A esto me refería...

Muchas veces se ha oído y leído la frase de que el tiempo pondrá las cosas en su sitio, en referencia a la cerveza. Yo mismo, en distintos foros (escritos y orales) me he pronunciado en este sentido, explícita o tácitamente, para hablar del boom cervecero, moda, burbuja o como se le quiere llamar; a lo cual, en numerosas ocasiones, la respuesta ha sido una perfecta mezcla entre cuestionamiento y  escepticismo y, en directo, entre rostro de no-voy-a-vivir-tanto-para-verlo y mirada de "si es que no se hunde todo antes".

Sí, el mundo se acaba, pero el hecho es que durante los últimos meses he tenido la ocasión de probar varias cervezas "de aquí" que, sinceramente, me han sorprendido por la rotundidad con la que superan aquello que en el imaginario colectivo freaky-cervecero se considera como "la media" de calidad cervecera del país.

Para algunos, más pesimistas y críticos, esta "media" está por el suelo, permanentemente húmedo por culpa de los tan-comentados geysers que algunas cervezas presentan ocasionalmente, y otras con un grado de recurrencia preocupante. No obstante, me incluyo dentro del grupillo de optimistas, los de la pinta medio-llena, que aún siendo conscientes de que cerveceramente estamos verdes, en pleno crecimiento, vemos dónde estábamos hace un tiempo y valoramos el camino recorrido hasta ahora, y el innegable salto de calidad que especialmente desde hace un par de años presentan "nuestras" cervezas.

Pero, de repente, empieza 2014 y empiezan a desfilar por mi paladar una serie de cervezas de empresas locales, algunas nuevas y otras no tanto, que a parte de alegrarme los sentidos me empujan a reflexionar acerca de cómo se encuentra nuestro panorama microcervecero y hacia donde se dirige, o de dónde se encuentra a principios de año la maldita "media"; pero también sobre qué cotas alcanzará a finales del mismo.

Veo como en el último medio año se han ido emprendiendo nuevas iniciativas que, a bote pronto, no parecen cumplir con las características del "otra-micro", sino que recogen la experiencia de los que, con anterioridad, pensaron dedicarse a vender sus propias elaboraciones al público y ofrecen algo más en términos de marketing, enfoque empresarial y/o calidad cervecera. Me parece sintomático, a estos efectos, el rebrote en la aparición de fábricas, después de un tiempo en que la tendencia la marcaba el gypsy brewing. Paralelamente, veo con alegría como algunos veteranos (si es que se puede ser veterano en un mercado tan joven) montan su fábrica, la amplían, o incluso reorientan su oficio para convertirlo, por fin, en un negocio: personas que llevan años en esto, pero que se dan cuenta de que se tiene que destacar en algo más que en haber sido pioneros.

Todo bien estudiado...
En mi opinión, estamos ante un año decisivo, así como lo fue -desde mi punto de vista- 2012. El listón va subiendo, y la competencia empieza a ponerse dura en términos de calidad, pero también en eficiencia de costes, y por ende en precios. Esto implica que algunos no van a superar la nueva altura que presenta la barra transversal, mientras que a otros, directamente, se les va a romper la pértiga en el intento. No me alegra que perezcan proyectos cerveceros, que me gustaría pensar que en la mayoría de los casos se empezaron con ilusión, pero los paladares de los consumidores y las leyes del mercado dictarán sentencia con los atletas menos capaces... o los que han llegado a competición sin apenas entrenar.

Es por todo lo apuntado que, ante la expresión facial descrita en el primer párrafo, que se puede imaginar como una gran mueca acompañada de sonidos guturales inequívocamente escépticos, mi respuesta es que "a esto me refería".


Salut i birra!


PD: como comentario fuera de post, suerte tenemos de que no se haya llegado a un consenso definitivo sobre qué es exactamente eso a lo que la mayoría se empeña en llamarle "Cerveza Artesana" (salvo en Navarra...). Creo que el criterio de la capacidad de fábrica o la producción anual, siempre presente en als discusiones, ya se habría tenido que revisar para no dejar fuera a todos los que presumiblemente merecen (o desmerecen) esta etiqueta.

