The Sub - Test de producto


Como antiguo usuario de una Krups BeerTender, me había generado cierta curiosidad la aparición de un nuevo electrodoméstico para emular la experiencia de tener cerveza de barril en casa: una aspiración que, quien más quien menos, muchos aficionados cerveceros hemos tenido en alguna ocasión. Si bien, salvo que vivamos en un piso de estudiantes o tengamos una familia numerosa y muy cervecera, es algo que no parece muy factible.

Precisamente, aprovechando este vacío de ilusión no satisfecha, Heineken y Krups decidieron colaborar en la creación de aparatos que permitan, a escala hogareña, reproducir de manera cómoda el servicio de cerveza a través de un tirador. Su última creación, The Sub, guarda algunas diferencias con su predecesora, y he tenido ocasión de probarla -ver disclaimer de transparencia, abajo- para evaluar su funcionamiento. Aprovechando mi conocimiento y experiencia con la anterior máquina, repasaré a continuación los principales puntos destacables de la experiencia, comparando entre ambas allí donde sea relevante.



Instalación y presentación

Con manual de instrucciones, guía rápida y sentido común, la instalación es más que sencilla y rápida. Basta con colocar del cuerpo en una superficie mínimamente ventilada, enroscar el mango del tirador para servir y colocar la bandeja anti-goteo. Una vez enchufado a la corriente, se recomienda encender el aparato con una hora de antelación a su uso.

Como objeto de decoración, The Sub da claramente la talla. Incluso en el acabado de plástico blanco el diseño es moderno y atractivo, no corporativizado, evocando con su línea los tanques de conservación para el servicio -tankovna-. La BeerTender tenía una composición más vertical, si bien ocupando una superficie similar, y con un aspecto más parecido a un tirador convencional, sin virguerías en el diseño.


Torp vs DraughtKeg

A diferencia de algunos barriles de consumo casero que se pueden encontrar, las cargas para The Sub -también en el caso de la BeerTender- vienen presurizados. Los Torp son pequeños contenedores de plástico con una capacidad de 2 litros, que contrasta con la capacidad habitual de los barriles de consumo casero, que ronda los 5 litros.

Si vamos a utilizar The Sub intensivamente -e.g. fiestas en casa-, los 2 litros los vamos a bajar rápido, pero mientras se disponga de cargas suficientemente frías en la nevera, se pueden pinchar y utilizar al momento. En la parte exterior, los Torp cuentan con un pequeño display que nos indica, en color azul, cuando la temperatura es de 5ºC o menos. Y a la práctica, se enfrían sin problemas, algo que costaba horrores con los DraughtKeg de 5 litros para BeerTender.

La clara ventaja que presenta la capacidad más limitada de las cargas es para su uso doméstico más habitual: para uso individual, o para dos personas, puedes plantearte sin problemas pinchar una carga, cosa que con los DraughtKeg había que planificar bien el momento. Destacar, asimismo, que los Torp guardan mucho mejor las propiedades de la cerveza que los DraughtKeg, que a veces dejaban bastante que desear, y cuya única ventaja diría que es que se podían utilizar sin necesidad de tener una BeerTender -pero, nuevamente, costaba enfriarlos-.


A pesar de que nunca tuve un problema con los tubos de servicio para la BeerTender, que había que pedirlos -gratis- a través de internet, es sin duda mucho más cómodo disponer de estos en el mismo embalaje, como ocurre con los Torp. Al sacar el plástico de protección, basta con desenroscar la parte de arriba para encontrar el tubo dentro, bien protegido.


Servicio y uso

Una vez pinchado el Torp con el tubo de servicio y encendido el aparato, se puede servir la cerveza de forma instantánea, siempre y cuando tengamos la cerveza a 5ºC o menos -el display azul, como comentaba, nos lo indica-. La máquina, por su parte, va a enfriar el Torp hasta llegar a 2ºC. De no encontrarse en este rango de temperaturas la cerveza, en el servicio sale una gran cantidad de espuma.

