Mi #NavidadCervecera...

La vuelta a la dichosa normalidad. Aunque después de un periodo vacacional como es el navideño, siempre hay una cosa positiva: termina ese momento del año en que la desmedida ingesta de comida y bebida es la tónica diaria, para dar paso a unos cuantos días de ensaladitas, carne y pescado a la plancha, con mucha fruta y verdura. El disfrute cortoplazista de las grandes comidas de estos días se ve incluso más reducido por culpa de esas cenas de empresa, o previas de Navidad con los amigos que has visto poco durante el año. Suerte que, al menos, estos gozosos días de presunta calma se erigen como grandes ocasiones para darle al estómago algo que se digiere sólo como es la cerveza, que podemos tomar tranquilamente y en buena compañía.

Con la entrada de hoy doy respuesta al llamamiento del compañero Iker Moreno, que bajo el hashtag de #NavidadCervecera convocó a la comunidad bloguera a escribir acerca de las cervezas que habíamos elegido para estos días de paz, amor, familia y anís estrellado. Sí, anís estrellado: ¿en qué otro momento del año bebemos cerveza que lleve este ingrediente? Pocos, me imagino. Y, sin embargo, a favor de la tradición (de otros países, claro está) o del marketing, somos varios los que nos dejamos seducir por estas cervezas especiadas, que en un clima como el nuestro son más complicadas de encajar en algún momento del día. Mucho tiene que ver la disponibilidad en tiendas de las cervezas navideñas, naturalmente, pero me ha pasado más de una vez de entablar una conversación sobre Christmas Beers y que mi interlocutor me asegurara, entre sorbo y sorbo, que tampoco les veía tanta gracia (sí, así es la vida).

Por mi parte, a decir verdad, he encontrado en las cervezas especiadas típicas de invierno un gran momento para su consumo. En términos generales, no hago ascos a casi ningún tipo de cerveza (la excepción serían la mayoría de las Pumpkin Ale), si bien llevo bastante tiempo fijándome muchísimo más en mi apetito cervecero que no en mis ansias de probar nuevas referencias (que las hay) o en las cervezas de temporada (que lógico que suena todo esto, y que difícil resulta aplicarlo a veces, ¿verdad?).

Todo esto, naturalmente, dentro de mis gustos y preferencias deja a las cervezas con elementos poco habituales, especialmente las especias, en mala posición. Y es que además las Seasonals cada vez las veo más como una imposición de consumo del mercado, y menos como un producto especial.

Si bien, y como os comentaba, sí encontré hace tiempo un buen momento para el consumo de las cervezas que, por historia o real decreto-ley, se consideran invernales.


Ahora sí, #NavidadCervecera:

Pues bien, hechas estas reflexiones, repasemos un poco los momentos cerveceros de estas pasadas fiestas navideñas, empezando por la noche del 24 de diciembre, en la que desde hace ya 12 años celebro en una cena íntima el inicio de las festividades con mis suegros, mi cuñada y mi mujer. Es ya casi una tradición que durante la cena se beba una St Bernardus Christmas Ale, muy versátil en la mesa para varios tipos de comida, y que gusta a casi todos los miembros de la familia (motivo por el cual siempre tengo disponibilidad de botellas para cada uno de los grandes encuentros familiares de estos días). De hecho, tiene tendencia a desplazar el consumo de vino de los distintos comensales hasta que no queda ni una gota. Para mí, la toma de cerveza en Navidad no se entiende sin la St Bernardus: garantía de éxito a buen precio.


Pero el día 24, además, tiene un momento especial en el que me quedo ante el hogar con la única compañía de la perrita de mis suegros. En el sofá, con un poco de música y la calidez del fuego, mi compañera líquida (si la encuentro) es la K-9 Winter Ale de Flying Dog, que no viene a ser más que una Strong Ale de carácter británico, con toques de madera, frutos secos y fruta roja, entre otros; y un buen equilibrio entre amargor y dulzor. Sus 7,4% ABV no afectan a su alta bebibilidad, si bien le otorgan un punto cálido agradable y adecuado para estos días en que el frío es presente en el Interior catalán. Tengo cierto agrado por esta cerveza, si bien hay muchas de similares que probablemente sean mejores. Supongo que la compro porque es el trago que asocio a ese momento concreto de mis Navidades; pero en todo caso me satisface, y su precio es más que aceptable.

