¿Qué trato dispensáis a vuestras cervezas?

Algunas de las cervezas que me hacen pensar...
La reciente adquisición de muy buenas cervezas, de aquellas que puede que tome muy pocas veces en mi vida (si no una sola), ha reabierto en mi mente el debate de si le doy a cada cerveza que consumo en mi casa el trato que se merece o no. Teniendo en cuenta que, excepto en casos muy aislados, me gano la vida (por desgracia) fuera de este apasionante mundo y que mi consumo de cerveza responde a mi pasión por esta bebida, a mi curiosidad y a mis ganas de aprender, pasaré a comentaros el "ciclo de la birra" en mi caso particular.

La teoría ya me la sé; me interesa destacar la puesta en práctica de todo aquello que siempre se aconseja, y que no siempre se puede llevar a cabo por falta de recursos o, simplemente, por simplificación. Cabe tener presente que el mío es un perfil amateur, con la experiencia justa del que bebe unas cuantas-muchas birras cada año; que, sin formación específica, experimenta, investiga y se informa sobre la materia con libros o hablando con gente verdaderamente experta. En definitiva, que busco tratar la cerveza como se merece, con cariño y unos recursos modestos pero creo que medianamente eficaces, y que a continuación comparto con todos vosotros.

Para empezar, siempre llevo conmigo un "porta-birras" (o pack de cartón de 6 tipo los de cervezas americanas) para ir a comprar y traer mis botellas a casa sin que sufran en el viaje con el coche. Para ferias, tengo una caja con separadores con capacidad para 12 botellas, y hasta mi coche parece estar alineado con mi causa al tener dos compartimentos perfectos para llevar cervezas (de hasta 75cl.) de manera segura y en posición vertical. Parecerá una tontería, pero una vez en carretera conduzco más fino y pillo las curvas más lento porque llevo birra en el coche y no quiero marearla (luego pienso en los camiones de birra y me siento tonto, pero no puedo evitarlo).

Mis porta-birras. Simples y efectivos.
Una vez en casa, mi bodeguita mantiene durante todo el año la cerveza almacenada entre 8º (días de frío extremo en los rincones más fríos) y 18º (si realmente aprieta muchísimo el calor; este verano pasado no subió de 16º). No es nada profesional, ni perfecto, pero puedo almacenar muchas y totalmente a oscuras, en general fresquitas, sin cambios de temperatura bruscos ni humedad y aisladas de olores fuertes. Creo que están bastante a gusto.

A partir de noviembre, puedo consumir muchas de mis cervezas directamente desde la bodeguita, pero dispongo también de una nevera adicional para bebidas (la nevera de las cervezas, vamos), donde las que requieren de una temperatura más baja o "las del fútbol con los amigos" esperan su turno a una temperatura de 6º.

En el caso de cervezas que han viajado en una maleta después de una escapada, o que me han traído amigos, familiaries o transportistas (por pedidos online) y de las que no tengo seguridad de como han sido transportadas, tengo tendencia a almacenarlas, al menos, 2 semanas en la parte más fonda de la bodeguita, donde abriendo la puerta apenas toca la luz, para que reposen y estén tranquilas después del ajetreo.


Llega el momento más esperado: después de estudiar mis posibilidades y cruzarlas con mis deseos cervecísticos, cojo la botella que quiero consumir. Después de estudiar bien su etiqueta, decido que vaso de los que dispongo será el más apropiado para que mi cerveza se sienta a gusto y desarrolle de manera óptima su carácter desde el momento en que la tire y hasta el último trago. Ante la duda, mi tendencia es la de escoger mi ya mítico goblet (o cáliz), que aunque hace tiempo que no luce ningún logotipo por haber sido usado miles de veces, a nadie se le escapa que es una copa de Chimay. Mi motivo es que conozco muy bien esta copa, pros y contras, y me siento cómodo con ella a la hora de degustar una cerveza (simple y raso).

