jueves, 29 de diciembre de 2011

Cervezas de Navidad 2011 - Presentación

La primera... que ganas
le tengo.
Exceptuando consumos espontáneos en cervecerías y alguna compra en el descuento, ahora ya puedo asegurar que cuento con todo el "material navideño" para pasar mejor estos días de invierno, que empiezan a ser especialmente fríos por mis tierras.

Aunque en el post del Tió ya se me vió el plumero con muchas de las que me regalaron, voy a presentaros una a una las cervezas de temporada que reposan en mi bodeguita o que, en algunos casos, ya han "pasado a mejor vida". En un post futuro, "Cervezas de Navidad 2011 - Conclusiones", voy a analizar que han dado de sí todas estas pequeñas joyas.

Empezando por las autóctonas, la primera que conseguí este año fue la Damm - Cerveza de Navidad 2010. Una rareza de la que se sacan poco más de 3000 botellas y que sólo se pueden conseguir si te obsequian con ellas. Yo tuve suerte en este sentido, como algunos recordaréis. Sin embargo, dos cervezas del año pasado seguían esperando en mi bodeguita: se trata de la HivernAle 2010 de Cervesa del Montseny (de la que también he comprado su versión 2011, con el nuevo diseño) y una Art Coure 2010.

Las últimas adquisiciones fueron la Estrella de Navidad, un clásico de cada año con un diseño muy mejorado a mi parecer; la Reptilian Solstici d'Hivern (del Vine a Fer Cervesa 2011) y la Fucking Christmas de Holzbräu (del Fes-t'hi).

Representantes locales.

A continuación, las tres británicas que tengo para este largo invierno son la Festive Cheer de Brains (que a quien siga mis historias no se le escapará dónde la conseguí) y las dos Brewdog de estas Navidades, la Christmas Porter y la There is no Santa (seguramente disponibles en muchas tiendas; éstas son de BeerCentre).

Las británicas no pueden faltar nunca...

Finalmente, las del pedido navideño a Zombier, que todas son belgas exceptuando la Amager Julebryg danesa. En este caso tenemos la Gulden Draak Vintage, la Delirium Christmas, la De Ranke Père Noël, la Bush Noël, la De Dolle Stille Nacht, la De Glazen Toren Canaster, De Troch X-Mas Gueuze, la Struise Tsjeeses 2010, la Kerkom Winterkoninske, la Enghien Noël, la Goliath Christmas, la Verhaeghe Noël y la Kerstvuur 2010. Me falta la St. Bernardus de Navidad Ale y la N'Ice Chouffe, que espero hacerme con ellas antes de Reyes (o si me las traen sus majestades, que estaría genial). Nuevamente, el error del anterior post se repite y se cuelan entre las navideñas dos cervezas que no lo son.

(Sinceramente, me dió mucha pereza repetir la foto, porque cuando me dí cuenta ya estaban todas bien puestas en la bodeguita; me trajo un par de horas la sesión de fotos y almacenamiento... así que no quería desmontarlo todo otra vez).

Tate, aquí habrá bacalao...

Y con esto despido un 2011 cervecísticamente memorable. A la vuelta en 2012 habrá alguna sorpresita, post de resumen y (espero no tardar en implantarlas) una serie de mejoras en el blog que hace tiempo que voy pensando y preparando. Os deseo a todos un feliz año nuevo y mucha birra con moderación para 2012.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Una navideña tradición...

Niños haciendo cagar al Tió.
Para este post, voy a tener que contar una tradición típica de estas fechas que algunos conocéis de sobras, y otros seguramente váis a alucinar y pensar que se me ha subido el lúpulo a la cabeza; pero no, realmente en muchos hogares catalanes se vive la Navidad alrededor de la entrañable figura del Tió de Nadal.

¿Y quién es el Tió? Pues se trata de un tronco con carita y barretina que se acoge durante el mes de diciembre y se le da de comer y beber a fin de que el día 24 por la noche o el 25 por la mañana/mediodía nos pueda dar regalos. Aunque tradicionalmente sólo cagaba turrones, dulces y otros víveres para el consumo de estas fechas, actualmente los Tió se han convertido en una especie de Santa Claus en forma de tronco, que reparte juguetes para todos los niños.

¿Cómo funciona? Es sencillo. Después de darle un hogar y alimentarlo durante el mes de diciembre con frutos secos, moscatell o agua, se sitúa al Tió en un espacio algo abierto donde se le van a cantar villancicos ("Caga Tió, caga turró"...) mientras se le propinan golpes para que éste cague (literalmente) los regalos que estamos esperando.
Tió-Birraire, con una Heretic
de Reptilian.

Después de la pequeña dosis de tradición para algunos o ciencia ficción para otros, voy a lo que iba. El caso es que mi Tió, este año, ha tenido una dieta muy equilibrada a base de avellanas, nueces y cerveza. Concretamente, al Tió-Birraire le gustan las Imperial Stout (como podéis apreciar en la foto). Con una alimentación tan rica y sana, la verdad es que sería difícil que no hubiera hecho una buena "cagada", y de hecho fue así. Os presento pues, sin más dilación, mi regalo de Navidad.

El siguiente post será de cervezas navideñas, así que a éstas ya les dedicaré otro momento (si realmente os interesa mucho, pinchar la foto global y haced un beer-spotting). Las demás, están divididas por origen entre británicas, estadounidenses y belgas.


¿Quién pide unos pantalones o una consola cuando se pueden pedir cervezas?

Para los más atentos, os propongo un "Buscar a Wally" sencillo y rápido, porque hay una cerveza no navideña en la foto anterior que no aparece en la foto de abajo que, por nacionalidad, le correspondería. Al más rápido le daré... la enhorabuena ;-).


Dos inglesas y una escocesa. Me han hablado genial de
las tres.

Las británicas, aunque sólo tres, prometen ser interesantes. Aunque se vea claro en la foto, el trío lo integran la Export India Porter de The Kernel, la Abstrakt:06 de Brewdog, que es una Black IPA (o India Black Ale, parafraseando a un muy acertado Guillem Laporta hace poco en Facebook), y la Manchester Bitter de Marble, de la que Lúpuloadicto hablaba fantásticamente en su blog no hace mucho.

Yankees para chuparse los dedos.

Las estadounidenses van a por nota. Con cuatro ejemplares distintos de Stone Brewing Company (Pale Ale, Ruination, Levitation y Oaked Arrogant Bastard Ale) la cosa ya promete, pero si le añadimos la Jack d'Or (Saison) de Pretty Things, la Industrial IPA de Diamond Knot, la 1500 Pale Ale de Drake's y la Spring Peeper Ale de Maine estamos ante un séquito de birras temible.


De Ranke, 3 Fonteinen, Struise y De Dolle. ¿Hace falta decir algo más?

Sin embargo, siendo como soy un amante de las belgas, éstas últimas para mi son las más impresionantes de todas. Sin entrar en las navideñas, que todas las del Tió excepto una son belgas, cuatro de las grandes cerveceras belgas llegan a casa para enamorarme con sus perlas. De Ranke presenta la XX Bitter, 3 Fonteinen la Oude Kriek y la Oude Geuze, Struise la Cuvée Delphine y De Dolle la Oerbier, la Oerbier Special Reserva, la Arabier y la Extra Export Stout.

Y a falta de comentar la parte navideña del pedido y de que alguien descubra el descuido que tuve al no incluir en las fotos detalladas una birra que sí debería estar, os deseo felices fiestas a todos y que, con moderación, degustéis un montón de cervezas durante estos preciosos días.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Las Casas de la Cerveza...


La de Juan Bravo. Con algunos retoques, podría
ser un sitio de referencia.
 En pleno apogeo de cenas navideñas de empresa y con amigos, uno debe siempre procurarse de buena cerveza antes de entrar en un universo (los restaurantes de las cenas navideñas) donde no abunda precisamente la variedad, y donde los cerveceros no-cubateros como yo acabamos "haciendo el amor" (si me permitís este pequeño guiño a Billy Joel) a cañas de Mahou, Cruzcampo, Heineken o Amstel.