El tirador en sí es menos cómodo que el de la BeerTender, siendo la punta más corta y presentando el mango mayor resistencia, si bien no resulta inconveniente en absoluto. Sí que destaca el hecho de que, con el nuevo diseño, The Sub pierde el display que tenía su antecesora, y por tanto se pierde la información sobre la cantidad de cerveza que puede quedar en el Torp -quizás menos relevante con una capacidad de 2 litros que con una de 5-. El único indicador con que cuenta The Sub es la luz luz que determina cuando un barril está a la temperatura ‘ideal’ de 2 grados centígrados.

Un claro inconveniente, no obstante, es la pérdida de capacidad de regular la temperatura. La BeerTender permitía modular entre 2, 4 y 6 grados centígrados la temperatura de enfriamiento, mientras que The Sub sencillamente congela la cerveza a 2 grados. Salvo que la sirvamos justo después de sacar el Torp de la nevera, vamos a tener una cerveza excesivamente fría. Si bien supongo que para el público objetivo de The Sub esto no es un inconveniente, una bebida tan fría me resulta agresiva para el paladar, y desde luego sujetar un vaso a tan baja temperatura no es algo que me motive.

Como pequeñez, destacar que The Sub hace un ruido estridente algo molesto cuando servimos. La Beer Tender no hacía ese ruido, pero era menos silenciosa en reposo.


Degustación comparada


Nunca he escondido, a pesar de que sea una posición impopular para muchos cerveceros, que Heineken es una de mis cervezas fáciles de referencia: fue mi mejor compañera antes de tener un affaire alcohólico de varios años con la Voll Damm, y sigue siendo mi elección en la mayoría de casos cuando las opciones no van más allá de lo típico. Al final, se trata de una cerveza pensada y programada para ser bebida a baja temperatura, y como tal funciona, mostrando aspectos menos agradables a medida que va temperándose.

Debo, sin embargo, advertir que a menudo la encuentro en mal estado de conservación: sea en el formato que sea, creo que sólo en algunos restaurantes que, intuyó, tendrán una buena rotación de stocks y un almacén digno me la he tomado sin signos evidentes de deterioro. Mi experiencia con la Beer Tender, como apuntaba más arriba, no fue 100% satisfactoria en este sentido, y para poder hacer el test con The Sub quise tener algunas referencias. Así, hice una degustación en paralelo de Heineken en lata de 33cl, en botella de 33cl -mucho más cara que la lata, por algún motivo que desconozco- y en Torp de 2 litros, cuatro días después de pinchar -garantizan 15 días de frescor y calidad de la cerveza, así que sin problema, en principio-.

¿Resultado? La Heineken de botella -lote de octubre 2017- presentaba una clara oxidación, con aroma y sabor a cartón muy notables, que estropeaban la experiencia y no dejaban disfrutar del conjunto. En lata, siendo el lote de septiembre de 2017 y por tanto más antiguo que el de botella, la oxidación era menor, más polvorienta que acartonada, y a nivel de sabor presentaba un punto algo más amargo y herbáceo que las demás, molesto a la larga pero sin duda mejor que la experiencia en botella, que es además más del doble de cara. Como dato curioso, la cerveza de lata era de un color ligeramente más claro que las otras.

Fresca y sin defectos, la Heineken servida con The Sub presentaba la cerveza en condiciones óptimas -aunque demiasiado fría, como se puede apreciar en la foto- con el rango de aromas muy suavemente afrutadas y especiadas que el maestro cervecero global de Heineken atribuye a su ‘levadura alfa’ de propiedad. Muy disfrutable como cerveza fácil. Desde luego, tener que adquirir los Torps online responde seguro a un mayor cuidado en su almacenamiento, que es en efecto diferencial.


Selección de cervezas

La gama de cervezas ha aumentado respecto a la BeerTender. Si anteriormente, por vías convencionales, se podían conseguir básicamente Heineken y, un tiempo después, Cruzcampo, ahora la variedad de cervezas llega -en nuestro mercado- hasta seis: Heineken, Cruzcampo Gran Reserva, Affligem Blonde, Tiger, Moretti Baffo d’Oro y Sol.

