martes, 28 de febrero de 2012

Una tarde por Barcelona...

Detrás se puede apreciar parte de la gran
selección de Freiburg...
Aunque hace ya unos días, merece la pena recordar aquel viernes por la tarde en que me reuní con mi amigo Jordi para tomar unas cuantas. Habíamos quedado a las 16h en la Cervecería Freiburg, en l'Hospitalet de Llobregat, pero yo había llegado con mucha antelación y aproveché para tomarme una muy refrescante Southern Tier Harvest Special Ale, una difícil elección después de observar durante 15 minutos la gran selección de botellas que hay detrás de la barra de este frankfurt/bar hospitalenc, que cumple holgadamente con la función de carta de cervezas.

A quienes hayan probado esta delicia americana ya sabrán de que va, pero la verdad es que la frescura del lúpulo de esta Southern Tier es francamente apetitosa. Fue así como, con una buena cantidad de lúpulo fresco circulando ya por mis adentros, llegó Jordi con ganas de hablar de temas importantes, pero también de tomar alguna cervecita. Aquí tiramos de uno de los dos barriles itinerantes (tienen otro de fijo con Pilsner Urquell) que ofrecen en Freiburg para descubrir la Brewfist Burocracy, una IPA italiana muy equilibrada que nos acompañó de maravilla mientras nos poníamos al día de nuestras vidas.

La idea era cambiar de local para tratar un par de temas que llevamos entre manos con Jordi, pero en ese momento llegó Manolo (Manuel Baltasar, gerente de Freiburg), al que yo no conocía personalmente, y después de presentarnos empezamos una interesante conversación cervecera. Él, muy amablemente, nos invitó a una doble ronda de la cerveza de la casa: la Txell, producida en Ca l'Arenys, de la que destacaría especialmente sus toques florales y frutales (especialmente de uva); una buena cerveza, sin duda, que pudimos disfrutar recién pinchada después de que la Burocracy pasara a mejor vida.

Hasta entonces, no había visitado aún la Cervecería Freiburg. Me quedó una grata impresión del local, que tiene un público, en general, no especialista que busca la oferta del bar de barrio, pero que a la vez se aventura a probar nuevas cervezas para disfrutar de algo nuevo. Tal como nos comentó Manolo, el cliente habitual descubre un mundo nuevo, mientras que otra gente que nunca habría pisado Freiburg se presenta motivada por la gran variedad de birras que ofrecen. Aunque no tuve oportunidad de probar la comida (que tenía una pinta genial), es un local que recomendaría a todo el mundo, sin duda. Una joya cervecera en Collblanc, una de las fronteras entre Barcelona y l'Hospitalet.

A partir de aquí, para apaziguar un poco los efectos de lo que habíamos tomado hasta entonces, decidimos dirigirnos a nuestro siguiente local caminando. En este caso visitamos Homo Sibaris, un bar/celler en el que estuve justo cuando estaba a punto de inauguarse (durante el Vine a Fer Cervesa 2011), pero que me quedaba por visitar una vez abierto ya al público. Después de pedir una pinta de Rasputin (De Molen), que a nadie debería escapársele lo grande que es, nos sentamos en la parte del fondo del local, de gran amplitud y con varias mesas para estar bien cómodos. Allí tuvimos tiempo de comentar y deliberar sobre algunos temas que nos ocupan, uno de los cuales puedo avanzaros puesto que este jueves ya se va a descubrir: a partir de la siguiente entrega, me convierto en editor de la Gacetilla Cervecera, algo que me llena de orgullo e ilusión dada mi implicación e identificación con el proyecto que empezaron hace un año Jordi y Andrés.

Respecto a Homo Sibaris, qué puedo contaros que no se haya dicho ya. Un gran local, con una variedad más que remarcable en barril y una selección de botellas que, si bien no es la más extensa de Barcelona, sí que competiría por ser la más interesente, con varias referencias de nivelazo (¿cuantas Cantillon distintas vi, por ejemplo?). Además se encuentra en el agradable barrio de Sants, concretamente en la Plaça d'Osca.

Para rematarlo, y gracias a un golpe de suerte de los que no se da a menudo, no me fui del local con las manos vacías: pude llevarme una Infinium (colaboración de Samuel Adams y Weihenstephaner) gracias a los compañeros de Bar&Beer, que conovocaron un concurso hace casi medio año en el que sorteaban algunas botellas de esta exclusiva cerveza. Nunca he tenido mucha suerte en los sorteos, pero en este caso rompí mi mala racha particular para llevarme una elegantísima botella serigrafiada (¡yuhu!) para casa. ¡Gracias!

Toma premio...

Y después de todo, dimos ese viernes por bueno y me fui para casita.

viernes, 24 de febrero de 2012

La Birra (parte III) - LoverBeer...

Este artículo fue publicado anteriormente en la Gacetilla Cervecera, concretamente en el número 9.

Hace 10 meses conocí unas cervezas sorprendentes. Estaba de viaje por Italia, concretamente por Roma, y me recomendaron animosamente que probara una Loverbeer. Con unos diseños elegantes y bastante curiosos en las botellas, las cervezas de este Birrificio me llamaron bastante la atención, al menos suficientemente como para decidirme a hacer caso a las sugerencias y llevarme un par.

No sabía que esperar de aquella primera D’UvaBeer; hasta aquel entonces las Sours no me habían dicho nada del otro mundo, para ser sincero. Y bien… el resto de la historia se explica en términos de devoción y admiración hacia una birra provocativa e innovadora, única en su especie, y hacia un estilo.

El responsable del Birrificio Loverbeer es Valter Loverier, un italiano a medio camino entre artista y cervecero, que con sus creaciones ha enamorado un país y empieza a recibir halagos de todo un continente. Con mucho placer, os presento a un revolucionario y la breve entrevista que pude hacerle recientemente:

- Cuéntanos un poco cómo empezó tu andadura por el mundo de la cerveza…

Empecé a interesarme, en primer lugar, en la cata de quesos, seguido de vino y luego cerveza. La cerveza me intrigaba, ya que se puede hacer en casa, y es así como comencé a experimentar, hace ya una década. A partir de aquí, viajé por Bélgica y los EEUU para conocer estilos de cerveza olvidados, y pude hacer amistad con famosos fabricantes de cerveza.

En 2003 hice mi primera cerveza inspirada por las Lambic, concretamente por las Kriek, pero en lugar de utilizar cerezas utilicé Ramassin (ciruela de piedemonte, protegida por la Slowfood Foundation). Un año después la hice probar a Kuaska (que es como se conoce a Lorenzo Dabove, un gran experto cervecero italiano) y después insistí para que la probara Jean Van Roy (de Cantillon). Luego en 2007 vino la BeerBera, mi cerveza de fermentación espontánea a partir de uvas Barbera (que gustó mucho a Joris Pattyn - un respetado cervecero belga); y seguidamente la D’UvaBeer, que siempre se ha hecho con uvas, excepto cuando Matthias Neidhart (de B. United), nuestro importador actual en EEUU, quiso probarla con fresas.