Aunque les des cariño,
siempre puede haber algún
elemento subversivo...
Finalmente, abro la botella (si aplica) con mi quita-chapas especial (que las deja intactas), vierto el contenido con cariño en el vaso escogido y previamente humedecido, procurando carbonatar adecuadamente para conseguir una buena cabeza, y ya tengo mi cerveza lista para ser degustada. Las botellas vacías las guardo hasta que tengo suficientes como para que sea interesante la pequeña excursión que tengo hasta el contenedor del vidrio (uno de los pocos que he visto con mis propios ojos que sí realmente acaba siendo útil; cabe destacar que en otros países, me darían 3 o 4 pavos por ellas en las tiendas...). Si se trata de botellas muy exclusivas las reservo para algún compañero que las quiera en su colección.

Y bien, repasado mi "ciclo de la birra", ¿cómo tratáis vosotros a vuestras cervezas? Creo que, dentro de mis posibilidades, poca cosa más puedo hacer. Me gustaría que me contarais cómo os lo montáis vosotros y que criticarais lo que no os encaje del método que empleo en mi "ciclo". Especialmente, os pediría vuestra experiencia con los vasos para servir la cerveza, que es algo sobre lo que siempre me gusta preguntar a otros cerveceros para conocer sus preferencias y compararlas con mi experiencia con distintos recipientes.

¿Cómo transportáis la cerveza? ¿Dónde la guardáis? ¿Algún paso previo antes de consumirlas? ¿Qué vasos tenéis para el consumo de cerveza? ¿En qué vaso vertéis la cerveza en caso de duda? ¿Vaso de champán (Flute), de vino, tipo cervezas Kölsch (Stange) o tipo Hoegaarden (Tumbler) para las Lambic? Todo lo que se os ocurra, vamos. Siempre, por favor, en base a vuestra experiencia, no a los libros y referencias que todos hemos leído al respecto.

Aquí os presento los vasos/copas que generalmente utilizo para el consumo (que no colección; eso va a parte). Voy a utilizar los términos ingleses, pues seguramente vamos a entendernos más así dada la mayor riqueza de este idioma en lo que a terminología para vasos (este artículo de la Wikipedia puede ayudar a identificar alguno de los menos conocidos: http://en.wikipedia.org/wiki/Beer_glassware).


(de izquierda a derecha en la foto) Nonic Pint (para británicas), Dimpled Glass Pint (comodín; pocas veces para degustación seria), Goblet (para belgas típicas de abadía, excepto Witbiers y estilos menos típicos), Shaker (IPAs no estilo británico, Ambers), Weissbier Vase (alemanas de trigo), Snifter (Imperials, Barley Wines), Tumbler (Witbiers, Gueuzes, Fruit Lambics)  y Pilsner Flute (lagers en general). De algunos tengo más de un ejemplar, y distintas medidas.

Está claro que el uso descrito para cada vaso es general, y según el día puedo cambiar la regla general si me parece más correcto, deseo probar cosas o la etiqueta me indica lo contrario a lo que pienso (el brewer tendrá razón, digo yo). Estoy pensando en adquirir un Tulip (tipo Duvel o Judas) para ampliar mi flota, pero con la copa de Chimay salgo airoso con los estilos que a priori requieren un recipiente de estas características.

Venga compañeros, a ver si creamos un bonito debate sobre transporte, mantenimiento y presentación de cerveza.

Comentarios

  1. Interesantísimo tema. Y con qué cuidado y cariño tratas a tus cervezas, es impecable.

    Por mi parte desde hace un tiempo hacia aquí suelo preocuparme porque el transporte de tiendas a casa sea el más eficiente posible, llevando una bolsa con un pack de cartón. En algunos establecimientos cuando compras unas cuantas ellos mismos te ofrecen la caja (y te la llenan de posavasos, abrebotellas y cosas así).
    De tiendas online no hay mayor problema, de momento he tenido una muy buena experiencia.

    En Madrid las guardo a una temperatura constante en cajas, y las enfrío dependiendo de sus cualidades antes de beberlas. En Huesca las guardo en mi bodega, en cajas también, a una temperatura más adecuada.