A mi parecer, la selección se queda algo corta, dado que la mayoría de cervezas guardan un perfil similar. Es, no obstante, una gran noticia disponer de una de las cervezas que más veces acompañó mis cenas cuando viví en Bruselas, la Affligem Blonde: sabrosa, equilibrada y versátil. Un detalle para los belgófilos, aunque su servicio a 2ºC sea un auténtico despropósito.


Precios


Con la relación que se puede apreciar en la imagen de arriba, podemos ver que lo más barato es claramente comprar Heineken en lata. Además, hemos visto que la experiencia puede ser mejor que en botella. Si estamos dispuestos a pagar una prima por calidad, los Torp ofrecen cerveza mucho más rica, a un precio unitario inferior a la botella, si bien cabe sumarle los 199€ que cuesta The Sub sin código promocional -puede conseguirse por 49€-.

Si no tenemos en cuenta la calidad de la cerveza, con el precio de salida sin promociones, y considerando que sólo tomáramos Heineken, nos sale más barata la cerveza en Torp que en botella a partir de 173 cargas, a saber, 346 litros de cerveza. Una cantidad notable para consumo doméstico. Con promoción, la cantidad bajaría a 43 cargas. Como es normal, además, me limita a consumir la cerveza en Torp, cuya gama actual ya hemos repasado, y que por ahora sólo se puede comprar online -en mi caso es una virtud, pero quizás no para todo el mundo- con envío gratis a partir de 40€.


Resumen de impresiones

Desde luego, The Sub no deja de ser un capricho: no cubre una necesidad básica, ni mucho menos. Si que es, no obstante, así como lo fue para mí la BeerTender en su momento, un buen compañero para fiestas y barbacoas con amigos, en las que lo menos importante es meter la nariz en el vaso, y lo más importante pasar un buen rato. Se puede decir sin vacilación que cumple con lo que promete, y además dispensa la cerveza en un estado de conservación óptimo -aunque para mi gusto extremadamente fría-. Si lo anterior te suena bien, es sin duda un aparato a considerar.

Si detestas Heineken y el portfolio de su grupo, no es tu aparato. Si la cerveza de grandes corporaciones es el demonio, este no es tu aparato. Si no tomas dos cervezas iguales en todo el año, no es tu aparato. Si para ti es importante saber si una cerveza es artesana o no antes de consumirla, no es tu aparato tampoco; y, muy personalmente, no le des tanta importancia, que es una mera etiqueta.


Entonces, y más importante, ¿me compraría yo The Sub? Sin evasivas, mi respuesta es que no: por el dinero que supone la inversión no ofrece una utilidad que se adapte a mis hábitos de consumo, y desde luego no seré yo quien los varíe para adaptarme. Eso no quita de que se adapte a otros consumidores -por mi parte, no soy nada representativo como consumidor de cerveza, ni tan sólo dentro de los geeks-.

Puedo añadir, además, que estoy seguro que voy a utilizarlo con cierta recurrencia para acompañar ciertas comidas -estoy pensando en el take-away de sushi semanal-, especialmente con Torps de Affligem Blonde, ya que salvo el de Heineken para fiestas con amigos, que a mi edad os aseguro que la tendencia apunta a un número muy precario de ocasiones, el resto me parecen muy poco interesantes.

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Y hasta aquí mi test de uso. Destacar que si alguien tiene interés probar The Sub en su casa, puede entrar sus datos en este enlace de Testamus, web dedicada al marketing colaborativo, para ser seleccionado como embajador.


Salut i birra!


Disclaimer de transparencia: Testamus me contactó para participar en la campaña de difusión de The Sub en este portal. Sólo pude comprometerme a un test de producto objetivo, y tras aceptarlo me mandaron The Sub, con tres cargas de Heineken, de forma gratuita.


Comentarios

  1. ¿SABES LO BUENO? QUE YA TIENES UN REGALO DE REYES PARA MI TOTALMENTE GRATIS JAJAJAJAJA. CON UN TORP POR SUPUESTO ;)

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