- ¿Por qué LoverBeer?

En 2009 fundé la fábrica de cerveza Loverbeer, utilizando el apodo con el que siempre he participado en newsletters y foros.

- Háblanos de la filosofía de LoverBeer…

Se trata de un largo camino de diez años que me ha llevado a juntar las viejas recetas de cerveza de Flandes con la materia prima (fruta) y las técnicas de vinificación propias de mi área, que es Piamonte.

- ¿Con qué capacidad de producción trabajas actualmente?

La sala de cocción tiene una capacidad de 10 hectolitros. Cocemos alrededor de 250 hl / año, aunque ahora estamos aumentando un poco.

- ¿Cuáles son los ingredientes utilizados y cuál es su origen?

Por una parte, Monviso Ramassin, que es una variedad de ciruelas "siríaco" que se importaban en la Edad Media en el Piamonte; hoy son prácticamente desconocidas fuera de esta área. También utilizamos uvas Barbera d'Alba y Freisa de las colinas de Turín. Sin embargo, nuestra máxima imaginación y la creatividad se puede encontrar en la Marchè’l Re, una Coffee Imperial Stout especiada, con la adición de café Vergnano (yo soy natural de Chieri) y las cuatro especies típicas de Fernet (quina, ruibarbo, genciana y azafrán), y cuyo aroma recuerda al del café con fernet, tradicionalmente consumido en el Piamonte por jugadores de cartas del juego Marchè'l Re.

- ¿Quién es el artista que diseñó las botellas y las etiquetas?

¿Artista? No, las etiquetas son diseñadas por mí. La idea de mostrar la cosecha en el cuello de la botella responde al hecho que quería destacar que se trata de un producto que se puede envejecer.

- En la actualidad eres admirado por muchos cerveceros por tus grandes creaciones, incluso fuera de tu país. En Italia han concedido varios premios a LoverBeer en reconocimiento a vuestro trabajo. ¿Cómo vivís este buen momento? ¿Se siente la presión de los consumidores, que esperan grandes cosas de vuestras cervezas?

Es un signo de confianza que no debe ser traicionado. Creo que la gente lo primero que espera es la calidad, y aunque esto crea algo de presión sirve también como estímulo para seguir adelante y buscar mejoras de manera continua y progresiva.

- ¿Qué planes de futuro tenéis?

Crecer… crecer un poco, pero bien. Ahora todas las cervezas experimentales son una realidad. Tenemos algo en marcha… pero con este tipo de cervezas los tiempos son siempre largos, y hay que tener un poco de paciencia.

- ¿Cuáles han sido tus fuentes de inspiración?

Innumerables. Desde las naciones con una gran cultura cervecera a los cerveceros con los que he podido encontrarme. Ha sido recoger diez años de pasión y trabajo y dar vida a mis ideas.

- ¿Cómo ve el panorama cervecero actual y cómo encaja LoverBeer en éste?

Las cervezas artesanales, o de mejor calidad, están experimentando un gran momento en Italia y en Europa, y esto se nota. Loverbeer está gustando en los EEUU, así como en algunos estados del norte de Europa con gran tradición. Mis creaciones son bienvenidas allí, aunque creo que básicamente porque les parecen curiosas.  Sin embargo, cuando hablamos de Loverbeer hablamos de un nicho de mercado (de hecho, somos el “nicho del nicho”).

Los demás estados están creciendo culturalmente: Italia ya ha avanzado mucho, y a España la veo muy bien, porque las señales son positivas.


Grazie mille e arrivederci, Valter.

miércoles, 22 de febrero de 2012

La Birra (parte II) - Birra del Borgo...

Este artículo fue publicado anteriormente en la Gacetilla Cervecera, concretamente en el número 8.

Si anteriormente os hablaba de algunos nombres propios responsables del panorama actual de la cerveza en Italia, no sería justo no empezar por aquel birrificio que me “inició” en el placer de la auténtica birra: el Birrificio del Borgo (BdB).

Leonardo di Vincenzo, el cervecero que está detrás del BdB, era un brillante estudiante de química en la Università di Roma que producía cerveza en casa en su tiempo libre. Una dedicación cada vez más profesional y menos ociosa en la producción de birra acabó dejando atrás la que aseguran era una prometedora carrera en investigación. Aquello que para él había sido un hobby pasaría a ser definitivamente su principal dedicación con la fundación del birrificio en 2005, ya en plena revolución cervecera en el país transalpino.

Si bien muchos llegaron antes que BdB en el panorama cervecero italiano, su éxito hoy día es incuestionable dentro y fuera de Italia. Con un sinfín de iniciativas y proyectos, BdB cuenta, además, con un catálogo de cervezas que enamora a cualquier cervecero. Leo di Vincenzo cita como sus principales fuentes de inspiración las cervezas belgas e inglesas, así como la inspiración del momento para sus creaciones más atrevidas.

A principios de 2010 contaban con una producción anual de unos 1.900 barriles, aumentando ésta significativamente con la inauguración de la nueva planta de producción en febrero del mismo año, en su misma localidad natal: Borgorese, en la provincia de Rieti, una zona montañosa del centro de Italia, cerca de Roma.

Las dos primeras cervezas que sacó BdB fueron las conocidas ReAle y Duchessa, una APA sencilla pero exquisita la primera, y una Saison que en un inicio gustó mucho al público italiano y que ha quedado a la sombra después de las grandes creaciones posteriores. Siguieron la espectacular ReAle Extra (la ReAle con un extra de lúpulo, quizás una de las más celebradas actualmente) y la Keto RePorter (una interesante Porter aromatizada con tabaco). Sin embargo, de las más conocidas, me gustaría destacar en especial la cerveza My Antonia, una creación conjunta de Leo di Vincenzo y Sam Calagione (de la Dogfish Head Brewery estadounidense) que eleva el estatus de las injustamente despreciadas lagers sólo al tirarla al vaso. Una Imperial Pilsner excelente.

Otras muy famosas creaciones de BdB son sus seasonals, siendo las más famosas la Genziana (elaborada con genciana, una planta especialmente amarga), la CastagnAle (la de otoño, con castañas) y la 25Dodici (una fuerte y especiada cerveza navideña). El resto de la plantilla la conforman la línea de cervezas más básicas, Trentatre, unas cervezas pensadas para acceder a un mayor número de consumidores; y las Bizzarre, que como su propio nombre indica se trata de cervezas raras, creaciones únicas que, además, tienen un mes del año asignada cada una.

