martes, 16 de abril de 2013

De partidarios, cotidianidades y curvas S&D...

(o de porqué obsesionarse con la artesanalidad o la industrialidad de un producto carece, en mi opinión, de sentido alguno).

Hace un tiempo que hay un tema me perturba algo más de lo habitual. No es precisamente poco frecuente que me encuentro con inputs del tipo:

1. "¡¡¡Que asco de cerveza!!! ¡Cómo puede la gente beber esta mierda industrial!"
2. "Se trata de una cerveza artesanal, natural y con ingredientes premium. Esto sí es calidad."
3. "La Franziskaner* es industrial; la capacidad de producción de su fábrica es enorme".
4. "La Franziskaner* es artesana; no está filtrada".
5. ...

(* por poner una).

¿Está rica, no? ¿Por qué preocuparse más?

Creo que os hacéis un poco la idea del tema. En su momento, ya hablé de la "artesanalidad" y la "industrialidad" de las cervezas, posicionándome en contra del término cerveza artesana (e industrial) dado que en mi opinión no aporta nada bueno, y su significado es francamente impreciso. Así que evitaré repetirme en la medida de lo posible.

Se podría decir que lo que me dispongo a escribir no deja de ser una consecuencia de varios factores, entre ellos la obsesión que muchas personas siguen mostrando acerca de si una cerveza es artesana o no lo es, y de todos los comentarios, charlas, material gráfico y contenidos varios que se generan por una causa que, a mi juicio, es absurda e incluso peligrosa.

El caso es: ¿qué sentido tiene repetir y repetir lo malas y demónicas que son las cervezas "industriales"? Análogamente: ¿por qué elevar al nivel de bebida sagrada, pura e incorrupta las cervezas "artesanas"? ¿Habrá casos de todo, digo yo? Excepto en el caso de productores (y aún así me parece una práctica dudosa), no consigo ver qué impulsa a un particular a criticar ferozmente y con recurrencia una cerveza o grupo de cervezas que muy probablemente tengan un coste bajo en dinero, ya que han sido producidas de forma más barata (por economías de escala, pero también muchas veces por ingredientes y procesos).

Adicionalmente, me pregunto por qué muchas de estas mismas personas andan tan preocupadas con los adjuntos y demás ingredientes "corruptos" (esos, como el arroz, que sólo pueden utilizar fehacientemente De Molen o Mikkeller) de algunas cervezas si después puede que se coman, tan tranquilamente, pastillas de sopinstant, tomate frito de lata o yogures de grandes empresas (¡industriales!).

Por mi parte, el caldo lo preparamos en casa, así como los sofritos; y los yogures los compramos a unos lecheros del pueblo. El tiempo (y, no siempre, el dinero) que invierta de más en ello para mí lo vale; pero para mucha otra gente no. Y es totalmente comprensible y respetable que sea así. No soy mejor que nadie porque mis hábitos de consumo sean éstos y no otros (aunque mis sofritos sí son mejores, os lo aseguro).

Di que sí, campeón.
En todo lo que no es cerveza, cada cual elige los productos que presentan, entre otros aspectos, una relación calidad-precio que está dispuesto a asumir: ¿por qué con la cerveza debería ser distinto? Miremos el queso por ejemplo. Si uno va al súper y su queso ideal es El Ventero: paga su precio, se va a casa y se lo come a gusto. A otro uno, El Ventero le parece soso y homogeneizado, y prefiere comprar un queso tierno cojonudo que hace una empresa de lácteos de su comarca; pues igual: paga su precio, se va a casa y se lo come a gusto. El consumidor 2 habrá pagado más que el otro por un queso que para él tiene un valor más elevado que El Ventero por sus propiedades concretas; al consumidor 1, contrariamente, le basta con su queso de siempre, que es más asequible y que puede encontrar cómodamente en un establecimiento cercano.

En esta ficción rápida, patillera e incompletamente analizada... ¿hay alguien que sea tonto? Ambos posicionamientos ante un queso tierno son válidos, y ambos consumidores están contentos con el rendimiento que les da su marca de queso por el precio que han pagado. ¿Todo bien, no? ¿O debería el consumidor de queso de la comarca colgar fotos de como tira queso El Ventero a la basura, mientras se burla del oscurantismo del consumidor 1? ¿Que absurdidad, no? Pero, sin embargo, en el terreno de la cerveza parece que en ocasiones nos comportamos absurdamente... Serán los IBUs.

