Inauguración Ilda's Town Beer...

Fue con una semana de antelación que recibí una invitación formal para un evento inaugural directamente relacionado con la cerveza. Desconocía el proyecto: supongo que es lo que tiene ser de Barcelona sólo sobre el papel, pero le di un vistazo rápido, hice un par de consultas y me pareció una apuesta valiente a la vez que, con la escasa información de que disponía, bastante atractiva. Confirmé, en consecuencia, mi asistencia a dicho evento, que tenía lugar el jueves 12 de junio en el Restaurant Xarlot de Sant Cugat del Vallès, no sin cierta incertidumbre de si finalmente podría cuadrarlo todo para llegar a tiempo.

Finalmente se alinearon los astros que tuvieran que alinearse para que nada me impidiera asistir a la inauguración del primer brew-restaurant* de Catalunya, un proyecto que nace de la mano del equipo que dirige los restaurantes Clotilda (en Sabadell), Matilda, Gilda y el mismo Xarlot (en Sant Cugat del Vallès), y que, como bien me dispongo a contar, supone una apuesta muy firme e ilusionante por la introducción de la cerveza en los restaurantes, como producto gastronómico de primer orden que es.

Después de que trataran de impedir mi entrada en dos ocasiones por pensar que era un yuppie despistado que quería un copazo precoz, logré escurrirme dentro del restaurante, donde desde buen principio me trataron como si fuera personal de prensa. Me sentí incómodo por ello, casi tanto como por el hecho de asistir a un evento cervecero en traje y corbata, algo que traté de mitigar desatándome ese elegante símbolo de servitud que me colgaba del cuello, y que tanta caballerosidad y respetabilidad representa que me otorga. Al rato, además, llegaron algunos sospechosos habituales como Mireia y Andrés de Cervecearte, y Anna Cufí, y ya como grupo no se nos confundió como periodistas, sintiendo por mi parte como aquella molesta etiqueta se desvanecía y dejaba de picar.

Antes de reunirme con ellos, sin embargo, tuve ocasión de hablar con Àlex Ros, el gerente del Xarlot, que me contó cómo surgió la idea del brew-restaurant y las cervezas Ilda's, qué pasos siguieron para llevar a cabo dicha idea, y cómo por el camino buscaron siempre el consejo experto de otras personas para que el proyecto tirara adelante con garantías. Ante la inauguración de la preciosa maquinaria cervecera de los alemanes Kaspar Schulz, destacó especialmente la oportunidad que supone para la ciudad y para el Xarlot ofrecer este valor añadido a su clientela, con la elaboración de cerveza fresca a la vista dos días a la semana, sin aislamiento físico. Una oferta que se complementa en el centro de la ciudad de Sant Cugat con una extensa carta de cervezas y 20 tiradores (!!!)** en uno de sus otro locales, el Matilda.

Al rato, empezó la presentación, en la que Àlex nos introdujo el proyecto y nos dio un pequeño paseo por las instalaciones, haciendo parada obligatoria en la mencionada maquinaria. Con acabados de alta calidad, aislamiento de olores y un consumo energético dentro de los parámetros ecológicos, la bräutheke del Xarlot, de aspecto impoluto y muy compacto, estaba flanqueada por cuatro fermentadores isobáricos de 600 litros de capacidad, además de los respectivos tanques de guarda para el eventual servido en dos barras distintas del local. La microcervecera se complementaba con otra sala, a parte, para el tratamiento y purificación del agua a utilizar para las cervezas.

Mi única pregunta durante la visita guiada fue acerca de quién era el cervecero, algo que no había podido averiguar de antemano. Viendo los estilos de cerveza en oferta, fue un respiro y una satisfacción conocer la respuesta: "un tal Roger, de Sabadell". Efectivamente, y tal como me había contado Àlex antes del acto, se habían dejado asesorar bien, contando para la producción con uno de los mejores cerveceros de este país. Conociendo este detalle, viendo las instalaciones y con la explicación entera del proyecto, certifiqué lo que podía intuir: se trataba de algo serio de verdad.

Fue con esta reflexión interior como llegó el momento de tener una primera impresión gustativa del proyecto de Ilda's Town Beer, empezando el servido de la primera cerveza de la jornada, la Mat, acompañada de un Bratwurst sobre una coca de pa amb tomàquet. Si bien, como ya nos habían advertido, la temperatura de servido era excesivamente fría, la cerveza en sí me pareció ideal: una Weissbier de libro, con un punto ácido agradable; suave y muy bebible. En cuanto a la tapita, digamos que se dejó comer fantásticamente (en línea al adjetivo "bebibilidad", ¿podríamos hablar de "comibilidad"?), y no vamos a descubrir ahora las sinergias entre salchichas alemanas y cerveza.


