viernes, 21 de septiembre de 2012

Swansea Bay Beer Festival - Las Cervezas...

Segunda y última parte de mis nuevas aventuras galesas; en este caso, en el Swansea Bay Beer Festival. Si en la primera entrada me centré en hacer una breve (tanto como pude, os lo aseguro) crónica de mis impresiones del festival, esta vez voy a apuntar a aquellas cervezas (y sidras, y perry) que más me entusiasmaron durante los tres días de festival.

Como ya comenté, las cervezas estaban divididas entre Golden, Bitter, Mild, Stout/Porter, Strong Bitter, Barley Wine y Speciality; y todas ellas eran servidas en las jarras oficiales del SBBF, directamente de un barril cask por los amables voluntarios de la CAMRA que dan apoyo a este tipo de eventos a cambio de nada.

Trazar un semi-recorrido siempre ha sido una prioridad para mí: siendo de esta manera más fácil seguir una lógica de consumo, no olvidar cervezas que uno quiere degustar, probar cuantos más productores mejor, etc. Esa tarea de reflexión profunda previa propició que, casualmente, empezara por la que para mí fuera probablemente la mejor cerveza de todo el festival: la Hobsons Mild.
Le tiene un aire a Guillem
Laporta... yo lo dejo ahí.

Con unos asombrosos 3,2% ABV, esta cerveza roza la perfección en su estilo. Presentaba una delicada pero aromática nariz con notas a fruta en almíbar, a malta asada, un toquecillo ahumado y lúpulo floral inglés. En boca asombra la intensidad de esta cerveza de tan poca graduación, perfectamente equilibrada, repitiendo notas maltosas de fruta y flores. De cuerpo medio y carbonatación testimonial, fue para mí un disgusto enorme. Sí, un disgusto: ¿por qué no puedo tomar yo esta cerveza cada día del mundo? No en vano, me la recomendaron hasta cinco personas distintas.

Si mi vida tomara un giro inesperado y decidiera ir a vivir a UK, tener esta cerveza cerca podría ser un factor importante para considerar mi ubicación. Bebibilidad y carácter unidos en sagrado matrimonio.

(Después de este particular homenaje a esta gran birra, voy a ir más al grano; prometo).

La Best Bitter de Hobsons fue realmente rica también, pero se quedaba corta al lado de su hermana y de otras deliciosas bitters como, por ejemplo, la Sampson's Jack de Gower. De corte muy clásico británico, esta cerveza entre ámbar y cobre se presentaba con una espuma tan cremosa y persistente, acompañándome de inicio a fin, que me saltaron las lagrimas ante tal muestra de amabilidad. En nariz y boca nada destacable que se saliera de guión: floral y maltosa, con notas de frutos secos, cuerpo medio y carbonatación ligera. Pero TAN bien hecha...

Y si seguimos por la senda de las bitters, cabe destacar también la Civil Unrest de Black Falls, o la Thunderbird de la Kite Brewery. La primera, de Manchester, era entre ambarina y cobriza, transparente, con una espuma muy fina una vez reposada. De aroma a maltas afrutadas y frutos secos, con notas de almíbar y frutos rojos, a la vez que lúpulos florales. En boca descubría unas interesantes notas a madera, geniales con los toques a nuez y caramelo. Sedosa, de cuerpo medio y de final largo y floral. Me dio la sensación de que se encontraba a caballo entre una bitter y una mild por la oscuridad general de su malta; me encantó.

De carácter inconfundible a bitter, la Thunderbird me pareció, en un primer instante, la más floja de las probadas hasta el momento. Algo que, una vez reposada, cambió radicalmente; convirtiéndose en una sabrosísima ale, con un genial equilibrio entre lúpulos y maltas británicas, que le daban notas florales, a naranja y a caramelo, madera y nuez. Si alguien me pidiera una definición de cerveza de sesión, probablemente le instaría a probar diez pintas de esta cerveza para que lo descubriera él mismo.


Impresionante fue la The Original Oak, de la vieja conocida Swansea Brewing Company. Quizás la más turbia de todas las cervezas tomadas (levemente nublada), tenía un carácter cítrico, con un agradable punto ácido, bien redondeado con una buena carga de malta con matices asados y notas de fruta roja. Presentaba un perfil de carbonatación casi inexistente, con un equilibrio perfecto entre dulce y amargo, finalizando seca y dejando un suave pero interesante sabor a arándanos después de cada trago. No puedo esperar más para volver al Joiners Arms (brewpub de la Swansea BC)... probablemente en medio año pueda saciar mi sed.