No podemos pretender que a todo el mundo le interese el queso de pequeñas empresas lácteas como para
pagar su precio más elevado, y no se debe juzgar a la gente que no lo consuma como ignorantes o paladares rasos: son sus gustos y sus preferencias. Cada cual invierte dinero en aquello que cumple con sus expectativas en función del esfuerzo que le ha costado obtenerlo. Todos tenemos, en cada producto consumible, una exigencia de calidad-precio determinada.

Después de que el SWOT triunfara
en el anterior post de opinión,
tocaba otra imagen-fantasmada.
Enlazando ésto con un post de Max Bahnson, ¿debería el precio dejar de ser un elemento para comparar cervezas? No; totalmente no. Es sin duda un factor determinante, en especial para todos aquellos que no son geeks cerveceros, que no debemos olvidar son la grandísima mayoría de consumidores. Las curvas de oferta y demanda no son sólo gráficos pintorescos para las clases de microeconomía: reflejan una realidad simplificada; un mercado, como el de la cerveza y todos los demás. No es racional argumentar que el precio no es un elemento de comparación determinante (cosa distinta es que no sea el único).

Cojamos el ejemplo de mis estimados progenitores. Sin ser propiamente birraires, hace tiempo que gustan de tener una pequeña selección de cervezas en casa, tanto para ellos como para quien les visite. Excepto en ocasiones muy especiales, compran la cerveza en el supermercado, ya que las pueden obtener en el mismo recinto donde adquieren muchos otros productos. La mayoría de ellas andan a un precio que ronda 1,30€: ideal para mis padres, que disfrutan la cerveza alemana y belga por lo general, pero que no buscan grandes extravagancias, ni están dispuestos a pagar más dinero. A ellos ya les complace su elección. No seré yo el que les haga cambiar sus preferencias, ni el que les enseñe el -presunto- "camino" a su salvación birraire.

¿Para mí? Pues obviamente lo que me cueste vs. lo que me guste es fundamental, aunque voy a valorar otros muchos aspectos. Excepto en algunas contadas ocasiones, la comodidad o facilidad de obtener una cerveza no será uno de mis factores principales. Contrariamente, el uso de ciertos ingredientes, elaboraciones de países con una tradición que admire (o que desconozca) o algunas ediciones especiales pueden hacer que mis preferencias se decidan en un punto de equilibrio distinto al de mi relación calidad-precio más rígida. Ayudar al cervecero local que se lo está currando, y por ende a la industria cervecera de aquí, puede asimismo ser importante en mi decisión.

Yo soportaré una calidad-precio inferior a mi mínimo cuando valoro otras cosas adicionales que me puede aportar un producto, y en el caso de la cerveza, porque es mi gran afición, muchas veces se trata de algo tan simple como que hay cosas que quiero probar y punto. Pero mi caso no es representativo: una parte muy importante de mi ocio es la cerveza como tal, mientras que para el 90 y largo % de los consumidores de cerveza, la bebida es un complemento dentro de sus actividades de ocio.

"Espera Birraire, más arriba has dicho que "la causa" puede ser absurda pero... ¿¿peligrosa??".

¿Son artesanas? ¿No lo son? Parecen
filtradas... mmm...
Sí; le veo muchos inconvenientes (entre ellos algunos temas más profundos que ahora no vienen al caso). Creo, por ejemplo, que toda esta causa contra las "industriales" crea una distancia y una división innecesaria entre los que son consumidores de unas cervezas de más alta gama (para decirlo de alguna manera) y los demás. Se trata de que estemos todos juntos cerveza en mano, ¿no? A su vez, hay quien se lanza a repetir dichos mensajes para aparentar sapiencia, fomentando el snobismo que tanto criticamos del mundo del vino y que se va instalando felizmente en nuestro mundo cervecero sin que casi ni nos demos cuenta, mientras todo sirve como excusa para que el precio de la cerveza vaya subiendo en algunas producciones. Está claro que a algún famoso productor le ha salido bien la jugada, en términos de márketing, de grabar vídeos y difundir imágenes de desprecio radical a cierto tipo de cervezas. Pero ¿qué carajo gana un consumidor repitiendo esta misma actitud? Ganar no sé, pero perder se me ocurren varias cosas que me voy a ahorrar.