Con dicha motivación, ante la primera de estas cenas navideñas de la semana, acabé entrando con gran esperanza en La Casa de la Cerveza (de Juan Bravo), que con una fachada impresionante y un interior cálido y acogedor (quizás demasiado cálido en cuanto a temperatura) parecía ser un buen templo cervecero. Había oído grandes cosas del sitio, aunque a priori los precios eran caros.

Sin embargo, pronto me di cuenta de que mis referencias eran erróneas, y que el sitio no era el mismo: sólo 3 grifos (y no 20) con cervezas habituales, y una carta no excesivamente amplia de cerveza internacional, y con los precios normales; para nada caros. Ponderando mis opciones, me decidí por una Affligem Blonde, que siempre me ha gustado bastante. Aquí empezaron algunas de las sorpresas que tuve.

Por no decir "Blonde", que realmente es el nombre de la birra, pensé que sería más indicado referirme a "la Affligem rubia". La camarera, con cara de "no te enteras" me dijo que "las 3 Affligem son rubias", y después de un ejercicio mental doloroso de aguante para no herirla ante su falta de conocimiento del género del local, indicándole de que hay una que es más bien oscurita, le dije "la amarilla, por favor". Esto sin entrar en que ante el típico trío de Abadía (Blonde, Dubbel, Tripel) generalmente "la rubia" es la Blonde, que por algo se dice así, y no la Tripel (o al menos la inmensa mayoría de los cerveceros que conozco).

La siguiente sorpresa fue la temperatura de la rubia/amarilla, que era exageradamente baja, perdiendo un poco más de la mitad de la gracia por ello. Algo decepcionado, me bebí mi ice cold beer valorando los aspectos positivos del sitio: buen ambiente, decoración muy bonita, situación y copas oficiales para cada cerveza (que después de visitar varias cervecerías empiezo a sospechar que es así por regulación, en Madrid). Por último, destacar que (aunque soy muy tiquis-miquis con esto) las cervezas de grifo no las tiraban "con cariño", y que en la lista de birras internacionales se les había colado El Legado de Yuste.

En resumen, un local fantástico que podría mejorar muchísimo si utilizara sus múltiples neveras a distintas temperaturas, adaptadas a cada uno de los tipo de cerveza de que disponen. Personas como yo lo agradeceríamos, y ante la buena oferta cervecera que tienen varios bares/pubs madrileños, realmente sería algo que, junto a una carta algo más atrevida, jugaría mucho a su favor. Siendo como es un sitio bonito y céntrico, con un ambiente agradable y gusto en la decoración, espero que se pongan un poco más las pilas para hacer honor al nombre del local.

La de Luchana. Mejor, con una selección
muy atractiva.

...Y menos de 24 horas después, con una cena de navidad ya finiquitada, volví a La Casa de la Cerveza, pero esta vez la de Luchana. Después de dos intentos frustrados (los lunes parece ser que cierran) finalmente pude probar el otro local que se me resistía de la zona del barrio de Bilbao.

Si desde la ignorancia pensaba que "Las Casas" eran cervecerías hermanas distribuidas por distintos puntos de la ciudad, pronto me di cuenta de que no tenían nada que ver la una con la otra. Ambas cervecerías comparten nombre, una decoración muy cuidada (y hasta cierto punto similar) y el hecho de servir cerveza... pero poca cosa más.

Al entrar, la camarera me sentó en una mesa y me trajo enseguida la carta (la de cervezas, por supuesto), que se presentaba muy amplia, con cervezas muy raras para mi (de Barcelona a Madrid puede haber mucha diferencia en cervezas importadas) y todo bien ordenado por nacionalidad y formato. Destacan, creo que por encima de todo, los 20 grifos (¡ahora sí!) de cerveza, generalmente, belga. También la impresionante colección de posavasos (aunque algunos están repetidos) que tienen en las paredes de la escalera que baja a los servicios.

Me fijé que, a diferencia del resto de cervecerías que he podido visitar este año, los vasos utilizados para la gran mayoría de cervezas eran de pinta. Si bien el de pinta es un tipo de vaso con el que me siento cómodo, aquí se rompió la anteriormente anunciada "teoría" sobre la regulación de los vasos de cerveza en Madrid, y la verdad es que me habría gustado seguir pensando que era norma en todos los sitios. También vi alguna copa baja, pero en general no se cuidaba tanto este aspecto como en otras cervecerías.
Zumo de fruta...

No tuve tiempo ni siquiera para empezar a escoger que vi que por la puerta entraba un hombre con una revista Bar&Beer en la mano, justo la señal establecida por correo electrónico con Juan Antonio para reconocernos en nuestro primer encuentro. Después de saludarnos y pedir, pude entregarle 4 latas de cerveza que le había prometido, que pasarán a ampliar su colección. A partir de aquí charlamos un montón sobre nuestras vidas, nuestros gustos cerveceros y un poco de actualidad cervecera. Fueron dos horas fenomenales en las que pude conocer mejor al responsable de La Cerveteca de JAB.

Cervecísticamente, la experiencia fue mejor que en la otra "Casa", si bien también tiene aspectos mejorables. Después de mucho rato, me decidí por unas cervezas canadienses, pero no tenían ninguna. Uno de los fallos del local, sin duda, puesto que muchas de las cervezas de la carta no las tienen disponibles, y algunas aparecen con la información errónea. Con unas pizarras para las cervezas con más rotación y una carta para las "fijas", podrían mejorar fácilmente este pequeño pero importante aspecto.

Ante la falta de canadienses, decidí cambiar de nacionalidad, y fui a por las rusas. Aconsejado por Juan Antonio, pedí una Baltika 8 para empezar, seguida de una Baltika 6.
Interesante...

La primera se trata de una cerveza de trigo, muy dulzona, con un carácter muy afrutado que recuerda mucho el melocotón en almívar. Con un ligero toque metálico en boca, carbonatación suave y cuerpo medio-alto, sin ser espectacular, sí fue un inicio correcto para una noche que se preveía larga. Tanto esta como su hermana cuentan con una presentación muy elegante y cuidada, como una mezcla entre diseños de botella alemanes y belgas.

En cuanto a la Baltika 6, es una Baltic Porter con un carácter muy marcado. Principalmente con notas de frutos del bosque, regaliz y café, también era muy suave en paladar, con un cuerpo medio. Muy agradable y con interesantes toques especiados. Cabe destacar que ninguna de las dos era especialmente lupulada.

Y con dos cervezas y dos horas de interesante conversación, me despedí de JAB y me marché a otra cena de Navidad. La noche la pasaría en una cocktailería, pensando en verde hasta bien entrada la madrugada...

lunes, 19 de diciembre de 2011

Fes-t'hi-val en Vilanova i la Geltrú...


Una de las más esperadas. La "alcachofa" cumplió
con creces.
Puede que otros compañeros piensen en un título similar para sus posts del Fes-t'hi; no soy muy original, seguramente. Sin embargo, pienso que es una buena manera de dejar claro desde el inicio mis impresiones sobre este festival de invierno que ha llegado para ser un referente de este tipo de eventos.

Llegué temprano, antes de que abrieran, un poco antes de las 11 de la mañana. Fuera de la carpa estaban Kevin y Pep Andreu (de Marina), a quienes empecé a presionar para que pincharan su Grim North de barril temprano, ya que por tener otras obligaciones justamente el dia del Fes-t'hi, tenía que marcharme al mediodía (una putada en toda regla, pero hacía tiempo que lo tenía agendado).