Una cervecera que me dejó con ganas de probar muchas más cosas fue la Purple Moose de Porthmadog. Su Glaslyn Ale, entre una Golden y una Bitter, fue de mi agrado, con un postgusto increible que unía notas de lúpulo cítricas y herbales a suaves notas de cereal y frutos secos. Pero mención especial se merece la otra cerveza ofertada de la cervecera del ante morado (y no sólo por su original nombre): The Dark Side of the Moose. Esta Mild hizo las delicias de mis amigos Darren y Karl, así como las mías, enamorándonos cada vez que nos acercábamos a la nariz o la boca ese delicioso néctar entre marrón y rojizo. El tiempo parecía haber perdido ritmo: la gente a nuestro alrededor se movía pesadamente, el ruido era confuso y lento; eramos nosotros y nuestra cerveza, de perfil lupulado muy británico, e impresión general afrutada y, nuevamente, con malta asada, frutos secos y toques a caramelo y azúcar quemado. Con una cerveza de este calibre, no sólo Anakin caería en la tentación de pasarse al lado oscuro.

Y hablando de oscuridad, con aspiraciones a podio (si lo hubiera) estaría la cerveza que había traido una cervecera de la que todo el mundo me había hablado muy bien, pero que hasta la fecha se me resistía. La Hophead de Dark Star, seguramente la de perfil más apto para festivales y ferias de las nuestras, tenía un aspecto genial, con una apetitosa espuma blanca, esponjosa y cremosa, que coronaba un pálido líquido amarillo con un olor espectacular a cítricos y hierbas, y con deliciosas notas a albaricoque verde. De carbonatación muy ligera, hasta cierto punto me recordó la gran Riner de Guineu, aunque con un gradito más de alcohol, que le daba un plus de fuerza.

¿Más? Pues la siguiente a destacar sería la Oscar Wilde de Mighty Oak. Otra Mild para chuparse los dedos: afrutada, con notas a frutos del bosque por todos sitios, pero con un carácter tostado muy notable también, dejando un sinfín de pequeños matices, entre los que destacaría el caramelo y, de manera muy suave, el chocolate. Una obra maestra como las del autor de The Picture of Dorian Grey. En jerga local, diría que, de todas, era la más moreish. No por casualidad ha sido reconocida con importantes premios a nivel británico.

Imagen sacada de aquí.

(Tranquilos que quedan pocas. No sabéis como me ha costado elegir las mejores.)

Pasemos a destacar otra cervecera Galesa. En este caso la Otley, de la que pude probar todo lo que presentaba sin excepción. Si bien la O-Garden (guiño a Hoegaarden) era una bitter cargadísima de trigo bastante interesante, y la O4 Columb-O una Golden Ale más que digna, las dos más destacadas fueron la Croes-O (bienvenido, en galés) y la Oxymoron.


La primera se trata de una Golden excepcional, con un aroma meloso a cítricos, toques de pomelo y con un punto especiado. Si tuviera que quedarme con un sólo detalle de esta birra, sin embargo, me quedaría con su suave final cítrico, que escondía unas interesantísimas notas a pistacho, que le daban una gran originalidad. Una compañera perfecta para el verano.

La Oxymoron era una pequeña rareza, tratándose de una Black IPA. La única del festival, impensable para elaboradores de corte clásico, puedo asegurar que es una de las mejores cervezas que he probado dentro de su estilo. Si coges una Stout en cask muy británica y le añades cierta cantidad de lúpulo americano (amarillo o cascade, se me ocurren) tendrías la Oxymoron. Claro que te faltaría la maestría de la Otley Brewing Company.

Penúltima, la Barley Wine de Oakham, llamada Attila. Si una cosa he podido comprobar en este festival, y en alguna otra contada ocasión, es que a este estilo de cerveza le va el cask. Es una combinación que te deja sin aliento, como las camisetas verdes sobre la piel morena de una atractiva mujer en verano. Pero con la diferencia que se trataba de una cerveza curiosamente pálida de aspecto, que no de aroma ni sabor, combinando un rango de frutas bestial con ciertas notas acarameladas y a hierba salvaje. Moderadamente alcohólica; desmedidamente buena.

Y por último, la cerveza que se disputaría el trono con la Hobsons Mild: la Landlord de Timothy Taylor. Un clásico entre los británicos cerveceros, con una triunfante historia de admiración y premios detrás, la Landlord es una bitter un tanto atípica, pensada para desafiar las bitter clásicas. La base es, efectivamente, una bitter inglesa de toda la vida, sin duda; pero tiene un perfil de malta muy propio y bien definido, con interesantes toques de avellana y pistacho, que se sale lo suficiente de guión para ser distintivo; y acompañado todo por un sorprendente exotismo en lo que se refiere a su lupulización. Imaginaba, en mis sueños, encontrarme una cerveza de estas características, con toques magistrales a fruta de la pasión. Pruébenla y ya me dirán: en el norte de Europa, existe un país entero enamorado de esta cerveza.



Antes de irme, si me permitís, me gustaría hablar de sidra y perry. Ante todo, me gustaría dejar claro que mis conocimientos sobre estas dos bebidas son mucho más limitados que los de cerveza, siendo mi experiencia realmente corta. No obstante, no quería dejar de mencionar tres brebajes concretos que me dejaron totalmente anonadado y que, dentro de las sidras y perrys probadas allí y anteriormente al evento, destacaron más que notablemente.