Por si fuera poco, con toda la tontería molona de ser el que sabe más por criticar las cervezas "indignas", también se nos va inundando el panorama de gente que quiere aprovechar el tirón de la cerveza "artesana" porque al parecer "está de moda" o porque ven posibilidades de negocio, en ocasiones sin ni siquiera disfrutar de la cerveza como bebida, o saber entre nada y muy poco acerca de ella. Todo esto, a parte de ser vergonzoso, tiene el peligro de tirar por la borda el trabajo de gente que está haciendo las cosas bien: sea por generalización en la valoración de las cervezas alternativas respecto de las ""normales"", o por pura y simple falta de apreciación verdadera del producto por parte de los paladares que, en principio, han abandonado el neofitismo.

En realidad, todo es tan sencillo como que todo lo que cueste una cerveza en tiempo, dinero, desplazamientos, etc. sea una inversión razonable que permita, en última instancia, disfrutar de la birra. Conozco muchos madrilenos que disfrutan de lo lindo con su caña de Mahou. ¿Son la inmensa mayoría de los madrileños unos tarugos, a caso? ¿Llevan toda la vida haciendo el primo y vamos a tener que salvarles, nosotros, de su ignorancia? Incluso en los libros del reconocidísimo Michael Jackson se habla de cervezas que tienen la etiqueta de "industriales". Y no sólo se habla de ellas, sino que se incita a que el cervecero las pruebe también, destacando sus cualidades. Cada cerveza tiene su público y su momento.

Otro tema sería que estuviéramos como hace unos años en cuanto a oferta cervecera. Yo, por ejemplo, me quejo apasionadamente del menú que nos ofrecen a la hora de comer en mi oficina: estaría dispuesto a pagar más por una calidad mayor, y más teniendo en cuenta que esta comida es mi alimento durante los días laborables, que son 5 de 7. Pero no hay elección, y me jode enérgicamente. En cervezas, actualmente, tenemos la suerte que no tengo yo entre semana: podemos elegir de lo barato a lo caro, en función de lo que nos apetezca, y con una creciente facilidad dado que cada vez más establecimientos apuestan por tener un mínimo de oferta cervecera. Luego... ¿por qué tanta tontería?

"Me gusta"

En resumen, que no le veo sentido a los partidarismos. ¿Mi opinión? Que cuanto daño han hecho las redes sociales, que crean "fans" de todo y de nada, y que radicalizan posiciones y generan prosélitos de cosas tan cotidianas y banales como productos de consumo. Como la cerveza.

23 comentarios :

  1. La intención es crear una falsa antinomia. O comprás A o comprás B. B te dice que A es una mierda porque está en una posición de inferioridad respecto de A (caso Pepsi vs Coca-Cola).

    El productor que vende la marca "cerveza artesanal" (que puede que no esté del todo convencido de la calidad de su producto) necesita demonizar a las cervezas "industriales" con el viejo y cansino cuento de los aditivos y los adjuntos y la mar en coche para poder así justificar precios en ocasiones desproporcionalmente elevados en relación con la calidad, al tiempo que le hace sentir al consumidor que, de noble que es, le está proprocionando una serie de conocimientos (muy vagos, en su mayoría, vale aclarar, y a veces hasta rozando la desinformación) que el "enemigo" siempre va a ocultar porque son malvados y gustan de engañar al público.

    Marketing, puro marketing, y bastante efectivo ya que parece que las levaduras de las sagradas y evolucionantes cervezas sin filtrar ni pasteurizar causan que algunas personas pierdan parte de su capacidad de pensamiento crítico.

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    1. Está claro que es una estrategia de márketing; un poco patillera y miope, a mi parecer, pero que condiciona el pensamiento de muchas personas, que es al fin y al cabo lo que casi toda empresa y estado pretende.

      El porqué una persona tiene que hacerle campaña a las empresas ya se me escapa.

      Gracias por tu comentario Max. Un saludo.

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    2. "El porqué una persona tiene que hacerle campaña a las empresas ya se me escapa."

      Eso, y el fervor casi religioso que la marca "cerveza artesanal" despierta en cierta gente es algo que a mí también me cuesta entender...

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    3. Mi mejor aproximación a estos misterios es lo que pongo al final del post: el daño que han hecho las redes sociales (entre otros fenómenos) a nuestra sociedad.

      Parece que ahora, cuando te gusta algún producto, tienes que alistarte como fanático de éste, y declarar a los cuatro vientos lo bueno que es y lo malo que son todos los demás.

