jueves, 29 de septiembre de 2011

Cerveza de Malta (capital Valletta)...

Nunca antes había tomado cerveza de Malta (véase que la M es mayúscula, que la frase suena dura), y la ocasión me la brindó mi suegra que, después de pasar un par de días por este pequeño archipiélago mediterráneo, me trajo las 3 latas que se pueden observar en la foto de al lado.

Debo reconocer que, más allá de no haber probado cervezas de este país, mi conocimiento sobre la tradición cervecera de los malteses era totalmente nula, desconociendo qué cervezas se toman generalmente, qué se produce allí, sus hábitos de consumo, etc. Es por eso que me gustaría compartir, por si los hay con mi nivel de ignorancia, algún breve apunte sobre la relación entre Malta y la cerveza, fruto de mi investigación para conocer mejor qué se escondía dentro de las vistosas latas que tan amablemente me habían regalado.

A principios de siglo XX, la Malta Export Brewery, que estaba asociada comercialmente a con la cervecera alemana Augustiner, pasó a ser operada por un banco del cual era cliente, adquiriendo la primera el sobrenombre del banquero junto con un distintivo alemán: Cisk Munchener. Bajo sus órdenes, empezó en Malta una lucha por sacar la primera cerveza producida localmente entre Cisk Munchener y Farrugia and Sons (Farsons). Ambas sacaron su cerveza en 1928, si bien la primera fue la Farsons Pale Ale, seguida por la Cisk Lager.

En 1929, Farsons se fusionó con Simonds, una empresa creada por ingleses que desde el siglo anterior se dedicaba a embotellar cerveza producida en las islas británicas. Así, las dos cerveceras del momento tomaban hojas de ruta distintas: mientas Cisk Munchener optaba por las lagers de estilo alemán, Simonds and Farsons tomó las cervezas inglesas como referencia, importando los ingredientes británicos al no tener Malta tradición local en en el cultivo de cebada y lúpulo.

Lucir la tradición de Alemania en su nombre fue algo de lo que, después de la Segunda Guerra Mundial, Cisk ya no quería presumir. Con esta y otras motivaciones, desde Cisk se apostó por estrechar lazos con Farsons y, al cabo de un tiempo, en 1948, ambas cerveceras decidieron darse la mano y juntarse para formar la actual Simonds Farsons Cisk (SFC), produciendo tanto cervezas continentales como de estilo británico. A día de hoy, SFC sigue siendo una cervecera independiente, y produce bajo licencia la Carlsberg y la Skol maltesas, así como bebidas como Schweppes y Pepsi. Asimismo, desde hace ya 30 años, SFC organiza el muy popular "The Farsons Great Beer Festival", con conciertos, actividades diversas y degustación de cerveza.

El portfolio de cervezas que actualmente ostenta SFC no es nada despreciable, produciendo hasta una milk stout (Farsons Lacto), dejando claro la inspiración británica de la marca. Si bien no me esperaba mucho de las cervezas que me trajo mi suegra, debo decir que son muy aceptables, especialmente la Blue Label.

La Cisk Lager es una pale lager facilona, de aroma poco intenso, con buen sabor y muy refrescante. Por su parte, la Farsons Hopleaf Pale Ale es una cerveza suave pero sabrosa, ligeramente afrutada y lupulizada, con un buen paladar. Antes de tomarla me estaba imaginando una Carling, y no tienen nada que la una con la otra (ni nariz, ni boca, ni calidad). Finalmente, la Farsons Blue Label Ale es una mild con carácter y notas muy interesantes de malta tostada y caramelo. Lo que más me impresionó fue que sólo contiene 3,3% de alcohol; probablemente de las cervezas bajas en alcohol más interesantes que haya probado hasta la fecha.

Actualmente, hay dos empresas más en Malta que producen cerveceras (sospecho que más por el tirón de la birra que por otra cosa, ya que también se dedican al vino, al aceite y otras cosillas): Montekristo Beverages, con sólo una cerveza (la Caqnu Premium Lager) y LBM Breweries, propiedad de Marsovin (la mayor productora de vinos de Malta), con dos lagers (1565 Victory Lager y Cariba).

sábado, 24 de septiembre de 2011

Gales, ese gran olvidado (2ª Parte)...



