Presentación #01 - Estándar

Cervezas de presentación estándar. Nota: primera y última vez que estas seis cervezas van a estar una al lado de otra.

Para empezar, repasemos brevemente cuál es el escenario base; lo que podríamos denominar como presentación ‘normal’ o ‘estándar’ de una cerveza.

Cuando tomamos cerveza en envase portable, lo que solemos encontrarnos es una botella de vidrio de entre 20 cl y 75 cl, transparente, verde, marrón o casi negra, con una etiqueta que aporta cierta información y con una chapa metálica cubierta con plástico o goma por el interior –anteriormente se había utilizado corcho-. La etiqueta -que puede llegar a tener relieve si se los gastan… y te lo imputan, naturalmente- suele presentarse en una sola pieza, o con una etiqueta frontal y otra en el reverso, y cuando hay pasta incluso una de adicional en el collarín.

Alternativamente, podemos encontrarnos una lata de aluminio, que generalmente oscila entre los 25 cl y 50 cl de capacidad, si bien la mayor parte son de 33 cl. Lleva impresa en el cuerpo la información que encontraríamos en la etiqueta de una botella, y cuenta con una anilla que permite presionar la tapa hacia abajo para servir la cerveza a través de una boquilla más o menos ancha, según el caso. Anteriormente, esta apertura superior había sido especialmente estrecha, y en lugar de presionar la tapa hacia abajo se tiraba de la anilla hacia arriba: un desastre para servirla bien en un vaso, si bien el sistema era mucho más higiénico al no introducir elementos exteriores dentro.

A partir de aquí, encontramos muchas variaciones y pequeños elementos, en su amplia mayoría coleccionables, que hacen que se desdibuje la imagen estándar que el ciudadano medio tiene sobre qué comprende una botella o lata de cerveza. Los repasaremos cada día, a partir de hoy. ¿Me acompañáis?


Salut i birra!


A fin de entender la motivación detrás de esta serie de posts, se recomienda leer la Introducción.

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