Y hasta aquí un breve repaso del birrificio que me sedujo y que no he podido quitarme de la cabeza. Combinando unas creaciones originales con otras de básicas pero muy bien elaboradas, y siempre con una línea de diseño exquisita en la presentación de sus productos, las cervezas Birra del Borgo son un valor seguro del mercado italiano.

lunes, 20 de febrero de 2012

La Birra (parte I)...

Este artículo fue publicado anteriormente en la Gacetilla Cervecera, concretamente en el número 7.

Italia, como buen país mediterráneo, tiene una tradición vinícola muy importante, lo que para los cerveceros se traduce como que no es un lugar dónde la cerveza haya tenido, históricamente, un arraigo importante. De hecho, en términos de alcohol ingerido per cápita por consumo de cerveza anual, Italia era en 2005 el penúltimo país de la UE, sólo superado por Luxemburgo. El consumo de cerveza, propiamente, fue en 2008 de 32 litros por persona al año, cifra muy baja aun habiendo registrado un aumento generalizado desde inicios del siglo XXI. Para tener una referencia, la media de la UE en consumo de cerveza es de 78 litros por persona al año.

Y es que hasta mediados del siglo XIX, en Italia la producción de cerveza no era más que una tarea doméstica, propia de pequeños territorios norteños, que por aquel entonces pertenecían al imperio de los Habsburgo. Fue a partir de este momento en que, de la mano de un austríaco llamado Peter Wührer, se estableció la primera cervecera comercial en Lombardía. En esta región y en Veneto surgieron varias iniciativas cerveceras a partir de esta primera, justo antes de que ambas regiones lucharan por su independencia contra los austríacos y se anexionaran, nuevamente, a Italia.

A finales del siglo XIX, Italia contaba ya con más de 100 cerveceras comerciales, un panorama que se iría desdibujando en el siglo siguiente con la entrada de las grandes cerveceras europeas en el mercado italiano. Si alguna cosa ha quedado de aquella remota época ha sido la tradición de las regiones del norte, que en un país tan marcadamente vinícola han seguido produciendo y bebiendo cerveza. Y no es casualidad que en el contexto del boom que vive actualmente la birra en Italia, sean estas mismas regiones las que mayoritariamente tiren del carro.

Actualmente, Italia tiene uno de los movimientos de cerveza artesana más interesantes del mundo; por lo menos, les podríamos conceder el primer puesto en el ranking europeo. En poco más de un decenio, varias cerveceras artesanas italianas se han ganado la admiración de medio mundo con unas cervezas rompedoras en algunos casos, y muy bien hechas en muchos otros. Del triste y monótono panorama de birra que tenían los italianos no hace tantos años, han pasado a disponer de una asombrante variedad de estilos cerveceros.

Compañeros del “mundillo” que son italianos me comentan que, desde hace unos cinco años, la gente joven está apostando mucho por la cerveza cuando salen, o cuando van a cenar, y que cuentan con una cultura cervecera media nada despreciable. Actualmente, están abriendo multitud de tiendas de cerveza en las principales ciudades italianas, revolucionando todo un país y por influencia muchos otros. Esta revolución no se puede explicar sin algunos nombres propios que ocuparán, en los siguientes números, alguna que otra página de la Gacetilla bajo mi nombre.

viernes, 17 de febrero de 2012

PicoSorpresa llegada desde Málaga...

Este día al llegar a casa tuve una agradable sorpresa. Mi mujer me dijo que había llegado un paquete "con pinta de Zombier", pero que pesaba poquísimo y que no creía que contuviera cerveza. Se trataba de un paqueta entre pequeño y mediano que sí, era ligero, pero mi larga experiencia hincando el codo me hizo pronosticar que podía haber 2 o 3 botellas de cerveza,

Al abrir el paquete, perfectamente embalado, descubrí unas botellas que me dejaron contento el resto de la noche. En efecto, Gabriel había pensado en mí para que pudiera probar tres de las últimas novedades que le han llegado recientemente: Land Van Mortagne, Morpheus Wild y Morpheus Tripel de la Alvinne Picobrouwerij, una pico-cervecera (como ellos mismos se definen) que está dando mucho que hablar desde hace unos años en el panorama cervecero belga, especialmente gracias al Alvinne Craft Beer Festival que organiza, punto de reunión de algunas de las cerveceras europeas más admiradas del momento.

La edición de 2012, por cierto, está al caer: se celebra el 3 y 4 de marzo en las nuevas instalaciones de Alvinne, en Moen (Flandes).

En cuanto al botín que tan amablemente me envió Zombier, tenemos tres grandes cervezas que os detallo a continuación. La Land Van Mortagne es una novedad de Alvinne; se trata de una cerveza oscura y muy alcoholizada (13,9% ABV), con 34 EBUs, en línea con la moderación de amargor típica de las cervezas belgas. Si aceptamos Quadruple como estilo, pues se podría catalogar como tal.

Las dos siguientes tienen la particularidad de contar con un ingrediente concreto: la levadura Morpheus, uno de los grandes motivos de orgullo de Alvinne. Esta levadura fue descubierta en 2007, y se caracteriza por dar un acabado limpio al sabor de sus cervezas. Las Morpheus son las cervezas básicas de Alvinne, y dentro de ellas la Wild es una Oud Bruin con 6,9% ABV y 6 EBUs, mientras que la Tripel presenta 8,7% ABV y 35 EBUs.


Ahora mismo las tres están reposando en mi bodeguita para ser degustadas correctamente dentro de un tiempo. No hace falta que os diga las ganas que tengo de descorcharlas. Desde aquí agradecer un montón este detallazo a Gabriel; no sabes la ilusión que me hizo, te lo has currado de verdad.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Coleccionismo - Tapones de Porcelana...

Seguimos la semana con un post más relajado. Esta vez vamos a inaugurar la Sección de Coleccionismo, en la que voy a mostrar trocitos de mis múltiples colecciones de breweriana y contar mis criterios y manías coleccionistas, curiosidades, experiencias, etc.

Hoy toca presentaros una de mis colecciones más pequeñas, pero quizás una de las que más ilusión me hace por la dificultad de encontrar material y la elegancia propia de los ítems en cuestión: la de Tapones de Porcelana.

Antes que nada, dejar claro que, como en otras de mis colecciones, se trata de una colección "anti-social": sólo me quedo aquellos tapones de cerveza tomada por mí mismo. Con esto, pierdo el encanto del intercambio y la relación con otros coleccionistas, pero gano espacio en casa (que parece que no, pero...) y tiempo para dedicarme a otras cosas más allá de la cerveza (que a veces también apetece... birra en mano, claro está). Mi aspiración no es tener más que nadie, sino guardar las que pasan por mis manos y recordar cómo la conseguí, si fue una buena cerveza, etc.

