miércoles, 27 de marzo de 2013

Barcelona Beer Festival 2013: Balance Birraire (I)

(o Por delante, desde atrás...)

Después de un intenso trabajo previo, un esfuerzo titánico de tres días y un cúmulo de emociones difíciles de describir, se hace muy complicada la tarea de sentarse a escribir nuevamente en el blog para hacer balance de la segunda edición del Barcelona Beer Festival. Desde hace dos semanas, he pensado mil maneras y varias docenas de formatos para relatar la experiencia y mis opiniones sobre el evento; y lo cierto es que sigo dudando, pero me duele ver la falta de actividad de mi bitácora estos últimos días, y al menos creo que sé por dónde empezar. Así que vamos allá.

Un posible primer punto para retomar mi actividad bloguera habitual creo que es casi imperativo: hacer un balance general (y uno específico de Actividades) de cómo ha funcionado el BBF 2013 a partir de mis impresiones: según lo vivido en primera persona, y también en base a las observaciones de otra gente con quienes he compartido charlas al respecto.

Antes de meter la bota en el charco, me gustaría dejar claro que las opiniones de esta entrada son mías individualmente, y no tienen porque representar la opinión de todos o de alguno de los miembros de la organización del BBF. Tampoco se trata de un balance "oficial" del festival. El blog es mío (sí, ya ves), y lo que exprese aquí sólo forma parte de mis sensaciones y pensamientos respecto al desarrollo del festival entre los días 8 y 10 de marzo de 2013, con un poco de background añadido para tratar algún punto concreto. Pero con mi involucración directa "detrás de la barra", que me da una perspectiva muy nueva, y mi experiencia anterior desde la parte de delante creo que puedo aportar algún bit de información adicional a lo que se ha contado hasta ahora, a parte de hacer un necesario ejercicio de autocrítica.


Balance General:

Para empezar, un buen punto a analizar es, sin duda, la capacidad de dar respuesta a los fallos del año anterior. Primero y principal: ubicación. La Cúpula las Arenas se descubrió ante todos como un escenario ideal para un festival como el Barcelona Beer Festival, con capacidad para albergar cómodamente a las 26.200 personas que pasaron durante el fin de semana. Sí, hubo colas un momentín el viernes; y algunas horas del sábado por la tarde también. Pero el aforo no puede ni debe ser indefinido. ¿Qué establecimiento ocioso-cultural no se colapsa en "hora punta" los fines de semana? El que carece de interés.

Asimismo, quiero destacar el magnífico ambiente que facilitó la Cúpula, recinto que me recordó los grandes halls de toda la geografía británica que acogen los festivales CAMRA (en los cuales se inspira el BBF). Con luz natural durante el día y luz artificial poco intrusiva durante la noche, el constante nivel atenuado de iluminación junto con la madera del techo, así como la amplitud de un espacio circular bien distribuido para el evento, fueron decisivos para que todos nos sintiéramos a gusto estando dentro. Creo que, otras consideraciones a parte, se ha encontrado un perfecto sitio para celebrar el festival.

En la primera edición, una de mis quejas en la crónica que escribí fue la dificultad de penetrar el muro de personas que se concentraban cerca de la barra, birra en mano, que impedían acceder a los tiradores con facilidad a los sedientes birraires que se desesperaban con el vaso seco. Este año, el escenario del festival fue tan amplio que permitió que hubiera grietas notables en el nuevamente-presente muro de personas, y de esta manera, salvo en el caso de los barriles que creaban unos cuantos metros de seguidores al aparecer, no había problema para que cada uno pidiera su cervecita tan buen punto le apetecía.

Otro punto caliente en 2012 fueron los servicios, que este año estuvieron a la altura del festival tanto a nivel de espacio como de higiene. A su vez, el punto de agua para lavar el vaso funcionó perfectamente, con una pequeña avería el viernes en la bomba de agua (sí, parecía que se repetía la historia) que fue solucionada en muy poco espacio de tiempo; demostrando que la lección estaba aprendida. No podía volver a pasar lo que el año anterior; y no pasó.

