith Winter Welcome: una cerveza potente, pero equilibrada; dulce, ligeramente especiada, con notas de frutos secos muy apetitosas, hierba, flores y caramelo. Si alguna cerveza de las comentadas se pudiera llegar a sesionar, ésta sería la indicada a pesar de sus 6%.

Un poco más al norte de Tadcaster, ya en Escocia, desconozco si Brewdog nos va a deleitar con nuevas creaciones este año o van a llegarnos las dos mismas referencias que hace un año. Es más, desconozco si con la escasez brewdogiana que ha habido en varios momentos de este año va a llegarnos alguna. Pero en todo caso, a menos que no os guste muchísimo la cerveza altamente especiada, podéis obviar la There is no Santa. Personalmente, aunque también fue muy criticada, la Christmas Porter (Alice Porter con sobredosis de cacao y alguna especia adicional) me pareció muy correcta, y la recomiendo para quien guste de una porter con ciertos matices a chocolate y de sensación cálida.

Sacada de aquí.
La cosa se pone interesante cuando llegamos a la meca de la cerveza (para mí, sin duda, lo es). En Bélgica tenemos una variedad de cervezas navideñas muy amplia, y la suerte de que muchas de ellas nos llegan por aquí. De entre las muchas que hay, voy a destacar las que, en mi experiencia, han resultado ser más placenteras para mi cuerpo y mente. Y no sería justo no empezar por la reina de las belgas navideñas: la De Dolle Stille Nacht. Con 12% ABV, es una cerveza muy potente tanto en aroma como en boca; cálida, dulce, muy afrutada y densa, con pasas, ciruelas y naranja, y con un toque de acidez que le da un equilibrio admirable. Especiada, de trago corto pero peligrosamente bebible. Este año, para más inri, podremos conseguir la edición gran reserva 2010 en botella de 75cl. Casi nada pal cuerpo.

Pero no perdamos de vista el mundo sólo con esta cerveza, porque en el país de los flamencos y los balones podemos encontrar otras grandes joyas, como la Struise Tsjeeses. No he probado todas las variantes que existen (algo que una excursión a The Drunk Monk puede llegar a solucionar), pero cualquiera de ellas puede ser perfecta para estos días de celebraciones y familia (a fin de compartirla o para aislarse en un mundo mejor). La básica (Tsjeeses a secas, con su añada correspondiente) es una Tripel subidita de alcohol y con azúcar de caña. Con una nariz muy bien perfilada, presenta sabores a frutas maduras, con un fondo tostado delicioso. Fantástica, como casi todo lo que tocan estos genios de De Struise. No dudéis en hincarle el diente.

Sacada de aquí.
La tapada, que descubrí el año pasado, es para mi la De Ranke Père Noel. Muy en línea a las cervezas de la marca, es una navideña más ligerita y fácil de beber que la mayoría, capaz de plantar cara a cualquier oponente con su aspecto inofensivo. Con una nariz deliciosamente compleja, presenta notas de fruta roja ácida, de corral, mucha incidencia de la levadura, toques florales y un contrapunto acaramelado. En boca tiene un final ligeramente alcohólico y maltoso, seco y dulce a su vez, contando con un paladar de lujo. ¿Queréis más? Encima su precio no es nada desorbitado.

Dios nos libre que no nos olvidemos de la St Bernardus Christmas Ale; la navideña para los amantes de las cervezas clásicas belgas. Alcohólica, afrutada, con notas acarameladas y asadas; muy compleja, y muy rica. Similar tiene que ser, conociendo el listón de calidad de la casa, la Gouden Carolus Noël, pero no he tenido el placer hasta la fecha (este año no se escapa). Para finalizar, también valen la pena otras referencias muy sólidas como la Bush Noël (o Scaldis Noël), la Slaapmutske Christmas (que, aunque distinta, me gusta decir que es como la Anchor europea) o la N'Ice Chouffe, otro clásico de cada año, de carácter similar a la St Bernardus pero algo más especiada. Hay muchas más, y la mayoría son bien dignas; pero de lo probado, éstas son las que más me han gustado.