    Aunque no las colecciono, las botellas vacías se van acumulando en las estanterías, aunque las que ya me sé de memoria se van al contenedor de vidrios. Las chapas, desde hace un tiempo las voy guardando.

    Trato de tomar cada cerveza en su tipo de vaso recomendado, aunque mi colección de vasos y copas es más bien reducida en cuanto a marcas, solo tengo uno de cada tipo, o dos. Es similar a la tuya.
    En las fiestas de colegueo con gente no muy dada a la cerveza de calidad, saco el vaso-bota y lo utilizo para toda la eurolager que se va tomando a lo largo de la noche.

    Es un breve resumen. Insisto, muy interesante el tema, me quedo a la espera de ver qué comentan estos monstruos, para aprender un poco.

    ¡Un saludo!

    ResponderEliminar
  2. Un post verdaderamente interesante. Vamos por partes, jeje!

    Comparto muchísimas de las cosas de tu "ciclo". En primer lugar, venga de donde venga la cerveza y tenga o no confianza de como se han tratado hasta llegar a mis manos, casi todas las guardo una temporadita antes de consumirlas (mínimo 3 o 4 semanas casi seguro a no ser que me pierdan las ganas por alguna de ellas). Las guardo en una "bodeguita" bastante apañada que no me he tenido que currar ya que aprovecho un armario de obra empotrado relativamente grande que tengo en mi casa de pueblo, y en el que la temperatura y la humedad se mantienen dentro de un rango bastante constante y la luz es fácil de controlar al tener puertas.

    Con esto de la luz reconozco que soy un poco "friki" ya que soy de la opinión de que se van a joder si les da el mínimo haz de luz (sobretodo a las lupuladas, por aquello de que si se hacen "viejas", ya sabes...). Mira si es la cosa que la reina se burla de mi constantemente porque incluso busco las cervezas a oscuras... Palabra! ;P. Pero bueno quitando esa anécdota, lo demás creo que más o menos es lo normal.

    Hace tiempo me vengo planteando una pequeña inversión con un par de neveritas pequeñas a las que pueda controlar temperatura y humedad, pero dada la enorme cantidad de cerveza que acumulo y que debería meter, así como el presupuesto algo prohibitivo de los aparatejos hasta ahora no me he lanzado. Pero es algo que más pronto que tarde acabaré haciendo.

    Sobre los vasos tengo más o menos los que comentas, siempre prestando atención a que no sean de vidrio grueso (otra manía). Los que más uso con diferencia son el de pinta inglesa y americana (más este último) además de precisamente la tulipa (Duvel, Gulden Draak...) ya que me gusta mucho como este tipo de vaso concentra el aroma y como salen bien las saison y cervezas "rollo belga" sin mucho alcohol. Las tipo belga más cañeras (abadía, trapistas, strong dark ale...) las sirvo en el vaso tipo cáliz. Y las espontáneas por lo general las tomo en vaso de pinta americana (de hecho empecé haciéndolo con el vaso de sidra que es muy similar ya que según mi opinión, algunas gueuze y las sidras naturales compartes muchos aspectos) o en copa de vino o de champagne, ya que he de reconocer que el típico de las gueuze (el dichoso tumbler) me parece un poco feo de aspecto... Que le vamos a hacer, otra manía... ;P

    Ah, y además tengo una sección en ese "armario/bodega" en cajas de cartón más o menos decentes, en las que, aisladas del mundanal ruído, envejezco algunas cervezas desde hace unos 4 o 5 años.

    Y creo que eso es todo. Repito lo dicho, muy pero que muy interesante post, mestre!

    ResponderEliminar
  3. Admiro vuestro cuidado cervecero! La verdad es que nosotros vivimos en un piso de 48 metros cuadrados y las cervezas literalmente nos comen. Compramos casi todo online y el almacenaje lo hacemos en una fresquera que tenemos (a la antigua usanza) que en general se mantiene fresca (el nombre lo dice) casi todo el año. Nos gustaría tenerlo mejor, pero no podemos! Lo de la neverita lo he pensado insistentemente y hasta propongo localizaciones pero son todas demenciales. Me temo que hasta que no cambiemos de piso (en caso de que lo hiciésemos) no podríamos hacer mucho más

    ResponderEliminar
  4. Ah, vasos. Tenemos unos cuantos pero a la hora de la verdad siempre bebemos en copa de balón, pensamos que va bien con todas las cervezas. Cuando vienen amiguetes si que hacemos el chorra con los vasos, de ponerle a cada uno el suyo específico y tal...