Hace un año, también vituperé acerca de la guía. Mi opinión es que en 2013, el librillo del BBF se ha convertido en un objeto de referencia importante durante el festival, con un nivel de edición elevado y mucha información de interés. Hay áreas de progreso, no lo dudo; pero en este campo mi sensación es que también se ha avanzado. Apunté también (pa pedir que no quede) que sería interesante que hubiera merchandising oficial del festival. Este punto fuimos varios los que lo comentamos en el Convent de Sant Agustí, viendo con ojitos golosos las sudaderas que llevaba el personal de barra. Este año, pack BBF, gorras y camisetas. Bien.

Por último, los paneles informativos de las cervezas del año pasado estaban colocados pensando en que vendrían 2.000 personas durante el festival, no 10.000; es por ello que era difícil poder acercarse para saber qué estaba pinchado en cada momento. Además, la información no era siempre 100% acurada. En 2013, la revolución llega de la mano de unos chicos vestidos con camisa blanca, tirantes y pajarita, que mantuvieron perfectamente actualizada una gran pizarra, y anunciando cada barril agotado a toque de campana para goce y disfrute de una horda de bárbaros que, con un sonoro griterío como réplica, se mostraba orgullosa de haberse pimplado un barril más.



En cuanto a observaciones negativas escuchadas y leídas, he de decir que comparto gran parte de éstas. Se ha criticado, y hago mías estas críticas también, el hecho de "dejar entrar barriles de todo el mundo" por el sólo hecho de ser locales. El BBF es de carácter abierto, y se muestra con ganas de promocionar la cerveza entre todos los públicos, apostando decisivamente por el producto nacional; la cual cosa me parece muy positiva y comparto. No obstante, sí: hay que ser más restrictivos y no obviar ciertas exigencias de calidad (y no estoy hablando de contaminaciones, pues me consta que se despinchó todo aquello que estaba en mal estado). Habrá que trabajar para buscar un equilibrio justo y razonable, así como para dar respuesta a la petición de mayor rotación de barriles, que ha sido otro de los aspectos en los que claramente se puede progresar.

Asimismo, y siguiendo en clave puramente cervecera, se ha ganado terreno en cuanto a variedad de estilos (se pueden comparar mis breves y patilleras estadísticas del año pasado con las extensivas e interesantes de Pau y Rosana este año), pero siguen faltando cervezas de baja fermentación, o estilos de corte clásico británico. Con mi perspectiva desde dentro, conozco una pequeña parte de las dificultades que conlleva conseguir según qué material, y son muchas. ¿Que si es una paradoja conseguir cervezas checas y que no haya ni una lager entre los barriles que vienen de allí? Sí. Pero nuevamente, con la experiencia ahora ya de dos años, estoy seguro que se podrá afinar más a futuro.

El servicio de la cerveza, en ocasiones, era a temperatura glacial; y la técnica y destreza de los tiradores, a veces, no muy depurada. Las temperaturas son muy jodidas, y el sistema de grifos incorpora la posibilidad de servir a distintas temperaturas; pero me imagino que es difícil acertar el barril con la temperatura ideal (cuando tienes unos cuantísimos) y en uno de los 50 tiradores. Cabrá planearlo mejor. En cuanto a calidad de la tirada... sí, un poco de experiencia o formación previa siempre puede ser útil.

Si hablamos de comida, voy a tener que creerme lo que se dice de que no estuvo a la altura, dado que los de detrás del mostrador teníamos catering propio de La Viandateca (que entró de maravilla en los escasos minutos de descanso que algunos tuvimos), y en este sentido no puedo opinar con mis propias palabras. La oferta de comida quedamos, por unanimidad, en que es mejorable; aunque también hay que tener en cuenta que no se puede esperar que dentro del recinto haya un menú de cuchillo y tenedor, ya que no es ésta la idea. Es por ello que había acuerdos y descuentos con restaurantes próximos: se tenía que salir de la Cúpula, pero ésto no supuso ningún problema para volver a entrar a la hora de la comida. De esta otra oferta no tengo muchas referencias, y sería interesante que alguien aportara algo de información para poder valorarlo.

Música. Debo confesar que si algún aspecto estaba muy abajo en la lista de preocupaciones de todos era la música de ambiente. Con tanto por hacer y vigilar, el Koala con su Opá y la versión salsera de Coldplay no sonaron en mis orejas más que un par de veces. Pensándolo en frío, la poca variedad y la baja calidad del hilo musical podían estropear parcialmente el buen ambiente de dentro. No podría estar más de acuerdo con las críticas. Habrá que pensar y buscar maneras innovadoras para mejorar este apartado, ya que como supongo que os imagináis no es tan fácil como pinchar los mp3eses bajados del eMule (o lo que se utilice en estos momentos para bajar música vía internet) si no se quieren tener problemas legales.

