Las Casas de la Cerveza...


La de Juan Bravo. Con algunos retoques, podría
ser un sitio de referencia.
 En pleno apogeo de cenas navideñas de empresa y con amigos, uno debe siempre procurarse de buena cerveza antes de entrar en un universo (los restaurantes de las cenas navideñas) donde no abunda precisamente la variedad, y donde los cerveceros no-cubateros como yo acabamos "haciendo el amor" (si me permitís este pequeño guiño a Billy Joel) a cañas de Mahou, Cruzcampo, Heineken o Amstel.

Con dicha motivación, ante la primera de estas cenas navideñas de la semana, acabé entrando con gran esperanza en La Casa de la Cerveza (de Juan Bravo), que con una fachada impresionante y un interior cálido y acogedor (quizás demasiado cálido en cuanto a temperatura) parecía ser un buen templo cervecero. Había oído grandes cosas del sitio, aunque a priori los precios eran caros.

Sin embargo, pronto me di cuenta de que mis referencias eran erróneas, y que el sitio no era el mismo: sólo 3 grifos (y no 20) con cervezas habituales, y una carta no excesivamente amplia de cerveza internacional, y con los precios normales; para nada caros. Ponderando mis opciones, me decidí por una Affligem Blonde, que siempre me ha gustado bastante. Aquí empezaron algunas de las sorpresas que tuve.

Por no decir "Blonde", que realmente es el nombre de la birra, pensé que sería más indicado referirme a "la Affligem rubia". La camarera, con cara de "no te enteras" me dijo que "las 3 Affligem son rubias", y después de un ejercicio mental doloroso de aguante para no herirla ante su falta de conocimiento del género del local, indicándole de que hay una que es más bien oscurita, le dije "la amarilla, por favor". Esto sin entrar en que ante el típico trío de Abadía (Blonde, Dubbel, Tripel) generalmente "la rubia" es la Blonde, que por algo se dice así, y no la Tripel (o al menos la inmensa mayoría de los cerveceros que conozco).

La siguiente sorpresa fue la temperatura de la rubia/amarilla, que era exageradamente baja, perdiendo un poco más de la mitad de la gracia por ello. Algo decepcionado, me bebí mi ice cold beer valorando los aspectos positivos del sitio: buen ambiente, decoración muy bonita, situación y copas oficiales para cada cerveza (que después de visitar varias cervecerías empiezo a sospechar que es así por regulación, en Madrid). Por último, destacar que (aunque soy muy tiquis-miquis con esto) las cervezas de grifo no las tiraban "con cariño", y que en la lista de birras internacionales se les había colado El Legado de Yuste.

En resumen, un local fantástico que podría mejorar muchísimo si utilizara sus múltiples neveras a distintas temperaturas, adaptadas a cada uno de los tipo de cerveza de que disponen. Personas como yo lo agradeceríamos, y ante la buena oferta cervecera que tienen varios bares/pubs madrileños, realmente sería algo que, junto a una carta algo más atrevida, jugaría mucho a su favor. Siendo como es un sitio bonito y céntrico, con un ambiente agradable y gusto en la decoración, espero que se pongan un poco más las pilas para hacer honor al nombre del local.

La de Luchana. Mejor, con una selección
muy atractiva.

...Y menos de 24 horas después, con una cena de navidad ya finiquitada, volví a La Casa de la Cerveza, pero esta vez la de Luchana. Después de dos intentos frustrados (los lunes parece ser que cierran) finalmente pude probar el otro local que se me resistía de la zona del barrio de Bilbao.

Si desde la ignorancia pensaba que "Las Casas" eran cervecerías hermanas distribuidas por distintos puntos de la ciudad, pronto me di cuenta de que no tenían nada que ver la una con la otra. Ambas cervecerías comparten nombre, una decoración muy cuidada (y hasta cierto punto similar) y el hecho de servir cerveza... pero poca cosa más.

Al entrar, la camarera me sentó en una mesa y me trajo enseguida la carta (la de cervezas, por supuesto), que se presentaba muy amplia, con cervezas muy raras para mi (de Barcelona a Madrid puede haber mucha diferencia en cervezas importadas) y todo bien ordenado por nacionalidad y formato. Destacan, creo que por encima de todo, los 20 grifos (¡ahora sí!) de cerveza, generalmente, belga. También la impresionante colección de posavasos (aunque algunos están repetidos) que tienen en las paredes de la escalera que baja a los servicios.

Me fijé que, a diferencia del resto de cervecerías que he podido visitar este año, los vasos utilizados para la gran mayoría de cervezas eran de pinta. Si bien el de pinta es un tipo de vaso con el que me siento cómodo, aquí se rompió la anteriormente anunciada "teoría" sobre la regulación de los vasos de cerveza en Madrid, y la verdad es que me habría gustado seguir pensando que era norma en todos los sitios. También vi alguna copa baja, pero en general no se cuidaba tanto este aspecto como en otras cervecerías.
Zumo de fruta...