Esperando aún la apertura, tuve la primera alegría del día al ver que un tipo con una coleta y una cinta negra se aproximaba a mi posición. Efectivamente, Pau (Lúpuloadicto) y Rosana estaban en Vilanova dispuestos a darlo todo, y pude conocerles después de mucho tiempo de seguir sus peripecias en el blog. Cabe destacar que los Lúpuloadictos me hicieron entrega de cuatro chapas bastante antiguas y unos posavasos para mi colección; ¡muchas gracias!
¡Gracias, Lúpuloadictos!
Luego, el Fes-t'hi quedó inaugurado oficialmente, y me dirigí rápidamente a ver a Carlos Rodríguez para saldar mi cuenta pendiente desde hace mucho tiempo: compré una de las pocas Agullons Setembre que quedaban de este año, así como también una Setembre Barrica 2010. La diferencia entre ambas, a parte de la añada, es que la primera tiene como base una Lambic de Cantillon, y la segunda de 3 Fonteinen, madurando un año en barrica y otro en botella. Me habría quedado fácilmente la Setembre de Nadal (con uvas de la variedad moscatell) o la Barrica 2011 (madurada en Merlot), pero tenía otra cosas en la lista, y me daba por satisfecho con estas preventivas adquisiciones.

A partir de aquí pude reunirme con Jordi (Cerveza Artesanal en Catalunya) y empezamos la ronda de visitas. Después de hablar con varios productores sobre novedades, conocer a María (colaboradora también de la Gacetilla Cervecera) y reservar alguna de las botellas más codiciadas, fuimos a llenar nuestro vaso con la novedad que presentaba l'Anjub: la Lug. Se trata de una bitter muy sabrosa con sólo 3,5% de alcohol. Bastante amarga, con un carácter marcadamente lupulado, fue una buena cerveza para empezar (con muchas revienta-paladares por probar, al menos empezamos algo moderados).

Que difícil fue no quedarme las 4.
En ese momento, pude ver en el stand de Marina a los hermanos Andreu con un vaso lleno de cerveza muy oscura. Con una mirada de complicidad, me indicaron que ya habían pinchado la esperada colaboración con la micro inglesa Steel City, de Sheffield. Después de dejar mi vaso impoluto, me lo llenaron de Grim North. Estuve tranquilamente 3 minutos oliendo antes de probarla, absolutamente descolocado con el buen olor a mandarina y la falta de toques tostados en el aroma. En boca, otro mundo, más acorde a su color, pero manteniendo un carácter lupulado importante. En un principio estaba un poquillo fría para mi gusto; con temperatura salieron muchos más matices, especialmente la malta (aunque suavemente) en el aroma. En conclusión, una deliciosa Black IPA, que aunque era joven iba a por nota. Ya tengo ganas de probar la versión en botella un poco más reposada.

¡Un placer, Brian!
Después de mucho rato comentando animosamente la barbaridad de la Grim North con los hermanos Andreu, Jordi y Pau, me fijé en Brian Strumke, de Stillwater Artisanal Ales. Me dirigí a su pequeño stand y pude entablar una breve pero interesante conversación con él, en la que me contó que no tenía nada para vender porque había traído poca cerveza, aunque ofrecía pequeñas dosis de sus cervezas a quien se acercara totalmente gratis (que detallazo). Me habló de su anterior noche y de su mayor descubrimiento de la cultura local: el "porró", que le gustó especialmente, aunque dijo que era tan atractivo e ingenioso como peligroso a la hora de tomar bebidas alcohólicas (doy fe).

Luego Brian me dejó probar justo la que me parecía más atractiva, la Cellar Door, una cerveza a medio camino entre una Witbier y una Saison, especiada con Salvia. Una cerveza sorprendente, con mucho aroma a cereal y muy especiada en boca. Para hacer una idea a quien no la haya probado, de nariz me recordó (que no quiere decir que fueran iguales) la Ausesken Blanca, y en boca la Reptilian Thymus (y si no habéis probado éstas no os va a servir de nada la comparación...). La verdad es que una gozada. Tengo ganas de hacerme con alguna botella entera de Stillwater.

Nuevamente, ¡felicidades!
Y llegaba uno de los momentos especiales (y de hecho de mis últimos momentos en el Fes-t'hi). Pensando en verde (pero en referencia a los lúpulos, ojo) fuimos a por una de las cervezas más prometedoras que había en el festival, la Undead IPA de Javier Aldea. Compartiendo la botella con Jordi y Pau, tuvimos el lujo de una Imperial IPA que se codea con las mejores. Cualquier comentario positivo o recomendación sobre esta cerveza se vió perfectamente justificado a mi parecer. Para más inri, tuvimos el honor y el lujo de probarla con la presencia del propio Javier, que se unió a nuestro grupo y nos hizo una pequeña master-class sobre aspectos técnicos de la cerveza. La charla fue interesantísima, así como lo fue conocer a Javier personalmente y saber de sus proyectos.

Y con esto, pasó mi tiempo volando y no tuve tiempo de más. Después de despedirme de mis compañeros, fui a finalizar mis compras antes de coger el coche y marcharme. Me dió rabia no poder quedarme algunas cervezas a las que les había hechado el ojo, pero realmente tenía que coger mi botín en 5 minutos, y aquellos stands en los que por desgracia había varia gente esperando tuve que pasar de largo (Font del Diable especialmente, pero también Birra 08, Birres Ribbes y Zulogaarden). Una pena. Tengo una visita pendiente a la Associació Singlot, así que espero, al menos, encontrar las cervezas que me hubiera gustado comprar de Pepe. Con todo, estas son las cervezas que, ante la imposibilidad de beber más en Vilanova, me traje a casa:



La Art 1000 nits es una Bière de Garde, la primera elaboración de Art en sus instalaciones actuales en 2009, y es una edición limitada que valía la pena adquirir. Asimismo, no pude decir que no a ninguna de las Holzbräu que no había probado; ¡que bien que lo hacen en l'Hospitalet! Me había quedado pendiente subsanar un "error" del Vine a Fer Cervesa, cuando equivocadamente pensé que había adquirido la buena lager de Jo en Vull ("La Rossa"); y así lo hice, también. Pendiente desde la Fira de Torredembarra me quedaba la Verata, la cerveza especiada con Pimentón de la Vera, de la simpática gente de Moon. La Bitter de Menduiña (llamada Barda) fue la escogida para probar algo de los gallegos, a los que por desgracia no pude saludar correctamente. La otra novedad de Marina, la Mas Cremat, no podía faltar, así como la Carbonilla de mis muy admiradas Reptilian. Finalmente, una de las más esperadas por mi parte: la Sants Espasa Nocturna, colaboración de Xavi Redón (Ausesken), Bernat Carreras y Guillem Laporta (Homo Sibaris), una IPA oscura que, a diferencia de la Grim North, quiere hacer estallar algunas bocas con sus 101 IBUs.

Y con esto terminó una mañana corta pero intensa en vivencias. Os dejo con mi personal valoración "Me Gustó / Se puede mejorar" de este buen festival cervecero de invierno.


Me gustó:

- La organización en general. Desde el primer al último detalle. Actividades, comida, un programa completísimo del evento (ver siguiente punto), música adecuada de fondo y expositores de alto interés.

- Disponer de toda la lista de cervezas disponibles, con información sobre estilo, breve descripción y formato (botella o barril). Me gusta ir a hablar con los productores y ver que presentan en persona, pero disponer de una lista para mi propia planificación y para no tener que tomar notas (o tomar menos) me parece muy interesante. Si en otros festivales/ferias hay que pagar algo más para disponer de ello, lo pago encantado.

- El gran interés generado a productores, cosa que provocó que hubiera más novedades cerveceras que dinero y tiempo para que los consumidores pudiéramos probarlas todas. Degustar sólo birras nuevas en una feria es el ideal.

- Encontrar cartelitos del Fes-t'hi al entrar a Vilanova i la Geltrú. Si ya con el blog del festival y las redes sociales se había hecho un gran trabajo, este detalle fue la guinda. Singlots, chapeau! Primera edición y ya sois un ejemplo.

