Madrid 2017 - Día 2 - Embajadores y Cortes

Enlace al primer y al segundo mapa.

Otro buen y productivo día de trabajo fue precedido, nuevamente, por un atardecer y una noche cervecera más que interesante por distintos locales de la ciudad de Madrid. En esta ocasión, la ruta trazada contemplaba seis paradas, de las que se cayó una nada más empezar, si bien la cosa acabó con un bonus track final de nivel.


“Algunos de los locales visitados en esta segunda noche están llamados a liderar un cambio de paradigma en Madrid”


El punto de inicio previsto en El Sainete se reubicó al comprobar, por suerte con antelación, que era día de descanso semanal en el local. Así, el punto de encuentro fue una incorporación tan reciente a la escena madrileña que había tenido su inauguración sólo un día antes: Craft Against the Machine, la nueva empresa de los compañeros de La Tienda de la Cerveza, punto de encuentro para muchos cerveceros madrileños. Tras una vistosa fachada clásica de azulejos, en la que se lee ‘Salón de Peluquería’, se encuentra un pequeño y cálido local, de paredes blancas y ladrillo descubierto en algún punto, con una reducida barra al entrar y unas pocas mesas donde sentarse. Al pedir mi Mad Brewing BBC Cascade, una rica y fresca Pale Ale con avena, me sirvieron asimismo una tapa de kartoffeln salad que entró fantásticamente. Un buen rato, y muy buena impresión la que me llevé de esta auténtica cervecería de barrio, con una desacomplejada apuesta por el producto nacional en sus 6 grifos.

Quién adivinaría lo que esconde la preciosa fachada de Craft Against the Machine.


Siguiente parada a tocar de la siempre concurrida Plaza de Lavapiés, donde se encuentra un bar cervecero que podría pasar desapercibido si no fuera por un farolillo con pegatinas de Schneider, dado que la antigua fachada sigue -casi- como estaba antes de su apertura. Contrariamente, por dentro Chinaski Lavapiés rebosa carácter, con un estilo llamativo a camino entre el cómic y el graffiti. El sitio cuenta con la barra y varias mesas donde sentarse, así como un espacio suficientemente amplio donde se van programando algunos eventos. Seguramente la parte más compartida por redes es su colorida pizarra, donde se anuncian las cervezas que salen por los 18 tiradores de que dispone el local, con referencias locales y también algún clásico para paladares tradicionales. Me apetecía probar algo de los gypsies zaragozanos de Titan Brewing, y me decanté por su Session IPA de 4,5%, Hellhound.

La popular pizarra de Chinaski.

A pocos metros andando nos esperaba El Pedal, todo un clásico a estas alturas, siendo el primer local cervecero de Embajadores, y único durante varios años. Se trata de un bar muy sencillo, de dimensiones reducidas y paredes con ilustraciones coloridas, pero con la grandeza de contar con una agradable terraza en la zona exterior con varias mesas. Además de los 10 grifos de cerveza, sirven vermú y vino, y tienen una atractiva oferta de botellas de cerveza en la nevera, a precios para todos los gustos. Aparte de engullir frutos secos, que a estas alturas entraron muy bien, ya que tenían cerveza propia no dudé en pedir una de las de la casa, la Pedal Ale. Elaborada en Yakka, Murcia, se trata de una Pale Ale fresca y afrutada, con cierto perfil maltoso, y un punto residual de levadura.

Fachada de El Pedal, retratada desde la terraza.

Esperaba con muchas ganas llegar al siguiente bar, pues había ido sin éxito -por no mirar horarios- en una noche suelta que pasé por Madrid, y tenía grandes referencias. El Fogg Bar Birras & Cheese, ya en el barrio de Cortes, es un local alargado, con una gran barra donde sentarse y algunas mesas cerca de la barra y al fondo. De luz tenue, enamora con su combinación de madera y ladrillo, que combinado con decoración de índole cervecera y un sinfín de botellas hacen que el sitio sea francamente agradable. Famoso y aclamado por sus tablas de queso y embutido, cuenta con 11 grifos, 3 de los cuales fijos para las marcas craft clásicas de la Meseta: Cibeles, La Virgen -AB-InBev- y Sagra -Molson Coors-. Muy agradable y con buena comida, como los mini-frankfurts que nos regalaron con la consumición; en mi caso, la Culture Trip de Garage Beer Co, por la curiosidad de probar sus cervezas fuera de Barcelona ahora que han crecido más allá del brewpub.

Acogedor, para quedarse un rato largo en la barra del Fogg.

Después de haber picoteado, tocaba cenar. El sitio, nuevamente, estaba previsto de antemano, y era ineludible no sólo por su oferta, sino también por estar de ruta con uno de sus fundadores. De muy reciente apertura, el Brew Wild Pizza Bar es una empresa conjunta entre los cerveceros gypsies de La Quince, una de las tiendas de referencia de la ciudad -y seguramente en mi top 3 personal-, Labirratorium, y el instagrammer Carlos BeerXposer. ¿Su enfoque? Parece tan obvio, tan rematadamente normal, que uno se pregunta cómo nadie lo había pensado antes: pizza y buena cerveza. Entrando con una fantástica Horny Pils, acompañé la deliciosa pizza de panceta y cebolla magistralmente con la Roots, una Amber Ale de La Quince, así como la primera. De aspecto moderno en la planta principal, la planta subterránea esconde un espacio sublime; una bodega de ladrillos perfecta para cenar, o para organizar eventos. Quedé descolocado; espectacular.

La espectacular zona de debajo de Brew Wild Pizza Bar

Decidimos dar cabida a una última parada, para la que habríamos podido andar un buen rato; pero a fin de asegurar un tiempo suficiente y de calidad en el local, hicimos uso de Cabify, que nos proporcionó un trayecto perfecto y ajustado de precio. En la Calle Juan de Austria -Chamberí- encontramos The Beer Garden, anteriormente una tienda a pocos metros del espacio actual, que es sin duda el local con más carácter propio de toda Madrid. En su salsa, Guille Roiz imprime personalidad desde la barra, convirtiéndose en un huésped excelente de lo que, más que un bar, parece el comedor de su casa, pero en los años 60. Con una decoración que es la máxima expresión de la aleatoriedad, cuenta con el espacio de la barra -9 grifos- y un altillo con mesas, así como un almacén debajo donde está la cámara de refrigeración. Tomé, de barril, una Beersel Framboise, y luego compartimos una Boon Vat 77 de 2013 de la reserva. No puedo expresar suficientemente cuán imprescindible es su visita.

Guille, en acción.

Y con un sabor de boca inmejorable tras visitar tan buenos sitios para beber cerveza, algunos de ellos llamados a marcar tendencia y ser, indudablemente, líderes de un cambio de paradigma cervecero en la ciudad, di por finiquitado ese intenso día. Cubierta ya muy buena parte del recorrido que quería trazar, en el metro de camino al hotel, con satisfacción releía y complementaba los breves apuntes tomados en mi libreta durante las dos rutas seguidas hasta el momento, recordando la experiencia vivida y con ganas de cerrar el viaje con un par de visitas adicionales, sin las que no me planteaba alejarme de Madrid.


Salut i birra!


Puedes encontrar más fotos de los locales visitando el álbum de Facebook: Madrid 2017.

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