    ResponderEliminar
  5. Interesantérrimo post.

    Yo a grandes rasgos hago lo mismo que tú: transporte hasta casa en cajas de cartón, dentro de la mochila, y en casa las guardo en las típicas cajas de plástico con casillas de las cervezas alemanas. Tengo además la suerte de contar con trastero, así que la temperatura y la luz no me suponen ningún problema.

    En cuanto a vasos, tengo bastantes más de los que necesito y casi agradezco librarme de algunos. Con conservar un par de cada tipo me basta y me sobra, a ser posible que no sean de marcas.

    Saludos

    ResponderEliminar
  6. Vaya hombre, que agradable sorpresa ver todos vuestros comentarios :-). Por partes:

    Sir, gracias por lo del trato. A mi a veces sigue pareciéndome que debería tratarlas mejor, jeje. Veo que nuestros métodos son similares; de hecho me arriesgaría a decir que estoy más o menos entre los tuyos y los de Lúpuloadicto (que es un talibán). Está claro que para las birras de colegueo tampoco hay mucho que mirar: yo solo saco vasos buenos para degustaciones.

    De hecho, tengo unos de específicos para catar birra con los colegas: tengo 12, así que generalmente todos podemos tener el mismo recipiente.

    Salu2, y gracias por tu aportación :-).

    ResponderEliminar
  7. Pau, jajajaj. No me esperaba menos de tu respuesta. Tenía toda la sensación que habría más cuidados y manías de los habituales.

    Me ha molado lo de la luz... pero creo que guardaré el frontal para las excursiones por la montaña y no a la bodega.

    Me interesa mucho tu aportación en cuanto a vasos, ya que veo que los Tulip tienen realmente una función bien definida en tu caso. He bebido pocas veces de ellos, y este tipo de cervezas que dices generalmente se van al de Chimay. Como ya tenía pensado comprar un Tulip para consumo voy a probar qué tal la misma birra en ambos vasos. A ver si me acuerdo de postearlo.

    Lo de los vidrios gruesos... ¿es sólo manía? A mi me dan buen resultado para lámbicas. Quizás use el de champán para las de frutas en algunos casos, pero generalmente lo hago al estilo belga (de hecho, si no me lo hubiera enseñado un tío de allí, difícilmente habría optado por un Tumbler para las Gueuze).

    Lo de las "vinotecas" como "birrotecas" creo que a todos se nos ha pasado por la cabeza alguna vez. La relación precio-almacenamiento sigue siendo demasiado pobre para ajustarse a mis recursos-necesidades.

    ¡Y que vivan las parrafadas! Salut company.

    ResponderEliminar
  8. Txolo, gracias por tu comentario. Realmente el cuidado depende mucho por desgracia del espacio disponible, y los que no vivimos en grandes ciudades me imagino que tenemos algo de ventaja en eso.

    Muchas veces, si no estoy en casa, tengo que optar por copas de balón y son realmente muy versátiles. Sin embargo, creo que para cervezones se puede notar bastante la diferencia, especialmente porque dependiendo de las dimensiones de la copa balón puedes carbonatar mal la cerveza y perder paladar.

    Un saludo compañero :-)

    ResponderEliminar
  9. Embracing, gracias también por tu experiencia. Lo de la mochila lo hice una vez y nunca más, porque así como con el coche, estuve forzando todo el rato la espalda para tratar de no mover demasiado las birras y terminé con un tirón de tres pares de cojones...

    Yo en cuanto a vasos no soy muy marquista, pero la verdad es que guardan una buena relación calidad-precio. Mi Snifter, que no es de ninguna cerveza, me costó un riñón (por lo que es un vaso, vamos), aunque por las cervezas que tiene que contener me pareció una inversión razonable.