- Ver la camaradería y buen rollo que hay entre muchos de los productores. Habrá a quien no le importe, pero a mi me gusta ver como se ayudan los unos a los otros y como buscan las novedades de otros con entusiasmo. Para mi la cerveza es esto.

- Conocer a algunos y reencontrar a otros compañeros del mundillo, que básicamente conozco gracias al blog o la Gacetilla Cervecera. Me gusta compartir cervezas y experiencias con ellos.


Se puede mejorar:

- Soy un amante del queso; me encanta. Del más suave al más potente, sin excepción. Sin embargo, cuando voy a degustar cerveza, los olores fuertes me molestan, y el de un queso concreto que se abrió en la carpa de comida aún más. Es algo que debería vigilarse, desde mi punto de vista.

- Si un detalle más previsible falló, es el de la comodidad para limpiar el vaso. Tener que salir fuera de la carpa e ir a los baños me pareció mejorable. No fue mi caso, pero mucha gente por pereza no lo limpiaba, y aunque sea su culpa y deban avergonzarse de ello, la verdad es que una manguerita más a mano habría hecho la diferencia (desconozco las posibilidades e imposibilidades del sitio, pero "pa" pedir que no quede :-). En todo caso, mejor eso que hacer la feria fuera de la carpa, por supuesto.

- Disponer de mayor tiempo. Pero esto, mea culpa.


Y a modo de conclusión, os dejo alguna de las pocas fotos que tiré. Con tan poco tiempo no pensé ni en esto.


Premio. Ya están en la bodeguita
reposando :-).

¡En trámites para ser la primera micro con licencia de Lleida!

Contento de haberme hecho con la 1000 nits. Ya os
contaré...

Me quedé con las ganas... pero habrá más ocasiones.


En l'Anjub saben hacer cerveza. La Lug fue otra muestra
de ello.

Las muy elegantes botellas de 75cl. de Moon.


viernes, 16 de diciembre de 2011

Segundo regalo de Navidad...

Parece que este año me he portado fenomenal, ya que aún no ha llegado la Navidad y ya he recibido, con éste, dos regalos cerveceros (el primero fue éste). Esta vez, sin embargo, más que un regalo ha sido (y será cuando lo consuma) un regalazo en toda regla.

El otro día mis progenitores me dieron la sorpresa de llamarme camino a Brujas. Una escapada para desconectar y conocer la bonita ciudad flamenca que, junto con Gante, es archiconocida por sus canales. Mientras me lo contaban con ilusión, mi cabeza estaba en otro mundo, imaginando lo que haría Birraire si volviera por aquellas tierras que tanto le enseñaron en la vida. Fue así como, ni corto ni perezoso, y por supuesto después de desearles un muy buen viaje, no pude contenerme y les pedí que me trajeran algo, ya que se dirigían al país del vicio.

En aquel momento, mis padres seguramente pensaron que su hijo se lo merecía todo: no tuve una adolescencia difícil, cumplí con mis estudios, y en casa mientras hubiera cerveza yo dejaba tranquilo a todo el mundo. Fue por eso, me imagino, que me trajeron las siguientes delicatessen:

Birraire is on fire...

Una imagen vale más que mil palabras, pero por si a caso os cuento lo que hay: Westvleteren Blonde, Westvleteren 8, Westvleteren XII, Cantillon Kriek, Cantillon Gueuze y Cantillon Rosé de Gambrinus. Ante la inseguridad sobre si el regalo iba a ser realmente apreciado por mi (bueno no, realmente estaban seguros de ello), pensaron en traerme también la copa de Westvleteren (detallazo). (La curiosidad es que iban a traerme también el vaso de Cantillon, pero a mi madre no le gustó el diseño y le supo mal traerme un vaso feo...).

Pensé que aún pillaría una Westvleteren 12 "de las de antes", con la botella sin etiqueta ni detalle alguno, como la de sus hermanas. La sorpresa fue ver que se trata de una de las botellas que vienen serigrafiadas; simple pero sobrio, puedo aseguraros que el diseño es sensacional. Por delante, lo que se ve en la foto; y por detrás, lo que pondría en una etiqueta, con el logo de "Authentic Trappist Product" y todo, pero serigrafiado. Guapa guapa. Pensaba conseguir la chapa antigua de la W12 antes de que salieran estas nuevas ediciones... pero bueno, tengo la novedad, la botella chula, y quizás en un intercambio pueda conseguir la anterior. La copa, como también podéis apreciar en la imagen, es la clásica y no la nueva edición.

Espero seguir en esta racha de regalos. Puede que no todo el mundo lo entienda, pero que te regalen cerveza es algo fantástico (y conceptualmente muy interesante... pero filosofadas para otro post, mejor).

Y ahora que espero haber hecho envidia a más de uno, ya me he quedado tranquilo (no me lo tengáis en cuenta, esta vez ;-). ¡Saludos compañeros!

miércoles, 14 de diciembre de 2011

El monasterio madrileño...

La fachada justita... el interior muy bien.
Kloster (monasterio en alemán) es la siguiente cervecería que visité en una de mis recientes escapadas nocturnas por la ciudad de Madrid. El día que visité Oldenburg me anoté la existencia de esta otra cervecería, de la que no tenía referencias. Pensé que algún día pasaría a ver qué tenían en carta, pero no corría demasiada prisa a priori, dado que no tenía una pinta estupenda (por fuera).

Fue el compañero JAB que me comentó que valía la pena pasar por allí, y realmente fue así. Cruzada la puerta, dejando atrás la no-muy-atractiva fachada, de repente me encontré un ambiente totalmente inesperado: luces bajas, una decoración con gusto, jazz de fondo, una imponente barra en el medio del local y mesitas en cada rincón. Había poca gente, así que mi ya famoso compañero Cristian y yo nos sentamos en la barra (que a mi personalmente me gusta más, siempre que la comodidad no se vea seriamente afectada por ello).

Variedad en los grifos. Me gustó
el que tiene forma de saxo.
Una vez cómodos, nos vino el camarero y nos ofreció la carta de las cervezas y luego la de la comida (un detallazo). Al ver la primera quedé gratamente sorprendido de ver una buena variedad de cervezas internacionales, alguna de las cuales no tenía registradas. Fue por eso que, ante mi ignorancia y mi pasión por los productos británicos, pedí sin dudar una Hop Back Taiphoon.

Pude tomar tranquilamente esta cerveza mientras esperábamos la comida. Cuando Cristian ya estaba devorando los entrates yo seguía extasiado con mi Golden Ale; hay cosas más importantes en esta vida que la comida. Con un diseño estupendo y un tapón corona bastante curioso, esta Ale tan británica se presentaba muy clara y con una espuma fantástica, nariz suave con toques herbales, especiados, de limón y mandarina, así como notas de cereales. Similar en boca, ganaba intensidad, siendo moderadamente amarga. Cuerpo medio y sensación densa en la boca acababan de definir un muy buen ejemplar de este estilo.
¡Bien!

A partir de aquí, comí tranquilamente lo que mi buen compañero no se había zampado aún (con básicamente comida alemana para escoger, cogimos un menú para 2, que cumple bastante en cuanto a calidad y cantidad para cenar dos a buen precio). No pensaba irme de Kloster sin tomar otra Hop Back, ya que dado el nivel de la primera tenía mucho interés en probar la Stout. Siempre me gusta concluir las noches con una buena negra.

Estropeada...
Sin embargo, la Hop Back Entire Stout no estuvo a la altura de su hermana Taiphoon para mi gusto. Puede que mis apreciaciones pudieran ser injustas para la cerveza, ya que si una cosa no tengo que reprochar a la gente de Kloster es que mi Entire Stout había estado almacenada horizontalmente (y eso que la gente de Hop Back pone en sus etiquetas, y en letra suficientemente grande, que por favor se mantengan las botellas en posición vertical). Con el poso en el cuello y la chapa, la Stout estava rica, pero tenía algún toque curioso y un cuerpo algo desdibujado. Indiqué al camarero que sería una buena idea seguir las recomendaciones de la etiqueta, pero aunque me dio las gracias no sé si realmente me van a hacer caso y cambiarán este mal hábito (como voy a volver, voy a tener la posibilidad de auditarles de nuevo el almacenamiento...).

