Cerveza en Canadá (VII) - L'Inox Maïtres Brasseurs

Sigamos con mi irregular serie de posts dedicados al viaje de este verano pasado, que ya queda tan lejos pasadas las vacaciones de Navidad. No sé si os acordaréis, pero nos habíamos quedado en Saguenay, donde habíamos podido visitar La Voie Maltée. Después de dejar visitada toda la zona interesante de la región Saguenay - Lac Saint Jean, nos dirijimos ya a uno de los puntos urbanos más esperados del viaje: Ville de Quebec.

Nos encontrábamos en la que probablemente sea la ciudad más preciosa del país, con un permanente aire europeo que te acercaba al viejo continente mientras paseabas por algunas de sus preciosas callejuelas. Llegamos por la tarde, cansados, y después de relajarnos un rato en el hotel tuvimos la suerte de asistir a un espectáculo gratuito del Cirque de Soleil (Les Chemins Invisibles), del que cada verano interpretan un nuevo capítulo diariamente, para disfrute de los quebecois y turistas que pasan el mes de agosto en la preciosa ciudad francófona.

El día siguiente, tocaba visita intensa por cada uno de los rincones de Ville de Québec. Cerveceramente, no contábamos con referencias claras en cuanto a dónde acudir, algo que por enésima vez solucionó mi smartphone vía Google Maps. Así, entre alguna otra cosa destacable, vimos que cerca del hotel teníamos un sitio de comida rápida que nos encajaba fantásticamente para ir a comer al mediodía; y no lo pensamos dos veces.


L'Inox Maïtres Brasseurs:

Cuatro años después de que un servidor llegara al mundo, en 1987, tres amigos y entusiastas cerveceros (Pierre Turgeon, Jean André y Roger Roy) empiezan este negocio en un viejo almacén en el puerto antiguo de la ciudad de Quebec; una zona con una gran tradición cervecera en la población. Veintiún años después, el local cierra por traslado a un nuevo espacio en la céntrica y popular Grande Allée. Dicho local abriría en 2009; y tres años después, recibiría a Mrs & Mr Birraire.

Por lo que he podido leer, me habría gustado visitar el local original, pues parece ser que tenía un punto de autenticidad irrepetible. Sin embargo, el nuevo L'Inox goza de una gran popularidad entre los ciudadanos de Ville de Québec, que pueden disfrutar de las recetas clásicas y de cervezas de temporada o puntuales hechas en el mismo local, diseñado desde cero para dar un buen servicio en este sentido.

A mí el local me pareció muy bonito y moderno; pero era algo frío. No ayudó, me imagino, el hecho de que la oferta de comida fuera, básicamente, de perritos, patatas y nachos; así como tampoco el horario en que visitamos el establecimiento, que aunque registraba cierto aforo de gente no había un gran ambiente, ni mucho menos. No se puede negar, no obstante, de que la decoración estaba pensada al detalle, con una estética cuidada y desigual, de techo alto en buena parte de la sala, y con bonitos cuadros pintados por artistas-presuntamente-locales en muchas de las paredes; algunas de ladrillo, otras pintadas de negro o con ilustraciones. Y al fondo, una cristalera con una vista discreta e incompleta a la maquinaria.

Después de observar detenidamente el alargado local, con dos ambientes distintos en la planta baja y una zona más privada arriba, así como la barra, los tiradores y la pizarra con la oferta cervecera, nos sentamos en una mesita y echamos un ojo a la carta. Yo elegí una salchicha Nuremberg, a acompañar con unos nachos y las por cierto riquísimas patatas chip que te servían con la bebida. De beber, íbamos a probar tres de sus cervezas: Trouble-Fete, Trois de Pique y Dolce Vita Amber.

La primera es una witbier que se deja beber fenomenal, con un notable toque a frutos secos que no recuerdo haber encontrado nunca, ni en menor medida, en una cerveza de estas características. Aromática y sabrosa. Por su parte, la Trois de Pique cumplía muy bien como bitter inglesa. Floral y maltosa, fue una muy grata sorpresa, con un fantástico equilibrio que me hizo disfrutar mucho de mi bebida.