Clásicos de Francia...
pendientes de beber.
Como véis, no tengo una variedad increible, ni tampoco grandes joyas. Mis piezas más preciadas (o eso creo, a priori) son la de Harrods, de la que guardo también la botella como recuerdo de un genial viaje de hace bastante tiempo, y la de Voll-Damm 55 Aniversario, que es una edición limitada. Los demás tapones son los habituales de supermercado, dos de viajar a Francia y uno que vino directamente de Alemania gracias a dos buenos amigos que siempre piensan en traerme alguna cervecita de sus viajes (gràcies Albert i Mireia!).

Pues poca cosa más hay para contar (así compenso mi incontinencia parrafal habitual...). ¿Quién de vosotros también los colecciona? ¿Guardáis sólo el tapón o también el mecanismo? ¿Alguna pieza codiciada o que os guste en especial?

En paises como Bélgica, Francia o Alemania existe una tradición bastante extendida de coleccionar este tipo de tapones; seguramente también porque las botellas que lo llevan tienen un uso bastante extendido en sus respectivos mercados. Está claro que el precio de estas botellas es una razón importante de que no haya más, pero espero que, con el tiempo veamos, ni que sea, algunas ediciones especiales con tapón personalizado de nuestras cerveceras (como el de Voll, por ejemplo).

Salud y que vivan las colecciones de breweriana :-).





lunes, 13 de febrero de 2012

Panorama y términos...

(o de la artesanalidad o la industrialidad de la Cerveza).

Este es el post que da la bienvenida a la sección de Opinión que estreno este año en Blog Birraire. Espero que la sección sea del agrado de todos y que nadie me salte a la yugular por mis pensamientos. Si me equivoco, estaré encantado de que alguien me corrija, o de debatirlo abiertamente si se tercia.

Mapa de micros en Catalunya (aunque faltaría alguna).
Con motivo del Fes-t'hi, el primer festival de cervezas de invierno en Catalunya, se presentaron un montón de novedades para deleite de los consumidores. Los cerveceros, en un momento de gran dinamismo en que no parece suficiente contar con dos pilares básicos como producción única, se vistieron de gala y presentaron cervezas de temporada, ediciones especiales o nuevas creaciones muy atrevidas. El panorama está cada vez más animado, y nuestros productores parecen tener una gran disposición a innovar y a sorprender, con una calidad cada vez más destacable y unos productos, en muchos casos, de primer orden.

Ante este bonito panorama, me gustaría compartir con todos vosotros algunas de las reflexiones acerca de todo el fenómeno cervecero "artesano", que últimamente dan vueltas por mi cabeza.

En un principio, los cerveceros que dieron el pistoletazo de salida de este boom cervecero (hace sólo 6 o 7 años, ojo), apostaron por unas cervezas a las que, rápidamente, se les destacó su artesanalidad, dados unos procesos y unas materias primas presumiblemente más cuidadas que la de las cervezas "industriales". En estos primeros compases, las primeras cervezas que probé fueron básicamente rubias de alta fermentación y alguna tostada, con más o menos gracia dependiendo del caso pero que daban esperanza de un futuro mejor.

La aparición de estas primeras micros fue en un primer momento una curiosidad para la inmensa mayoría de consumidores. Ver cervezas "distintas", con nombres que daban un toque local a un producto que hasta ahora contaba sólo con unos pocos macro agentes que, además, estaban muy localizados geográficamente, era francamente curioso, hasta folclórico me atrevería a decir. Sin embargo, estos primeros destellos hicieron que otra gente, que como los primeros llevaba muchos años puesta en este mundo desde asociaciones cerveceras y/o produciendo cerveza en sus casas (homebrewing), se atreviera a dar un paso adelante y presentarse a un micro movimiento cervecero que en poco tiempo empezó a contar ya con unos diez productores.

Actualmente ya nadie puede dar, sin pensarlo un rato, un número exacto de productores (hace un año y pico yo más o menos me podía atrever), y si se hace ya se empieza a distinguir entre los que tienen licencia y los que no, para delimitar con cierto criterio entre productores de hecho y micros sin licencia o homebrewers. El panorama actual es muy distinto al del inicio, ciertamente. De las veteranas a las benjaminas, las micros (o ya no tan micros en algún caso) cuentan en general con una o dos cervezas que sirven de pilar sobre el que se construye el resto de la estructura.

¿Podría Damm presentarse en una
de éstas?
Se puede decir que las cervezas que mayor aceptación han presentado a un mayor número de consumidores son en su mayoría de trigo (Wits) y/o Pale Ales (IPAs, APAs, Bitters...), flanquedas en muchos casos por alguna cerveza tostada o negra. A partir de éstas, han empezado a hacerse un montón de cervezas muy novedosas para nuestro inexperto mercado cervecero que, con más o menos fortuna, han ido enriqueciendo un poco más el panorama.

Todo ello ha propiciado que las grandes cerveceras hayan empezado a mover ficha. Ante la irrupción de este "movimiento artesano", sin una preocupación inmediata (ni mucho menos) por parte de las grandes en el liderazgo del mercado, hemos visto la aparición de nuevas variedades (la cual cosa me parece muy enriquecedora), una publicidad más dirigida (aunque muy conservadora en algunos casos), y algún que otro movimiento comercial agresivo y abuso de poder (totalmente censurable). Algunas se han preocupado de subrayar la calidad de su producto hablando de artesanía, también.

Ante todo esto, también ha aparecido gente inexperta que debe haber pensado (muy equivocadamente) que la cerveza, ahora que está de moda, era la gallina de los huevos de oro, y con más o menos inversión se ha lanzado a una aventura en la que no les puedo augurar un final muy feliz. De hecho, los cerveceros (micros o homebrewers) que he podido conocer personalmente son gente que lo pasa bien produciendo cerveza, generalmente con unas deudas que esperan poder saldar algún día para llevar una vida sin más lujo que el de vivir de lo que les gusta. Seguramente nunca serán ricos dinerariamente, pero sí personalmente.

En este sinfín de posibilidades, también hay algunos que han conseguido, con su malhacer, ensuciar el trabajo de mucha gente que está haciendo las cosas bien. Este grupo, mayoritariamente, se ha escudado en el uso del término "cerveza artesana", produciendo cervezas de poca o nula calidad y echando por la borda, así, horas de buen trabajo de gente que no quiere engañar al consumidor. Ésta es otra práctica que me parece censurable, aunque en mi opinión se podría evitar parcialmente.