Aunque me digustó un poco que no cuidaran bien alguna de sus cervezas, el Kloster me parece un buen sitio para tomar unas cuantas en un ambiente muy agradable y con una variedad de cervezas bastante interesante. Por lo que pude ver, y como ya parece ser norma en la zona de Bilbao (barrio), copas y vasos oficiales para las cervezas, que también suma.


Update de anteayer:

Volví a Kloster y me fijé en el almacenamiento, y al menos la cerveza que yo pedí estaba "de pie". Espero que lo de mi Hop Back Entire Stout fuera una cosa eventual, porque el sitio me gusta bastante.

lunes, 12 de diciembre de 2011

¿Qué trato dispensáis a vuestras cervezas?

Algunas de las cervezas que me hacen pensar...
La reciente adquisición de muy buenas cervezas, de aquellas que puede que tome muy pocas veces en mi vida (si no una sola), ha reabierto en mi mente el debate de si le doy a cada cerveza que consumo en mi casa el trato que se merece o no. Teniendo en cuenta que, excepto en casos muy aislados, me gano la vida (por desgracia) fuera de este apasionante mundo y que mi consumo de cerveza responde a mi pasión por esta bebida, a mi curiosidad y a mis ganas de aprender, pasaré a comentaros el "ciclo de la birra" en mi caso particular.

La teoría ya me la sé; me interesa destacar la puesta en práctica de todo aquello que siempre se aconseja, y que no siempre se puede llevar a cabo por falta de recursos o, simplemente, por simplificación. Cabe tener presente que el mío es un perfil amateur, con la experiencia justa del que bebe unas cuantas-muchas birras cada año; que, sin formación específica, experimenta, investiga y se informa sobre la materia con libros o hablando con gente verdaderamente experta. En definitiva, que busco tratar la cerveza como se merece, con cariño y unos recursos modestos pero creo que medianamente eficaces, y que a continuación comparto con todos vosotros.

Para empezar, siempre llevo conmigo un "porta-birras" (o pack de cartón de 6 tipo los de cervezas americanas) para ir a comprar y traer mis botellas a casa sin que sufran en el viaje con el coche. Para ferias, tengo una caja con separadores con capacidad para 12 botellas, y hasta mi coche parece estar alineado con mi causa al tener dos compartimentos perfectos para llevar cervezas (de hasta 75cl.) de manera segura y en posición vertical. Parecerá una tontería, pero una vez en carretera conduzco más fino y pillo las curvas más lento porque llevo birra en el coche y no quiero marearla (luego pienso en los camiones de birra y me siento tonto, pero no puedo evitarlo).

Mis porta-birras. Simples y efectivos.
Una vez en casa, mi bodeguita mantiene durante todo el año la cerveza almacenada entre 8º (días de frío extremo en los rincones más fríos) y 18º (si realmente aprieta muchísimo el calor; este verano pasado no subió de 16º). No es nada profesional, ni perfecto, pero puedo almacenar muchas y totalmente a oscuras, en general fresquitas, sin cambios de temperatura bruscos ni humedad y aisladas de olores fuertes. Creo que están bastante a gusto.

A partir de noviembre, puedo consumir muchas de mis cervezas directamente desde la bodeguita, pero dispongo también de una nevera adicional para bebidas (la nevera de las cervezas, vamos), donde las que requieren de una temperatura más baja o "las del fútbol con los amigos" esperan su turno a una temperatura de 6º.

En el caso de cervezas que han viajado en una maleta después de una escapada, o que me han traído amigos, familiaries o transportistas (por pedidos online) y de las que no tengo seguridad de como han sido transportadas, tengo tendencia a almacenarlas, al menos, 2 semanas en la parte más fonda de la bodeguita, donde abriendo la puerta apenas toca la luz, para que reposen y estén tranquilas después del ajetreo.


Llega el momento más esperado: después de estudiar mis posibilidades y cruzarlas con mis deseos cervecísticos, cojo la botella que quiero consumir. Después de estudiar bien su etiqueta, decido que vaso de los que dispongo será el más apropiado para que mi cerveza se sienta a gusto y desarrolle de manera óptima su carácter desde el momento en que la tire y hasta el último trago. Ante la duda, mi tendencia es la de escoger mi ya mítico goblet (o cáliz), que aunque hace tiempo que no luce ningún logotipo por haber sido usado miles de veces, a nadie se le escapa que es una copa de Chimay. Mi motivo es que conozco muy bien esta copa, pros y contras, y me siento cómodo con ella a la hora de degustar una cerveza (simple y raso).

Aunque les des cariño,
siempre puede haber algún
elemento subversivo...
Finalmente, abro la botella (si aplica) con mi quita-chapas especial (que las deja intactas), vierto el contenido con cariño en el vaso escogido y previamente humedecido, procurando carbonatar adecuadamente para conseguir una buena cabeza, y ya tengo mi cerveza lista para ser degustada. Las botellas vacías las guardo hasta que tengo suficientes como para que sea interesante la pequeña excursión que tengo hasta el contenedor del vidrio (uno de los pocos que he visto con mis propios ojos que sí realmente acaba siendo útil; cabe destacar que en otros países, me darían 3 o 4 pavos por ellas en las tiendas...). Si se trata de botellas muy exclusivas las reservo para algún compañero que las quiera en su colección.

Y bien, repasado mi "ciclo de la birra", ¿cómo tratáis vosotros a vuestras cervezas? Creo que, dentro de mis posibilidades, poca cosa más puedo hacer. Me gustaría que me contarais cómo os lo montáis vosotros y que criticarais lo que no os encaje del método que empleo en mi "ciclo". Especialmente, os pediría vuestra experiencia con los vasos para servir la cerveza, que es algo sobre lo que siempre me gusta preguntar a otros cerveceros para conocer sus preferencias y compararlas con mi experiencia con distintos recipientes.

¿Cómo transportáis la cerveza? ¿Dónde la guardáis? ¿Algún paso previo antes de consumirlas? ¿Qué vasos tenéis para el consumo de cerveza? ¿En qué vaso vertéis la cerveza en caso de duda? ¿Vaso de champán (Flute), de vino, tipo cervezas Kölsch (Stange) o tipo Hoegaarden (Tumbler) para las Lambic? Todo lo que se os ocurra, vamos. Siempre, por favor, en base a vuestra experiencia, no a los libros y referencias que todos hemos leído al respecto.

Aquí os presento los vasos/copas que generalmente utilizo para el consumo (que no colección; eso va a parte). Voy a utilizar los términos ingleses, pues seguramente vamos a entendernos más así dada la mayor riqueza de este idioma en lo que a terminología para vasos (este artículo de la Wikipedia puede ayudar a identificar alguno de los menos conocidos: http://en.wikipedia.org/wiki/Beer_glassware).


(de izquierda a derecha en la foto) Nonic Pint (para británicas), Dimpled Glass Pint (comodín; pocas veces para degustación seria), Goblet (para belgas típicas de abadía, excepto Witbiers y estilos menos típicos), Shaker (IPAs no estilo británico, Ambers), Weissbier Vase (alemanas de trigo), Snifter (Imperials, Barley Wines), Tumbler (Witbiers, Gueuzes, Fruit Lambics)  y Pilsner Flute (lagers en general). De algunos tengo más de un ejemplar, y distintas medidas.

Está claro que el uso descrito para cada vaso es general, y según el día puedo cambiar la regla general si me parece más correcto, deseo probar cosas o la etiqueta me indica lo contrario a lo que pienso (el brewer tendrá razón, digo yo). Estoy pensando en adquirir un Tulip (tipo Duvel o Judas) para ampliar mi flota, pero con la copa de Chimay salgo airoso con los estilos que a priori requieren un recipiente de estas características.