(este artículo apareció en el número 3 de la Gacetilla Cervecera).

We only want the real stuff here ("Aquí sólo queremos [cerveza] de la de verdad"). Con esta frase empeza­ba mi primer almuerzo típicamente galés. Había pedido una ternera esto­fada con pudding the Yorkshire y verduritas cocidas, pero mi amigo se refería a la cerveza que me habían traído: una Evan Evans Cwrw. Si bien no se trataba de una bitter con­vencional, demostrando que la dis­tinción de estilos de cerveza en UK es muchas veces relativa, esta cerve­za me impresionó, indicándome una vez más de que, en temas de cerveza, en Gales no se conforman con un aprobado justo. Las virtudes de esta ale eran la naturalidad de su sabor y un sorprendente toque de malta dul­ce bastante afrutado.

Cuando nuestros vasos estaban ya casi vacíos, fui a por otra ronda de Cwrw, interesándome en la barra por el arte de servir la pinta con un Beer Engine (el tirador utilizado pa­ra los barriles cask). Los estudiadísi­mos movimientos, casi mecánicos, del chico de la barra parecían indi­car que tirar una pinta era matemáti­ca pura, si bien pude comprobar que no era precisamente fácil. Comentan­do, luego, la curiosidad con mi ami­go galés, me contó una de las interesantes teorías cerveceras que sostienen ellos: la buena cerveza es la que proviene de tiradores beer en­gine. De hecho, son estos tiradores los que casi siempre te van a indicar que te estás tomando una Real Ale.

Un Beer Engine no deja de ser un mecanismo para servir la cerveza del Cask a tu vaso de pinta. La idea original de este sistema es que la cer­veza se encuentra en la bodega del pub, donde los barriles cask están al­macenados: unos cuantos en uso, los otros esperando su turno mientras la cerveza que contienen (sin filtrar ni pasteurizar) hace su fermentación secundaria. Actualmente, no siem­pre es así, pues muchas veces el ba­rril se encuentra debajo de la barra directamente. A diferencia de los barriles keg, que vienen generalmente listos para el consumo, con los cask depende de la maestría del dueño del pub que te tomes una cerveza en su óptimo esta­do, pues éste, en base a su experien­cia, debe saber cuando la cerveza está lista para pinchar el barril.

Adicionalmente, servir la pinta es igualmente importante. Existen beer engines con tirada de media pinta (los habituales en los pubs) o de cuarto de pinta (los que utilizan los homebrewers; muchas veces fa­bricados por ellos mismos). Depen­diendo del gusto de cada uno, te pueden servir tu pinta Northern Sty­le o Southern Style (al estilo del nor­te o del sur de UK). Gales es una tierra sureña, por lo que por defecto te tirarán una cerveza menos agita­da: un dedo de espuma y mayor aro­ma a lúpulos.

A cada paso que daba, me en­contraba delante de un mundo cerve­cero nuevo y fascinante. Podría pasarme horas escuchando las histo­rias de los publicans (dueños de los pubs) de Gales y aprender de su grandísima historia y sabiduría cer­vecera.

martes, 20 de septiembre de 2011

Gales, ese gran olvidado (1ª Parte)...

(este artículo apareció en el número 2 de la Gacetilla Cervecera).

Primera compra, justo al llegar a Gales.
129 años después de que Sa­muel Arthur Brain fundara la SA Brain & Company Ltd. me dispongo a catar una Brains SA, mi primera bitter galesa. Estoy en casa de unos amigos galeses, que esperan expec­tantes mi veredicto, como si de una aprobación de su nacionalidad se tra­tase. Ante mi sonrisa y mi mirada cómplice, relajan la severidad de sus rostros y a continuación discutimos en tono distendido las característi­cas de la cerveza típica de este pinto­resco rincón de las islas británicas.

Y es que en Gales la cerveza no es un asunto trivial. Alejados de la superpoblada Inglaterra, los galeses viven en un entorno natural lleno de praderas, a su vez llenas de corde­ros. Con un estilo de vida sencillo y tranquilo, tienen una tendencia más elevada a apreciar los productos na­turales que los ingleses; y eso se no­ta en su cerveza. Consecuentemente al tomar cualquier cerveza Brains, la más po­pular del país, uno se da cuenta de que la cerveza galesa tiene una me­dia de calidad muy superior a la nuestra.