No tuve tiempo ni siquiera para empezar a escoger que vi que por la puerta entraba un hombre con una revista Bar&Beer en la mano, justo la señal establecida por correo electrónico con Juan Antonio para reconocernos en nuestro primer encuentro. Después de saludarnos y pedir, pude entregarle 4 latas de cerveza que le había prometido, que pasarán a ampliar su colección. A partir de aquí charlamos un montón sobre nuestras vidas, nuestros gustos cerveceros y un poco de actualidad cervecera. Fueron dos horas fenomenales en las que pude conocer mejor al responsable de La Cerveteca de JAB.

Cervecísticamente, la experiencia fue mejor que en la otra "Casa", si bien también tiene aspectos mejorables. Después de mucho rato, me decidí por unas cervezas canadienses, pero no tenían ninguna. Uno de los fallos del local, sin duda, puesto que muchas de las cervezas de la carta no las tienen disponibles, y algunas aparecen con la información errónea. Con unas pizarras para las cervezas con más rotación y una carta para las "fijas", podrían mejorar fácilmente este pequeño pero importante aspecto.

Ante la falta de canadienses, decidí cambiar de nacionalidad, y fui a por las rusas. Aconsejado por Juan Antonio, pedí una Baltika 8 para empezar, seguida de una Baltika 6.
Interesante...

La primera se trata de una cerveza de trigo, muy dulzona, con un carácter muy afrutado que recuerda mucho el melocotón en almívar. Con un ligero toque metálico en boca, carbonatación suave y cuerpo medio-alto, sin ser espectacular, sí fue un inicio correcto para una noche que se preveía larga. Tanto esta como su hermana cuentan con una presentación muy elegante y cuidada, como una mezcla entre diseños de botella alemanes y belgas.

En cuanto a la Baltika 6, es una Baltic Porter con un carácter muy marcado. Principalmente con notas de frutos del bosque, regaliz y café, también era muy suave en paladar, con un cuerpo medio. Muy agradable y con interesantes toques especiados. Cabe destacar que ninguna de las dos era especialmente lupulada.

Y con dos cervezas y dos horas de interesante conversación, me despedí de JAB y me marché a otra cena de Navidad. La noche la pasaría en una cocktailería, pensando en verde hasta bien entrada la madrugada...

Comentarios

  1. Yo pasé por la primera Casa de la Cerveza que has mencionado hace años y no me convenció, así que no he vuelto a intentar nada en relación a estos locales.

    En cuanto a las cervecen, las Baltika son unas cervezas que compro bastante a menudo: las tengo a 1'5 euros a 2 minutos de casa, y además frías, por lo que son un buen recurso para tomar una cerveza en un parque o para reemplazar una cerveza imbebible. Dicho esto, la que me parece que merece la pena más es la Baltic Porter, y en menor medida la 4 (Dunkel Lager). Las demás son aceptables pero tampoco las echaría mucho de menos si desapareciesen de Zaragoza.

    Saludos

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  2. Embracing! Pues yo no había tenido ocasión de probarlas, y la 6 sí que es bastante fina. JAB ya me comentó que ésta era la buena, y que las otras va más a gustos. Que suerte, por cierto, con la tienda que tienes al lado :-).

    La "segunda" Casa de la Cerveza es un sitio interesante si te acercas por la capital. Además está en el barrio cervecero por excelencia, que concentra un montón de sitios interesantes en muy pocas calles (básicamente los locales que he ido posteando últimamente, más alguno algo más apartado que me queda por visitar).

    Salu2 y espero que pases unas felices fiestas :-).

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  3. Cuánta diferencia pueden entrañar dos locales con un mismo nombre... La verdad que prestaré atención para no engañarme cuando vaya por Madrid, que capaz soy de caer en el primero, jaja! Felices fiestas compañeros!

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  4. Pau! Una pena el primer local. Muchos sitios deberían saber que no están vendiendo "cañas" extranjeras, y que cada producto debe tratarse correctamente según sus particularidades.

    Te deseo también Bon Nadal :-). Por cierto, ¿te guardo unas botellas vacías de Reptilian? Ahora ya tengo una caja reservada para tus botellas ;-)

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  5. Pues la verdad es que las Reptilian ya las tengo, de todas formas gracias por el ofrecimiento. Como seguro que te bebes alguna que otra joyita, mete todo en esa caja y cuando veas que está a punto de reventar, me avisas, jaja!!

    ¡¡Bon nadal!!

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  6. Un placer compartir ese par de horas contigo. Como te comenté "La casa de la cerveza" de Bilbao es un local de muchos años de tradición. Yo lo conozco de toda la vida. Es un poco caro, y tienen algun fallo como el de servir por defecto la cerveza en vaso de pinta, y tener alguna que otra errata en la información de la carta, pero tiene la mejor variedad de grifo de todo Madrid.
    Lo dicho todo un placer conocerte, y gracias de nuevo por las latas. Felices Fiestas, y mucha cerveza!

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  7. Hola! Muy cierto todo lo que dices, una buena cerveza es fundamental en toda ocasión. Y es verdad que no hay muchos lugares que tengan una buena variedad. Hace poco aproveché una ofertas en cenas de un restaurante, pero salí decepcionado, ya que la única cerveza que vendían era Amstel. Saludos

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