Venga compañeros, a ver si creamos un bonito debate sobre transporte, mantenimiento y presentación de cerveza.

viernes, 9 de diciembre de 2011

El día del Mandril...

La nevera a tope de Mandril...
Hace ya unos días del 25 de noviembre, pero por un cúmulo de circunstancias diversas no había podido colgar aún la crónica de la presentación de la nueva cerveza Mandril, de los compañeros de BeerCentre Manresa.

Después de un buen recibimiento mediático, se esperaba lleno absoluto en BeerCentre. Llegué 10 minutos tarde, pero por suerte aún no había empezado el tinglado. Sólo entrar, me gustó ver un ejército de mandriles que presidía el local desde la estantería de detrás de la barra, aunque tuve mis dificultades para ver tan atractiva alineación de botellas desde cerca, pues parecía no caber ni un alfiler. En efecto, Manresa se volcó con la presentación: todo el mundo tenía ganas de probar su primera cerveza Mandril.

De buenas a primeras, vi que Jaume (de Beer Centre) se había guardado una sota (o dos) bajo la manga al haber omitido cierta información respecto a la presentación, como que Mandril dispondría de un formato de 75cl. o bien respecto a una de las paredes del fondo, que estaba estratégicamente tapada con un papel de mural. Después de pedirle explicaciones por tal sigilosa omisión, me otorgó el honor de ser el primer asistente en probar el primer vaso de Mandril de barril.

Parte del ejército de Mandriles...
Así se inauguró la fiesta, en la que BeerCentre repartió vasos y más vasos de Mandril, gratis para todos los asistentes, así como varias mini baguetinas para hacer un poco de bulto en el estómago. Muchos de los cerveceros que se congregaron para tan esperado acontecimiento en la capital del Bages optaron por llevarse sus primeras botellas a casa, que iban desapareciendo paulatinamente de las estanterías y las neveras.

En cuanto a la cerveza Mandril en sí, aún siendo suave y muy bebible para multitud de paladares, la recordaba un poco menos contundente en cuanto a amargor (tampoco es extrema, no me malinterpretéis). Destacaría, también, que sabe notablemente distinta de barril que de botella. Debería probarlas de lado, cosa que no pude hacer, para decantarme por un formato u otro sin caer en el reflejo casi-instantáneo y no forzosamente correcto de señalar claramente el tirador de cerveza antes que la botella.

Uno de los momentos más
tranquilos...
Entre Mandril y Mandril, pude hablar con varios de los regulars (o clientes habituales, si no me permitís este bonito anglicismo) y conocidos de Manresa, así como también pude conocer nuevos cerveceros con quien tuve interesantes charlas. Con todo, la tarde pasó volando, y el concierto del coro Lupulus Emsembla aún no empezaba. Por suerte, pude ver como llegaban sus componentes al rato, y Jaume pasaba de servir cervezas a afinar la voz. Tuve tiempo de escuchar 3 temas antes de marcharme para atender otras obligaciones sociales, perdiéndome así uno de los momentos clave de la noche: el "destape" del mural conmemorativo de Mandril, diseñado por un prestigioso artista manresano, y que desde entonces decora imponentemente la entrada al almacén y los servicios.

Los Lupulus Emsembla en acción.
Una buena tarde y un éxito rotundo de la cerveza y de BeerCentre, a quienes felicito por su iniciativa y a quienes agradezco el montón de birra gratis repartida. Para aquellos que tengan curiosidad, Mandril podrá encontrarse en varios restaurantes de Manresa y alrededores, así como en algunos de Barcelona, donde dispondrán de Mandril de barril.

En cuanto a coleccionismo, que sé que mucha gente está pendiente de ello, este primer lote finalmente no contó con chapa personalizada (se había apuntado la posibilidad de chapa con pegatina, pero con todo no pudo ser). Para los próximos lotes que se produzcan, parece que sí habrá chapa. Los posavasos, por su parte, irán llegando con el tiempo, así como con las nuevas cervezas de la familia Mandril que vayan apareciendo (habrá otras, sí, pero no hay detalles de ello por ahora).

Para seguir todo el fenómeno Mandril se puede hacer a través de las redes sociales o de su página web http://www.mandrilbeer.com/ (donde os podéis hacer también con la cerveza) o, atención, a su wiki particular: Mandril Wiki.

Aunque mi foto sea mejorable, la pared ha quedado muy muy cañera :-)

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Zombier, o el enfoque al cliente...

Hace bastante tiempo que leía, con asiduidad, un blog de cerveza que ofrecía grandes contenidos bajo el nombre de Just Another Beer Blog, firmado por un gran cervecero malagueño: Gabriel Bocanegra. Pasado este verano, tuve la sensación de que se nos iba un grande al ver que su blog cerraba las puertas para emprender "otros proyectos". Sin embargo, había un comentario para la esperanza, ya que se anunciaba la apertura de un nuevo espacio para abordar las mismas temáticas que el antiguo blog, además de para distribuir y vender cervezas online.

Siguiendo con atención esta nueva iniciativa, Zombier, empecé a ver que la cosa prometía: cervezas muy exclusivas, oficialidad en la importación de cervezas de la Brouwerij De Molen, concursos, información de festivales, etc. Sinceramente, en un primer momento no habría podido imaginar tanto, y asusta pensar que Zombier no lleva ni medio año en funcionamiento (de cara al público, vamos).

En mi opinión, se ha convertido en una digna continuación extendida de lo que en su momento representó Just Another Beer Blog. Por todo ello, decidí que mi pedido navideño para este año 2011 lo haría a través de Zombier (si queréis ver qué pedí, estar atentos a partir de Navidad). Puedo avanzar que, como ya podía esperar, la atención al cliente fue extraordinaria, y la rapidez del envío y el recibo casi de vértigo. Me llegaron dos cajas bastante pesadas (véase, con mucha cerveza :-), perfectamente empaquetadas, con los contenidos bien protegidos y en perfecto estado. A menos que los transportistas hicieran perrerías con las cajas, las botellas han estado en posición vertical desde el minuto 0 gracias a unos simples pero efectivos separadores individuales para las cervezas de 33cl., y un muy cuidado embalaje para las más grandes, la cual cosa siempre se agradece.

Dos cajas llenas de vicio...

Mi experiencia, pues, con este primer pedido a Zombier ha sido muy buena; altamente recomendable para aquellas personas que pensamos que mejor que nos regalen cerveza que no ropa u otros artículos. Quizás lo que más destaca para mi gusto es el hecho de que Zombier ha sido diseñado desde la perspectiva del consumidor, y no la del vendedor. En cada detalle se puede notar este enfoque que hace tan fácil y placentero para el cervecero comprar su bebida favorita a través de esta nueva tienda online.

Destacar, como último apunte, que este año el gran sorteo de Navidad se celebra en Málaga, y lo organiza Zombier. No habrá niños de San Ildefonso para cantar los números, la cual cosa quizás se eche en falta, pero aunque Gabriel no tenga el mismo encanto que los chavales, lo interesante es que en lugar de millones se sortean los siguientes cervezones:

Yum, yum...

- DeDolle Stille Nacht 2011.
- DeDolle Oerbier Reserva 2010.
- Struise Black Albert.
- Struise Tsjeeses 2010.
- Struise Pannepot 2010.
- DeMolen Tsarina Esra.
- De Troch Christmas Gueuze 37,5cl.
- Leroy Christmas 75cl.
- St. Bernardus Christmas 75cl.
- Amager Julebryg 2010 50cl.
- Nogne-O God Jul 50cl.

Una gran oportunidad para hacerse con estas preciadas botellas por la patilla. Yo ya he probado alguna de ellas, y son de las que van a por nota. Para participar sólo hace falta hacer un comentario en el post del sorteo en la página de Zombier con vuestro número de pedido a la tienda online. Tampoco os emocionéis ahora, que me gustaría que al menos me tocara este sorteo :-).

lunes, 5 de diciembre de 2011

Primer regalo de Navidad...