Pero no miremos siempre fuera, que en el panorama local también podemos encontrar algunas interesantes referencias navideñas. Empezando por la más veterana, la Montseny HivernAle, que el año pasado cambio de cara y, ligeramente, de receta. Se trata de una cerveza muy asentada ya, con un punto especiado aportado, como no, por la adición de anís estrellado. Cálida, con un buen contraste entre amargor y dulzor. La perfecta sustituta del vino dulce con los postres de Navidad. Un rol que también puede jugar con mucha solvencia la Art Coure, algo más herbal y especiada, con notas de coriandro y nuez moscada. Menos corrientes, el año pasado pude hacerme con la Fucking Christmas de Holz (Holzbräu, por aquel entonces) y la Reptilian Solstici d'Hivern. La primera una IPA cargadita de alcohol; amarga y cálida. La segunda, una Tripel especiada e igualmente buena para entrar en calor.

Por supuesto, siempre cabe hacerse con la clásica Estrella de Navidad, la seasonal de Hijos de Rivera que repite un año más con nueva imagen y con la maldita (para los coleccionistas de chapas) chapilla de arandela. Sin ser una cerveza de emociones fuertes, siempre me ha parecido bien digna, pudiéndose erigir como una buena compañera para estas fiestas con su perfil cálido y maltoso, especialmente si buscamos una cerveza más batallera, de buen precio y muy fácil de encontrar (casi cualquier supermercado, en packs de 6).
Selección de locales del año pasado. Espero que haya más
este año. Veremos en el Fes-t'hi...
Repasada esta lista, sólo me queda animaros a que os lancéis a descubrir, cada uno a su ritmo y según sus preferencias, las magníficas cervezas que nos proporcionan los cerveceros de todo el mundo para ayudar a pasar mejor la estación más fría del año. Las sugerencias anteriores hacen referencia a mi experiencia previa, pero no descartaría para nada que este año tengamos suculentas referencias de cerveceros que se han asentado en nuestro panorama, como De Molen, Alvinne, Lervig, Haandbryggeriet u otros.

Podría haber escrito este post después de vacaciones, sí; pero luego ya tendría como cosa cierta que mi experiencia previa no le ha servido absolutamente de nada a nadie.

Me imagino que todas las tiendas tendrán su propio arsenal de cervezas navideñas; unas más, otras menos; pero en todo caso supongo que habrá material para llevarse una buena cesta a casa. A nivel de bares, os recomiendo consultar este informativo post del amigo Pau de Lúpuloadicto, que ha compilado aquellas cervezas que podremos encontrar pinchadas en los templos cerveceros de nuestra geografía.

En fin, que espero que os sirva mi repaso a estas singulares referencias, y que aquellos cerveceros fanáticos de este tipo de cervezas de temporada me ayudéis a enriquecer la lista con vuestra experiencia, caso de que penséis que me he dejado alguna birra imprescindible para los turrones, los mazapanes y los mantecados.

Salut i birra!


PD: estoy seguro de que la mayoría de lectores habituales habréis probado estas cervezas y muchas más. Por un día que hago un post más generalista no se me quejéis.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Fes-t'hi: II Festival d'Hivern de Cerveses Artesanes

Como aquel que no quiere la cosa, nos hemos plantado al último mes del año 2012. Pero antes de despedir el año (o el planeta, el día 21 de diciembre de 2012) los cerveceros de aquí tenemos una parada obligatoria en una bonita ciudad del litoral garrafenc. Efectivamente, el día 15 de diciembre tenemos ante nosotros un clásico insorteable del calendario firaire catalán, ¡y eso que sólo estamos hablando de su segunda edición! De manera que espero veros a todos en esta nueva entrega del Fes-t'hi, organizado nuevamente desde la Associació Singlot, en Vilanova i la Geltrú.

Para este año, la feria cambiará de escenario, pasando a ser celebrada en el Pavelló de la Collada (en Carrer Turbina, 19). A fin de facilitar la llegada al recinto, así como la vuelta a casa a aquellos que quieran beber sin tener que conducir, la organización a puesto a disposición de los visitantes el Trenet Turístic, que hará el recorrido de la estación de Renfe al pavellón y de vuelta en varios momentos del día, por el módico precio de 0€ (léase gratis).

A nivel de actividades, durante todo el día habrá Dj's y "músicos espontáneos" que amenizarán la velada. Asimismo, habrá hasta 3 Tas-t'hi distribuidos durante el día, a cargo de Guillem Laporta, Albert Teixidó y Gonzalo Fernández. La otra actividad será el In Flam de Llúpol, en el que podremos probar flanes con distintos tipos de lúpulo y caramelo. Pinta muy interesante.