¿Qué pasaría si se sepultara el calificativo de "cerveza artesana"? Aunque en alguna acepción del término "artesano" pudieran entrar muchas de las llamadas "cervezas artesanas", me parece un error estratégico, ya que da pie a generalizar y etiquetar un movimiento al que muchos pueden sumarse engañando con cervezas de dudosa calidad. En un país donde todo el mundo entiende-pero-no-entiende-realmente de vino y señala denominaciones de origen enteras como buenas sin haber probado ni tan sólo 10 variedades, es fácil decir rápidamente que las "cervezas industriales" están malas, pero ante una mala experiencia con las "artesanas" la cosa funciona al revés.

¿Artesana o no? Que
más da, ¡si está
riquísima!
Poco a poco, la sociedad va adquiriendo algo más de apreciación hacia el producto gastronómico que es la cerveza, y esto implica mayor atención a la hora de decidir qué cervezas gustan. Es por eso que la utilización de términos como "cerveza artesana" no me parece a día de hoy la mejor manera de afrontar el futuro de nuestra industria cervecera. ¿Por qué no hablar sólo de Cerveza? Apelar a su artesanalidad, que stricto sensu me parece erróneo, distrae al consumidor. Al principio del movimiento, puede que fuera un reclamo importante y hasta útil, pero con la calidad de muchas de las cervezas que se están produciendo a día de hoy y la difusión multicanal de la que disfruta actualmente el "fenómeno cervecero" creo que ya no hace falta apelar a este supuesto valor añadido.

Para mí, "micro" o "macro" sería una distinción mucho más objetiva, teniendo en cuenta todo lo que implica producir en cantidades pequeñas o grandes. En cuanto a la calidad, pidamos transparencia absoluta a nuestros productores para decidir nosotros sobre ésta. ¿Qué ingredientes se usan exactamente? ¿Qué procesos se utilizan para su producción? Tenemos webs y blogs, ferias donde podemos hablar con los cerveceros y hasta la posibilidad de visitar instalaciones; juzguemos nosotros quién merece ser reconocido por producir una cerveza de gran calidad y que nadie pueda engañarnos con calificativos confusos. A día de hoy, y por desgracia, decir que una cerveza es artesana para destacar su calidad es tanto como decir que te ayudará a ligar más cuando salgas (que puede que sí, pero también puede ser que no).

Creo sinceramente que los estilos son los que diferencian la cerveza; y dentro de éstos, la birra que esté más rica, la produzca una macro, una micro o un tío apañado en su garaje, debe ser la más valorada. Punto y pelota. Ni cask vs keg, ni artesana vs industrial: Cerveza, por favor.

Y vosotros, ¿cómo lo veis?

(En relación a la temática del post, el GECAN, Gremi d'Elaboradors de Cervesa Artesana i Natural, puede dar respuesta a muchas de las cuestiones planteadas, pero este organismo y su función para otro post, que sino me alargo demasiado).


(La imagen del Mapa de Micros la he sacado del Facebook de Caçadors de Cerveses - Beer Hunters. Si hay algún inconveniente en su uso, la retiro sin problemas).

jueves, 9 de febrero de 2012

Barcelona Beer Festival - Thornbridge Jaipur...

¡Falta un mes para el BBF! Empieza la cuenta atrás de un festival cervecero que promete romper moldes y fronteras en la ciudad de Barcelona.

Para celebrar dicha circunstancia, la organización del Barcelona Beer Festival contactó con varios blogueros para que preparásemos una nota de cata de alguna de las cervezas que hará acto de presencia detrás de la gran barra del festival. A mí, particularmente, me ha tocado una de las cervezas que, dentro de su estilo, más me ha impresionado durante 2011: la Thornbridge Jaipur.

Para situarnos, la Thornbridge Brewery es una cervecera inglesa, de la localidad de Derbyshire. Fue fundada en 2005 por Jim Harrison, que quería aplicar sus conocimientos de márketing al mercado cervecero del Reino Unido al entender que las cerveceras del momento no explotaban suficientemente la vertiente marquetiniana de su negocio. Para ello, montó una microcervecera desde 0 en una granja reconvertida, creando un buen equipo de gestión y contratando a dos cerveceros de gran experiencia: Martin Dickie y el italiano Stefano Cossi. El primero es conocido hoy por ser uno de los fundadores, en 2007, de la popular Brewdog; y algunas fuentes le atribuyen la receta de la cerveza objeto del presente post.
Por su parte, Stefano Cossi sigue siendo el admirado head brewer de Thornbridge, imprimiendo frescura italiana a unas cervezas de base británica pero novedosas, originales dentro de un panorama tradicional como es el inglés. La producción actual de Thronbridge comprende una buena variedad de cervezas, presentadas en cask, keg o botella según el caso.

La genialidad de Stefano, una buena gestión empresarial y un márketing potente y eficaz son la base de esta aclamada cervecera del condado de East Midlands. En el BBF, tendremos la magnífica oportunidad de disfrutar de este saber-hacer a partir de dos de sus referencias: la Thornbridge Jaipur y la Chiron, que vendrán en formato Keg.

Y sin más dilación, os presento mi nota de cata:


Cerveza: Thornbridge Jaipur.
Estilo: India Pale Ale.
Alcohol: 5,9% ABV.
Formato: Botella de 50cl.

La Jaipur es una cerveza dorada con un toque sutil de turbidez. Se presenta en el vaso con una espuma blanca, consistente y esponjosa, dejando un rastro exquisito en el cristal. En nariz presenta una gama de aromas amplia, especialmente con toques florales y afrutados, que van desde los cítricos a otros más tropicales como la piña, pasando también por albaricoques y fresas. Adicionalmente, presenta interesantes matices de pino y, más suaves, de frutos secos, con un fondo de malta y un punto de miel que le da equilibrio. Entra en boca presentando su arsenal más frutal, muy compleja; dulce, pero destacando especialmente el amargor moderado-alto que le dan los lúpulos. Tiene un paladar muy agradable, suave y de burbuja fina; resinoso y de cuerpo medio. Termina seca, con un retrogusto en el que aparecen toques más herbales y amargos, bien balanceados con la siempre-presente malta y matizados con el original punto de los frutos secos. Se trata de una Pale Ale fuertemente lupulada, pero con un carácter muy propio que la distingue de otras cervezas de su mismo estilo.


Salut!


(El logo de Thornbridge y la etiqueta de la Jaipur están sacadas de la web de Thornbridge).

miércoles, 8 de febrero de 2012

Suma y sigue...


