Birrasana 2012 - El Previo...

El Templo.
Sin ser parte oficial del Birrasana, sí había un evento muy interesante el viernes anterior al fantástico festival cervecero de Blanes. The Drunk Monk, archiconocida cervecería/pub de la ciudad de Mataró (comarca del Maresme), proponía una muy interesante actividad, consistente en una charla y degustación cervecera junto a Glenn Castelein de Alvinne Picobrouwerij y de John Brus de Brouwerij De Molen. Por si faltaban alicientes, se presentaba en exclusiva la nueva creación de De Molen: Larie & Apekool (traducido pierde todo el glamour: sería algo como Tonterías & Estupideces; pero mola que la cerveza no sea tan cool).

Un evento así era más que suficiente para volver al Templo después de unos cuantos-muchos vergonzosos meses sin visitarlo. De esta manera, hicimos reserva de mesa a nombre de la Gacetilla Cervecera para no perdernos este espectáculo.

Total, que el viernes 27 de abril por la tarde pasé con el coche a buscar a Andrés y a Jordi, y rápidamente nos dirigimos a Mataró, donde nos esperaba una buena velada cervecera junto a Sven, pero también muchos otros compañeros del mundillo. Llegamos pronto y tuvimos la ocasión de hacer una rápida pero completa visita a las novedades de las instalaciones, como la bonita e intimista Sala de Degustación o el nuevo almacén, así como  la genial cámara frigorífica donde se encuentran los barriles pinchados y alguna joya envejeciendo.

En barril... :_)
A continuación nos sentamos y empezamos a repasar la larga lista de opciones de las que disponíamos en aquella gloriosa tarde/noche. Después de mucho rato, mis compañeros empezaron lupulizados, y yo aposté por un inicio más a mi estilo con una triguera; pero no una cualquiera: la De Struise Witte. Para empezar sólo aclarar que desde el primer trago me di cuenta de que ya tengo identificada mi cerveza de trigo favorita (hasta la fecha, claro está). No la había probado antes, y me pareció sublime: de aspecto fantástico, dorada y turbia, con una espuma muy cremosa; de nariz floral y frutal, con un toque especiado perfecto. En boca, más de lo mismo, destacando el cereal en el final, así como la incidencia de la levadura; suave, bastante densa y duradera. Una delicia para los amantes de las belgas y las de trigo.

Después de mucho pensar, escogí mi siguiente víctima: Nogne Der Kollaborator, un pedazo de Doppelbock de estos genios noruegos, que se presentaba bien oscurita y con una buena capa de espuma tostada. Con una nariz muy compleja y divertida, con toques de frutas asadas y maltas oscuras, en boca presentaba matices de frutos secos (entre muchos otros ¡avellanas!) y fruta seca. Bastante dulce y muy moderada en amargor, me enamoró con su generoso cuerpo y suavidad de trago. Vaya festival me estaba pegando.
La enciclopédica carta
y la Der Kollaborator.

Con esto, empezó a llenarse el local, y tuve el gusto de conocer a Ernesto de Yria, así como saludar a un gran conocido al que, por suerte, veo bastante a menudo: David de Cervezorama, que estaba en Blanes para presentar junto a Yria sus nuevas Guinea Pigs. Algún post voy a dedicarles en breve a estas cervezas, que me consta que están gustando mucho.

Al rato, llegó mucha más gente, entre ellos el siempre sonriente Manolo de Freiburg, además de John y Glenn, los protagonistas de la velada, acompañados del gran Gabriel de Zombier, a quien me acerqué a saludar rápidamente también. Sin puntualidad británica (pero que más da cuando tienes tanto entretenimiento, y a la carta de cervezas me remito) empezó la charla: primero Alvinne y luego De Molen, sus respectivos dueños nos introdujeron sus cerveceras: historia, filosofía, cervezas y últimas novedades en general.

A partir de aquí, el hambre empezó a acosarnos, y pedimos la carta de comida. Yo me decidí por una hamburguesa queso cebolla, y para acompañarla pensé que nada mejor que una IPA. Viendo lo que había pinchado, me decidí a maridar la comida con la De Molen Vuur & Vlam, que no sólo resultó ser una gran acompañante, sino también una de las mejores IPAs que he tomado. Vaya noche, pensaréis.

No sé si será la emoción de volver al Drunk, el "momento De Molen" por el que estoy volviendo a pasar últimamente, la buena compañía, o una mezcla de todo junto con una grandísima cerveza hecha a mi gusto, pero esta Vuur & Vlam de barril fue muy seria. Con lo bien que nos la había vendido John, no tuve dudas a la hora de pedirla, y resultó ser genial. Con cuatro momentos de lupulización distintos (cocción, hop-back, dry hopping y al embotellar), la V&V destacaba por un aroma a lúpulo súper fresco, con toques a fruta verde y dulce, así como suaves pinceladas de pino y bien redondeada con una presencia maltosa leve pero suficiente. En boca muy similar, muy afrutada, resinosa, de cuerpo medio, final notablemente seco y muy muy refrescante. Una grandísima cerveza.