La Brains SA, aunque sea en su versión embotellada y pasteuri­zada, es una cerveza no sólo digna, si­no buena. ¡Y es su versión "básica"! ¡Es la que te venden en quioscos, su­permercados y estadios de rugby! Usando términos locales, la SA es una moreish, en el sentido de que gana a medida que vas tomando, por lo que siempre apetece una más. Su suavidad en el paladar, la intensidad de sus lúpulos y el inconfundible to­que de nueces de su sabor son otras de sus grandes virtudes.

De la misma compañía, me gus­taría destacar otras cervezas que pue­den encontrarse en barril. La SA
Gold: una Golden Ale que lleva el concepto de refrescante a otro nivel con su mezcla explosiva de lúpulos. La SA Dark: un auténtico lujo de Mild Ale, muy oscura, con maltas tos­tadas que le dan toques de café y cho­colate. Esta sorprendente cerveza se ha adjudicado varios premios, cosa que no me extraña en absoluto. Por último, la The Rev. James, adquirida después de la compra de la cervecera Crown Buckley por parte de Brains, es una Old Ale compleja, dulce y amarga por igual, con notas frutales interesantes.

Contrariamente, la Brains IPA no me impresionó en absoluto, aun­que suma en el gran abanico de esti­
los que ofrece la compañía al público galés, cosa que siempre se agradece. De hecho, esta cerveza es sólo de temporada, uniéndose a las diez o más seasonals que sacan año tras año.

Un panorama cervecero que en­tusiasma. Gales, ese gran olvidado, juega en primera división.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Un esperado anuncio...

Antes de irme de vacaciones, pude leer una noticia que me entusiasmó: antes de finalizar el año (y según me han comentado, dentro de nada) parece que vamos a disponer de cervezas de la Brooklyn Brewery gracias al acuerdo comercial de importación al que han llegado con los distribuidores Crusat. Concretamente, así de entrada, vamos a empezar a ver las cuatro siguientes birras: la Brooklyn Lager, la Brown Ale, la East India Pale Ale y la Local 1. Tuve el placer de probar dichas cervezas en un bonito viaje a Nueva York, y es algo que espero repetir en breve (probarlas... ¡el viaje ya me gustaría!).

Especial predilección tengo por la Local 1, una cerveza que pude comprar a última hora en un súper 24h y que me traje "de recuerdo" para casa. Me sorprendió muy gratamente desde el punto de vista conceptual, a medio camino entre una Tripel y una Saison, y por supuesto el gustativo. Se trata de una cerveza llena de sorpresas, empezando por su refermentación en botella, al estilo de algunos de los mejores champagnes. Raso y corto, pasada su primera fermentación, la levadura se filtra y, una vez en la botella, se le añade azúcar y levadura "nueva" para que vuelva a fermentar.

De hecho, con su imponente y elegante presentación ya se puede intuir que no estamos ante una cerveza cualquiera. Al sacar el tapón de corcho, un inesperado humo (al más puro estilo cava o champagne) da la bienvenida al cervecero, que al verterla en la copa puede llegar a dudar sobre el tipo de bebida que contiene la botella. En la copa vemos un líquido dorado, brillante, algo turbio; muy carbonatado y con una espuma muy consistente que nos acompaña hasta el final y nos obsequia con un lacing de campeonato.

El aroma y el sabor nos dejan un sinfín de matices, con un carácer bastante frutal, sobretodo con notas de plátano y cítricos, acompañado de suaves notas herbales, de especias y un buen toque de levadura. Con un contenido alto en alcohol (9%), muy bien integrado si bien no escondido, su sabor me recuerda el de un buen ron añejo. El retrogusto es largo e intenso, con un toquecillo de pimienta.

Yo no sé vosotros, ¡pero yo voy a llevarme unas cuantas cuando las vea por nuestras tiendas de aquí! Espero que sean las primeras de muchas cervezas de Garrett Oliver que visiten nuestras soleadas tierras.

Salut!

viernes, 2 de septiembre de 2011

De compras por Ariège...