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    4. Yo creo que existe desde antes que las redes sociales. Lo que ahora sucede es que todo parece más ruidoso, que todos buscan que su opinión sea validada por los demás.

      A mí, en lo personal, me cansó. Yo tomo cerveza, la haga quien la haga. Prefiero a los productores más pequeños, pero es algo común a la mayoría de lo que consumo

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  2. De acuerdo en casi todo. Y digo en casi porque entiendo la posición extrema de meterse a saco con las grandes en varios casos:

    A) Estrategia de marketing. Es valida. Las propias grandes lo hacen con sus productos "premium"o diferentes. Si funciona y has invertido dinero que está en jeugo, adelante. B) Los consumidores: si opinan que la cerveza industrial es una caca, son libres de decirlo. Tengan o no razón. C) La crisis. Estamos harto de los poderosos, y en España, las grandes marcas representan todo lo que no nos gusta de la sociedad capitalista. Y D) Animus jocandis. Es divertido generalizar y decir burradas y meterse con alguien. (Y el panorama cervecero micro español no está preparado para las críticas y las bromas, asi que es más fácil meterse con cruzcampo, que solo ofende de Despeñaperros para abajo, jejeje)

    Pero vamos, que estoy jugando un poco a "Abogado del diablo". Buenas reflexiones, Joan. Un abrazo.

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    1. ¡Buenas Rodrigo! Por puntos también te voy a responder:

      A) Para las empresas OK. ¿Pero qué saca un particular de "meterse a saco" con una macro?

      B) Una cosa es ser libre de decirlo, con o sin razón, pero la otra es si hace falta decirlo o no. Una cosa es si tienes un espacio en el que vas publicando opiniones y resúmenes de productos que consumes; aquí, cada uno con sus gustos que opine. Otra es, sin más, sacar fotos o poner comentarios que no aportan nada, y que no dejan de reflejar que las mentes detrás de ciertas estrategias de márketing son más poderosas que las de las personas que repiten como un lorito lo que se espera de ellas.

      C) Me han venido a la cabeza imágenes de desorden civil, con música de The Clash sonando de fondo. Jajaja, ésta podría llegar a verla.

      D) Prefiero, personalmente, hacer un buscaminas que expresar una opinión poco constructiva sobre una cerveza que me ha costado poca pasta.

      D bis) Debo darte la razón de que el panorama micro no parece estar preparado para las críticas. Y sería bueno para todos que esta tendencia cambiara a corto plazo.

      Un abrazo abogado ;-)

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  3. Bien dicho! Hace más de un año nos posicionamos al respecto:
    http://www.barcelonabeerfestival.com/2012/?p=2832&lang=es
    PD: Eso no quita que como dice el jardinero, de vez en cuando sea divertido echarse unas risas a costa del poderoso ;)

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    1. ¡Pues se me había escapado esta entrada! Ahora las mentes conspiratorias podrán pensar que estoy dando eco a las opiniones oficiales del BBF :-). He perdido la independencia; soy un vendido.

      Sobre la PD, si entra dentro de la acepción C) puedo llegar a estar de acuerdo con matices.

      Una abraçada Mikel.

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  4. Estupenda reflexión Joan. Comparto gran parte de lo dicho en el post y en los comentarios anteriores pero por añadir algo creo que hay dos puntos clave en todo esto:

    - Nuestro panorama microcervecero está muy verde. Sí, es una obviedad, pero algunos se equivocan y pierden el tiempo fijando como enemigo a las macros en lugar de preocuparse únicamente de hacer buena cerveza como tantas veces hemos comentado. Ya se sabe, cuando no tienes razones por ti mismo lo mejor es desprestigiar al otro, y aquí es donde surgen los posicionamientos pro-artesanos vs. pro-industriales. Y digo que está muy verde la cosa porque es cuestión de tiempo que algunas micros vayan creciendo y ocurra lo que en USA, que las grandes micros sean objeto de críticas al igual que lo son las macros ahora. Mira sino cuantos debaten sobre si Sierra Nevada es o deja de ser una craft por su enorme producción cuando casi nadie discute su calidad. El día que desaparezcan ciertas etiquetas y prime la calidad del producto iremos mejor, mientras tanto, por desgracia ser ferviente seguidor de lo artesano es más formar parte de una moda que de querer un producto de mucha mayor calidad (en Valencia no paran de salir nuevas empresas mes a mes que demuestran que lo que digo es cierto).