Para finalizar, os dejo aquí debajo, en la imagen, la lista de marcas que podréis encontrar en el Fes-t'hi, destacando la presencia de los cerveceros de Birrificio Italiano, que son los invitados internacionales de este año.


Así como el año pasado, (a tomar nota todos los beerhunters) se prevén muchas novedades por parte de nuestros cerveceros, de entre las cuáles conocemos ya algunas: La Font del Diable con su Morning Glory; Guineu con la Mob Barley y otras cervezas que hacen su aparición en botella; la colaboración entre Fortiverd y Zulogaarden, llamada Sang de Rabo de Drac; y posiblemente la The Beast 666 de Naparbier. En todo caso, seguro que habrá muchas más y que durante esta próxima semana asistiremos a un baile de novedades en las redes sociales.

Y nada, a ver si nos vemos por allí. La cita es ineludible, si no vais os arrepentiréis; palabra de birraire. Para precios, horarios y detalle más extensivo de todo el evento, no dudéis en visitar su web: festivaldhivern.blogspot.com


Salut i birra!

viernes, 7 de diciembre de 2012

Sorpresa Birraire - Noviembre 2012...

Con el ajetreo normal del día a día, que va en aumento cuando se acercan fechas navideñas, sumado al gran sarao del #FFdA, hay un post de carácter mensual que se había quedado en la cuneta. Pero aunque ya hace 7 días que estamos en el mes de diciembre, esto no quita que os pueda hablar, con algo de retraso, de la Sorpresa Birraire de noviembre 2012.

Recordaréis (bueno, seguro que no, pero me engancha como conector de frase) que la anterior sorpresa llegó antes de acabar el mes de octubre, y justo los últimos días de ese mes pude asistir a una presentación de cervezas Guineu (en la próxima Gacetilla tendréis detalles) y al primer aniversario de Zombier en The Drunk Monk. Cualquiera de estos eventos podrían fácilmente constituir una Sorpresa Birraire en toda regla por si mismos, pero este mes no me voy a acontentar con otorgarle el kinderhuevo a otro "momento", como ya es habitual; ni a una cerveza, como también ha ocurrido anteriormente.

Esta vez, la sorpresa (positiva, como siempre hasta ahora) va para una iniciativa cervecera que supuso el cierre de uno de los mejores blogs cerveceros que ha habido en lengua castellana. Jodida iniciativa, pensaréis. Pues, no; justo al contrario: Zombier concluyó Just Another Beer Blog, sí, pero fue el principio de mucho más. Tal como nos contaba Gabriel Bocanegra en su último post: "Empezaremos una nueva aventura y de forma más profesional (o eso se intentará). Así que esto tampoco es una despedida sino más bien un hasta luego".

Un año y dos meses después, la sorpresa de noviembre es claramente para esta tienda y distribuidora malagueña. ¿Por qué? Pues especialmente por las sinergias positivas que Zombier ha conseguido generar, y que tantas ventajas nos están reportando a los que, diariamente, consumimos cerveza apasionadamente. De todo ello, he podido disfrutar en muchas ocasiones durante estos últimos 30 (y pico) días, empezando por la gran fiesta de aniversario en Mataró, que reunió grandes cervezas y cerveceros en uno de los grandes templos cerveceros mundiales, con presencia de destacados cerveceros europeos con quienes intercambiar risas e impresiones. Pero sin olvidar otros aspectos variopintos que merecen ser destacados; a saber:

Las pintas de The Kernel que he podido degustar en Freiburg, Animal y Ale&Hop, con toda la estimulación sensorial que conllevan trago a trago (sólo recordarlas, es imposible no salivar). O la Zombreaker, cerveza fruto de la unión de fuerzas con ciertos navarros* que juegan al "tiqui-taca" cuando producen cerveza. O el desfile de barriles de Struise al que recientemente hemos asistido unos cuantos. Y qué decir del montón de nuevas referencias que se van paseando de manera casual (pronúnciese en inglés) por bares y tiendas de toda la Península, con algún nombre que hasta hace poco desconocía (Toccalmatto) que se han ganado un puesto entre los de arriba.

Y hablando de sinergias, ¿qué me decís de la aparición
de Antonio Bravo? Que tiemble Ralph Steadman.