Gabriel, (de pie) Glenn y John. El pájaro de azul es un americano que
viaja para conocer cerveza, y que vino especialmente al Birrasana
desde Estados Unidos. Ya sé quien quiero ser de mayor.

Y como me quedaba un poco de apetito (quien me conoce bien sabe que siempre guardo algo de sitio para más) pensé que unos quesitos belgas acompañarían bien la birra de la noche: la Larie & Apekool. En cuanto a la cerveza, estuvo a la altura de todas las de la noche (que os aseguro que era difícil): muy oscura y sin espuma, parecía que me hubieran echado crudo en la copa. El aroma, sin embargo, dejaba claro que lo que había allí dentro era un cervezón: ciruelas asadas, whisky, madera, un toque de chocolate y un tanto floral. Similar en boca, con un punto ahumado interesante, dulce y moderadamente amarga y con un final no especialmente seco. Para beber calmosamente; una cerveza para disfrutar muchísimo. Destacaría lo muy compleja e intensa que es, pero sin exageraciones; muy bien equilibrada. Un 10 de birra.

Ahora mismo repetiría.

Quien se esté preguntando por el acompañamiento lácteo, aposté por uno de clásico; suave pero sabroso, el queso Orval cumplió fantásticamente como acompañante de tan gran cerveza.

Terminada esta genial sesión, Andrés y Jordi habían tenido que marcharse, y yo aún tenía un buen rato hasta mi casa (y en coche); además, a la mañana siguiente tenía que madrugar para atender ciertos compromisos personales (no, el sábado no estuve en Birrasana... fallo garrafal, lo sé). Así fue como, a regañadientes, me fui a pagar y a continuación me acosté en el coche para evitar males mayores en la carretera (ya sabes, dos dedos de espuma, dos dedos de frente).

La siguiente entrada será puramente de Birrasana. Salut!

Comentarios

  1. Un placer haberte conocido, esperamos verte pronto.

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  2. Gran evento y muchísima envidia por no haber podido compartir mesa y tan ricas cervezas con tantos y tan grandes contertulios! Otra vez será! Enhorabuena a Sven y a Gabriel por montar algo tan y tan interesante! Si es que el Drunk es incomparable!!

    Salut mestre!

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    1. Pau! Sí, realmente es incomparable. Y si encima, como es mi caso, la cerveza belga es tu favorita es la perdición.

      No dudes en probar la Larie & Apekool si tienes ocasión.

      Una abraçada!

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  3. Qué bien te cuidas Birraire. Un abrazo!

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    1. Pues sí, no me puedo quejar. Se me ocurren pocos planes que superen un viernes tarde-noche en el Drunk :-). El día que los gatos viajéis dirección al este peninsular, tenéis que hacer parada aquí. Saludos Alberto!

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  4. Al Birrasana si que fuí, y estuvo de lujo, pero lo del The Drunk Monk tenía una pinta que madre mia...lástima... Saludos!

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    1. Benvingut, Manel!

      La verdad es que sí que estuvo muy bien el evento; fue una gran oportunidad poder conocer a Glenn y John, y encima en el Drunk :-). Mañana toca post de Birrasana, que efectivamente estuvo muy bien. Salut!

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  5. Buen festín te pegaste la verdad! Cuántas ganas tengo de conocer el templo cervecero que es el Drunk Monk. Cuanto más me cuentan y más leo, más ganas tengo de conocerlo. Por lo que veo tuviste la oportunidad de conocer a Ernesto y David. Muy majos. A ver esas Guinea Pigs, que estoy deseando hincarles el diente. En breve las tendré en mi particular "bodega". En cuanto a las cervezas que comentas qué raro se me hace que De Struise saque al mercado una excelente cerveza. Hala! otra más a la lista de pendientes, porque esa Witte que mencionas no la he catado aún. Y esa Vuur & Vlam es sencillamente sublime. La tomé hace ya tiempo, pero la recuerdo como de lo mejorcito de De Molen para mi gusto, y una IPA que entra directamente en mi Top 10. Vamos, que me has puesto los dientes largos. Lo "malo" del local es que está en Mataró y la vuelta en coche se complica. Lo de dormir en el coche lo descarto, así que tendré que ir acompañado de algún alma caritativa y abstemia! que conduzca el día que vaya a conocer la cervecería, jejeje Salu2!

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    1. Buenas JAB! Pues sí, conocí a Ernesto, aunque a David ya le tengo más que conocido de mis no-precisamente-pocas visitas a Cervezorama :-).

      La Struise Witte creo que la vi precisamente en Cervezorama hace un tiempo (si no me equivoco). Esta semana tenían la Rosse, que es la ostia también.

      Y me alegra ver que en cuanto a IPAs tenemos gustos muy similares, porque la Vuur&Vlam está claramente en mi top10 también.

      Respecto a visitar Drunk Monk es imprescindible para un buen cervecero. Eso sí, te veo muy señorito descartando dormir en el coche ;-). A grandes problemas, grandes soluciones, hombre!

      ¡Un abrazo!

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