La fachada de Cafeeke. Invita a entrar.
Este lunes tuve oportunidad de visitar otro local cervecero madrileño, y van ya unos cuantos. En esta nueva ocasión, me acerqué a la zona de Sol para cenar en uno de los bares que se encuentra justo al lado de la Plaza Mayor. Con una pequeña pero bonita terracita fuera, la fachada del Cafeeke recreaba muy bien la sensación del bareto céntrico de la ciudad de Bruselas, y su interior también respetaba bastante la estética general, aunque con algún toque irish.

Dado que el salón de la planta de arriba estaba cerrado, me senté con mi amigo Marc en una de las mesas altas que se encuentran al entrar en el local, y a partir de aquí miramos opciones de cerveza y comida. Después de unos cuantos años de probar en vano que mi compañero tomara una cerveza conmigo, esta vez conseguí mi propósito y le recomendé una vieja conocida, fija en casi todos los bares y restaurantes bruselenses, genial para conquistar paladares no cerveceros: la Belle-Vue Framboise.

Yo por mi parte, dado que no llegamos temprano y que ya había tomado algo antes de llegar (algo muy rico, pero no viene a cuento), miré qué había en el grifo y me decidí por redescubrir la Te Deum Blond, que me imagino que la mayoría habréis tenido ocasión de probar y comprobar que se trata de una cerveza rubia belga clásica, simple y fácil de beber, dulzona, afrutada y con un sabor más potente que el aroma. La cerveza, sin ser un maridaje a medida, fue una buena compañera de la cena típicamente belga que tomamos.
Clásica...

Para empezar, pedimos unos Frikandel (perritos calientes típicos de Bélgica) que iban acompañados, como no, de patatas fritas (allí te dan patatas fritas hasta cuando compras una barra de pan o unos chicles). Estaban realmente buenos, y con una buena relación a su precio. Seguidamente, pedimos el plato estrella de Cafeeke, que no es otro que los Mejillones al Vapor, acompañados en nuestro caso por una salsa de mostaza. Si bien estaban bastante correctos, no me parecieron a la par con el Frikandel; debe ser que recuerdo los mejillones belgas auténticos que tantas veces tomé cuando viví en el vicioso país del chocolate y la cerveza, o los que tomo en verano por la Costa Brava, pero el caso es que eran mejorables.

Sin tiempo para más, y habiendo comido suficiente, terminamos nuestra visita relámpago a esta reserva belga que es Cafeeke. Tengo ganas de volver y probar las demás tapas, así como tomarme algunas cervecitas más de las de la carta, que aún siendo en su mayoría grandes conocidas siempre es bonito volver a tomarlas.

Mi impresión general del local fue bastante buena: la planta baja es bastante pequeñita, y me imagino que las noches "de salir" debe estar abarrotadísima, pero en la planta de arriba hay varias mesas en las que cenar a gusto y con más espacio. No obstante, el sitio es muy acogedor y invita a quedarse a tomar unas cuantas entre amigos. En cuanto a cerveza, tiene una variedad suficiente e interesante de cerveza belga, con siete grifos, más de 20 referencias fijas en botella, cerveza del mes y cervezas de temporada. Toda la birra se sirve en su copa correcta y, si juzgamos por la Belle Vue y la Te Deum, a su temperatura idónea; justo lo que cabe esperar de un bar que quiere reproducir de manera fiel el ambiente de cervecería belga: cuidado con el producto. Los precios de cerveza no son baratos, pero tampoco excesivos.

Una recomendación más para todos aquellos que visiten Madrid (o vivan allí y no hayan ido) y que tengan nostalgia de aquel viaje pasado o que, simplemente, no hayan estado nunca en Bélgica. Cafeeke es una buena manera de acercarse al país de los flamencos y los valones desde uno de los núcleos turísticos más importantes de la Meseta Central de nuestra península.

La barra, los 7 grifos y la carta con el amigo Tintín.
Buen ambiente al lado de la Plaza Mayor. Volveré.

Por cierto, quien quiera más detalles sobre el local y opiniones sobre otros platos de la carta que no deje de visitar el post que hace un tiempo hizo JAB sobre Cafeeke.

lunes, 6 de febrero de 2012

Mi experiencia en El Racó d'en Cesc...

De derecha a izquierda, la alineación del sábado...
¿Cuántos restaurantes conocéis que ofrezcan una carta de cervezas amplia junto con la posibilidad de maridarla con comida de excelente calidad? Yo por mi parte puedo contarlos con los dedos, al menos a nivel local, y la verdad es que con la de buenos restaurantes que tenemos por aquí y el poco protagonismo que tiene en éstos nuestra bebida favorita (descontando la cervecita del "¿quieren tomar una cañita mientras deciden que van a tomar?) era pecado no haber probado uno de los que más fuerte ha apostado por la introducción de la cerveza como producto gastronómico en su carta. Estoy hablando de El Racó d'en Cesc, un restaurante con una muy buena y céntrica situación en la ciudad de Barcelona y del que tenía, por ahora, pocas referencias (si bien todas buenas).

Así fue como este sábado pasado nos dirigimos al Carrer Diputació número 201 para disfrutar de una comida maridada con cerveza. Al llegar nos encontramos con un restaurante curioso: la decoración parecía la de un salón, como aquel que se va a comer a casa de unos amigos (eso sí, de los que cuidan los detalles en su casa). No muchas mesas, con mucho espacio entre ellas, y un ambiente tranquilo y relajado, ideal para una comida en pareja, en familia o con amigos.

Al sentarnos nos atendió rápidamente el sumiller Edgar Rodríguez, que nos sorprendió al tener a punto un menú especial para nosotros (me sentí hasta importante), fuera de los de la carta. Por supuesto, este menú venía maridado con cerveza. La única puntualización que hicimos, a parte de mi desgraciada alergia con un tipo concreto de setas, es que la "jefa" quería una cerveza de trigo, que sería la Collesi ImperAle Chiara.

Por mi parte, tendría una birra por plato, así que mi hígado tendría que hacer horas extras un sábado. El festival empezó a lo grande cuando nos llegó Edgar con un Foie a la Plancha con una pizca de jengibre y sobre una cama de lechugas, que vino acompañado de una Domus Aurea. Un inicio suave pero aromático, con un delicioso foie que maridaba a la perfección con la Aurea al no ser una IPA muy estridente ni amarga, y especialmente gracias al toque que le daba el jengibre. El primer plato fue realmente impresionante, y dejó el listón muy alto para lo que seguía. (A modo de apunte, la Aurea ha mejorado perceptiblemente desde que la tomara por primera vez).

Toma inicio... ¿alguien dijo hambre?

Y con ganas de sorprender llegó el segundo plato: unos exquisitos Raviolis de Faisán, con jugo y trufa, que desprendían un aroma de vicio. Rompiendo concepciones clásicas, Edgar apostó por maridar esta delicatessen con una cerveza negra: la Bernard Cerný Lezäk, una Dunkel con toques maltosos dulces que combinaban fantásticamente con la melosa carne de faisán y el jugo que acompañaba esos maravillosos raviolis, que fueron una de las mayores alegrías de la comida. El maridaje, perfecto.