Para mí, lo mejor de todo es que la profesionalidad y el buen rollo van por delante. Como consumidor y fanático del mundo cervecero que habréis podido notar que soy, mis relaciones directas e indirectas (estas últimas vía establecimientos, se entiende) con Zombier han sido siempre exquisitas, y no deja de ser una sorpresa más que agradable ver como un proyecto tan joven es capaz de mover lo que está moviendo, y con el rigor siempre en cotas muy altas. ¡Si es que encima han conseguido que exista una De Molen de nombre pronunciable!

Mi más sincera enhorabuena para Gabriel y Zombier: no por mi reconocimiento patillero de la sorpresa mensual, sino por las sinergias apuntadas, que tanto nos animan el presente y que tan buen futuro nos prometen. Creo que hay mucho que podemos aprender todos de este talante, dentro pero también fuera del mundo de la cerveza.

Salut i birra para todos!



PD: si alguien piensa que he recibido algún tipo de remuneración por este post, está en lo cierto. Lo vivido y bebido durante noviembre, y que buenamente he sintetizado durante esta entrada, ha sido la moneda con la que me han pagado.

* Hablo de Naparbier (por si alguien va despistado).

martes, 4 de diciembre de 2012

2do #FFdA - Resumen y más...

El texto de este post es responsabilidad de su creador. Si a alguien no le gustan los comentarios, le recomiendo que se lea el post de nuevo con una cervecita en la mano.

Estimados FFdAeros y FFdAeras, ha llegado el día D; el post P. Sí: hoy tengo una coartada creíble y de aceptación generalizada para hacer un post enciclopédico, aunque sólo utilizaré un tomo para ello. Aunque en realidad, la culpa es vuestra, que os apuntáis en masa a las iniciativas patilleras sin pensar en las consecuencias. Maldito carpe diem de los www (*1), todo el mundo viviendo el momento.

En fin, estáis avisados. Preparar vuestras ganas de leer y el scroll-down de vuestro ratón, que empieza ¡EL RESUMEN DEL 2do #FFdA!



Resumen:

Empecemos pues con el resumen patillero del 2do #FFdA. Debido a que he estado convaleciente estos días y que, además, en esta ocasión hay aún más cosas que contar que en la anterior, he decidido no martirizarme y ordenar los FFdeAses por orden de publicación, sino de inscripción al certamen (no es un certamen en realidad, pero con esta denominación gana seriedad).

Así, en Lúpuloadicto, se sacan cuatro cervezones que pa qué: Cantillon Saint Lamvinus, Malheur Bière Brut, Fuller's Reserve nº3 Oak Aged y Stone Oaked Arrogant Bastard; a cuál más buena, sólo quejándose del excesivo carácter alcohólico de la Malheur y del protagonismo excesivo del destilado de la Fuller's. Ahora va Pau y se nos pone finito... yo no me quejaría tanto con semejantes joyitas. Cabe destacar, adicionalmente, que comparte su preocupación de que el #FFdA se convierta en un concurso de ver quién la tiene más larga. Me parece interesante discutirlo y tengo pensado abrir algún post de diálogo al respecto, en un futuro próximo. Aunque viendo sus cervezas, y como ya le comenté, precisamente nuestro amigo lúpuloadicto no es un "picha-corta".

Por su parte, Jorge tuvo un percance médico que solucionó con destreza a fin de apretarse cuatro cervecitas nada despreciables tampoco: Mikkeller 1000 IBUs Ultramate, Marina y Domus Pacific Lager, Alvinne Morpheus Dark y Sigtuna Midvinterblot; esta última sacada en el minuto 90 de entre varias botellas vacías en la despensa (auténtica FdA). Una buena selección, a priori, pero la Mikkeller no convenció, la Pacific sí pero mejorable, y la Alvinne (*2) terminó su relación con Cerveriana por un nuevo geyser. Suerte que, al final, la tapada jugó su papel con maestría para dejar un buen sabor de boca. Destacar que DON MAYÚSCULAS atribuye parte de la culpa de la existencia de su blog a la primera edición del #FFdA. Aunque sólo sea por eso, ya vale la pena tener malas ideas, de vez en cuando. Yo también te quiero, tedascuen :-).

Y con esto, llegamos al bueno de Dámaso, que tiró de suegros y Yeti's (no confundir unos con otros) en su post (igual que un menda). En su primera participación, muy esperada según nos cuenta, se sacó ya el viernes la gran Great Divide Yeti Belgian Style que, en sus palabras, "pasaba sola". Borrachín. El sábado pasó por Drunk Monk a tomar algo para celebrar el #FFdA (*3). Y el domingo, ya en familia, el suegro de Damcu.es quiso sorprender a sus yernos con buena cerveza, sabedor de sus delicados gustos: Troubadour Obscura, La Belga de La Maison Belge, Gulden Draak 9000 y Lindemans Kriek fueron las víctimas, maridadas con comida de la suegra. Telita. Y como no hay normas en esta gran patillada, el lunes se apretó una Yeti adquirida el sábado mientras escribía.

