Gales, ese gran olvidado (4ª Parte)...


(este artículo apareció en el número 5 de la Gacetilla Cervecera)

A modo de epílogo de mis aven­turas por Gales, me gustaría dar una última pincelada para que todo el mundo pudiera obtener una imagen fiel de la cultura cervecera de esta re­mota región británica. En este senti­do, me gustaría hablar sobre la Campaign for Real Ale (CAMRA) y de como los ejes de su acción en pro de la Real Ale han repercutido, por lo que he podido vivir, en el día a día de los galeses que beben cerve­za (que a nadie se le escapa que son la amplia mayoría).

Una de las interesantes
publicaciones de CAMRA.
La CAMRA, como muchos ya sabéis, es una orga­nización británica que se fundó en 1971 como respuesta al incremento del consumo de cerveza industrial producida en masa. Este grupo se ha dedicado a promover la cerveza y la sidra "verdadera", entendiendo co­mo tal las que se fabrican tradicio­nalmente, de acuerdo con los métodos propios de la artesanía. En­tre sus muchos objetivos y acciones están la difusión de la buena cultura cervecera (con publicaciones pro­pias, organizando Beer Festivals, pre­mios varios como los National Pub of the Year, etc.), luchar por los dere­chos de los consumidores, promover los pubs que apuestan por la Real Ale/Cider o la recuperación de esti­los de cerveza y sidra olvidados.

Me sorprendió comprobar cuan­tos galeses eran socios de CAMRA, y como todos ellos tenían un hueco en su cartera para el carné, que me en­ señaban orgullosos como si de un premio se tratara. Me comentaban todas las ventajas que tenían por ser socios y lo bueno que era pertenecer a una organización que actúa como incansable lobby a favor de la cerveza y los cervece­ros. Si bien personalmente pienso que algunas de las ideas de CAMRA son un tanto radicales y matiza­bles en varios casos, valo­ro el papel importantísimo que ha tenido para la pro­moción de la cerveza y los efectos colaterales que toda su acción ha pro­vocado.

Reflexionando alrededor de es­ta organización, me di cuenta de có­mo había afectado en el funcionamiento de la sociedad gale­sa, en la que se puede notar un ma­yor calado de las ideas de la CAMRA que no, por ejemplo, en Inglaterra. De hecho, en todos los pubs que es­tuve me sirvieron Real Ale; ¡hasta en los estadios de rugby tenían cer­veza en cask! Tal como ya comenté en la segunda parte de esta serie de artículos, en Gales, por lo general, sólo quieren cerveza "de la de ver­dad".

En los supermercados (dejando a parte tiendas especializadas) quedé pasmado ante la variedad de
cervezas propias e internacionales, muchas de ellas pudiéndose consi­derar artesanales. En las casas de
mis amigos, si bien presencié algún síntoma de relajación de los estric­tos criterios de la CAMRA, por lo general había buena y variada cer­veza, además de vastas colecciones de vasos de Festivales CAMRA guar­dados como auténticos tesoros.

A modo de apunte final, y ha­blando de festivales, no pude irme de Gales sin prometer a mis amigos
que mi siguiente visita sería durante uno de los mejores festivales cerve­ceros galeses, del que me habían contado auténticas maravillas. Co­mo soy un hombre íntegro, no voy a fallar a una cita como esta, que es­pero que dé para una "segunda tem­porada" de mis aventuras por Gales.

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