Me gustaría, en este punto, romper una lanza a favor de un colectivo de profesionales que siempre recibe críticas, en mi opinión por la falta de profesionalización de personas que ejercen funciones similares a las de este colectivo, pero sin una formación adecuada. Estoy hablando del personal de seguridad. Desconozco problemas puntuales, o actuaciones individuales que pudieran ser desafortunadas, pero un 10 para el equipo que garantizó en todo momento la seguridad y el control de un evento fácilmente descontrolable.

Siguiendo con lo que se ha destacado como mejorable, voy a discrepar con reservas en cuanto al tema de sillas y mesas. Para la mayoría de asistentes, el BBF fue uno de los puntos del fin de semana; un lugar de paso. Entiendo que la gente que está dos o tres días, varias horas, tiene ciertas necesidades de relajar piernas y espalda de vez en cuando, pero hay que considerar que el aforo y el espacio en el recinto se reduce si se empieza a ocupar el espacio con mobiliario diverso. Tampoco veo positivo que alguien pueda "hacerse fuerte" en un espacio con sillas y se relaje allí, mientras en algún momento otras personas se conformarían con estar dentro de pie varias horas del tirón. Además, siempre puede uno sentarse en el suelo (había espacio para hacerlo cómodamente en algún rincón), como ya hicieron algunas personas que, consecuentemente, sufrieron infecciones (aunque no severas). La otra, si me permitís barrer para casa, es acudir a algunas actividades programadas y sentarse cómodamente mientras se escucha al ponente de turno. Y más allá de coñas diversas, tampoco veo como unas pocas mesas y sillas más solucionarían el problema a todos los asistentes: siempre habría el que no pudiera sentarse y que reclamaría más zonas para reposar.

¡El vaso! Personalmente, me parece ideal para un festival de 26.200 personas, por tamaño y forma: es versátil para probar cervezas de distintos estilos a la vez que minimiza las posibilidades de que caiga y se rompa (alguien con las manos mantequillosas me aseguró que el del año pasado era más resitente, pero eso ya...). Yo también preferiría un vaso más parecido al de tulipa, y dado que soy una persona responsable no utilizaría con fines intoxicativos un vaso de pinta entera, pero las "copas" se rompen más, y las capacidades amplias fomentan el tomar más cantidad de birra en total (léase, de alcohol acumulado), con todas sus posibles consecuencias.

Foto de Jordi Bertrán Hermosilla.

Ya finalizando los puntos que se han apuntado como negativos, me han comentado, y he leído, que para otros años sería bueno que hubiera los productores con sus stands. Me gustaría aclarar un tema conceptual que parece no quedar claro. El BBF es un FESTIVAL; consecuentemente, no es una FERIA. Que si se pierde el contacto con el "artesano", que si es frío, que si tal, que si Pasqual. Sinceramente, he hablado más con los productores en el Barcelona Beer Festival que en las muchas ferias a las que he asistido. En las ferias, los feriantes están currando, y por ende en eventos multitudinarios pueden dedicarte 5 minutos como mucho, si tienes suerte. En un festival están asistiendo relajados, con ganas de hablar y compartir; ¿qué mejor escenario? Sé que no están todos, y que no todo el mundo conoce a los productores, pero con esa finalidad damos identificaciones, y en el sentido de presentar a las personas entre ellas trabaja incansable la relaciones públicas del festival. Cada formato tiene sus virtudes y sus defectos; disfrutemos de la dualidad de oferta que tenemos sin exigir a las ferias ser festivales, ni a los festivales ser ferias.