¿Qué más? No puedo olvidarme de esas otras cervezas de carácter desacomplejadamente especiado, que han podido acompañar los típicos dulces de estos días, léase turrones, polvorones, neulas o piñones confitados. Aquí es donde, como os comentaba en los primeros párrafos, el anís estrellado, así como otras especias que aún gustándome raramente estarían en mi vaso del día a día, entran en mi vida. Cervezas como la mítica Our Special Ale 2013 de Anchor, con ese anís, los toques a pino, frutas del bosque y maltas oscuros; o este año la Kringly Kris de Lervig, curiosa al principio y un vicio al rato con sus notas de canela y cítricos, clavo y cacao; o la sobresaliente St Peter's Christmas Ale, tremenda con esos toques a fruta roja, madera, algo de alcohol y especias. Espero el futuro me brinde la posibilidad de tomarla, algún día, de barril en algún pub del este de Inglaterra acompañando un Christmas pudding.



Fue por Fin de Año que también probé tres cervecitas más que no habría esperado probar durante estas fiestas, en el marco de un viaje cortito con Mrs. Birraire y dos buenos amigos. Refugiados del frío alpino francés en un apartamento en Saint-Jorioz, con vistas al Lac d'Annecy, pude tomar varios quintos de la Bière de Noël del Lidl y de una tal Abbaye de Oudkerken. Ambas bebibles, de inspiración franco-belga, si bien la primera te recordaba con entusiasmo el bajo precio pagado por ella al calentarse. La segunda, aún aguantando mucho más el tipo y tener algunos puntos básicos adicionales en dimensión, mostraba un perfil dulzón algo artificioso. Pero fue en un pub-restaurante de Chamonix que, acompañando una deliciosa Croüte Forestièrre, cayó una Affligem de Noël (en una divertida y aparatosa copa de 50cl), que acompañó ese plato típico savoiano perfectamente, e hizo las delicias de mis acompañantes no cerveceros. Supongo que mola más decir que era una porquería de cerveza, al ser del grupo Heineken; pero a mí las Affligem (que, en mi experiencia, saben distinto en Bélgica y ciertas partes de Francia que en el resto del mundo) me gustan, y me parecen especialmente interesantes de barril.



Pero no nos dejemos la tradición alemana. En estas vacaciones navideñas pude hacerme con una vieja  conocida como la Hofbräu Festbier, que es absolutamente impecable con sus toques frescos a pan tostado y notas herbales, con un punto cálido al trago y una altísima bebibilidad. La otra representante germana fue la Pfungstädter St Nikolaus, una Bock que al ganar temperatura enseñó una buena y compleja mano de cartas con toques tan variados como pan moreno, caramelo, hierba o mazapán, con cierta carbonatación y un final limpio como era de esperar.


Aunque por mis inclinaciones, que por lo general se reparten según cuál sea la ocasión entre Bélgica y Reino Unido, las dos cervezas que con más ganas estaba esperando para estas fiestas eran dos Fantôme: la Hiver y la de Noël. Maravilla líquida ambas, muy especialmente la Hiver, que me cautivó desde que acerqué la nariz la primera vez hasta que esperaba que las últimas gotas del poso de levadura se depositaran en mi copa para despedirla. Ésta escondía toques muy equilibrados de especias como nuez moscada, canela o pimiento, con un contraste fresco de masa de pan y de frutas como el albaricoque, y naturalmente ese toque especial de la levadura marca de la casa. La Noël, por su parte, es una cerveza más oscura, melosa, con sabor a toffee y fruta en almíbar, algo resinosa y con un punto especiado al final; menos sorprendente, si bien intachable.