Desde el Jardín, los Rodrigos se empeñaron en subir la graduación del #FFdA, en una reunión de alto contenido alcohólico. Primero, una Imperial Stout "pervertida y desviada" como la Brewdog Tokyo, a la que le dan una Matrícula de Honor como nota. A continuación, una fantástica Black Damnation IV Coffee Club, con un "regusto brutal a regaliz Zara"; pero que resultó demasiada intensa para los jardineros. 15,1% ABV de promedio, al final; récord del #FFdA. Cabría ver la media de graduación para ver si acertaron en sus apuestas (esta parte más miscelánica la repasaremos más adelante).

Llega el turno de los ansiosos. En el Observatorio no sólo observan, sino que hincan el codo como unos campeones, tanto que dicen que no llegan a guardar mucho tiempo las birras. No obstante, Débora y David se apretaron nada más y nada menos que una Chimay 150 Aniversario (otros la guardamos con tanta paciencia como curiosidad por probarla), así como la genial Straffe Hendrik, comprada in situ y sacada del FdN (fondo de nevera; aquí vale todo). En pleno revival de aquellas primeras experiencias por Bélgica, se acordaron del elefante rosa y su Delirium Nocturnum, que nos aseguran que de "vacas" y de barril está aún mejor. Destacar, adicionalmente, que en pleno #FFdA celebraron el primer año del blog: ¡felicidades!

Y a continuación, tengo el placer de presentaros uno de los blogs que más recientemente he descubierto: Catascerveceras, que también se sumó a la fiesta FFdAera. A fin de pasar su primer fin de semana patillero-cervecero, destapó la escatológica Mikkeller Beer Geek Brucnh Weasel. A quien le parezca una guarrada que entre sus ingredientes se encuentren granos de café defecados por comadrejas, le remito a las impresiones descritas. ¡Genial debut! Conocer nuevos compañeros bloggers es una de las cosas que más me gusta de haberme sacado esta gran patillada de la manga.

El relevo es ahora para Andrés y Mireia, de Cervecearte, que catalogan su #FFdA de "un tanto descafeinado". Claro que venían de una primera edición pletórica, y que además lo celebraron por separado, pero no todo el mundo puede sacarse birras propias en este evento. Andrés se apretó una Hoppus Dei 2.0 (y yo una Cristo Rye, no te jode) marca de la casa, aunque algo verde; y una IPA reconvertida a Barley Wine que no andaba muy fina. Terminó con una FdA auténtica que "llevaba unos meses por ahí": la House Ale de Traquair House Brewery. Mireia, por su parte, tiró de amigas y no de fondo de armario, y se pegó una buena sesión en el bar La Resistència de Barcelona.

Y de homebrewer a homebrewer, y escribo porque me toca. En Hablemos de Cerveza tenemos un completo relato sobre la dureza vital del cervecero casero, que puede llegar a sacrificar el #FFdA que ya estaba planeado a cambio de testar la calidad de sus cervezas, comparando estilos con una (deliciosa) Brügse Zot. Quedaba fin de semana, pero el domingo se alinearon los astros para que parte de la maquinaria cervecera, incluida la paciencia, dejara de funcionar, así que las botellitas del fondo de armario se quedaron donde estaban, esperando la tercera edición. ¡Lástima!

Desde tierras vallisoletanas, nuestros gatos más cerveceros, Patricia y Alberto, se pimplaron dos cervezas de las que no se ven muy a menudo; aplicadas en los estudios ambas, una con un notable alto y la otra con un sobresaliente, respectivamente. La primera fue la danesa Mikkeller USAlive!, tomada la noche de sábado, en plena sobremesa a la hora de cenar. La siguió la Kuhnen Dark Heathen al día siguiente, que fue la estrella del finde, elegida por su peculiaridad y elevado precio. Con ejemplares así, uno no deja de descubrir nuevas referencias interesantes.