La Navidad ha llegado un poco antes de lo previsto a mi casa. Este fin de semana he tenido el placer de hospedar a Darren y a Gail, dos galeses con quienes compartimos una gran amistad. Ellos, conociendo bien mis gustos, han sido muy amables al traerme 6 buenos ejemplares de cerveza galesa, dos de ellas totalmente nuevas para mi.

Mi regalo anticipado de Navidad consiste en dos cervezas de Brains, dos de Rhymney y dos de Tomos Watkin. Como ya conté en 4 artículos distintos en la Gacetilla Cervecera, lo que más destaca de estas cervezas es el hecho de que son las "básicas", las que están por todos lados. Como muchos podréis imaginar, son mucho mejores en cask, tomadas en uno de los siempre acogedores pubs galeses. Así, el nivel medio de cerveza en Gales, podemos decir que es bastante alto, y más si tenemos en cuenta el montón de Real Ales que pueden tomar en las muchas microbreweries y brewpubs que tienen por todo el país.

Para aquellos que nos vuelven locos las cervezas británicas, con ese punto de carbonatación tan suave y esa facilidad para ser engullidas, estas seis cervezas son un tesoro (teniendo en cuenta, a parte, que aún no he visto ninguna cerveza galesa fuera del Reino Unido, aunque -curioso- me cuentan que se puede encontrar en Rusia con cierta facilidad).

Os dejo la foto de estas bellezas. Se me acumula el trabajo de degustación con todo lo que he adquirido recientemente (además tengo el pedido de Navidad también en camino)... pero todos los problemas fueran como este :-).

Me encanta el diseño... y los 50cl.


Diolch yn fawn iawn Darren a Gail!

viernes, 2 de diciembre de 2011

Fes-t'hi: Festival d'Hivern de Cerveses Catalanes...

Quien más quien menos, ya habrá oído algo del prometedor festival de invierno que se está organizando en Vilanova i la Geltrú (Garraf, Barcelona) de cara al día 17 de diciembre. El festival Fes-t'hi tendrá como protagonistas las cervezas de invierno que nuestros productores locales, muchos probablemente en vistas a esta pionera iniciativa en nuestro país, están sacando al mercado para estas fechas navideñas.

El festival está organizado por la Associació Singlot (hipo, en catalán), y cuenta, sin disponer aún del cartel final, con una atractiva oferta cervecero-gastronómica, con un montón de facilidades para poder disfrutar del festival en su plenitud. Iniciativas como la oferta de alojamiento a precio reducido pueden ser muy atractivas para aquellos cerveceros que más distancia tengan que recorrer para llegar y que no quieran cortarse un pelo a la hora de probar más y más cervezas.

Sinceramente, y sin la lista definitiva de expositores aún, ya tengo problemas para pensar cómo voy a poder probar todo lo que voy a querer probar. Muchas novedades van a ser presentadas en esta feria, y para ponerlo fácil a todo el mundo y no sólo a los más "enteraos", la gente de la asociación Singlot ha preparado un blog del festival, donde informa de novedades, lista de expositores, actividades que se están preparando, direcciones para llegar, etc. Un blog muy completo e informativo, que va siendo actualizado a medida que disponen de más datos ciertos acerca del festival.

Me gustaría felicitar a l'Associació Singlot ya no sólo por la iniciativa del festival invernal, sino por la creación del blog. Es una herramienta muy útil para los cerveceros que nos planteamos hacer estás escapadas tan gratificantes, pues así sabes de primera mano a lo que vas y cómo llegar (que es algo que no en todas las ferias que he asistido ha sido fácil).

Para quien quiera colaborar en esta buena iniciativa, los Singlot han creado este proyecto en Verkami, un website de crowdfunding, para recaudar fondos.

A modo de conclusión, sólo recomendar a todo aquel que le guste la cerveza que se pase ni que sea un rato por Fes-t'hi, porque tiene una pinta estupenda. Creo que estamos presenciando los inicios de un clásico.


Update (02-12-2011):

La lista de expositores es ya definitiva desde hace unos días, pues no se dispone de más espacio, fruto sin duda de las expectativas generadas. Me gustaría destacar la presencia de internacionales, con Bryggeriet Refsvindinge, de Dinamarca, y Stillwater Artisanal Ales (de EEUU); ¡impresionante!

Para mi, personalmente, será interesante conocer a los homebrewers Birres Ribbes (de Sant Pere de Ribes) y a los gallegos de Menduiña, así como probar por segunda vez las Humala Beer de Sami Claret, que al ser yo sabadellenc de nacimiento siempre es especial. De aquellos productores mucho más conocidos por mi (el resto de ellos, vamos) voy a estar atento a las especialidades que presentarán.

Así pues, ésta es la lista de cerveceras que nos presentarán sus creaciones (sacada del blog de Fes-t'hi):


 1. Ales Agullons (Mediona - Barcelona).
 2. Art Cervesers (Canovelles - Barcelona).
 3. Ausesken (Olost - Barcelona).
 4. Birra 08 (Barcelona - Barcelona).
 5. Birres Ribbes (St. Pere de Ribes - Barcelona).
 6. Bryggeriet Refsvindinge (Fyn - Dinamarca).
 7. Cervesa Jo en Vull (Barcelona - Barcelona).
 8. Glops (L'Hospitalet de Llobregat - Barcelona).
 9. Guineu (Valls de Torroella - Tarragona).
10. Holzbräu (L'Hospitalet de Llobregat - Barcelona).
11. Homo Sibaris (Barcelona - Barcelona).
12. Humala (Sabadell - Barcelona).
13. Jazz Beer (Tarragona - Tarragona).
14. L'Anjub (Vinebre - Tarragona).
15. La Font del Diable (Vilanova i la Geltrú - Barcelona).
16. La Vella Caravana (Menàrguens - Lleida).
17. Les Clandestines (Montferri - Tarragona).
18. Marina (Blanes - Girona).
19. Menduiña (Cangas do Morrazo - Pontevedra).
20. Moon (Lliçà d'Amunt - Barcelona).
21. Popaire (Blanes - Girona).
22. Reptilian (El Vendrell - Tarragona).
23. Stillwater Artisanal Ales (Baltimore - Estados Unidos).
24. Wabi (St. Pere de Ribes - Barcelona).
25. Zulogaarden (Molins de Rei - Barcelona).

miércoles, 30 de noviembre de 2011

De paseo por la capital de los Países Bajos... (parte IV)

El viaje a Amsterdam llegaba a su fin el domingo; sólo nos restaba visitar alguna iglesia y mercado que nos quedaba apartado dentro de nuestras rutas anteriores. Asimismo, quedaba una de las partes más emocionantes también: la compra de botellas para gozar de cerveza local pausadamente desde casa.

Con los dos chascos del día anterior (Cracked Kettle cerrada y la no-visita a la Brouwerij 't Ij), el balance de cervezas compradas indicaba la cantidad de 6 unidades. A priori podía comprar algunas más para no pasarme del peso límite que impone Transavia para las maletas facturadas. Así, después de unos largos y tranquilos paseos por las calles y canales de Amsterdam, nos plantamos en De Bierkoning un poco antes de que abrieran. La sorpresa agradable fue ver que no estábamos solos, sino que había otros cerveceros (cinco, pero algo es algo) esperando que abrieran la tienda que, ahora sin The Cracked Kettle, es ya sin duda la que mayor y mejor surtido cervecero ofrece en la capital neerlandesa.

