domingo, 31 de julio de 2011

Sardines&Rumba by Moritz, las fotos

Aunque llegue un poco más tarde de lo que había anunciado (prometí hacerlo al siguiente post del de la Gacetilla número 6), como dijo alguien que, como un menda, no era muy cumplidor: más vale tarde que nunca.

Os dejo, pues, una pequeña muestra de lo que viví en la première de Sardines & Rumba by Moritz, evento al que fui muy amablemente invitado representando la Gacetilla Cervecera.

Quien quiera revivir el artículo, aunque es reciente, lo tiene fácil:

Gacetilla Cervecera Número 6



Fantástica puesta de sol con vistas a la ciudad de Barcelona.

Todos los detalles cuidados. Las cajas de birra a
modo de asiento y manteles a juego.

No me han pagado más que la cena de aquel día,
pero la foto me quedó más o menos chula, ¿no?

"La teca"! Sin contar los postres, esta fue mi rica cena :-).

Los RUM BA LA, dándolo todo. Regalando buena música a todos
los asistentes.

miércoles, 27 de julio de 2011

Nueva tienda cervecera en Calafell...

Los cerveceros catalanes y turistas que vienen a visitar la Costa Daurada están de enhorabuena. No hace ni un mes que ha abierto una nueva tienda donde encontrar una gran variedad de cervezas nacionales e internacionales: Beer&Friends.

Esta buena iniciativa de Ivan y Xavi, los propietarios, tiene el interesante reto de divulgar la cultura cervecera entre una población muy fidelizada al quintu (botella de 20cl.); que bebe cerveza, pero no mucha variedad. A su vez, es también su objetivo la atracción de los turistas en un sitio que por verano multiplica importantemente su población por la llegada, mayoritariamente, de europeos en busca de sol, fiesta y más de una chiveza (o similar).

Ayer, por motivo de una degustación, pude visitar el local y charlar un rato con Ivan y Xavi, que me comentaron las particularidades de su clientela actual y potencial, y las primeras sensaciones ahora que hace casi un mes que han empezado.

Beer&Friends cuenta con una posición privilegiada dentro de Platja de Calafell, a tocar de la playa en una zona con bastante movimiento comercial. Actualmente cuentan con dos tiradores de cerveza de barril, una interesante variedad de referencias internacionales y, si bien ya tienen varias, quieren potenciar las cervezas artesanas locales. El local, amplio por su situación y también por comparación a otras tiendas similares, cuenta con varias mesas para poder degustar tranquilamente la cerveza. Y como buen sitio donde comprar cerveza, la cerveza es la protagonista, con estanterías llenas de botellas debidamente alineadas, cajas y algún cartel cervecero, pero sin ninguna decoración exagerada.

Desde aquí, deseo a Beer & Friends mucha suerte en esta nueva aventura, que estoy seguro que contribuirá notablemente a la difusión de la cultura cervecera y a la felicidad de muchos calafellencs y turistas que visiten el país.

martes, 19 de julio de 2011

Reflexiones de un cervecero contemplativo en una sociedad (aún) no preparada para los cerveceros... (1ª Parte)

... o de como hay cervezas que extrañamente desemborrachan.

Bodorrio. 3 de la mañana. Llevo una copa en la mano que no fue pensada para contener cerveza, aunque cumpla holgadamente con tal propósito. Tengo una extraña (muy extraña) clarividencia mental, y una extraña necesidad: quiero escribir en el blog birraire (aunque no voy a poder hasta dentro dos o tres días).

No he hecho ningún descubrimiento, ni ninguna reflexión nueva. No estoy borracho, porque he sido prudente al beber con abuso y porque no creo que me gustara estarlo (nunca he llegado a ese punto, y por lo que mi calidad de persona contemplativa me ha permitido observar empíricamente, no me parece apetecible llegar). Trato de pensar en otras cosas, pero sigue estando ahí, aún así, esa sensación, ese impulso literario que no me deja concentrar en bailar el temazo que está emocionando a todos aquellos que me rodean.

Consigo divisar una solución, sencilla: me hago una nota mental de que lo voy a escribir y hago la vista larga una vez más. Misión cumplida, si bien la nota permanece allí. Podría parecer todo una exageración, pero el trato desigual y discriminatorio que recibimos los cerveceros en esta sociedad casi me hizo replantear el "modo baile" en el que me encontraba en esos momentos a fin de denunciar con urgencia el gran agravio comparativo que sufrimos los amantes del lúpulo y la malta (entre otros posibles ingredientes) respecto a otros respetables (en algunos casos) amantes de otras bebidas fermentadas o espirituosas.