Un acierto que no se destaca, y que hasta hay quien lo ve como un inconveniente, es lo de dejar entrar a la gente gratuitamente. Efectivamente, había un porcentaje de visitantes que por razones de edad o gustos personales no compró vaso ni bebió cerveza. Demostrado el hecho de que había sitio para todos los 26.200 asistentes, lo veo como una gran virtud: los geeks cerveceros no podemos olvidar que somos una minoría, a la que obviamente hay que satisfacer, pero no todo está pensado para nuestro recreo. La tarea del BBF es de difusión, y para el festival (y para la cerveza, dentro de nuestro panorama) es tan importante el que se toma 60 cervezas distintas en todo el fin de semana que la familia que entra con un bebé para que la madre o el padre pueda probar una o dos cervecitas, mientras comprueba y goza del ambiente sano y de camaradería que se respira entorno a esta bebida nuestra.

Si una cosa me ha quedado clara después del fin de semana del 8 al 10 de marzo, es que el BBF somos todos: organización y empleados, pero también cada uno de los visitantes: desde el que se pasa una hora para ver qué se cuece al que quiere estar dentro hasta cuando se monta. Es gracias a todos que podemos afirmar que se vivió un clima sano y agradable.

Por esa misma razón, me gustaría censurar a una minoría de personas que consideró, con desfachatez y talante totalitarista, que prevalecía su derecho a fumar al de las otras personas a no fumar; o en términos más graves, a la seguridad de los demás. Individualismo y falta de ciudadanía, sin duda. El hecho es que de los cuatro accesos a la Cúpula, se habilitó uno para que los fumadores pudieran hacer su pitillo entre cervezas sin tener que salir del recinto; pero en el momento de máximo apogeo (el sábado por la tarde) se tuvo que deshabilitar el espacio por razones obvias de seguridad, a fin de habilitar una segunda salida por si las moscas. Entiendo a la persona que le supone una molestia tener que elegir entre saciar sus ansias fumadoras y seguir disfrutando del festival dentro, pero ni entiendo ni quiero entender a los que se toman la justicia por su propia mano. La medida sólo fue de aplicación durante unas horas: si alguien es incapaz de aguantarse un par de horitas sin su vicio, le recomiendo con total seriedad que apueste por acudir a sesiones de rehabilitación.

Consideraciones de esta índole a parte, creo que, en general, el festival se ha gustado y ha gustado, dando una imagen global positiva e integradora, apartada de mega-fiestas y macro-botellones; colocando la cerveza como un producto cultural más en la amplia oferta de la ciudad condal: acercándola al público general, pero sin olvidar a los incondicionales. Sólo estamos ante la segunda edición, y la sensación de solidez y control que se respiró en todo momento (y que contrasta con la de la primera edición) sorprende positivamente por la magnitud del evento. Del primero al último, incluidos por supuesto cada uno de los asistentes, podemos felicitarnos por ello.



El siguiente paso, que estaba previsto para este post, será el de hacer balance como responsable de Actividades. Próximo episodio en vuestras casas, estimados lectores. Admiro la paciencia y capacidad de superación que todos algunos mostráis al leeros mis posts enteros, y es para daros algo de descanso que no quiero alargarme más por hoy.

Hasta la siguiente entrada, ¡pues! Salut i birra!

miércoles, 6 de marzo de 2013

La lista del BBF (II): Anti-Crisis

A diferencia del anterior post, en sólo 2 días y algunas horas estaremos de lleno en la segunda edición del Barcelona Beer Festival. También, contrariamente a hace una semana, mi cabeza anda mucho más descargada respecto al festival: queda margen para el error en algunos detalles, pero el trabajo previo más gordo ya está hecho. Quedará rematar la buena faena de todo el equipo este fin de semana.

Con todo, tal como prometí, me dispongo a hacer otras dos listitas de cervezas a probar durante el festival. Como ya dije en el primer post de esta serie de dos, las birras que expongo son en base a mis predilecciones personales, sin otra consideración que la buena relación calidad-precio, dado que para la ocasión me centraré en las cervezas Anti-Crisis; oséase, las que valen sólo 2 fichas.

Análogamente a la primera parte de la serie, propongo una lista en base a mi experiencia previa, y otra en función de lo que tomaría como asistente, sin haberlo tomado anteriormente, caso de que pudiera pillarlo durante las horas que pasara en el recinto. Asimismo, dado que hay un elevado porcentaje de cervezas a 2 fichas, voy a procurar que haya un poco de variedad estilística.