Creo que sigo oliendo la trufa...

Se acercaba el momento de probar un buen pescado, que para la ocasión fue un Rape al Ajo Quemado. La cerveza para acompañarlo era atrevida, pero encajó de forma sublime: una Helles Schlenkerla Lagerbier, que sin llevar malta ahumada se contagia ligeramente del carácter de sus hermanas, con una complejidad hecha a medida para el plato. La suavidad pero consistencia de la salsita al ajo con el sutil toque ahumado de la cerveza, así como la tierna carne del pescado en conjunción con la agradable cremosidad de la Helles fueron sensacionales. Este plato es el ejemplo más claro de lo que nos contó más tarde Edgar: que los maridajes los preparaban en base a una cerveza, y no en base a un plato. Brillante.

Para chuparse los dedos.

Y después del pescado, entramos directos a la carne con un Cabrito con miel, mostaza y variedad de setas, a maridar con una deliciosa To Øl Reparationsbajer. Con el nivel que llevábamos hasta ahora, este maridaje me pareció un pelín menos acertado (si bien encajaban perfectamente, ni cerveza ni plato tapándose para nada y juntando esfuerzos en la impresión final); pero ¿cómo protestar ante una Pale Ale tan apetitosa como la de To Øl y el que para mi gusto fue el mejor plato del festival que nos pegamos? Sólo puedo salibar al recordar el punto de cocción tan óptimo al que se encontraba la carne, muy crujiente por fuera y perfectamente tierna por dentro, con los toques de mostaza y miel en harmonía con los lúpulos americanos, y el Nelson Sauvin a su bola aportando ese toque distinto y tropical tan suyo. Mi mujer y yo estábamos absolutamente encantados, mientras nos acordábamos de alguna persona a la que se le habrían puesto los pelos como escarpias con el apuntado punto de cocción.

Nos quedamos con ganas de repetir...

En este punto pensamos que nos vendrían los postres, después de que Edgar nos preguntara por nuestro apetito justo antes del cabrito (a lo que nosotros le indicamos que todo estaba en orden). No obstante, nos quedaba aún el Solomillo con salsa y queso de cabra, nuevamente con un buen punto de cocción (bien rojito) y a maridar (de manera muy atrevida) con una Heen & Weer de De Molen. La clave del maridaje, a parte de la base maltosa, estaba en el particular toque especiado final de la Heen & Weer, que sin ser mi Triple favorita sí funcionó muy bien con la carne y, especialmente, con el acompañamiento de queso de cabra. Gran manera de terminar los platos principales y enfilar hacia los postres.


La salsita es de aquellas a las que debes atender
con un buen trozo de pan.

Aquí, nuevamente, nos quisieron sorprender. ¿Quién no habría esperado una Porter/Stout con unos postres de chocolate? Pues no: Edgar sacó de la cocina y la bodega sus mejores recursos y nos presentó un Sable Bretón con crema, nata y fresas juntamente con una Baladin Xyauyù Etiqueta Dorada de 2008. El postre era absolutamente espectacular para los paladares más gourmands, y la birra que lo acompañaba una grandísima compañera. Después de esta exhibición de talento culinario y de sumillería, me quedé sin palabras, y la verdad es que ahora ya no sabría encontrar nada mejor para una Xyauyù que el Sable Bretón del Racó d'en Cesc.


Cuando los postres se convierten en arte...

Quedaban los cafés, pero Edgar me había anunciado que tenía una sorpresita para mí. Sólo él y mi mujer saben la cara de tonto que puse cuando sacó la polémica Start the Future de la Brouwerij 't Koelschip, la cerveza (o "producto de cerveza", como ellos mismos dicen) que quiso eclipsar la End of History de Brewdog una semana de haber salido al mercado. Con sus 60% (sí, sí, ¡60!), la Start the Future se presentaba como un whisky denso en la copa, y su aroma desprendía aromas muy propios también de esta celebre bebida, con toques de madera muy marcados. En boca, una explosión de alcohol, pero también de otros matices más propios de la cerveza, y de una dulzura más subida de lo normal para un whisky. Desde aquí quiero agradecer nuevamente a Edgar que pensara en mi para probar un culín de esta bebida, que si bien no entrará en mi ránking de favoritas, sí que fue un gusto poder probarla, y aunque su grado alcohólico me dejara algo tocado la verdad es que como amante de los destilados tipo whisky fue una grandísima oportunidad. ¡Muchas gracias!

Ni 1000 IBUs ni nada, ¡60% sí que
revientan paladares!

Antes de irnos, tuvimos ocasión de charlar de manera más distendida con Edgar, que nos guió por las entrañas del Racó y nos contó cómo trabajan, su filosofía y su pasión por la cerveza. Una conversación muy interesante que esperamos repetir pronto, ya no sólo porque es un gusto hablar de cerveza con profesionales como él, sino también porque me pareció ser un tío muy majo. Me habría gustado que también estuviera por allí el chef Toni Romero, pero Edgar ya me había indicado que este sábado no se encontraba en el restaurante.


De aquí salen las maravillas que os he estado
relatando...

Y bien, después de este largo post sólo puedo hacer que recomendar a todo el mundo que se acerque, sin dudarlo, a El Racó d'en Cesc. El trato recibido fue exquisito de principio a fin, con una profesionalidad propia de los mejores restaurantes, una variedad de comida y bebida fantástica y un trato de la materia prima cuidadoso y sensato. Tenemos muchas ganas de volver a que nos deleiten con sus maridajes de cerveza tan bien conseguidos, que son fruto de una comida de primera, cocinada con cariño, sabiduría y habilidad, y de un producto que, cuando le dan la oportunidad, se manifiesta como un gran compañero de platos de alta cocina: la cerveza. Quien vea en ella un elemento gastronómico que nada tiene que envidiar a otros de más laureados, debe citarse con Edgar y compañía para vivir una gran experiencia culinaria en el Eixample de Barcelona.


Update:

(A quien le interese contactar con El Racó d'en Cesc puede hacerlo a través de su Facebook, Twitter o Página Web).

domingo, 5 de febrero de 2012

Barcelona Beer Festival - Información...

Ya iba tocando que dedicara una entrada al Barcelona Beer Festival (BBF). Desde que saliera a la luz el proyecto, se han generado unas expectativas enormes en todo el mundillo cervecero local, y parece que vamos a tener un fin de semana muy entretenido los días 9, 10 y 11 de marzo.