    - Luego está el tema del dinero. Aquí, al hablar de artesano vs. industrial, nos encontramos una distancia muchas veces insalvable en cuanto a su precio. Quizás para quien toma cerveza de forma ocasional no lo sea, pero para quien quiere tomarse todos los días su cerveza posiblemente no pueda o no quiera permitirse pagar ese euro (como mínimo) de diferencia ya que las cuentas no salen a final de mes. Luego vas a otros países y esa diferencia no lo es tanto y no tienes el problema a la hora de posicionarte en uno u otro bando, simplemente eliges la cerveza que te apetece y no piensas en si Duvel o Schneider serán industriales o pamplinas por el estilo.

    Para terminar, una pregunta: ¿es más snob el que compra algo porqué es más caro sin preocuparse por su calidad que quien compra un producto preocupándose únicamente por si está etiquetado como artesano, ecológico, etc, etc, etc...?

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    1. Gracias por tu aportación, Pau :-).

      Estoy muy de acuerdo con tu primer punto, aunque lo que me sigue bailando es el porqué una persona con uso de razón se une al rebaño de ovejitas.

      Sobre el repunte de Valencia, por allí en medio del post hay una frase inspirada en casos como los que comentas. Seguro que tenía en mente alguna conversación contigo mientras lo escribía.

      En cuanto a la pregunta, yo te diría que ni el uno ni el otro deberían ser, forzosamente, snobs. No obstante, ambos demuestran que necesitan creerse lo que los departamentos de márketing les venden (con palabras biensonantes o a base de precios que pretenden aparentar calidad) por no tener ni pajolera idea de lo que están comprando. Esta reflexión tuya me recuerda una medición clásica y muy española sobre la calidad del vino: "oye, ¡que es una botella de 15€!". No hase falta disir nada más, que decía Bernardo :-).

      Salut!

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  5. En primer lugar, es un gran post, estoy bastante de acuerdo con lo que escribes y creo que este tipo de artículos son imprescindibles para dejar claro donde está el norte y la sensatez.

    Ahora, dicho esto, yo también pienso que es divertido criticar a la industria de turno con mi cerveza local en la mano.

    En una conversación en otro ámbito probablemente no sería tan radical, pero realmente me divierte hablar mal de ellas con gente que comparte mi hobby, (cosa que también hacemos con las llamadas artesanas) es como cuando en clase de ingeniería informática criticas a los de telecos, te diviertes aunque realmente les respetas.

    No le doy más importancia.

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    1. Buenas Álvaro, gracias por tu comentario.

      Con vuestros comentarios, empiezo a intuir que me estoy perdiendo algo de diversión y que en realidad soy un soso :-P. Insisto en que prefiero hablar de literatura o jugar al Angry Birds antes que dedicar más de dos adjetivos a un producto que no me complace.

      Dicho esto, a ver cuando echamos unas cervecitas por la capi :-). Salut!