Como sidras, me impresionaron sobremanera la medium-dry Dog Dancer de Gwynt Y Ddraig (de quienes estuve cerca de probar toda la gama que había; a cual mejor) y la Kingston Black de los ingleses Broadoak, una dry acojonante. En cuanto a perrys, destacar especialmente la que, en mi muy ignorante paladar, se presentó como una bebida divina y perfecta: la Two Trees Perry de, otra vez, los galeses de Gwynt Y Ddraig. Fuentes más fiables que la mía, me aseguraron que podría tratarse fácilmente de la mejor de Gales.

Si con la cerveza dejé aconsejarme a menudo por mis compañeros, buenos conocedores del panorama local, en sidra y perry (que, obviamente, fue de lo que menos tomé) fui directamente tutelado por un par de expertos en la materia. Así que no es de extrañar que en mis intentos con estas bebidas acertara tan de lleno con alguna de mis elecciones.

Por último, me gustaría destacar que entre birra y birra, tuve grandes conversaciones con homebrewers locales, que me daban su punto de vista sobre algunas de las cervezas que íbamos tomando y me preguntaban animosamente sobre el auge cervecero español, del que poco o nada conocían. Hice autocrítica, pero dejé bien el producto nacional. Si alguien considera que podría ser un buen embajador cervecero, que se ponga en contacto conmigo: birraire@gmail.com (admito pago en especie).



Espero haberos podido trasladar, hasta el punto que se pueda, la magnitud de las cervezas que uno podía tomarse en Swansea entre el 23 y el 25 de agosto de 2012. No puedo hacer más que recomendaros de manera entusiasta que acudáis a un festival CAMRA cuanto antes.

Salut i birra!

12 comentarios :

  1. No conocía esto del Perry. Leo en http://en.wikipedia.org/wiki/Perry que es como una sidra pero hecha con peras en lugar de manzanas. Habrá que probarlo.

    Por cierto, supongo que las sidras británicas son carbonatadas y por tanto muy diferentes a la sidra guipuzcoana o asturiana que podemos encontrar por aquí, ¿no?

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    1. MrTxema! Pues te recomiendo que pruebes las perry cuando puedas. Por aquí sólo he encontrado la Bulmers (Magners), que está bien; pero como bien supones, no tiene nada que ver con lo que ofertan por allí arriba.

      Efectivamente, son carbonatadas; aunque algunas lo son muy ligeramente. Si comparo estas sidras con las del norte de España se parecen como un huevo a una castaña en casi todo, si bien las dry pueden guardar algo más de parecido, en mi opinión.

      Saludos!

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  2. (TEDASCUENYOYO) PFFFFFFF!!!! FENOMENAL POST, NO TE PREOCUPES POR EXTENDERTE, LA ENVIDIA VA A SER IGUAL XD

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    1. Gracias TDCY :-). Debo controlarme en la extensión; no es plan de hablar de 50 birras raras una por una. Yo, por mi parte, no lo leería seguro, jaja. Saludos!

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  3. Pues no estuvo nada mal lo que te metiste entre pecho y espalda, no?

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    1. Pues nada mal estuvo, Txema! Y lo mejor (o peor) de todo es que cuesta un montón no tomar otra tras la última: tan poco alcohol, tan poca carbonatación... es agua bendita :-).

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  4. Se nota que lo pasaste en grande :). Qué gran suerte poder disfrutar de tanta Mild y Bitter, tan escasas por estos lares.

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    1. Fran! Pues sí, lo pasé en grande, y especialmente con las Mild. Me chifla este estilo, y hay que aprovechar las escapadas a UK para probar cada una de las variedades que el cuerpo y la cartera me permitan :-). Saludos!

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  5. Que envidia..., me estaba asustando por el número de cervezas bebidas teniendo en cuanta que según escribes, sólo pones las mejores... al final me ha tranquilizado saber que eso fue en tres días...

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    1. Jajaja, ¡yo también me habría asustado! De hecho, tener que "matarlo" todo en un día habría sido para mí un disgusto enorme. Mucho por probar; mucho por aprender. Saludos Teddy!

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  6. Ya quedaba claro por tu anterior post, que la entrada que iba a ir dedicada a las cervezas del Swansea Bay Beer Festival sería de traca. Qué cantidad de excelentes cervezas se esconden en tierras británicas, y qué suerte tienes de haber podido probar tantas. Aunque aquí no lleguen, sí que he tenido la oportunidad precisamente de conocer de cerca algunas de las cerveceras que recomiendas como la Hobsons o la Timothy Taylor. Me he quedado intrigado con ese país del norte que se vuelve loco por la Landlord. Buen post amigo! Cómo se nota que has disfrutado lo tuyo, jejeje. Salu2!

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    1. JAB! Gracias por tu comentario. Pues sí que disfruté; como un enano.

      ¿Dónde pudiste probar las Hobsons y Timothy Taylor? Me imagino que por allí. La segunda no es muy rara si vas a ciertos pubs, pero no deja de ser grandiosa. La Mild de Hobsons, para mí, de lo mejor que he probado este año; una de aquellas birras que debería ser fija en el pub que frecuentara, de vivir yo por esas tierras.

      Saludos!

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