Los organizadores han puesto a la disposición de todos los amantes de la cerveza una página web en la que, de manera progresiva, vamos aprendiendo más y más detalles sobre cómo funcionará este innovador festival. Asimismo, empezamos ya a conocer las cervezas que se podran encontrar en el BBF, y algunos ya estamos salibando ante la gran oferta que habrá.

La idea principal es la de un festival cervecero al estilo británico, con una gran barra y cantidad de cervezas distintas, tanto nacionales como internacionales invitadas, y en un entorno emblemático como es el bonito Convent de Sant Agustí de Barcelona. La gran novedad es que habrá rotación de cervezas cada día del festival, y que éstas se servirán sólo en barril, no pudiéndose adquirir botellas en el recinto. Habrá, además, varias actividades a realizar durante los tres días, aunque aún no tenemos detalles de éstas.

La verdad es que el festival está en boca de todos y está generando unas expectativas enormes. Muchos cerveceros que viven lejos de Barcelona me han transmitido su intención de pasarse por Catalunya con motivo del BBF, aprovechando un gran acontecimiento como este para conocer, ya de paso, el panorama de cervecerías, tiendas y cervezas locales que tenemos por estas tierras.

Con muchas ganas de que llegue ya el BBF, os dejo por aquí las cerveceras confirmadas por ahora (voy a actualizar la lista cuando se vayan conociendo las que faltan, que son especialmente algunas internacionales):


Nacionales:

Ales Agullons, Almogàver, Art, Ausesken, Bernat Beer, Birra 08, Cerberus, Cervesa del Montseny, Domus, Dougall’s, Edbeer, Espiga, Estraperlo, Font del Diable, Fort, Gisberga, Glops, Guineu, Holzbräu, Humala, Ibón, Icue, Javier Aldea, Krut, L’Anjub, La Vella Caravana, Les Clandestines, Mandril, Marina, Moska de Girona, Moon, Naparbier, Or i Plata, Popaire, Reptilian, Segarreta, Spigha, Steve’s Beer, Tarraco Beer, Zulogaarden.

Internacionales:


Aktien Kaufbeuren (Alemania), Alvinne (Bélgica), Anderson Valley (Estados Unidos), Binchoise (Bélgica), Brasserie de la Senne (Bélgica), Braustelle (Alemania), Brewdog (Escocia), Brewfist (Italia), Cazeau (Bélgica), Cervesart (Dinamarca), Cigar City (Estados Unidos), De Een (Paises Bajos), De Molen (Paises Bajos), Duits & Lauren (Paises Bajos), Emelisse (Paises Bajos), Flying Dog (Estados Unidos), Freigeist (Alemania), Girardin (Bélgica), Haandbryggeriet (Noruega), Hemel (Paises Bajos), Jopen (Paises Bajos), Kerkom (Bélgica), La Caracole (Bélgica), Lupulus (Bélgica), Marble (Inglaterra), Montaigu (Bélgica), Nogne (Noruega), Rogue (Estados Unidos), St. Georgen Bräu (Alemania), Slaapmutske (Bélgica), The Evil Twin (Dinamarca), Thornbridge (Inglaterra), Tilquin (Bélgica), To Øl (Noruega), Val-Dieu (Bélgica).


Por último, felicitar a la organización porque esto promete ser uno de los mayores eventos cerveceros vistos hasta ahora por aquí. Mucha fuerza y a seguir adelante con iniciativas tan atractivas como esta. Y, por supuesto, salut i birra!

viernes, 3 de febrero de 2012

Cervezorama, Cervezas Yria y Fábrica Maravillas...

Miro la foto y no entiendo por qué pasé de largo
repetidas veces...
O lo que es lo mismo: visita a una tienda, degustación de una birra que se me resistía desde hace tiempo y descubrimiento de una nueva cervecera con ganas de ampliar la oferta de estilos en Madrid.


Este lunes salí de currar a una hora aceptable, y con ganas de probar algo nuevo y seguir con mis rutas por la capital, pensé en Cervezorama (Delicatessen Beer Shop), una tienda de cerveza que abrió en 2011 y que, como no, está en la zona de Bilbao. A parte de cervezas, tienen material de homebrewing, libros y accesorios diversos para que los madrileños estén bien provistos cerveceramente.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Tarde de viernes entre Jordis...


Jordi Poblador y su Braumeister. La foto es gentileza de
Jordi Expósito... yo me dejé la cámara.


El viernes pasado pude reencontrarme con mi buen compañero Jordi Expósito (Cerveza Artesanal en Catalunya) con motivo de una visita cervecera. Este año tenemos un "curro" bestial para visitar nuevas fábricas, y por ello empezamos saldando una de las visitas que ya hacía tiempo que teníamos entre ceja y ceja: Birra 08, la primera micro de Barcelona ciudad.

Quedamos a las 17:30h delante de las instalaciones, en el barrio del Clot (código postal 08018; sí, sí, como la birra). A Jordi E le costó reconocerme porque aún iba con el mono de trabajo, pero una vez reconocidos entramos en el local donde Jordi Poblador elabora sus dos fantásticas cervezas.

Le pillamos justo limpiando maquinaria, y rápidamente entablamos una buena charla, Birra08 en mano, sobre cerveza, panorama actual, Barcelona Beer Festival (está en boca de todos) y demás. Después de un agradable intercambio de impresiones, pudimos ver la maquinaria con la que trabaja Jordi P y con la que cocina sus dos birras insignia: la 08018 (Clot) y la 08015 (Eixample).

Después de hablar sobre varias cosas y de las iniciativas actuales y futuras (y de alguna sorpresa de la que ni ante amenazas voy a soltar palabra), nos despedimos y me quedé una birra de cada, para que mi bodeguita no esté vacía. Siempre es bueno volver a probar birras como las de Jordi (P), además de descubrir que evolucionan a mejor (la 08018 cada día está más fina, meritorio teniendo en cuenta que ya me gustó mucho la primera vez).

Salimos, luego, con Jordi (E) para tomar una birra por ahí. A parte de contarnos un poco la vida, tuvimos ocasión de hablar sobre algunos proyectos interesantes en los que vamos a trabajar. Asimismo, él tuvo el detallazo de traerme material de coleccionismo, consistente en chapas nuevas del grupo Damm y algunas etiquetas de Art Cervesers y Ales Agullons que me faltaban. A copia de juntarme con coleccionistas de la talla de Jordi (E), ya hace tiempo que se me ha pegado lo de coleccionar etiquetas también (eso sí, sólo nuevas).

Buenas etiquetas las que conseguí... las chapas juraría
que estaban en la foto :-S
 Y así es como pasé la tarde del viernes de la semana pasada. Que viva la birra y que siga el espectáculo :-).