A continuación, fue cuando pedí la amber. La Dolce Vita no tiene nada que ver con las amber ales que generalmente encontramos por aquí, ya que presentaba un perfil más británico, ganándose mi aprovación y algo más gracias a sus notas de flores, suaves cítricos y toffee.

Todas ellas, como es de esperar en un brewpub, presentaban una frescura fantástica, desafiando las puntuaciones de ciertos portales de ratings cerveceros. Si me guiara por las opiniones que exhiben éstos, no habría visitado ni éste ni otros locales que me dieron muy buenos momentos durante el viaje. Si una cosa noté, y en el caso de L'Inox es flagrante, es que los canadienses son muy críticos con su cerveza; algo que no podemos decir a menudo aquí (aunque nos quejemos todo el día de contaminaciones y demás, somos muy patriotas en cuanto a cerveza). Esas mismas birras canadienses en nuestro territorio gozarían de un reconocimiento notable.

En cuanto a comida, no era ni más ni menos que un fast food; todo bien, pero sin ser un gran espectáculo. Claro que contamos con grandes referentes en casa de este tipo de establecimientos (Barcelona y alrededores está lleno de buenos "frankfurts"), y no es fácil despuntar.


Sin duda, lo mejor del local era su situación, sumado a la buena cerveza, que es lo que interesa al fin y al cabo. La Grande Allée está ubicada en una zona muy concurrida por locales y turistas, y por la noche el ambientillo es muy diverso y animado. De hecho, no se cabía dentro de L'Inox un momento que pasamos por fuera, ya entrada la noche.

El sitio es altamente recomendable: más para salir que para comer. Pero la calidad de la birra está ahí, y en general fueron de las que más satisfecho me dejaron del viaje. Fue realmente sorprendente.


En este punto de viaje, ya sólo quedaban tres brewpubs para visitar; dos de ellos ya estaban programados, y uno nos lo encontraríamos, nuevamente, de casualidad. Quedaba poco, pero fue un final intenso que espero poder darle la continuidad que merece, publicando los tres miércoles consiguientes a éste.

Salut i birra!

Comentarios

  1. Estoy desando leer el final, menudo viaje te has pegado jeje

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    1. No me puedo quejar :-). El final tiene un punto agridulce... y hasta aquí puedo leer, jeje.

      ¡Saludos!

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  2. Tengo que reconocer que de todos los locales de los que nos has hablado, quizás éste es el que menos apetecible se me ha hecho, no me preguntes el porqué... :S.

    Pero aún así dejas 2 perlitas que comparto plenamente: lo del sinsentido de los ratings de ciertos portales (sobretodo dos), y lo de que hay quienes se envalentonan fácilmente creyendo que estamos al nivel de muchos otros países en cuanto a elaboraciones... y falta... vaya que si falta...

    ¡Salut company!

    P.D. El último brewpub me imagino cual será, no? Lo del punto agridulce... jejeje!

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    1. Ei Pau! La hora del día no ayudó, pero a mí me resultó el más frío de todos. No obstante, en cuanto a birras, podría ser top-3 (te lo digo sin mirar las notas, pero mis recuerdos apuntan en este sentido).

      Las dos perlitas son así. Leyendo cosillas por la red y hablando con gente de allí, la verdad es que son muy humildes respecto a su cerveza. También cabe decir que la consumen de manera mucho más informal, sin darle más importancia que la que tiene. Supongo que es lo que tiene una entrada más normalizada y alargada en el tiempo del producto. Da mucho que pensar.

      Finalmente, respecto al punto agridulce, deduces bien de qué brewpub se trata ;-). Salut!

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  3. Ya estaba echando de menos esta serie de post. Como siempre muy interesante.
    Y efectivamente las opniones de esos websites no muy acordes a lo que nos cuentas en esta entrada.

    Felicidades por la experiencia

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    1. ¡Gracias Teddy! Me sorprendió el contraste entre lo que noté yo y la opinión generalizada en los ratings, la verdad.

      Respecto a la serie de posts, ahora ya está en la recta final. Faltan el mejor brewpub, el peor y otro de no planificado :-).

      ¡Saludos!

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