¿Deberíamos inventarnos un ritual especial para degustar
la cerveza? Un grado de sofisticación podría ayudarnos.
Que la (histórica) élite vinícola, que ya robó dioses cerveceros a pequeñas civilizaciones en la antigua Grecia para convertirlos en dioses del vino (o al menos eso leí; yo no lo vi con mis ojos, pero no me gustaría pensar que incluso en esto hay una conspiración detrás), goza de unos privilegios que nosotros no tenemos es evidente. Mi sorpresa fue descubrir que no estamos un peldaño (o unos cuantos) por debajo, sino que además tenemos una dura competencia que nos adelanta por la derecha y se sitúa entre vino y birra: el Gin Tonic.

Antes de que se me catalogue de eso y de aquello, aclarar que me gusta mucho el vino y que a veces bebo algún gintonic (aunque para copas sea más de barley wine o de whisky/whiskey). Dicho esto, me resulta incomprensible el poco tacto que se tiene aún en este país tan gastronómicamente interesante como el nuestro respecto de la cerveza. Y vale, somos un país de tradición vinícola; OK, no problemo. Pero ¿es el nuestro un país de tradición gintonista? ¿Hay alguna iglesia por ahí que tenga como bebida sagrada el gintonic? Si la hay, avisarme, que una visita sería, cuanto menos, interesante, aunque más por curiosidad que por devoción y culto.

La cerveza, aún estando de moda actualmente (igual que el gintonic), sigue sin entrar en los restaurantes, los caterings, los banquetes y demás. Pedirte una cerveza en depende de qué ambiente sigue siendo raro (y tu sigues siendo el raro). En las cenas de empresa te entran agua, refrescos, "vino" y "cava" (las comillas no son gratuitas), cafés y, a veces, incluso barra libre de bebidas no-muy-cualitativamente destiladas, hasta que se agoten. Pero la cerveza va a parte, y debe pagarse por ser un capricho.

La tónica, incluso sin gin, ha demostrado tener más
glamour. Uma, ya te vale.
En las bodas, aunque sean extraordinarias como la de este sábado pasado, la cerveza no va a parte (llegados a este punto, sólo me quedaría llamar a las trincheras a todo mi blogroll y colegas birraires). Pero sí que sufrí la falta de tacto que apuntaba anteriormente al ser la cerveza mi bebida habitualmente elegida. A saber:

En primer lugar, empezando el aperitivo, fui a por una. Tenían Moritz de barril, que ya es mucho más que en otros sitios y ambientes, y además el barril estaba recién pinchado (de hecho, lo estrenaba yo). Qué pena que la chica no descartó el primer chorro y me dejo la copa con exceso de espuma, después de tirarla como si me estuviera sirviendo un zumo de naranja en el bufé libre de un hotel, sin mirar ni demostrar ningún tipo de respeto al líquido dorado que iba concentrándose espumosamente en mi copa. Me la bebí igualmente ("Finish your beer, there's sober kids in India"), pero estaba un poco rancia, para ser fino.

Luego fui a por vino, todo perfecto; las botellas perfectamente alineadas y varias de disponibles. Pude ver, por sorpresa, que había una Estrella Damm Inèdit por ahí, y eso fue un punto a favor, hasta que me dí cuenta de que no estaba fría.

¿Qué os parecería Natalie Portman tomando
una Chimay Grande Réserve? A mi me
emociona sólo de imaginármelo.
Más tarde, en la mesa, repartieron vino a mansalba, y luego unos gintonics buenísimos y fashion de la muerte, ambos detalles por supuesto descritos en el menú. En la pista de baile, la barra a punto para saciar la sed de los más cubateros y de los más finos, con un buen once de bebidas alcohólicas, refrescos, cava y vino, y todo a punto para seguir preparando gintonics fashion de la muerte. Como yo no sé "bailar" (nuevamente, comillas no gratuitas) sin una cerveza en la mano, aunque no vi ninguna, pedí (saltándome toda moralidad en pro de la comodidad) una botella de cerveza sin verter en vaso (tal como suelo hacer solamente en bodas o ciertos partidos de fútbol; y con ciertas cervezas, por supuesto). La cara de "glups" del camarero me indicó que no tenía birra justo allí, y me dijo amablemente que iba a por una (a lo que le respondí que tuviera varias a mano).