    Estoy contento que el post haya interesado. A ver quien más nos ilustra sobre sus métodos.

    Salu2!

    ResponderEliminar
  10. No suelo comprar para acaparar. La gran mayoría de lo que compro no pasa un mes sin ser abierto, si es que llega a la semana (si de hablamos de volumen, el grueso de mi compra y mi consumo lo comprende cervezas tipo světlý ležák, que compro en cajones de 20 unidades). Hay siempre alguna que otra botella que se añeja por más o menos tiempo. Siempre intentándole darles las mismas condiciones que le daría a un vino de guarda.

    En cuanto a los vasos, tengo uno para "degustar", varios jarros de 0.5l para consumo diario, un nonic, un par de vasos para cervezas de trigo, dos de Westmaale que sirven para cualquier cerveza "de abadía" y algunas copas de 0.3l para consumo de cervezas variadas o para cuando abro alguna cerveza para compartir con la patrona.

    Por supuesto, siempre intento comprar en los lugares adecuados. En lo que respecta al transporte, no le presto demasiada atención. Si tengo una cerveza con sedimentos, nunca la abro en seguida luego de llegar a casa (salvo que sea una de trigo, esas a veces las pongo acostadas en la heladera).

    El tema a veces es enfriarlas. En inverno, cuando hace frío en serio, pongo las botellas unos minutos afuera, sino, a veces las pongo a la mañana en la heladera o directamente 10 minutos en el freezer, para las de consumo diario y tomo muchas cervezas a temperatura ambiente, incluso rubias.

    ResponderEliminar
  11. Gracias por tu aportación Pivní. A mi lo que me gusta del invierno es poder, precisamente, tomar algunas cervezas a temperatura ambiente (de la bodeguita, eso sí), sin pasar por la nevera.

    Yo soy bastante al revés en cuanto a consumo, ya que muchas cervezas están en mi bodeguita bastante tiempo (y no sólo las que añejo). Supongo que depende mucho del tipo de trabajo y vida que uno lleva, y yo por desgracia paso muy poco tiempo en casa durante la semana. Eso provoca que se me acumulen algunas, pero cuando voy a la tienda no puedo reprimirme al ver novedades.

    Na Zdraví!

    ResponderEliminar
  12. Lo mío es una cuestión de comodidad. Cuando voy a compara una tienda, voy siempre a pie y compro de a dos a cuatro botellas por vez, la mayoría de las cuales no sobreviven el fin de semana, si es que llegan a él, porque me gusta mucho abrir alguna cerveza mientras cocino.

    La compra en cajón la hago los viernes cuando voy en auto con mi mujer a la ciudad a hacer las compras para el fin de semana, pero el lugar donde dejamos el auto está lejos de cualquiera de las tiendas que tienen esas birras bien especiales.

    ResponderEliminar
  13. Pues yo soy de esos que si tienen 100 botellas en casa (que las tengo) 95 son diferentes... A falta de nevera las guardo de manera vertical en los bajos de un armario empotrado con la botella apoyada sobre la fría baldosa (en Valencia debemos evitar al máximo el calor y la luz). En nevera (la de toda la vida) suelo tener unas 20. Antes de consumirlas, en la medida de lo posible las saco un poco antes para que no estén exceisvamente frías. Suelo elegir el vaso americano para las IPA, Imperial Ipa y la Tulipa para casi el resto, para las Weisse el clásico de 50 cl y para alguna cosa extra un copón. La verdad es que el tema del viaje no me lo había planteado tan seriamente como muchos de vosotros

    ResponderEliminar
  14. Gracias Txema; me faltaba tu visión :-). Veo que en cuestión de botellas en casa nos pasa similar... ¿a que cuesta no comprar de nuevas cuando las ves, aún sabiendo que te quedan muchas? jajaja.

    Lo del transporte ya ves, te hemos dado ya unas cuantas malas ideas para implementarlas en tus próximas compras :-P.

    Salut!