El escaparate y lo que podía verse de interior era fascinante. Empecé a temer que no abrieran más tarde de lo que indicaban sus horarios... Pero al cabo de nada vi como un chico empezaba a sacar montones y más montones de cajas de cerveza, con botellas ya vacías, algunas con swingtop (o tapón de cerámica), que me habría gustado requisar (pero cuando voy al extranjero, generalmente, me porto bien). Cuando ya no quedaban cajas, nos indicaron que ya podíamos entrar y, ante las ganas de avalancha de algunos (más grandotes que un menda), cedí el paso a los bárbaros antes de entrar.

Cualquiera podría dejarse su
sueldo entero con un arrebato...
(sólo es una parte de la tienda)

Ya dentro, mi boca quedó permanentemente abierta durante bastante rato mientras admiraba un local lleno de estanterías, a su vez llenas de cervezas. Cartelitos, copas a mansalva, cajas, (¡Westvleterens!), y birra de todas las principales nacionalidades, con auténticas rarezas. Mi mujer contemplaba astónita mi actitud, detectando prontamente mi decisión de reprimirme y girar la espalda a la mayoría de estanterías, una vez localizadas las holandesas. Con un único intento: "¿has visto qué belgas tienen ahí?" le quedó claro que no quería/podía verlo ("las he visto, pero no las puedo mirar"). Alguien podría pensar que es una tontería, y probablemente lo sea, pero me cuesta muchísimo decir que no a tanta cerveza apetecible, y dado que había limitado mi compra a 6 botellas más, no tuve suficientes agallas como para observar con atención todo el stock de cerveza y descartar joyas por el simple hecho de no ser neerlandesas.

Cristalería por doquier...

Centrándome, pues, en el material local, tengo que decir que también me costó un montón. Sin embargo, empecé a seleccionar algunas, con distintos criterios, hasta que tuve mi séquito de cervezas seleccionado. La idea era coger seis marcas distintas, y aún sabiendo que De Molen (y últimamente Emelisse) son más o menos fáciles de obtener, no pude dejar escapar la oportunidad de adquirir sus botellas a unos precios, más que asequibles, increíbles. De la del molino me quedé una de las que no había visto nunca por tiendas físicas u online españolas, la Tsarina Esra (Imperial Porter, no la Reserva), que de hecho anunciaban como novedad en De Bierkoning. Al llegar del viaje, entró como novedad también en Zombier... -suspiro- pero mira, ya la tengo y punto.

De Emelisse me quedé otra novedad (cabe decir que, excepto una, todas las que me quedé estaban marcadas como tal): la White Label, un Barley Wine envejecido en barricas de Jack Daniels. Una gozada de la que espero disfrutar pronto.

En este punto, mi yo coleccionista exigía, al menos, un tapón chulo. Fue así como, después de pensarlo un rato, cogí la Urthel Samaranth, una Quadrupel más o menos conocida, que hacía tiempo que quería degustar, pero que no había encontrado por ningún sitio. Fue volver de Holanda y encontrármela en la Cervecería Europa de Madrid. RABIA.

Toma festival me voy a pegar...

Las otras que cogí eran totalmente desconocidas para mi (la marca quizás no, pero la cerveza en sí totalmente). La Jopen Jacobus RPA fue una de éstas, que como podéis intuir por su nombre es una (Rye) Pale Ale con centeno. Quería otra Mommeriete, así que compré la Heer van Gramsbergh, una Strong Ale que según cuentan estaba pensada como Imperial Stout, pero que el uso de un 15% de malta ahumada cambió el resultado sensiblemente. Por último, una rareza de las buenas, de una divertida micro llamada De 7 Deugden (las siete virtudes), aparecida en Amsterdam justo el año pasado (2010). La cerveza en cuestión se llama Vlier + Fluiter, y es una Sour con bayas del saúco (para quien le pueda sonar más, la palabra inglesa elderberries).

La otra parte del botín, ya sin la caja protectora...

Una vez las tenía todas en mi cestita de la compra (te daban una cestita muy mona para tu compra, pero poco efectiva para transportar cerveza sin tumbarla y que las botellas se golpearan entre ellas), cogí unos posavasos que tenían gratis "for customers only" (sólo para clientes) y me dirigí a la caja. El chico de De Bierkoning aplaudió mi selección, así como el hecho de que fueran todas locales. Las más celebradas fueron la Emelisse White Label y la De 7 Deugden Vlier+Fluiter. De la primera me dijo que alucinaría, que a él le pareció sublime. Con la segunda sentía un vinculo especial, pues la Brouwerij De Zeven Deugden es amsterdaniana, y desde que empezaran se están ganando un sitio entre las grandes cerveceras a base de hacer cervezas muy peculiares y rompedoras, la cual cosa, me dijo, era motivo de orgullo para los cerveceros locales. 

No podía faltar...

Pude charlar también un rato con él, y como no volvió a salir el que me parece ya el tema número 1 cuando vas al extranjero en ambientes birreros: la cerveza italiana. Supongo que ayuda el hecho de que, allí donde voy, siempre nos confunden (a mi mujer y a mi) por italianos. También hablamos de alguna micro catalana, que las conocía gracias a una escapada que hizo a Barcelona, visitando algunos sitios, entre los que me destacó especialmente La Cerveteca, por su variedad de cervezas y situación de privilegio.

Terminada la visita a la que, para mi gusto, es la mejor tienda cervecera que he visitado en el extranjero, procedimos a escoger restaurante para la comida, dado que el que teníamos planificado había cambiado de manos (y nombre) y no nos gustó la pinta que tenía. En su lugar, y para estar cerca del hotel en vistas a marcharnos, escogimos la Old Dutch Pancake House, justo en el Bloemenmarkt (mercado de las flores), y con especialidad en tortitas y dulces variados. Pudimos comer unos ricos pancakes y unos postres de vicio, con muy buen trato por parte de todo el personal. En esta ocasión, la cerveza tomada fue la que pensaba que no iba a tomar en toda mi estancia por Holanda, pero no había alternativa (tampoco me molestó): ni más ni menos que una Heineken. Sobre las historias de si sabe mejor en los Países Bajos o no, decir que he tomado Heinekens lamentables en Barcelona y Madrid (otras no), y ésta estaba al punto. Quizás sea verdad.

Y con todo esto, sólo falta añadir a modo de curiosidad que me hicieron una encuesta de satisfacción en el Aeropuerto de Schiphol sobre las instalaciones mientras esperaba para embarcar, y que les dije que todo muy bien excepto que en los Duty Free no había cervezas.


Había mucho posavaso suelto
por Amsterdam...

En resumen, una escapada genial en lo cervecero y lo no cervecero. Sufrí (como siempre) con las pobres botellas viajando en la maleta y siendo presumiblemente maltratadas en ambos aeropuertos, pero no hubo incidencia alguna y ya están todas resposando desde hace unos días en la oscuridad de mi bodeguita. Mi yo coleccionista también volvió contento, con nuevo material para mis múltiples colecciones (chapas y, especialmente, posavasos). Además, pude traerme también una etiqueta ampliada y hecha cartelito de una de las birras de la Brouwerij 't Ij, la Ijnde Jars, que por desgracia no pude tomar ni comprar en ningún sitio.


Antes de terminar, me gustaría agradecer en especial a Gabriel su amabilidad y buenos consejos para preparar la parte cervecera del viaje. Con su ayuda, tuve la certeza en todo momento de que, en cuanto a cerveza, el éxito estaba asegurado. A parte de ser una persona con un amplísimo conocimiento en materia cervecera, es un gran compañero.

En cuanto a mi próximo viaje, la verdad es que no tiene pinta de tener un gran contenido cervecero a priori... si bien haré lo posible para que así sea. En todo caso, si hay alguna cosa interesante, la compartiré con todos vosotros.

¡Saludos!


7 más "pa" la saca. Como me gusta
la de 3 Floyds... La de Mommeriete
me la jodieron... pero tengo otra :-).
El divertido cartelito que pude coger
en la 't Ij.














Puedes ver las demás entregas de esta serie en los siguientes enlaces:

De paseo por la capital de los Países Bajos (parte I)
De paseo por la capital de los Países Bajos (parte III)