20 minutos después, sediento y con una sobriedad indigna de una boda, llegó mi cerveza en forma de botella de 75cl. de Inèdit (sinceramente, me esperaba una mediana de Moritz). Por supuesto, utilicé una copa (sí, la de antes, la que no fue pensada para contener cerveza, aunque cumplía holgadamente con tal propósito), porque con la botella grande perdía la comodidad que deseo en una pista de baile (obviamente).

El último detalle, y no menos enojante, fue cuando tuvieron que abrir la segunda botella de Inèdit (de la que por supuesto sólo yo bebía) y el camarero me comentó con cierta preocupación: "oye, ya es tu segunda botella grande". Me limité a asentir con la cabeza, no por falta de educación, actitud o facultad mental de pronunciar palabras, sino porque no sabía por donde empezar a contarle de que estaba sirviendo el "n" whisky-cola (puagh) a mucha gente y que me estaba advirtiendo a mi sobre los efectos del alcohol de una cerveza de menos de 5º. Endevé. Aunque sea raro hacerlo con una Inèdit (¡a lo que obligan ciertas circunstancias!) alguien debería contarle a ese buen caballero el concepto de sessioning.

Para terminar, ante una grave preocupación que me surgió al marcharme de la boda, me gustaría hacer un llamamiento a gente que haya consumido cantidades importantes de Inèdit (si la hay) de una forma más o menos ininterrumpida: ¿es posible que el abuso controlado de esta bebida te desemborrache?

martes, 12 de julio de 2011

Fusión de cine, jazz y cerveza en Manresa...

Que la cerveza está de moda es indiscutible a día de hoy. Está en manos de todos los que somos amantes de esta espumosa bebida conseguir que esta moda actual se incorpore a nuestra cultura gastronómica y tenga una percepción acorde a lo que se merece por historia y complejidad. Para entendernos, que no se asocie la cerveza sólo al "tapa y caña" (que es una buena opción, no nos vamos a engañar, pero es como ver la punta de un iceberg).

En este sentido, últimamente salen muchas iniciativas culturales y de ocio relacionadas con la cerveza, y como cuando sube la temperatura aquí nos animamos a salir más de casa, hacer más actividades y trasnochar un poco más de lo habitual, muchos de estos eventos aparecen en verano. Este el caso de la nueva iniciativa que quería presentaros brevemente: BeerJazzClassics.

La Liberty y Clark Gable, el
miércoles pasado.
Un local de referencia, con una exquisita decoración (ya vale la pena visitarlo sólo por eso), como es el Bohemia de Manresa organiza, junto con BeerCentre, todos los miércoles de verano, noches temáticas en las que disfrutar de su fantástica terracita en el casco antiguo de la ciudad. Con proyecciones de películas clásicas en la fachada de una vieja nave, se acompaña el fantástico entorno de música cuidadosamente seleccionada y de una cerveza distinta cada semana (en esta última parte, tengo el orgullo de tener alguna pequeña atribución).

Cada miércoles se podrá disfrutar del cine, la música y la cerveza de distintas partes del planeta. El miércoles pasado, por ejemplo, se proyectó la película "San Francisco" (1936), con Clark Gable como protagonista, junto con jazz de la costa oeste de Estados Unidos y una Liberty Ale para redondearlo todo. Mañana se podrá ver "Barry Lindon" (1975) de Stanley Kubrick, con música inglesa y, en esta ocasión, dos cervezas británicas: la London Pride de Fullers y la O'Hara's Irish Stout (irlandesa como el protagonista).

A quien le quede cerca, recomiendo que se pase: nada mejor que disfrutar de una buena cervecita en un ambiente de excepción como este. A los que os pilla un poco lejos, espero daros ideas para que podáis montar cosas similares, a fin de propagar la cerveza más allá de las cuatro marcas conocidas y desde una perspectiva cultural que puede acercar a más gente a nuestra bebida.

viernes, 8 de julio de 2011

Pequeño accidente doméstico...

