Cerveza en Canadá (X) - Clock Tower Brew Pub

Si una serie de posts ha sido especialmente irregular en este blog está claro que ha sido la de los brewpubs visitados en mi viaje del pasado verano a Canadá. Pocos seguidores han tenido, y encima les he maltratado.

Para más inri, ahora que en principio estábamos a una entrada de la conclusión, me di cuenta al repasar los acogedores locales que nos sirvieron para descubrir algo más sobre la cultura cervecera canadiense de que me había olvidado una visita que hicimos, ni más ni menos, en la capital del enorme país norteamericano. Por eso, habrá que hacer un ejercicio de viaje en el tiempo para plantarnos al final del post IV de la serie, en el que aseguraba que nuestras aventuras cerveceras por Ontario habían terminado. Faltaba ésta.

Y es que después de que comiéramos en Kingston, nos fuimos a visitar la zona de Thousand Islands, un archipiélago con 1.864 islas distintas situado en el río Saint Lawrence, en la frontera entre Canadá y Estados Unidos. Después de un relajado paseo en barco, cogimos nuevamente el coche y subimos hasta Ottawa, donde aún tuvimos tiempo de disfrutar de lo que quedaba de tarde-noche. Al día siguiente, visitamos la relativamente pequeña capital canadiense, viendo el espectacular cambio de guardia en el Parliament Hill, con gaitas a ritmo de Going Home de Mark Knopfler; algo que sigue emocionándome cuando lo recuerdo.

Para comer, cerca del Major's Hill Park, nos dirigimos a Clarence Street, donde según nuestra guía encontraríamos un brewpub con una Raspberry Wheat digna de ser probada. Que las guías de viaje presten atención a lo cervecero no es tan habitual como algunos querríamos, así que en un acto de agradecimiento a los autores decidimos hacerles caso y visitar el local de Byward Market de Clock Tower Brew Pub.


Clock Tower Brew Pub:

Llovía; poco, pero lo suficiente para que fuera molesto y que tuviera que cubrir la cámara de fotos con mi camiseta; de manera que entrar en un local empezaba a ser apetecible. Bajábamos por Clarence Street y cada restaurante/pub que dejábamos atrás tenía bastante buena pinta. Incluso vimos otro brewpub, pero seguíamos fieles a la idea de ir a lo que íbamos. Al ver la imponente fachada de madera y ladrillo del Clocktower, vimos que haber sido fieles al criterio de la guía había sido un claro acierto.

El pub en sí se presentaba bastante amplio, con mesas para todos los gustos tanto en el interior como en la fachada y el precioso patio de detrás del local. No era el momento del día de mayor afluencia, sin duda, pero en el interior del sitio se congregaban una serie de personas que presumimos serían clientes habituales, pues tenían mucha interacción con la barra, y no parecía que tuvieran intención de dejar de disfrutar de las cervecitas de la casa en breve. Salvando las distancias, recordaba el ambiente de un pub del Reino Unido, aunque con un toque moderno importante, y con ubicación en una zona predominantemente turística.

La oferta gastronómica tenía un claro talante británico y nosotros, una vez acomodados en una mesa de madera, no dudamos en apostar por un Fish & Chips que resultó ser delicioso, y al que sólo le faltó la clásica salsa de guisantes para ser memorable. En cuanto a cerveza, Mrs. Birraire atacó, tal como esperaba, la Raspberry Wheat; mientras que yo, por mi parte, me dispuse a testar hasta qué punto la Wisharts Bitter cumplía dentro de su estilo.



La primera, sin sorpresas, una cerveza triguera refrescante con un toque semi-acidillo agradable, y un suave sabor propio de las frambuesas usadas en la fermentación. En cuanto a la WB, tuve una de las grandes sorpresas cerveceras del viaje: de color cobre y con una buena corona de espuma, de nariz floral britántica con toques ligeros a fruta, madera, caramelo y frutos secos. Bastante amarga en relación a lo que esperaba, con carbonatación y cuerpo ligeramente superior a una Bitter clásica. Muy bebible, suave y sabrosa, de final seco agradable.

Después de planear nuestros próximos pasos, ya en vistas a dejar la provincia de Ontario en dirección a Québec, no pude resistirme y pedí la Bytown Brown. Si un estilo, generalmente, acumula decepciones en mi historial birraire es precisamente el de las Brown Ales; me cuesta horrores encontrar una que me satisfaga plenamente. Pero en esta ocasión no tuve otra que disfrutar como un enano con mi brown, que es top-5 del viaje sin lugar a dudas, y de las mejores cervezas que pude tomar el año pasado. ¡Que nivelazo en Clock Tower! De espuma marchita, en nariz y en boca sorprendía por su perfecta armonía entre los toques de maltas de tendencia oscura, que regalaban matices de chocolate, café largo, madera y frutos secos a tutiplén, equilibrados por un contrapunto floral. Riquísima; menuda lástima no tenerla por aquí.


Como ya es costumbre, antes de irnos quisimos admirar el local, repleto de detalles que merecen unos minutos de atención: como los cuadros con fotos de la maquinaria cervecera, que se encontraba una planta por debajo de la que nos encontrábamos; o su imponente barra de 15 tiradores distintos (uno de Guinness, los demás propios), la preciosa decoración personalizada con los logotipos de sus propias cervezas, o la zona llena de relojes de pared que está al lado de la entrada al amplio y agradable patio que, por cuestiones climatológicas, no pudimos disfrutar.

Para rematar un mediodía de goce cervecero, mi yo coleccionista también tuvo su premio particular: unos atractivos posavasos de cada una de las cervezas de la casa, que me ayudó a buscar, con empeño, la simpática camarera que nos había atendido de maravilla durante nuestra estancia, y que entre risas nos soltó algunas palabras y frases hechas en castellano (que no voy a reproducir) al saber que éramos de Barcelona.


Así, con la satisfacción de haber conocido otro rincón de mundo de los que uno recuerda con cariño (ya tiene coña que me dejara de postear sobre él), sintiendo que pagó la pena buscarlo y pasar un rato dentro disfrutando de su oferta ocioso-gastronómica, partimos con nuestro fantástico coche hacia una de las zonas más remotas del viaje.

Salut i birra!


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