Pues venga, a por ellas. Si la crisis está haciendo estragos en la economía familiar pero sois incapaces de renunciar a una cita como el BBF y a una oferta de 302 cervezas; o si queréis combinar algunos pepinos con cervecitas de precio más moderado; o si estáis currando y no tenéis nada mejor que hacer que leer mis tonterías (sí, hay gente así de desesperada...); o si... en fin, que aquí van mis recomendaciones.


12 Cervezas Anti-Crisis que recomiendo:
  • Beer Here Dark Hops: que esta Black IPA danesa valga dos fichas es un regalo. Sabrosa, equilibrada y bien lupuladita, con un punto ahumado que pocas cervezas de este estilo nos ofrecen. 8,5 grados de intensas sensaciones.
  • Buxton SPA: las cervezas británicas están viviendo un principio de momento dorado en nuestro país. Esta Golden americanizada con Citra hará las delicias de los hopheads, pero con ese carácter de las islas que empieza a gozar del reconocimiento que merece.
  • La Pirata Black Block: desde Súria, Aran y Eric Leon presentan esta Imperial Stout, que ha ido generando admiración gracias a su generoso cuerpo y la intensidad de su sabor. Último barril, en el BBF; yo no me lo perdería.
  • Guineu Riner Extra: vuelve la hermana mayor de la Riner, con un lupulazo Amarillo fresquísimo en el sí de una birra que se bebe sola, genialmente equilibrada. De esas cervezas que esperas que algún día sean fijas... (los que tenéis que pillar la sutil indirecta, pilladla por favor).
  • Holz Tripados: cualquiera de las tres cervecitas que tendremos de esta buena gente de l'Hospitalet serviría, realmente. Birras bien trabajadas, muy lupuladitas en general; muy gustosas. Por dos fichas, ¿qué más quieres?
  • La Vella Caravana Dunkel Dunk: para que luego digan no se qué del trigo. Oscar Silva lo trabaja rebién, y esta Dunkel Weizen está de rechupete. Fresca y con una alta bebilidad. Puede ser una buena birra para empezar el festival.
  • Les Clandestines Gaianada 1921: probé esta clandestina a finales de 2012, y me pareció una IPA perfecta para comer: es sabrosa, pero no condiciona la boca excesivamente; limpia, pero no es astringente. Suave, bien hecha. ¡Ya sabéis qué tomar al mediodía!
  • Meantime Yakima Red Ale: el año pasado me enamoró (de hecho, hasta tuvo su Premio Birraire). Un festival de flores en la boca, con un contrapunto caramelizado más que interesante. De gran bebibilidad, para hacer una sesión interminable.
  • Naparbier: la que sea de las tres. Aunque, por novedad, apostaría por la SAI o la Pumpkin Tzar. ¿Qué eliges entre una Saison fresquísima y una Russian Imperial Stout con chili habanero? Probablemente ambas...
  • Slaapmutske Hop Collection: ¿Goldings, Tettnanger o Challenger? Elige el lúpulo que quieras, que las tres son una maravilla más de los belgas del gorrito de noche. Y con estas variedades, un redimensionamiento de la cerveza belga, que a veces también apetece.
En la lista preliminar, estaban la Dougall's 942 y la Marina Red Devil. No quería repetirme, y por eso han quedado las demás. Pero vamos, ¡recomendadísimas a quien no las haya probado! Quien las haya podido probar ya sabe de lo que hablo.