Un cadáver en mi bodeguita. Las otras botellas, astónitas,
no han querido hacer declaraciones.
Me dirigía tan tranquilamente hacia mi bodeguita cervecera particular. Pensaba que me apetecia una IPA para huir de las cervezas de trigo e igualmente tener una buena dosis refrescante contra el calor. El hecho es que, cuando estaba cerca, olía a Affligem Blonde. He pensado que era extraño, no sólo porque hacía días que no tenía ninguna, sino porque las botellas están todas por abrir, como es obvio.

Menuda sorpresa la mía cuando noto que estaba pisando algo líquido, y mayor sorpresa al abrir la puerta y ver mis cervezas bien remojaditas. Una de ellas estaba desafiando toda ley de la física al estar semi tumbada, y al fijarme bien vi que le faltaba un trozo por debajo. Se trataba de una Augustijn Blonde, que había decidido celebrar su San Juan particular con un poco de retraso.

Parece que la botella era coleccionista. Ha
preferido desprenderse del culo que de la
chapa.
Lo primero que he pensado es que tengo que trabajar más mi olfato, por haber confundido una Augustijn por una Affligem. Lo segundo, que tenía una tarea de limpieza que acometer de inmediato. Y después que lo colgaría en el blog, a ver si alguien más se ha encontrado con botellas verbeneras.

Me imagino que el calor no le habrá sentado bien a la pobre; es lo que tienen estas cervezas que siguen vivas en el embase, que a veces tienen antojos. Pero muchas otras han pasado por sus mismas condiciones antes y de hecho tengo unas 70 pasando por ello ahora mismo... Supongo que para todo hay una primera vez...

Ahora sólo espero que ninguna otra tome nota de este mal ejemplo. Suerte que se ha autodestruido sola, tenía algunas al lado que me habría sentado muy mal que se estropearan.

Observaciones, consejos, vivencias y demás serán bienvenidas, amigos bloggers.

martes, 5 de julio de 2011

IV Fira de Jafre: Cultura de la Cervesa Artesana i Productes de la Terra.

Con este largo nombre, se presenta la cuarta edición de la feria de cerveza artesana en la localidad ampurdanesa de Jafre; un evento cervecero que, por una cosa u otra, cada año "se me resiste" aún no quedándome muy lejos.

Si bien este año aún no estoy seguro de poder ir, muchos colegas cerveceros me han ido comentando que vale mucho la pena la Fira de Jafre. Para mi, uno de los mayores atractivos es, sin lugar a dudas, la votación de la cerveza del año de Jafre, que añade un punto distinto a las demás muestras cerveceras y le da emoción y más ganas de probarlo todo (aunque luego uno se resienta de ello).

El año pasado, por ejemplo, (y como ya indiqué en una entrada anterior), la Segarreta se coronó como mejor cerveza dentro de la categoría amateur. Por su parte, la Moska d'Estiu de Birrart ganó el primer premio absoluto.

Además, habrá musiquilla, animación, otros productos gastronómicos que, seguro, nos ofrecerán posibilidades interesantes para maridar y hasta una fideuá popular a la hora de comer.

Así a bote pronto, sin saber el cartel entero de cerveceros que asisten a la fira, sé que van a estar los siguientes productores (voy a intentar completarlo a medida que me entere):

- Cerveses Ausesken (Olost).
- Cervesa Popaire (Blanes).
- Marina Cervesa Artesana (Blanes).
- Reptilian (El Vendrell).
- Cervesa Artesana Moon (Lliçà d'Amunt).
- Moska de Girona (Sarrià de Ter).
- Bleder (Rubí).
...

Con el calor de estos días, Jafre se erige como una muy buena opción para pasar el sábado (entre las 11 y la 1 de la noche) en un pequeño pueblo del Baix Empordà, no muy lejos de la playa y bebiendo buena cerveza. A ver si nos vemos por allí.

viernes, 1 de julio de 2011

Gacetilla Cervecera Número 6

Sexta entrega de la Gacetilla Cervecera. En esta ocasión, dejando ya de lado mis aventuras por Gales, mi artículo habla sobre una de las iniciativas de verano de Cerveses Moritz: el Sardines&Rumba by Moritz. En mi siguiente post, voy a complementar un poco mi aportación con alguna foto de la première de la temporada 2011 de dicho evento. A quien le guste Barcelona, la rumba y la cerveza, ¡que no lo dude y se pase un miércoles por Montjuïc!



Gacetilla Cervecera Número 6