Comentarios

  1. Visca els gots mig (o tres quarts) plens!!!

    ResponderEliminar
  2. Amén! Completamente de acuerdo, puntos y comas incluídas... Salut, Joan!

    ResponderEliminar
  3. La evolución en cuanto a calidad está claro que va en aumento. Sirva como ejemplo propio que hace un año o año y medio me parecía impensable estar pinchando los barriles nacionales que pinchamos hoy en día, y que, en muchos casos, no tienen nada que envidiar a otras cervezas que llegan de fuera. Lo de los precios, pues probablemente tengas razón y ahora que están alcanzando estándares de calidad más que aceptables, sea el siguiente escollo que tengan que superar las cerveceras, y por lo tanto, otra dificuñltad que dejará en el camino a más de uno...

    ResponderEliminar
  4. Interesante reflexión. Releyendo ambas entradas tuyas (con un año de diferencia aprox.) me parece curioso ver que ya apuntabas lo que nosotros dijimos el otro día (más de un año después, tú lo viste antes) , que “en 2013 se ha acabado vivir de la novedad y del romanticismo de hacer un "producto artesano, natural y de gran calidad" (…) ya no vende por el sólo hecho de su indumentaria: el consumidor es más exigente y empieza a distinguir entre cervezas buenas y del montón; hayan sido elaboradas con cariño, con mimos, con ingredientes premium o sean un producto gourmet.”

    Esto es lo que achacábamos al descontento y la crítica del consumidor. 2013 ha sido un año sin punto de inflexión, como fue 2012 (esta claro) y como prevés que será 2014 (y visto lo visto, me fio de tus previsiones). La novedad y la emoción pasó, la experiencia ha aumentado (en muchos casos el poder adquisitivo a disminuido) y por lo tanto, se exige más.

    Espero que realmente la competencia haga que se encuentren productos mejores y más baratos, porque aunque en 2013 sí que ha aumentado la oferta, y con ella el número de cervezas muy buenas, también han salido muchas prescindibles, y los precios han seguido al alza, con lo cual, a mi parecer como consumidor, la calidad/precio media ha descendido en general.

    Esperemos que realmente este año cambie y evolucione del todo el panorama y el paradigma. Los que bebemos cerveza somos los primeros interesados en que haya un mercado de calidad. Y de vernos por él, claro. Un saludo!

    ResponderEliminar
  5. Como siempre sucede a la hora de analizar y valorar un acontecimiento histórico (porque aunque nos parezca que no, realmente el éxito de la cerveza "artesana" en España lo es), es necesario hacerlo con amplitud de miras y perspectiva temporal. Qué quiero decir? que todavía es pronto para sacar conclusiones. Cierto es lo que apuntas. Cada vez se hace cerveza "artesana" de mayor calidad a nivel nacional; y esto por qué sucede? porque por un lado es una obvia conclusión lógica estadística: cuantas más microfábricas haya, más probable será que existan mayor número de cervezas de calidad en el mercado. Por otro lado porque el interés por la elaboración de cerveza artesana ha crecido exponencialmente en los últimos cinco años y la gente ha adquirido un mayor conocimiento, siendo autodidactas, consultando bibliografía, formándose en cursos técnicos, etc. aparte de poder tomar nota del camino recorrido por otros que lo han hecho bien (no hace falta dar nombres). Los nuevos que van surgiendo tienen el camino más fácil que los que comenzaron, ya que estos últimos no tuvieron un modelo próximo que seguir. Aún así todavía hay un gran número de cervezas "artesanas" que no alcanzan el mínimo de calidad exigible, cuando no sufren alguna contaminación. Y el precio sigue siendo elevado. Mi hipótesis es que ambos factores irán en decremento, hasta estabilizarse en un grupo de buenas microfábricas que hacen buena cerveza a precios superiores pero más competitivos que los actuales respecto a las grandes marcas. Salud!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El año de la lata

2016, el sector en datos

De botas, mujeres y cerveza