10 Cervezas Anti-Crisis que, si tengo ocasión, voy a tomar:
  • Ales Agullons Veritaine: Pale Ale monovarietal de lúpulo Northern Brewer. Se me escapó en la última feria de Mediona. Si no pasa nada raro, no volverá a ocurrir. Una birra de Carlos no me la dejo pasar así como así.
  • Anchor Zymaster Mild Ale nº2: la única Mild que no he probado del festival (hecha por una cervecera de San Francisco; curiosidad la tiene). Quienes conocen bien mis debilidades cerveceras saben que no puedo dejar escapar este tipo de birras.
  • BernatBeer Don Diego: el año pasado no pude probar la BernatBeer presente. Me han hablado bien de sus birras; esta AIPA está en mi wishlist fija desde que supe que se pincharía. ¡Veremos qué tal!
  • Birralta Maduixet: desde el Maresme, nos llega esta cerveza afrutada (con fresas frescas) que pude semi-probar y me dejó buenas sensaciones. Me apetece un vaso entero para ver qué tal; ¡aviso que ésta no la comparto!
  • Marina Black Festival: no es por obsesión, no es por vicio. Sí: pruebo las novedades de Kevin y Pep de manera incondicional; pero es que generalmente me llevo muy gratas impresiones de lo que tomo. Negra, pero de corazón verde...
  • De Dochter Finesse: su hermana Noblesse pude probarla hace un mes y algo, y se ha colocado entre mis favoritas de 2013. Quiero probar más de estos belgas, y una Tripel siempre entra bien. ¿O no?
  • Kocour Gypsy Porter: cerveza venida desde la República Checa, hecha por Kocour, Gazza Prescott (Steel City) y el compañero blogger Pivní Filosof. Aunque sólo fuera por este último detalle, seguro que la probaba; pero encima pinta cojonuda por lo que me ha llegado.
  • Monarchy of Musseland Grätzer: de estilo original polaco, esta cerveza se presenta como una de las rarezas del festival, siendo la totalidad de la malta utilizada en su elaboración de trigo y ahumada. La cosa promete.
  • Reptilian Lagarto Barbudo: una Amber improvisada de Isaac y los vallisoletanos de Blow. Ya he dicho muchas veces que con estas cervezas voy a ciegas, y no quisiera hacer una excepción en este caso.
  • Barcelona Ordinary Bitter: por último, ¿cómo no probar esta nueva cerveza de Steve Huxley, hecha en Fort? Además, la receta tiene su historia detrás. Seguro que, entre cervecitas, él tendrá el placer de contarla a todos.
Como birra complementaria, pondría la Hops and Hopes 2013, la cerveza del festival, Pale Ale monovarietal de lúpulo Summit elaborada en Masia Agullons bajo la supervisión "de un adulto y de su hijo". Decir que en algunas de las actividades que están programadas durante el festival habrá una H&H 2013 de cortesía para tener un breve momento social distendido.

Así como otras veces hay quejas (razonables en muchos de los casos) acerca de los precios de ciertas cervezas locales, creo que en esta ocasión podemos estar contentos y agradecer a nuestros productores que haya tantas referencias a precio de 2 fichas. Para mí, éste es el camino; mejor vender 10 a 2 que 5 a 4. Creo que era justo mencionarlo.


Pues nada, que sólo con que a una sola persona le sirva de algo, me doy por contento. Como ya dije, y aunque no me guste condicionar a nadie, ante 50 tiradores de birra entiendo que haya quien se pueda agobiar y no saber qué pedir. Desde aquí, esta pequeña ayuda basada en lo que recomendaría a mis amigos si me preguntaran dentro del festival. No son las mejores, ni las peores; son las que, con pocas horas de descanso, me ha parecido que cumplen (o deben cumplir) con las tres B's (bueno, bonito, barato) holgadamente.

Espero poder estrechar la mano y echar unas birras con alguno de vosotros durante el BBF. Que disfrutéis del festival; ¡yo os aseguro que voy a hacerlo! Salut i birra!

lunes, 4 de marzo de 2013

Gacetilla Cervecera XVI

Llegado marzo, volvemos con el nuevo número de la Gacetilla Cervecera. Este mes nos hacemos eco del arranque la temporada de ferias y festivales, y en este contexto Kevin y Pep Andreu (Cervesa Marina) nos hablan de presente y futuro en una breve entrevista. Asimismo, conocemos los primeros detalles de lo que será el festival Birrasana 2013, que se celebrará en Blanes el 27 y 28 de abril.

Pero la Gacetilla de este mes viene cargada de otros artículos, que tratan de naufragios y tesoros, de los ingredientes de la cerveza, de coleccionismo y escapadas, nuevos negocios, usos alternativos para las botellas de cerveza, barricas de roble, crónicas de eventos variados y novedades cerveceras recientes.

En este número también hablamos de libros, abriendo la editorial con dicha temática. Por último, como no, tendremos nuestra receta cervecera de la mano de Pep Nogué y la tira cómica de Pedro Gómez, que estrena las nuevas historietas de "Botellines".

Esperamos que os guste y que disfrutéis de los dos apasionantes meses que nos vienen por delante.



No dejéis de pasaros por www.gacetillacervecera.es para consultar ediciones anteriores o bajaros PDFs y/o ePUBs.

Salut i birra!