Siguió la Ros, una Pilsner que andaba un pelín verde aún, pero ligera y refrescante, marcando cereal; su maridaje se quedó en la mesa (por miedo a alergias), pero ese Risotto de champiñones, pollo y queso emmental pintaba de vicio. Bastante inclasificable fue la siguiente cerveza, la Torr: sí, era una "tostada" (con lo que quiere decir eso), y marcaba fruta y finamente levadura, pero tampoco la vi muy belga; eso sí, probablemente era, de las 4 cervezas, la mejor compañera para comer. De albóndiga estofada en su jugo, que era su acompañamiento, me habría podido tomar una ración fácilmente.

Llegó el momento esperado por mis compañeros más hopheads, en su particular cruzada por la cerveza fresca: tocaba probar la Clot, que nos habían anunciado como una India Pale Ale. Podríamos entrar a discutir si entraba dentro de los parámetros de lo que entendemos por IPA, e incluso discutir lo que entendemos por IPA; pero lo que era innegable es que con ese punto verde y fresco a Citra y su ligereza la Clot se convertía en una cerveza de perfil lupuloso ideal para comer, por ejemplo, el hojaldre con queso azul y dátiles que la acompañaba, pero también comidas más especiadas o fuertes.


Remarcar, además de que hubo una tapita de postre también muy rica (brownie con espuma de cerveza Torr), que estoy escribiendo mis impresiones sobre las primeras cocciones de cerveza en el Xarlot, por lo que cabe pensar que hay margen de mejora sobre algo que ya está funcionando y muy bien. Justo este aspecto, además de otros temas, comentamos con Roger Plata, que se sumó al evento justo cuando empezaron a desfilar las cervezas (casualidad o no) para poder intervenir en el acto de presentación oficial al público, con políticos locales, clientes del restaurante y otras personalidades.

Desde aquí, sólo me resta agradecer a todo el equipo del Xarlot, y a Joan y Àlex en especial, su gran hospitalidad, complementada con dos buenos obsequios: una botella serigrafiada de 75cl con la cerveza que yo mismo elegí (la Mat) y una invitación para un menú degustación para dos personas (habrá post, con más detalle que el presente).

Sin duda, Ilda's Town Beer se erige como una nueva referencia dentro de nuestro panorama cervecero, con su apuesta ambiciosa y valiente, tan bien diseñada y con una ejecución que se prevé alineada a cómo se han hecho las cosas hasta ahora: cuidando hasta el último detalle. Dubitativamente al principio, pero cada vez más y de mejor manera, los restaurantes van apostando con firmeza por la cerveza: fijémonos, sino, en un gran referente de la gastronomía mundial como El Celler de Can Roca, que con timidez pero cada vez con más fuerza ha apostado por la cerveza, contando ya con una carta notable y, aunque de edición limitada, una referencia propia.

Seguro que iniciativas como la del Restaurant Xarlot ayudarán a sumar adeptos y entusiastas de la cerveza, y a convencer a aquellos a quien les sigue pareciendo extraño o arriesgado introducir la cerveza en circuitos de la hostelería que parecían entender sólo de vino. Algo similar apunté hace más de medio año, en referencia a otro interesante proyecto como es el BierCaB, que se gestó antes que éste y que ha conseguido llegar a otros públicos; tan necesarios como los cuatro geeks cerveceros de siempre.


Salut i birra!


* Aunque no se anunciaran como tal,  podríamos decir que mi primera visita a un brew-restaurant fue esta maravilla de Saint-Alexis-des-Monts.
** Me impresiona pensar, y así además se lo comenté, que hace menos de un año era recurrente escuchar que cierto selecto grupillo de cerveceros se habían vuelto locos al querer poner 30 tiradores de cerveza en el centro de Barcelona.

Comentarios

  1. No pude asistir al final al evento.., lástima!! Pero queda anotado para futura visita igual que a esos 20 grifos que ya me sorprendieron cuando subimos la ficha del local a Birrapedia... Sin duda apuestas valientes que merecen cuanto menos un aplauso y que suponen un atisbo de esperanza cervecera!!!

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    1. Comparto tus palabras, Txema. Necesitamos que el sector hostelero apueste por la cerveza; iniciativas así son más que bienvenidas, especialmente viendo el rigor y la seriedad que hay detrás. Ya colgaré impresiones cuando consuma la invitación que me dieron, pero en todo caso creo la experiencia ya puedo esperar que será grata :-). Salut!

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  2. Pues muchas gracias por el artículo, otro más que me anoto para cuando vaya por Barcelona
    Saludos

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    1. Gran sitio para comer como un señor: buena comida y con cerveza propia. Y ya de paso visitar Sant Cugat :-). ¡Saludos!

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