Por último, y después de pasar 2014 casi entero viviendo en el País dels Pirineus, la que podríamos considerar como mi última cerveza hecha especial para estos días me vino de la mano de un buen compañero cervecero como es Toni Medina, de Alpha Andorra. La Dama de Gel, para entendernos, sería como una Brown Ale americanizada, a la que además se añadió cacao y virutas de madera impregnada de Whiskey, aunque su incidencia en la cerveza era realmente suave, quedando como ligera anécdota dentro de una Brown con ciertos toques resinosos y cítricos que entraba sola. Cerró fantásticamente estos días de descontrol alimentario, acompañando el tradicional Tortell de Reis. Alpha lleva tiempo haciendo un buen trabajo con sus cervezas, después de unos inicios dubitativos, y es de esperar que en breve su penetración en el mercado sea mayor y mejor que hasta ahora.

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Podría hablar de otras muchas cervezas que ya tenía en mi bodega, o que compré especialmente para estos días. Sinceramente, para las fiestas me sirve cualquier cerveza que tenga cierta tonalidad oscura, con tendencia a la calidez e incluso, si se tercia, con envejecimiento en barrica: lo que sea, pero que me permita pasar un buen rato sentado en mi sofá, en plena descompresión después de un año de mucho trabajo, prisas y preocupaciones de diversa índole. Efectivamente, muchas otras cervezas podrían haberse colado en este post, solamente con que hubieran llevado escrita alguna palabra tipo Noël, Winter o Christmas en su etiqueta, pero he elegido las que se vendían como tal para simplificarlo y dar cuenta de mi experiencia con las cervezas que nos imponen como navideñas, por si a alguien le sirve como motivo de reflexión o referencia para saber si hay que hacerse o no con alguna de ellas para lo que resta de invierno, o para las siguientes Navidades.

En fin, hasta aquí mi aportación a la convocatoria de Cervecerías de España. Las especulaciones apuntan a que dentro de un año podría esperarse una siguiente convocatoria. Agradecer a Iker el llamamiento y agradecerle su paciencia por mi tardanza en publicar: como bien comentas, son días complicados; pero aquí tienes mi parte.


Salut i birra!

Comentarios

  1. BUEN TUTE TE PEGASTE JEJEJE.
    Y SEGURO QUE NO SACARIAS LAS ETIQUETAS DE ESAS NOEL FRANCESAS PARA GUARDARSELAS A TU AMIGO YOYO, COMO SI LO VIERA PFFFFFFFFFFFFF.
    DE LO QUE PONES NO ME GUSTÓ MUCHO LA ANCHOR 2013 ¿NO ES LA ÚLTIMA VERDAD? Y LA PFUNGSTATDER ME PARECIÓ UNA MIERDA COMO UN PIANO ( PERDÓN ) PERO NO SOLO A MI, A UNOS CUANTOS QUE COINCIDIMOS AL PROBARLA. TUVISTE MEJOR SUERTE.
    LA LERVIG NO ME HE PODIDO HACER CON ELLA.
    DEL RESTO, PUES MUY DE ACUERDO.
    MUY BONITO LO DE LA FLYING DOG, CADA VEZ QUE LA VEAS EN UNA TIENDA, TE TIENES QUE RETROTRAER A ESE MOMENTO MÁGICO Y CÁLIDO JEJEJE.
    UN SALUDO Y FELIZ AÑO NUEVO! XDDD

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    Respuestas
    1. Jajajaja, pues sí, unas cuantas cayeron: para eso están las Navidades :-). Guardo algunas botellas, pero no de las Noël Francesas. La Anchor me pasa que generalmente cojo la del año anterior y no la actual; cosa de distribución, me imagino. I la Pfungstädter requería tiempo y paciencia, a mi entender; no era amor a primera vista (el primer trago también me pareció flojo) pero terminé la copa satisfecho.

      Respecto a la Flying Dog, ya ves, un momento de reflexión y calma de los que me gustan, jaja. ¡Un abrazo!

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