Uno que se lo habría pasado bien con este último petróleo es, sin duda, Álvaro; el Man in Black de la blogosfera cervecera. No es de extrañar que le salgan bichos con tentáculos de dentro de sus vasos, ya que en este estreno ffdaero se ha sacado un Fondo de Armario de tres años: una Nogne #100 que había tenido tiempo suficiente para reposar y evolucionar, desde que fuera adquirida en La Cerveteca de Barcelona hasta que fuera finiquitada (a mí salud, por cierto) en Valmojado. Esta Barley Wine deleitó a Don Petróleos, que después del resultado espera con más ganas una Dark Horizon que va a disfrutar de una guarda bastante mayor.

Centrémonos ahora en la experiencia de uno de los blogs decanos del panorama nacional. Hugo, blogger de largo recorrido (*5) en Hipos Urinatum, se sacó así por las buenas la Anchorage Brewing Galaxy White IPA. ¿Una IPA blanca? Sí sí, pero no os lo perdáis: single hop de Galaxy, macerada con kumquats (¿? que me imagino que todos habremos probado a menudo desde la infancia... digo yo), pimienta negra y cilantro. Enga va, ¿y qué más? Pues añejada en tanques de vino de roble francés, acompañada de jamón y de una peli ¡de 6 horas! Supongo que todo el mundo se hace la idea exacta de aromas y sabores... ¿no? ¡Pues a leer la crónica entera! Vaya envidión de birra.

JAB, en su línea de posts exquísitos (en todos los sentidos), nos regala esta vez la imagen de un Stilton que, a los que amamos el queso, nos hace la boca agua. ¿Y si os digo que el susodicho fue acompañamiento de una Boris the Crusher de Hoppin' Frog? Como bien nos comenta Juan Antonio, siempre hay un nutrido grupo de grandes cervezas en su armario; y su intención era sorprender con algo casi perfecto al personal. ¿Lo consiguió? En mi caso, me rindo a la cerveza, al queso y a la entrada. 10 mini-jabs para él. No os lo perdáis.

Y a tiro fijo, pero seguro, fue el compañero Diego, que no contaba con mucho tiempo para celebrar este segundo #FFdA y tenía que dar en el clavo. Por ello apostó por una Westvleteren; quizás la menos celebrada por nuestros lares (sospecho que por ser rubia, que parece que no impone tanto). En todo caso, ni corto ni perezoso, smileyman nos asegura que es de lo más rico que ha probado en mucho tiempo, quedándose a las puertas de entrar entre "las mejores" de Una Cerveza al Día. Fíjense, por cierto, en los detalles cuidados de copa oficial y posavasos belgas para la ocasión.

En este punto, si alguien sigue leyendo, es cuando nos dirigimos de nuevo al levante peninsular, para entrar en casa de Txema a pegarnos un buen trío: la Etrusca del Birrificio Conte di Campiglia, la Arrogant Bastard Ale de Stone Brewing y la Black Magic Stout de Left Coast. ¿Cómo se os queda el cuerpo? A nuestro guerrero vestido de blanco, la italiana le pareció curiosa y refrescante, destacando positivamente su toque lámbico; la Stone, maravillosa y redonda; y la Left Coast, de lo mejor que ha bebido en mucho tiempo (lo cuál entiendo que la coronaría como la ganadora, si hubiera concurso). A la pregunta formulada al final del post, la respuesta es mayo. Y para que no queden dudas, la italiana me ha puesto los dientes bien largos.

Dejemos los blogs de momento. Manuel Jim. decidió sumarse también a la celebración y me mandó su experiencia, que podéis consultar en el siguiente enlace. Empezó con una rica cena de viernes en la que cayó una nacional (que pocas han salido): la Caelia, compartida con su pinche, y que gustó bastante. Siguió la Ligera de Birrificio Lambrate para una cena con colegas, pero resultó demasiado fuerte y amarga para los asistentes, algo que su nombre no anticipaba. Y para cerrar, cayó una cerveza al límite de su fecha de consumo preferente, la Ducky Original Old Ruby Ale 1905 (*4), que desgraciadamente no cumplió con las expectativas. No obstante, hubo brindis por esta primera participación. ¡Esperemos que sean muchas más!

(*6)
Seguimos sin blog propio con la celebración de Javi Calonge, que se apuntó de nuevo a la iniciativa vía comentarios en la bitácora más patillera. Con poco tiempo durante el F (finde), Javi optó por abrirse una birra a la que tenía ganas desde hacía tiempo: la Cantillon Kriek 100% Bio. Asegura respecto de las lambic que "cuanto más las pruebo más me gustan". No le vamos a culpar todos aquellos que estamos rendidos a los vinagres cantillonianos. Otro que va a tiro fijo.