    ResponderEliminar
  15. Una entrada muy interesante. En mi caso creo que coincido en muchos puntos con algunos de vosotros.
    Tomo mis precauciones en cuanto al transporte de la cerveza. Siempre que voy a alguna de las tiendas especializadas termino comprando al menos media docena, ya que me pillan un poco lejos de casa. Y o bien llevo yo o me la regalan en la tienda una caja vacía (generalmente de cartón, en formato de pack de 4 o 6 botellas), para poder meter las cervezas y poder transportarlas en posición vertical en el coche. Suelo ser muy cuidadoso a la hora de colocarlas durante el transporte para que no las de ni la luz del sol, ni la calefacción del coche en invierno, y bien situadas para que no corran el peligro de fractura, que no vuelque la caja en una curva, que no se rocen los vidrios entre sí... Los badenes tan habituales en los nuevos barrios para esto suelen ser un suplicio para estos menesteres. Pero siempre llegan sanas y salvas a su destino.
    Una vez que llego a casa, las coloco en vertical para que los posos de levadura queden en el fondo, y las pongo separadas por estilos o por nacionalidades, para que me resulte más sencillo hacer la elección de la cerveza que me vaya a tomar. El lugar elegido para guardarlas es en un armario bastante espacioso de mi salón, donde ni le da la luz, ni se ven sometidas a ninguna variación térmica de importancia, donde se pueden llegar a acumular 15 o 20 cervezas pero suelen rotar bastante bien, de forma que lo más antiguo que suelo tener en "bodega" como mucho tiene un par de meses, salvo las que tengo apartadas para envejecer, que pueden llevar un año, dos, o más.
    Aparte tengo un trastero en el sótano del edificio junto al garaje, y podría ser el lugar ideal, porque allí la temperatura se mantiene fresca y de forma constante. Lo utilzado en mas de una ocasión para tales fines, pero el hecho de tenerlas a mano en casa resulta mucho más cómodo, más aún teniendo en cuenta que se mantienen muy bien en el mencionado armario. Luego suelo elegir un par para consumir en breve plazo, y las meto en la nevera a enfriar. Y dependiendo del tipo de cerveza, o bien la consumo directamente si es una weissbier por ejemplo, o suelo sacarla con un tiempo de antelación, si es una imperial stout si es el caso, para que vaya calentándose hasta alcanzar una temperatura más adecuada para disfrutarla plenamente.
    A la hora de servirla también elijo el vaso que creo adecuado para el tipo de cerveza, y lo enjuago en agua fría, para que esté limpio y humedecido. Tengo vasos aflautados para las de trigo, copas de cáliz para las trapenses y abadía, vasos de pinta para las bitter o las stout, el tumbler de la Hoegaarden, un par de ellos en forma de tulipa, etc. Y el proceso de servido es fundamental. Incluyendo el "descorche" para no dañar la chapa, ya que las colecciono. Luego la vierto en la copa con sumo cariño, procurando que logre crear una buena corona de espuma. Suelo usar el método habitual con la copa inclinada 45º en un comienzo, y voy enderezando la posición de la misma hasta que queda totalmente vertical, elevando un poco la botella para que forme la espuma, y en el caso de las cervezas con poso, dejando la parte del final para remover en círculo enérgicamente en el interior de la botella, y darle el último toque logrando más cremosidad y consistencia en la espuma. Y luego sólo queda disfrutar...

    ResponderEliminar
  16. Gracias por tu parrafada, JAB :-). Así me gusta, lujo de detalles!

    Creo que principalmente lo que más nos importa a todos en general es que en casa "estén cómodas", y en transporte sí que hay cierta tendencia al uso de cajas, pero sin ser tampoco algo unánime. Vasos, con una base teórica similar, cada cual tiene sus manías.

    Gracias a todos por vuestras aportaciones. Espero que todos hayamos aprendido algo de este post (yo, por ejemplo, sí). Salu2!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Un tick histórico

Madrid 2017 - Día 2 - Embajadores y Cortes

Madrid 2017 - Día 1 - Universidad