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  6. ENHORABUENA POR EL POST JOAN, QUE AUNQUE PATILLERO, HACE QUE PENSEMOS EN NUESTRA ACTITUD PERSONAL A LA HORA DE AFRONTAR NUESTRO PANORAMA CERVECERO.
    LO DEL REBAÑO YA SABES, A LA GENTE LE GUSTA PERTENECER A ALGO Y SI ADEMÁS ESTO TE DA UN AIRE DE SUPERIORIDAD, PUES.....¡TRIUNFÓ EL MARKETING!
    YO SABES QUE SOY UN DEFENSOR A ULTRANZA DE MI QUERIDA FRANZISKANER, ME DA IGUAL QUIEN LA HAGA Y COMO Y SI ME SALE MAS BARATA ¡MEJOR!
    DEBERIAMOS ENCONTRAR LA CERVEZA EN SU PUNTO MEDIO DE PRECIO/CALIDAD, AJUSTANDO A MENOR PRECIO CUANDO LO NECESITA EL BOLSILLO Y DÁNDONOS UN GUSTO A MAYOR PRECIO CUANDO NOS LO PODAMOS PERMITIR POR LA RAZÓN QUE SEA.
    ME HAN DICHO DE UNA MICRO NUEVA EN MADRID QUE EN FÁBRICA SALEN LAS BOTELLAS A 1€ Y ME QUIERO PASAR. SI ESTÁN BUENAS, COMPRARÉ UNA O MAS CAJAS ¿PORQUE ES "ARTESANA"? NO, POR EL PRECIO, SIEMPRE QUE ESTÉ BUENA CLARO. ME VA A SALIR COMO UNA PREMIUM DE DAMM O SAN MIGUEL, PERO SI ME DA MAS CALIDAD, PERFECTO. AUNQUE SI NO ME DA ESA CALIDAD "EXTRA" POR MUY ARTESANA QUE SEA, LE VAN A DAR POR EL....
    HACE DIEZ AÑOS FLIPABAMOS EN LOS PASILLOS DE ALCAMPO CON LA CERVEZA DE IMPORTACIÓN QUE NOS LLEGABA, AHORA SOLO NOS EMOCIONAMOS CUANDO VEMOS UNA REFERENCIA NUEVA ¿QUE NOS HA PASADO? A MI COMO COLECCIONISTA, PUES ME TIRA ESO CLARO, ¿PERO NO ESTÁ BUENA UNA FRANZISKANER, ROCHEFORT, CHIMAY, LEFFE, AVENTINUS, ETC...? YO CREO QUE SI.
    RESPECTO A LO DE CRITICAR A LA CERVEZA ARTESANA NACIONAL, PUES YA SABEIS, SI ABRES LA BOCA TE DAN UNA CORNADA. Y ESTO EMPIEZA A PASAR TAMBIEN EN EL TEMA DE LOS LOCALES, LO VEN COMO UNA AGRESIÓN AL NEGOCIO. YA SABES PORQUE SE PUEDE CRITICAR A LA CRUZCAMPO, NADIE TE VA A DECIR NADA, ES DESAHOGO, JAJAJA.
    EN FINS, ME VOY A LLEVAR A LAS PEQUES AL COLE.
    BUEN POST NEN! ;)

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    1. Jeje, otro Franziskano :-). Interesante lo que comentas de la nueva fábrica madrileña. La cuestión, como bien apuntas, no debe ser si producen cerveza con una u otra etiqueta, sino si por lo que cuesta resulta un producto atractivo. Si además los tipos son majos, tienen una fábrica muy mona o son de tu mismo club de fútbol tendrás más vínculos positivos con ellos; pero calidad-precio marcará tus elecciones habituales.

      Y de lo que comentas de Alcampo, pues la verdad es que si nos ponemos radicales a una Chimay GR de 75cl no hay quien la gane: para mí es una birra insuperable, y su precio es bajo por lo que te llevas. Pero la variedad de cervezas, marcas y ocasiones hace que vayamos confiando en distintas birras, algunas de las cuáles podrían fácilmente ser de las que enumeras.

      Gracias por tu comentario Jorge. ¡Un abrazote!

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  7. ¿Sabés qué es lo más curioso de todo esto? Muchos artesanáfilos se jactan de ser conocedores, expertos, consumidores avanzados y demás, pero la realidad es que a menudo son tan rebaño como los consumidores de grandes marcas...

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    1. Cierto. Como bien dice JAB más abajo, no hay que ser talibán con temas como la cerveza, y la obsesión con que un producto es bueno por definición te lleva a ser rebaño, siendo sus pastores los que inventaron una idea desde el terreno del márketing. Hay blancos, negros y grises por todas partes.

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    1. He borrado el comentario porque era mi opinión personal, que incluyo en otro comentario más abajo. Sorry!