Volviendo a la blogosfera, Fran repite experiencia. Debido a problemas de espacio, compra y consume; así que su fondo de armario tiende a ser superficial. No obstante, para la ocasión tenía algo especial, una auténtica rareza escocesa llamada Cuillin Beast, de Isle of Skye; producto de un viaje de hace cinco años a la parte norte de las islas británicas. Pero con una historia de mudanzas y guarda en condiciones no óptimas, la cerveza defraudó. Pero en Oh! Cerveza no se dejan las cosas al azar, y es por eso que había un ¡Plan de Contingencia! consistente en haber comprado una Mikkeller Beer Geek Breakfast y una Celebrator de Ayinger. Planificación, astucia y buen gusto cervecero.

Pilar de 4
Y ahora nos paramos en el camino para visitar un blog devoto al #FFdA: nació con él, y casi sólo se actualiza en este tipo de ocasiones (*7). Una verdadera lástima ya que nuestro cervecero-casteller Carlos tiene mucho que contar, y mucha pierna que mostrar. Y sino, echad un ojo a lo que se tomó: sesión en la Micro de Sabadell, con una FdA de Or i Plata (La Vella Creu Alta) y final de fiesta en casa con una Liefmans Kriekbier (que sí, ya no se llama así desde hace algún añito); el segundo día, una celebración con motivos castellers atrasada acabó con algunas Chimay Grande Reserve ¡¡¡1999!!!, una de fresca para comparar y Westvleteren 12 (que tenía que estar en este #FFdA, sí o sí); el último día, sesión "cochina" con una Rodenbach, una Zwijntje, una Den Bi3r de Den Tseut y, finiquitando con producto nacional, una Art 1000 Nits. Festival. No tengo palabras. Un día voy a tener que explorar las entrañas de este armario.

Prosigamos con Teddy on fire, que nos hace un extensivo e interesante relato de su intenso finde FdA, con puntuaciones ratebeerianas incluídas. José empezó sólido, con una deliciosa Samichlaus mientras preparaba un envío de cervezas a Dinamarca para uno de sus fructuosos intercambios, que le reportan birras como la siguiente que tomó: la Plevnan Siperia Imperial Stout 2010 Hanniku (para acordarse del nombre), una cerveza de "final de jornada" para tomar con dos horas por delante. ¿Nos faltaba alguna Westy? Sí, la 8. Pues no, ¡ya tenemos el trío! Y según Teddy supera la Rochefort 8, pero no la Struise Pannepot. Como conclusión, una sueca innombrable y brutal: Närke Kulturbryggery Stormaktsporter, que fue la mejor de las cuatro. Por cierto, el 2do #FFdA fue registrado como evento en Ratebeer; el patillerismo se extiende.

Vayamos finiquitando. Toca repasar la experiencia de Raúl, que nos sorprendió de inicio con una bonita historia personal alrededor de una Ciney Brune salida de lo más fondo de su armario. La cerveza no recibió máximas puntuaciones, pero había F (finde) para más; así que siguió la fiesta con una Freigeist Deutscher Porter, con sal y brettanomyces. Curiosa, gustosa, pero sin convencer. Pero sería irreale (*8) pensar que Don Aniceto se conformaría con estas dos, y por eso se sacó una señora Old Viscosity de Port Brewing, que habla por sí sola.

Aquí debería terminar, según la lista, el resumen de participantes en el #FFdA. Pero como (no voy a dejar de destacarlo) se trata de una iniciativa flexible y sin normas, saltaron una serie de lámbicos (espontáneos) que se apuntaron de manera no anunciada con la finalidad de apretarse birrotes con telarañas; o sin ellas, pero de los que uno se reserva para días especiales, grandes ocasiones, como esta informal celebración. Las redes sociales (Facebook y, especialmente Twitter) volvieron a jugar su papel, en esta nueva edición.


Así, Luis Blasco se apretó una birra que guardaba desde enero: la siempre apetitosa Gonzo de Flying Dog, "muy bien conseguida" y que cumplió con sus expectativas. Los compañeros blogueros canarios de CervezaMachanga se pimplaron una de las suyas (sin post, sólo tweet). Y Rubén Busto, por su parte, se abrió una St Feuillien Blond, pero con efecto geyser; lástima.