Las vacaciones ya han terminado para algunos, entre los que me incluyo. Ahora es momento de volver a la dura normalidad, que por suerte tiene algunas cosas buenas como, por ejemplo, seguir contando vivencias cerveceras.

Estas vacaciones no han sido nada espectaculares, cervecísticamente hablando: básicamente mi intención era evitar la tentación de tomarme cualquier cosa después de la playa, y por eso tuve la decencia de comprarme, con anticipo, una pequeña variedad de cervezas refrescantes (¡que viva el trigo!). Quizás dedique un post más adelante a las cuatro conclusiones a las que llegué.

Aún así, aprovechando los pequeños ratos libres de una escapada fantástica por l'Ariège (Francia), pude abastecerme con algunas cervecitas interesantes, sea por novedad y curiosidad puramente cervecera o por cochino interés coleccionista.

En este sentido, después de una tarde de visita por los pintorescos pueblos de esta bonita región francesa, antes de ir a preparar la cena en el cámping donde me hospedaba, vi un Intermarché (mucho más decente que los que había hace unos años por aquí, por cierto) y aunque no se preveia que el viaje fuera a tener componente cervecístico alguno, tuve que parar y quedarme alguna birra del súper.

Lo que encontré allí me sorprendió y me gustó: vi que en esta zona de Francia (ya lo había intuido en las terrazas de los pueblos) les tira mucho la cerveza belga; vi, además, que los precios de la cerveza son muy competitivos; por último, vi también que el formato 75cl. gusta, con una buena variedad de birras en éste. No me gustó tanto que casi todas las cervezas "básicas" (básicamente para mi yo coleccionista) iban en pack de 6, y no podía llenar el coche hasta arriba, ¡que luego no me entraría la tienda! Así que me quedé lo que podéis ver en foto. Algunas son para coleccionar tapón (Desperados Red... puagh), volver a probar (Pelforth, Fischer) o probar por curiosidad (Fischer Reserve Ambrée). Otras buscando alguna cosilla más (Jenlain, 3 Monts), o aprovechando muy buenos precios (La Goudale). Una belga que no había visto hasta la fecha se coló entre la multitud francesa (Foudroyante Gueuze), aunque luego descubrí que es senzillamente una Lindemans Gueuze.

Aunque había prometido a mi querida esposa que la cosa terminaría con éstas, no pude contenerme y me llevé también unas artesanas de micro (Aubrac) para tener algún souvenir más exótico.

Como apunte final, destacar también que me tomé un par de birras un poco destacables dos días mientras comía: una, la más comercial, recuerdo haberla probada hace un montón de años, la Edelweiss. Se trata de una witbier fabricada por Heineken; bastante apreciada por los locales, "aromatizada con hierbas de las montañas", aunque a mi me pareció jarabosa y bastante artificialilla. He probado wits sin pretenciones bastante mejores.

La segunda fue una buena sorpresa, y por eso me la reservaba por último: La Brouche, de la Brasserie Artisanale d'Ariège-Pyrénées. Se trata de una cerveza artesana rubia, de sabor y aroma muy intenso pero suave, muy bien balanceada, con toques herbales y frutales por igual. Está hecha en Saint-Girons, y como se aprecia en la foto tiene una etiqueta bastante atractiva (si bien imposible de quitar sin dañarla).

Como último apunte, desear una buena reentré a todo el mundo y, más allá de la cerveza, recomendar el turismo por l'Ariège.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Gacetilla Cervecera Número 7

Después de unas merecidas vacaciones, el Blog Birraire está de "vuelta al cole". ¿Y que mejor manera de empezar el curso que con el séptimo número de la Gacetilla Cervecera? En esta ocasión, empiezo una serie de artículos sobre la sorprendente y transgresora cerveza artesana italiana. Espero que os guste.

Destacar, además, un par de novedades respecto de la Gacetilla Cervecera:

- Estreno de la web oficial: www.gacetillacervecera.es

- Nuevo periodicidad: bimensual. Aún así, el número de páginas, si todo sigue viento en popa, será superior a las 8 que hasta ahora habían sido habituales.

Para más detalles, ¡no dudéis en leer la Gacetilla!






Si os la queréis descargar, aquí tenéis el PDF a vuestra disposición:

Gacetilla Cervecera Número 7