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  9. Buen post, con buenas reflexiones y buenas preguntas lanzadas al aire. A ver, ante todo, la premisa que yo suelo aplicarme a mi mismo, es no ser radical ni "talibán" respecto a un tema tan subjetivo como son los gustos y preferencias personales, por lo que no resultan especialmente de mi agrado aquellas personas que se dedican a menospreciar a aquellos que no comparten sus gustos o su modo de disfrutar la cerveza, tanto en un sentido como en otro. Está claro que la frontera entre lo que estamos acostumbrados a considerar como cervezas artesanales e industriales es un tanto difusa e inconcreta. Chimay, Schneider o Sierra Nevada se pueden considerar artesanales? Necesariamente tiene que ser mala una cerveza catalogada como industrial? Necesariamente tiene que ser cara una cerveza denominada artesanal? Todas las cervezas etiquetadas como artesanales son de mayor calidad? El hecho de que una cerveza no esté pasteurizada, ni filtrada aumenta su calidad? Las respuestas a todas estas preguntas es la misma: no, aunque cada una tenga su propia explicación.
    Cervezas malas las hay a montones tanto en un lado como en otro, en las grandes industrias/empresas y en las pequeñas. Actualmente, como ya sabrás, por mi dedicación profesional tengo la oportunidad de probar muchas cervezas, que los productores nos envían de muestras. No te puedes hacer una idea, la cantidad de cervezas que no merecen la pena. O que directamente llegan contaminadas.
    El consumidor es ante todo soberano y libre de decidir qué quiere consumir y qué no. Ahí decide cada uno, y opta por gastar aquello que considera justo de cara a beber unas cervezas u otras. Los que somos muy cerveceros y tenemos afán por conocer y probar cervezas de distintas procedencias, con diferentes tipos de maltas y lúpulos, y si además somos coleccionistas, asumimos unos costes mayores por lo general, a la hora de consumir cerveza. Ya que has usado una analogía con los quesos, te puedo sugerir otra. Tengo un amigo muy aficionado por el ciclismo. Hace algún tiempo decidió comprarse una bicicleta de montaña que valía más de 3000 euros. Jamás me habría planteado gastarme semejante cantidad de dinero en una bicicleta, porque no es lo que me apasiona. Para mi sería suficiente la bicicleta que tuviera de oferta el Decathlon, pero para él sí estaba bien invertido el dinero, y aquello que le ofrecía esa bicicleta le merecía la pena. El podía apreciar la diferencia de prestaciones y calidad que yo no era capaz. Pero ambas opciones son respetables. Allá cada cual. Con la cerveza y con otros productos gastronómicos sucede lo mismo. Ahora bien, el límite lo pone cada uno. El problema es cuando nos quieren dar gato por liebre, y ya sabemos que hay mucha gente que está intentando colgar una etiqueta de producto exclusivo, o gourmet a la cerveza, con el objetivo de aprovechar la cresta de la ola actual e inflar los precios.
    No soy enemigo de tomarme una caña de Mahou con el aperitivo en absoluto, pero no es lo mismo un producto que otro. No es lo mismo una Estrella Damm que una Westmalle Tripel. La segunda para mi ofrece una serie de matices y de sensaciones que no puede ofrecer la otra, y que justifica la diferencia de precio. La distancia en calidad es abismal, pero no implica querer menospreciar la primera. Si no sencillamente que no son el mismo producto. No es lo mismo el vino Don Simón, que un Protos. Con el Don Simón me hago una sangría o un tinto de verano bien fresquito que va de maravilla para la temporada estival, y el Protos me sabe a gloria con un buen chuletón en una comida con la familia un domingo.
    Pero hay una cosa en la que discrepo contigo. Sin ánimo de querer dar lecciones magistrales, ni resultar snob, ni hacer de evangelizador cervecero, me gusta hacer pública mi pasión por la cerveza, y enseñar a la gente que hay un mundo más allá de la caña de los fines de semana, y hacer cultura cervecera. No quiero cambiar sus preferencias, pero sí mostrarles que hay alternativas y otros caminos, y ellos serán libres de querer o no recorrerlos.
    Un abrazo!

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    1. Si "deso" te dejo el blog y montas un post ;-). Gracias por tu completísima respuesta JAB.

      La de la bicicleta es un muy buen ejemplo, como lo pueden ser unos zapatos de 400 pavos al que le va el mundo de la moda. Yo no comparto sus preferencias (tampoco podría (€)), pero las mías no tienen que ser mejores que las suyas, y esa persona disfruta de tener esa pieza calzada o incluso en el armario.

      Sobre el punto en el que "discrepamos" no veo en qué discrepamos, jaja. Yo estoy totalmente de acuerdo con lo que apuntas. Si lo comentas por el punto sobre mis padres, me refiero a que no les voy a decir que dejen de comprar cerveza del súper si es lo que a ellos les va bien. Otra cosa es que siempre voy abriendo alguna botellita especial para mi familia a fin de que disfruten, si les gusta, de alternativas cerveceras y de nuevas sensaciones.

      Y sobre hacer "cultura cervecera" hombre, desde los blogs más o menos todos miramos de difundir todo este mundillo. ¡Así que no discrepamos! O no he entendido el punto. Una de dos :-P.

      Gracias por tu aportación. Nos vemos pronto.

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    2. Efectivamente iba por el comentario que hacías respecto a tus padres poniéndolo de ejemplo. Vamos, que entonces al final, va a ser que no discrepamos, jejeje. Salu2!

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