En Facebook, el compi madrileño Fernando Sánchez está imputado por celebrar el #FFdA a espaldas del mundo. "Me uní por diversión", fueron sus palabras a las autoridades. Como ya os avancé en el pistoletazo, iba a investigar de manera exhaustiva si alguien lo celebraba y no me lo comentaba... y así, en una actualización de estado mía, Fernando tuvo un desliz y reveló que había tomado una Moor IPA y una Humidor de Cigar City durante el finde.

Por lo que respecta a Joan Birraire, como ya pudisteis leer aquí y aquí, mi #FFdA tuvo cinco pilares cerveceros: La Bestia, La Tapada, La Sólida, La Social y La Mejorable, o lo que es lo mismo, Great Divide Yeti Chocolate Oak Aged, Viven Triple, Dogfish Head 90 Minutes Imperial IPA, Cantillon Vigneronne y Emelisse White Label Jack Daniels Barrel Aged. Un finde completo y lleno de buena birra. Siendo el organizador, y siguiendo la broma del nuevo argot ffdaero inventado por Pau, tenía que demostrar que mi armario está bien dotado. Y bromas a parte, en realidad lo que tengo es un problema de acumulación de referencias de consumo-no-informal; ¡por eso me inventé esta tontería, al fin y al cabo! ¿O alguien se pensaba que lo hice pensando en los demás también? Que poco me conocéis.

Y a día de hoy y hora de ahora, tenemos a tres morosos de post: la Barcelona Beer Festival Crew, a Homo Lúpulus y a Cobaya Humano. Esperamos impacientemente vuestras vivencias del Finde Fondo de Armario. No me gustaría que entrarais a formar parte de la estadística de "no celebrados"...


Conclusiones y más allá:

No os preocupéis; no voy a escribir más. Sólo quería destacar un par de puntos. Primero, que habrá un post, la semana que viene o la otra, de carácter miscelánico y reflexivo, con debate y conclusiones del #FFdA y otros posibles posts colaborativos. También hablaremos de longitudes (quien no lo haya pillado, es que no se ha leído el post entero).

Dicho esto, y sin más dilación ni ganas de aburrir, ¡paso el relevo de esta tipología de iniciativas virtuales a los compañeros del Observatorio Cervecero! David y Débora andan con ganas de presentarnos alguna propuesta en relación a cervezas de Navidad; algo que yo tenía en la chistera (¡con logo cutre incluído!), pero que con mucho gusto voy a ceder a los observadores. Cuando digo que no pretendo acaparar protagonismo en este tipo de eventos virtuales no lo digo en vano (*9). Así que ya sabéis, cualquier duda al respecto de la iniciativa navideña, ¡ya es cosa de ellos!

Y ahora sí, ya os libráis de mí. Espero no haber provocado muchos bostezos y que, al menos, un par o tres de personas hayan tenido la paciencia y deferencia hacia mi persona para leerse todo el post enterito. Si, encima, a alguien le hubiera gustado, eso ya sería conmovedor.

Sólo me resta agradecer a todos los que habéis pasado un buen rato con este 2do #FFdA. Este tipo de colaboraciones nos une, y nos hace más fuertes y felices como comunidad; o al menos, esta es mi opinión. Que la fuerza os acompañe. Salut i birra!


*1: quien me conoce más allá de estos mundos virtuales sabe de mi odio a esta expresión. No tiene nada que ver con el post; es mi puta manía; pero tenía que contarlo. Lo siento.
*2: pase lo que pase, seguiré siendo un gran defensor de Alvinne.

*3: lo grande que tiene el #FFdA es que se revela como una excusa para todo.
*4: ¿De dónde la sacaste, Manuel? Curiosamente, esta cerveza pude encontrarla por un rincón medio perdido en Niágara. A mí, personalmente, me gustó tirando a bastante-mucho. 
*5 : que nadie malinterprete que quiero jubilarle, que sois unos sensacionalistas amarillentos. Hipos Urinatum sería una gran pérdida.
*6: #FFdA patrocinado por Birraire.com (lo siento, no tenía foto; y además soy un chupa-cámaras).
*7: voy a empezar una campaña para que deje de ser así. También voy a empezar otra para que me guarde Chimays 1999.
*8: que guiño más bien integrado; nada forzado. Que sutileza, por Dios.
*9: eso sí, el #FFdA es instransferible. ¡Por si quedaba alguna duda!